miércoles, 15 de enero de 2014

DIRECTORES - ELIA KAZAN (1909-2003)









EL GENIO INCOMPRENDIDO





Director, productor, guionista, actor y escritor, Elia Kazan (de apellido real Kazanjoglou) nació en Estambul (Turquía) el 7 de septiembre de 1909. A los cuatro años emigró con sus padres, de nacionalidad griega, a los Estados Unidos.

Después de acudir al Williams College y estudiar interpretación en la Universidad de Yale, Kazan se unió al Group Theatre, en donde comenzó su trayectoria como intérprete teatral, que en los años 40 amplió con algunas películas cinematográficas, como “Ciudad de conquista” (1940) o “Blues in the night” (1941), ambos títulos dirigidos por Anatole Litvak.

En 1932 contrajo matrimonio con Molly Day Thatcher y a mediados del decenio comenzó a destacar como director escénico, triunfando en Broadway con adaptaciones de “Un tranvía llamado deseo”, “Muerte de un viajante” o “La gata sobre el tejado de zinc”, en las cuales sobresalía como excelentes director de intérpretes.
Pronto interpretó los papeles más diversos y, poco después, asumió la dirección de varias obras como Chrysalis, Men in White o Gold Eagle Guy. Desde 1941 su proyección teatral creció notablemente y se convirtió en uno de los referentes de la época, lo que le permitió conseguir tres años más tarde el premio de la crítica por su puesta en escena de una obra de Thornton Wilder, The skin on our teeth.

Inició su trayectoria cinematográfica como actor en varias películas de Anatole Litvak (Ciudad de conquista, 1940; Blues in the night, 1941) y Su talento teatral no pasó desapercibido para los estudios de Hollywood, debutando en el cine como director con “Lazos humanos” (1945), versión cinematográfica de la novela de Betty Smith por la que el actor James Dunn logró el Oscar al mejor actor secundario.

Dos años después de este debut, Elia creó en Nueva York junto a Lee Strasberg el Actors Studio, vivero de importantes intérpretes significados en la figura de uno de sus actores habituales, Marlon Brando, quienes desarrollaban sus actuaciones mediante el método del director teatral ruso Konstantin Stanislavski. Fueron años relevantes en la carrera de Kazan, quien había fundado en 1947 el Actor's Studio junto con Robert Lewis y Cheryl Crawford, un centro de formación que alcanzó con el tiempo un gran prestigio internacional.

Sus siguientes películas en los años 40, producidas por Darryl F. Zanuck, conformaron una serie de títulos que consagraron a Elia Kazan como uno de los mejores directores del momento, casi siempre adoptando obras literarias que abordaban temas de calado social. Se convirtió en uno de los mejores directores de actores que dio el cine estadounidense y buena muestra de sus inquietudes fue su trayectoria cinematográfica, en la que se suceden títulos de desigual acierto pero que asumen compromisos con las realidades sociales. El justiciero (1947) le permitió profundizar sobre los errores judiciales; en La barrera invisible (1948) se ocupó del antisemitismo de la mano de Gregory Peck. El filme le valió su primer Oscar como director y obtuvo dos estatuillas más (mejor película y mejor actriz secundaria). En Pinky (1949) dio cobertura a los problemas raciales.

 “La barrera invisible” fue galardonada con varios premios Oscar, entre ellos a la mejor película, mejor dirección y mejor actriz secundaria para Celeste Holm. Otros títulos rodados por Kazan en este período fueron “El justiciero” (1947), intriga criminal y judicial protagonizado por Dana Andrews, y “Mar de hierba” (1947), película de ambiente ganadero con la pareja Spencer Tracy/Katharine Hepburn como estrellas principales.

Los años 50 prosiguieron la excepcional trayectoria de Elia Kazan como director a pesar del desprestigio sufrido a partir de 1952 entre parte de sus compañeros de profesión por haber delatado a varios de sus antiguos camaradas en el Partido Comunista, al que perteneció durante sus primeros tiempos teatrales.

Ante sus primeras negativas para revelar nombres y tras amenazas y presiones de cercenar su trayectoria profesional en Hollywood, Elia terminó finalmente colaborando con el Comité de Actividades Antiamericanas. lgunos nombres citados por Kazan fueron los de John Garfield, Lee Strasberg, Lillian Hellman o Clifford Odets.        

Consiguió una cierta notoriedad tras su testimonio ante el Comité de Actividades Antinorteamericanas en la época del mccarthismo y la caza de brujas. Testificó contra sus antiguos compañeros del Partido Comunista, delación con la que consiguió mantener su estatus pero que no olvidaron algunos actores y demás colegas de su profesión. Al recibir su Óscar honorífico, varios de ellos se negaron a aplaudirle y a ponerse en pie, para dejar así patente su rechazo.

Kazan trató de justificar sus delaciones. En su novela El Anatolio y en su película America, America, explica que su admiración por el modo de vida americano le llevó a velar por su país. Estas obras autobiográficas cuentan los avatares de un joven griego anatolio que, como otros millones de emigrantes, deja su tierra natal hostil para acceder al nuevo paraíso. Tampoco fue casual que Kazan deformara la historia de la lucha de los obreros portuarios de Nueva York en La ley del silencio. Los sindicatos de obreros portuarios, que en la realidad tenían mayoría de comunistas, aparecen dominados por la Mafia. El protagonista, representado por Marlon Brando, hace una auténtica apología de la delación.

Con anterioridad a estos tristes sucesos, Kazan había dirigido tres magistrales películas. “Pánico en las calles” (1950), con Richard Widmark, Paul Douglas y Barbara Bel Geddes, la traslación de “Un tranvía llamado deseo” (1951) de Tennessee Williams con Marlon Brando y Vivien Leigh como pareja protagonista, y “¡Viva Zapata!” (1952), biopic de Emiliano Zapata, quien fue encarnado de manera excepcional por su amigo Brando.

Demostró su capacidad en la dirección de actores en Un tranvía llamado Deseo (1951), la adaptación de la obra de Tennessee Williams con la que Vivien Leigh, los actores secundarios y el decorado obtuvieron cuatro estatuillas de la Academia; y después en ¡Viva Zapata! (1952), que supuso un Oscar para Anthony Quinn. En ambas producciones Marlon Brando dio muestras de su calidad actoral. Sin embargo, alcanzó su mayor éxito con La ley del silencio (1954), sobre la corrupción de los sindicatos en los muelles de Nueva York y la delación que surge de la tensión vital entre los trabajadores. El filme es casi un manifiesto cinematográfico con el que pretendió justificar su criticada actuación ante el Comité del Senado. La película obtuvo ocho premios Oscar, entre ellos, a la mejor película, al mejor director (el segundo en la carrera de Kazan) y al mejor actor, que recogió Brando por su papel de Stanley Kowalski.

Por “Un tranvía llamado deseo” Elia volvió a ser nominado al Oscar como mejor director. La estatuilla fue en esta ocasión para George Stevens por su trabajo en “Un lugar en el sol”.  Vivien Leigh, como mejor actriz principal, y Karl Malden y Kim Hunter, en la categoría de secundarios, sí lograron el premio de la Academia por sus interpretaciones. Gracias a “¡Viva Zapata!”, película escrita por John Steinbeck, Anthony Quinn consiguió el Oscar al mejor actor secundario. De nuevo Marlon Brando, al igual que en “Un tranvía llamado deseo”, fue nominado pero no logró el galardón, hecho que haría por “La ley del silencio” (1954), una controvertida alegoría que Kazan emplearía para justificar su proceder en la Caza de Brujas. “La ley del silencio” ganó el Oscar a la mejor película, Eva Marie Saint consiguió el Oscar como mejor actriz secundaria y Elia Kazan alcanzó su segundo premio como mejor director.

En los años 50 también rodó “Fugitivos del terror rojo” (1953), uno de sus títulos menos conocidos y de menor interés, centrado en una diatriba anticomunista protagonizada por Fredrich March y Gloria Grahame; “Al este del Edén” (1954), inspirada adaptación del clásico de Steinbeck que lanzó al estrellato a James Dean y se convirtió en su primera película como productor; “Baby Doll” (1956), escabroso drama de Tennessee Williams con Carroll Baker, Eli Wallach y uno de sus actores fetiche, Karl Malden; o “Un rostro en la multitud” (1957), un estupendo título escrito por Budd Schulberg con Andy Griffith, Patricia Neal y Anthony Franciosa.

