martes, 3 de diciembre de 2013

CINE INDEPENDIENTE - PEQUEÑA MISS SUNSHINE (Little Miss Sunshine, 2006) de Jonathan Dayton y Valerie Faris





EL VIAJE INTERIOR


* * * * 
MUY BUENA



"Pequeña Miss Sunshine" es una road movie sobre una familia americana que rompe cualquier molde. La película presenta a una de las familias más desestructuradas de la historia reciente del cine: los Hoover, cuyo viaje a un concurso de belleza preadolescente no sólo provoca un cómico caos, sino también muerte y transformación, echando un conmovedor vistazo a las sorprendentes recompensas de ser un perdedor dentro de una cultura obsesionada con la victoria.
 
Una de las gratas sorpresas del cine independiente americano de la temporada 2006, como es costumbre en estos últimos tiempos el film rejleja un cine indie que encontró refugio y repercusión en el ascendente festival de Sundance y que creció de la mano de jóvenes y talentosos directores con su particular visión de la sociedad americana para explotar tópicos que salían de lo comúnmente abordados. “Pequeña Miss Sunshine” es al mismo tiempo una  sátira sobre la sociedad norteamericana, pero sin la ironía y la perversión de Todd Solondsz (“Storytelling”) o Neil La Butte (“Persiguiendo a Betty”), y una comedia disparatada con espíritu de road movie que nos muestra la radiografía de una familia disfuncional como una porción sectorizada de la propia sociedad americana, con un dejo de amargura, pero con mucha picardía y magia a la vez.

La clave fundamental para congeniar todos estos aspectos la encuentra en un guión sólido, que pocas veces se pierde en intrascendencias y en un elenco de lujo, con grandes intèrpretes que suelen brillar en este tipo de pequeñas producciones, sin ser estrellas rutilantes del firmamento del Hollywood mas comercial. Greg Kinnear es un actor subvalorado y aquí demuestra su gran talento desplegando la ambigüedad de un cuarentón jefe de familia con la receta ideal para motivarse y alcanzar el éxito, aunque su vida personal este plagada de frustraciones. Es grato ver desenvolverse con soltura a Steve Carrell en un papel dramático, virtud que también le hemos visto a Ben Stiller, a quien comienza a parecerse màs y màs. La genial y siempre dúctil Toni Collette, el experimentado Alan Arkin que tuvo su mejor momento actoral allá por los lejanos años ‘60 y la sorprendente Abigail Breslin completan el reparto.

El film toca aristas conocidas como la falta de comunicación en la familia, la realización utópica y las miserias del sueño americano, así como también la búsqueda desesperada del éxito en mayor o menor medida marcado por el patetismo de un estilo de vida o lo bizarro de una citación dramática. Elementos que se van acomodando a las necesidades del guión para cerrar lo mejor posible a pesar de algún que otro exceso narrativo, pero funcional al animo del espectador. 

A diferencia de las películas de terror que absorben personalidades de la TV para convertirlos en cineastas y así reciclar viejos éxitos o se agotan en secuelas, el film demuestra que dos directores surgidos del ámbito de la publicidad y los video clips entienden el lenguaje cinematográfico y tienen en comùn algo tan esencial como simple: una buena historia para contar.


Clip - trailer:



lunes, 2 de diciembre de 2013

CINE INDEPENDIENTE - HISTORIAS DE FAMILIA (The Savages, 2007) de Tamara Jenkins






LOS HERMANOS SEAN UNIDOS...

     

* * * 
BUENA


  
Lo último que hubieran deseado hacer los hermanos Savage es volver atrás, a su difícil historia familiar. Después de haberse liberado del dominio de su padre, ahora se encuentran firmemente anclados a unas vidas propias bastante complicadas. Wendy es una autora de teatro que se esfuerza por salir adelante, una desocupada que pasa sus días solicitando becas, robando suministros de oficina y quedando con su vecino casado. Jon es un neurótico profesor de facultad que escribe libros sobre oscuros temas. Pero entonces llega la llamada que le informa de que el padre al que siempre ha temido y evitado, Lenny Savage, se consume lentamente. 

Ahora, mientras dejan de lado sus ajetreadas vidas, Wendy y Jon se ven obligados a vivir juntos bajo el mismo techo por primera vez desde su infancia, redescubriendo las excentricidades que les sacaban de quicio. Enfrentados con una agitación total y luchando por la manera en que deben hacerse cargo de los últimos días de su padre, se encuentran confrontados con el significado de la vida adulta, la familia y, lo más sorprendente, lo que significan el uno para el otro.
  
“La Familia Savage” es una historia bien catalogada como comedia dramática. En su núcleo es un drama corriente, crudo y posible; permitièndose ciertos momentos de breve alegría, distensión y nostalgia. Miradas ácidas sobre el sexo y las relaciones de pareja, pero por sobre todo un certero (aunque modesto) estudio sobre las disfunciones familiares, las relaciones de padres e hijos y el inevitable enfrentamiento con la muerte. Mas allá de que la historia no sea en si agradable, estamos hablando de falta de comunicación entre dos hermanos con su padre y de la degradación humana, física y mental, de este. Lo valorable reside en lo autentico de un  retrato real y austero. 

La historia, como ya dicho, tiene sus puntos sensibles y sus otros mas light pero su punto mas fuerte es la construcción de personajes que como buen cine independiente no abundará en diálogos, pero si en gestos y miradas que lo dicen todo. Y son dos de ellos quienes de por si valen la vista de este film: Laura Linney y Philip Seymour Hoffman son las dos caras opuestas de una misma moneda. Dos hermanos enfrentados y ahora reunidos en la tragedia y el dolor, cara a cara reencontrándose. Linney es una gran actriz de rol, responsable de brillantes papeles desde su consagratorio rol en “Cuenta Conmigo”. Hoffman, por su parte, se cansò de recibir roles de reparto sin demasiada trascendencia hasta que con su protagónico de “Capote” le demostró al mundo cinematográfico que es un excelente actor. 

Pese a tal gris panorama donde el deterioro irremediable de la vejez se muestra visible, el cine independiente norteamericano siempre encuentra una veta de esperanza para insertar su cuota de lucidez y desparpajo en este tipo de producciones. Triste, reflexiva y sin tapujos la hora de mostrar la agonía de un ser humano en el final de sus días, sufriendo por la confrontación y las deudas pendientes de ambos hijos para con el y entre ellos. 

El final dejarà mas de una enseñanza y su mensaje es esperanzador. Tamara Jenkins, su directora, no concibe una joya del cine independiente, pero si un film valido para recordar. De esas pequeñas grandes historias que se nutre el cine indie y que refresca el anquilosado melodrama del cine mas comercial.


Clip - trailer: