lunes, 21 de octubre de 2013

DOCUMENTALES - LA VERDAD INCÒMODA (An Inconvenient Truth, 2006) de Davis Guggenheim






CUANDO LA VERDAD INQUIETA


* * * *
MUY BUENO





Una Verdad Incómoda (An Inconvenient Truth) es un documental estadounidense presentado por el exvicepresidente de los Estados Unidos durante el mandato de Bill Clinton, Al Gore, sobre los efectos del calentamiento global generado por la actividad humana sobre el planeta Tierra. El documental fue publicado en DVD por Paramount Home Entertainment el 21 de noviembre de 2006 en Estados Unidos.

Por la autoría de este documental, Al Gore obtuvo el Premio Nobel de la Paz en octubre de 2007, premio que comparte con el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés) de Naciones Unidas. Al Gore ya había ganado en 2007 el Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional, así como el Oscar en 2006 a Mejor Documental y Mejor Canción Original para I Need to Wake Up.
 
La base de la argumentación de Al Gore es que el calentamiento global es real y producido por la actividad del hombre durante muchos años. Esta argumentación está sostenida por investigaciones actuales. A pesar de ello, esta afirmación es hoy puesta en duda por el escándalo denominado Climategate.  Se muestra el retroceso de numerosos glaciares mediante fotografías tomadas a lo largo de estos últimos años (ver Retroceso de los glaciares desde 1850).     Un estudio de investigadores del Instituto de Física de la Universidad de Berna y el EPICA, que muestra datos del núcleo del hielo de la Antártida con concentraciones de dióxido de carbono más altos en la actualidad que durante los pasados 650.000 años.

La Associated Press contactó con más de 100 prestigiosos climatólogos y les preguntó sobre la veracidad del documental. Debido a que el documental aún no había sido publicado ampliamente, muchos de estos investigadores no lo habían visto ni habían leído el libro, pero los 19 científicos que sí lo habían hecho dijeron que Al Gore había interpretado correctamente las ideas científicas.

Asìmismo, en 2007 se produjo un documental llamado La gran estafa del calentamiento global donde expertos en distintas áreas del conocimiento exponen sus puntos de vista y su completa oposición a los comentarios y explicaciones de Al Gore en este documental.

"Una Verdad Incòmoda" resula intelectualmente estimulante, y funciona de forma necesaria como un proceso de concienciación que difícilmente puede ser más urgente. El director usa palabras, imágenes y la letanía concisa de Gore sobre los hechos para construir una película que es fascinante e implacable, sin necesidad de covertirse en una excusa electoralista.
 
Una excelente herramienta educacional, parece un grito de alarma acerca del estado climatològico y su esquemàtica fórmula narrativa acaba convirtiendo un defecto en una virtud: las sucesivas teorìas puestas en pràctiva tienen el valor de la divulgación de lo incontestable más allá de sus más nimios defectos.


Clip - trailer:



viernes, 18 de octubre de 2013

CINE EUROPEO - SALÓ O LOS 120 DÍAS DE SODOMA (Salò o le 120 giornate di Sodoma,1975) de Pier Paolo Pasolini // Parte I






BIENVENIDOS AL INFIERNO



Pier Paolo Pasolini nos ofrece en esta obra casi dos horas de escenas espeluznantes y, porque no decirlo, repugnantes, que no dejarán indiferente a nadie tras su visionado. Violaciones, torturas, ejecuciones, y un sinfín de atrocidades, entre las cuales me impactó profundamente la del banquete con heces como plato principal.  Una fortísima influencia de la filosofía de Nietzsche (al igual que en las ideas fascistas) impregna toda la película. En la mansión donde se desarrolla la acción los esclavos sexuales tienen prohibido cualquier tipo de manifestación de carácter religioso, siendo esta penada con la muerte. Dios ha muerto, los fascistas han tomado su trono y se erigen como superhombres sobre el resto de los seres, sintiéndose con derecho a usarlos para satisfacer sus deseos.
No obstante, estos deseos son inmorales y abominables, de la cual deducimos que poder absoluto otorga libertad total sobre el resto de hombres, lo cual desemboca en decadencia moral. Aquellos que además conozcan los textos del Marque de Sade reconocerán los discursos del mismo sobre el genocidio del pueblo perpetrado por el poder en nombre del desarrollo llevados hasta sus últimas consecuencias.  Todo esto se encuentra aderezado con una fotografía de localizaciones interiores bastante buena, que convierte a la mansión donde se desarrollan los hechos en un templo de depravación, y una banda sonora obra de Ennio Morricone que resulta inferior comparada con otras de sus creaciones.
El cadáver de Pier Paolo Pasolini apareció brutalmente apaleado el dos de noviembre de 1975 en un barrio de la periferia de Roma, muy cerca de Ostia. El realizador había ya completado su película e incluso estaba preparando el doblaje para la versión francesa. El escándalo que se originó de todo ello ha hecho que la obra maestra que es Saló o los 120 días de Sodoma permanezca hasta hace bien poco como un film maldito, casi invisible. Pasolini: ateo, comunista, homosexual, escritor, poeta, cineasta. Un ser profundamente contradictorio: tanto como para hacer un film como ‘El evangelio según San Mateo’ (‘Il Vangelo Secondo Matteo’, 1964), ampliamente celebrado por el Vaticano y después crear este ‘Saló’, poco menos que el Anticristo para la iglesia católica.
En el escenario de una suntuosa mansión conoceremos a cuatro personajes con nombres harto elocuentes: El Presidente, El Duque, El Obispo y el Magistrado, que representan los cuatro poderes, todos corruptos, todos infernales. Los retratos humanos más repulsivos jamás vistos en una pantalla. Ellos serán jueces y verdugos absolutos de toda vida que pase por sus manos. El poder—el mal—en estado puro. Salò, construida como el Infierno de Dante, se divide en “círculos” de castigo. El vestíbulo del infierno no es otra cosa que la presentación de los personajes y centralización del espacio y del tiempo. Es la tercera vez que veo la película y ya estoy algo curado de espanto, aún así siempre me deja tocado; cada vez que la he visto me he dicho a mí mismo que sería la última, pero nada, no hay forma.