Por “Al este del Edén” Elia volvió a ser nominado al Oscar. El ganador en esta ocasión fue Delbert Mann por “Marty”. Después de tres años sin dirigir, Kazan regresó al cine con “Río Salvaje” (1960), un film co-protagonizado por Montgomery Clift y Lee Remick, continuado por “Esplendor en la hierba” (1961), película romántica con Warren Beatty y Natalie Wood como pareja estelar que le valió un Oscar a William Inge como mejor guionista, y “America America” (1963), cinta nominada al Oscar como mejor film del año.

Esta última película, centrada en una familia de inmigrantes y basada en su propia novela de carácter autobiográfico, también le valió una quinta nominación como mejor director, consiguiendo el Oscar e británico Tony Richardson por “Tom Jones”.

 “El compromiso” (1969), título que volvía a adaptar un texto escrito por el propio Kazan protagonizado por Kirk Douglas, Faye Dunaway y Deborah Kerr, y “Los visitantes” (1972), con Patrick McVey, Patricia Joey y James Woods, fueron dos de los últimos trabajos de este maestro cinematográfico, que se despediría con “El último magnate” (1976), película basada en una novela de Francis Scott Fitzgerald que contaba con un espléndido y extenso reparto encabezado por Robert de Niro, Robert Mitchum, Tony Curtis, Jeanne Moreau, Ray Milland, Donald Pleasance, Dana Andrews o John Carradine.

Fue maestro de muchos jóvenes llegados a la dirección en los años cincuenta y una larga lista de actores le deben haber alcanzado altas cotas interpretativas gracias a las clases de dirección de actores que impartió en su centro de formación. No sorprendió, pues, entre los miembros de la profesión que Martin Scorsese le entregara en 1998 el Oscar honorífico de la Academia.
En el año 1999 la Academia de Hollywood le otorgó un Oscar honorífico. El 28 de septiembre del año 2003, Elia Kazan, un personaje controvertido pero un auténtico gigante del séptimo arte, falleció a la edad de 94 años


Filmografía

1937: The People of the Cumberlands (cortometraje)
1940: It's Up to You (documental)
1945: A Tree Grows in Brooklyn
1946: The Sea of Grass (Mar de hierba)
1947: Boomerang (El justiciero)
1947: Gentleman's Agreement (La barrera invisible)
1949: Pinky
1950: Panic in the Streets (Pánico en las calles)
1951: Un tranvía llamado Deseo (A Streetcar Named Desire)
1952: ¡Viva Zapata!
1953: Man on a Tightrope (Fugitivos del terror rojo)
1954: On the Waterfront (Nido de ratas / La ley del silencio)
1955: East of Eden (Al este del Edén / Al este del paraíso)
1956: Baby Doll
1957: A Face in the Crowd (Un rostro en la multitud)
1960: Wild River (Río salvaje)
1961: Splendor in the Grass (Esplendor en la hierba)
1963: América, América
1969: The Arrangement (El compromiso)
1972: The Visitors (Los visitantes)
1976: The Last Tycoon (El último magnate)


Teatro (obras dirigidas en Broadway)

The Changeling (1964)
But For Whom Charlie (1964)
After the Fall (1964)
Sweet Bird of Youth (1959)
J.B. (1958)
The Dark at the Top of the Stairs (1957)
Cat on a Hot Tin Roof (1955)
Tea and Sympathy (1953)
Camino Real (1953)
Flight Into Egypt (1952)
Death of a Salesman (1949)
Love Life (1948)
Sundown Beach (1948)
A Streetcar Named Desire (1947)
All My Sons (1947)
Dunnigan's Daughter (1945)
Deep Are the Roots (1945)
Jacobowsky and the Colonel (1944)
One Touch of Venus (1943)
Harriet (1943)
The Skin of Our Teeth (1942)
The Strings, My Lord, Are False (1942)
Cafe Crown (1942)
Thunder Rock (1939)
Casey Jones (1938)
The Young Go First (1935)


Actividad literaria

Como autor literario también logró el reconocimiento de público y crítica. Aparte de America, America, publicó The Assassins (1972); The Understudy (1974); Acts of Love (1978); The Anatolian (1982); y Elia Kazan: a Life (1989), minuciosas memorias por las que desfilan numerosos personajes de Hollywood


Premios Óscar

Año       Categoría             Película                   Resultado
1947      Mejor director        La barrera invisible       Ganador
1951      Mejor director        Un tranvía llamado deseo   Candidato
1955      Mejor director        On the Waterfront          Ganador
1956      Mejor director        East of Eden               Candidato
1963      Mejor director        América, América           Candidato
          Mejor película        América, América           Candidato
          Mejor guion adaptado  América, América           Candidato

1998      Óscar honorífico             


martes, 7 de enero de 2014

DOSSIER - "1001 Películas que Hay que Ver Antes de Morir" (Grijalbo Ilustrados, 2003) por Steven Jay Schneider








QUE SE PUEDE HACER SALVO VER PELÍCULAS?




Han pasado diez años desde la primera edición de este volúmen espectacular, de este recorrido imprescindible por 1001 películas que se han convertido en clásicos indiscutibles o que, sin llegar a ese nivel, han tenido un impacto fuerte en la crítica o un notable éxito de público. Porque esta obra no es exactamente una selección de las mejores películas, sino algo más complejo y menos técnico. Y sumamente subjetivo.

A lo largo de esta década estas 1001 películas "que hay que ver antes de morir" que publica Grijalbo Ilustrados se han venido poniendo al día con nuevas ediciones anuales que recogen los últimos títulos que un amplio equipo de decenas de expertos coordinados por Steven Jay Schneider ha considerado dignos de figurar en esa relación. En la última edición, por ejemplo, se incorporan obras como Django desencadenado, Amor, Lincoln, Los miserables o Argo.







Quizá parezcan muchos títulos, pero son miles y miles los que se han estrenado, de manera que -como señalan los responsables de la selección- los que han sido recogidos en este libro no son más que gotas en el océano fílmico. Como es lógico, y ya que el número es intocable, cada una de las actualizaciones no sólo añade varias películas nuevas, sino que revisa el conjunto para eliminar tantos títulos como los que se incorporan.

Esos títulos sacrificados (El rostro impenetrable, El hombre de Laramie, Fanny y Alexander, El turista accidental, Drácula de Bram Stoker, La edad de la inocencia o El gran Lebowski) es quizá lo más discutible de una obra tan ambiciosa como irreprochable, en la que la cantidad y la calidad se hacen compatibles página tras página.

Porque además de un profundo y apretado análisis de cada una de las películas, las casi mil páginas del libro contienen momentos de prosa brillante como estos, que copio aquí a título de ejemplo, porque esa altura estilística y crítica es lo usual en unas reseñas que combinan el rigor y la amenidad.




Desde "Jules et Jim" (1962) y la voz en off de François Truffaut emparentada al sonido del viento que acaricia y hace desaparecer el mundo propio para convertirse en mágico, onírico y cinematográfico. Hasta una ambigua declaración sobre el lugar de la violencia y el individuo en la sociedad estadounidense en "La ley del silencio" (1954). O Porqué no una aventura misteriosa, un sermón apocalíptico o una visión que supuso el “trip” definitivo para hippies colocados con drogas psicodélicas, pero incluso vista sencillamente como un espectáculo cautivador resulta insuperable: "2001: Una odisea del espacio" (1968).

Todo lo que hay que saber sobre las películas que no pueden dejar de verse. ¡Ni más ni menos que 1001!. Tanto si busca detalles sobre una película que se sabe de memoria, como si simplemente quiere decidir qué cinta va a alquilar para ver esta noche, encontrará en este volumen la más completa guía cinematográfica, con todo lo que conviene conocer sobre las películas que de verdad cuentan. Cada obra dispone de una documentada reseña que pone la película en su contexto, valora su contribución a la historia del cine y ofrece toda la información relativa a su argumento, intérpretes y características. 

Sobre cada reseña de film, una exhaustiva ficha complementaria detalla todos los datos técnicos, premios y nominaciones a los Oscar y los galardones cosechados en otros festivales internacionales. El volumen se completa con unos útiles índices de películas, directores y géneros ordenados cronológicamente a lo largo del centenario de vida en la historia del cine.




Las mejores películas de todos los tiempos, aquellas que no hay que perderse, desde "Citizen K" hasta "Z", desde las comedias clásicas hasta los más legendarios western. La selección que presenta este volumen considera tanto la importancia de las películas en la historia del cine como el entusiasmo con que las recibieron el público y la crítica. Con reseñas amenas e informativas a cargo de un equipo de reputados críticos, "1001 Películas..." resulta la guía definitiva en referencia esencial para cualquier amante del cine.