Según uno se sumerge en el cruel universo que nos presenta Salò, se va comprendiendo su simbología, no sólo la relación de poder y sumisión, sino también la simbología que provocan sus primeros planos contrapuestos, la ausencia de planos secuencia que nos convierte en espectadores fríos, estáticos y pasivos de todo el horror. La película nos muestra sobre todo, en clave de metáfora, el sádico abuso de poder de los gobiernos y la sumisión del pueblo, más actual imposible.
La película se divide en cuatro partes, cuatro terribles movimientos, cuatro círculos concéntricos basados en los nueve círculos en los que se dividía el Averno de ‘La Divina Comedia’ de Dante. En el Anteinfierno, asistiremos al secuestro de 18 jóvenes que se convertirán en las víctimas propiciatorias. Ante una suntuosa mansión, se reúnen los cuatro torturadores y dan un ominoso discurso a sus presas: ‘la escapatoria es imposible. Abandonad toda esperanza’.
Cuando el grupo de jóvenes secuestrados llega a la mansión de la locura, por llamarla de algún modo, donde van a estar recluidos a partir de ahora, los cuatro señores les leen el manifiesto y reglamento que va a controlar su estancia allí: básicamente les despojan de toda identidad psicológica como individuos: pasan de ser personas a ser meros objetos.
El primero de los círculos se basa en el sadismo y en la utilización del sexo como entretenimiento de los señores y tortura de los jóvenes. Obligados a escuchar las perturbadas narraciones sexuales de las damas que acompañan a los señores, el shock y la locura comienza a hacer mella en los pobres muchachos. Forzados a visionar violaciones, a masturbar a los señores a su antojo y otras cuestiones que un servidor no va a describir, poco a poco los muchachos se van dando cuenta que el viaje que han hecho hasta allí es un viaje sin retorno.
El segundo de los círculos se basa en lo escatológico. En su descenso a los infiernos de las mentes perturbadas de los señores y aprovechando una de las narraciones de las damas, acuerdan la escabrosa idea de que cada muchacho guarde sus excrementos para hacer con ellos un macabro y repugnante banquete. A través de la coprofagia pretenden conseguir una especie de revelación, una catarsis de los placeres mundanos que van buscando los señores. La violencia hacia los sumisos va aumentando de manera enfermiza, poco a poco los despojan de sus vestimentas y los humillan haciéndoles caminar a cuatro patas y con correas como si fueran perros sarnosos.
El último de los círculos se basa en la tortura más extrema teñida con la traición entre los sumisos. Los jóvenes, entre ellos, se acusan unos a otros con la intención de salvarse de los castigos más duros. Maravillosa la escena en que los señores descubren entre los suyos a un comunista infiltrado, sin desperdicio. Al mismo tiempo, entre las damas se ve que han tenido poco a poco una revelación algo así como mística —un poco tarde quizá— y se dan cuenta de las atrocidades que han cometido. Las escenas más cruentas de tortura se producen en esta última parte, obligando al espectador a observar desde mutilaciones hasta quema de miembros sexuales.
Saló o los 120 días de Sodoma es un film límite. Pasolini, realizador proclive a desdeñar la técnica cinematográfica en aras de un mayor acercamiento a lo poético, emplea en su última película una mirada geométrica sobre el espacio del infierno. Su posicionamiento es frío, en planos secuencia durísimos, por lo general lejanos, haciendo que las figuras permanezcan inmóviles a excepción del foco de atención de la narración. Pasolini no tiene compasión, no deja respiro al espectador, no hay nada a lo que se pueda amarrar este ante tanto horror
Pasolini potencia el realismo para hacer más descarnado el terror de lo expuesto. Pero es mentira que no exista ninguna fuga en el film. De una manera absolutamente brillante, Pasolini, inocula en tres momentos del film actos totalmente absurdos que llevarían al espectador a plantearse lo veraz de lo narrado, sino se encontrar este totalmente subyugado a la fuerza de las imágenes.
Nos adentramos en terrenos tabú, en los más oscuros y repulsivos deseos sexuales. Las humillaciones a las presas humanas llegarán a su culmen, y todo desembocará en un nauseabundo festín—orquestado como si un bouffet de lujo se tratara—de excrementos humanos. El espectador no podrá aguantar la mirada. Pasolini ha llegado al límite del aguante de una imagen fílmica. Después de esto, el director nos niega en redondo cualquier atisbo de final feliz, y en la última parte, el ‘Círculo de la sangre’, comprobaremos que no hay salida posible. Varios de los cautivos son ejecutados por haber mantenido relaciones entre ellos. Todo lo que hace que un ser humano lo sea, de este modo, queda proscrito. Y el final de muchos de ellos será atroz: marcados como ganado, quemados, arrancado el cuero cabelludo, descuartizados bajo un sol abrasador en la escena más desasosegante y cruel jamás filmada. De fondo, dos de los ayudantes de los monstruosos señores, bailan un vals. No hay remordimientos.
Brillantemente Pasolini ha despojado a las escenas de sonido, pues lo vemos a distancia a través de unos prismáticos con que los señores observan la masacre. En la perfección de una puesta en abismo, Pasolini sitúa a los sádicos del film en la misma condición que nosotros: ambos somos espectadores. El reencuadre que el borde de los prismáticos ofrece, “oniriza” (sic) las aterradoras imágenes. Esta mirada subjetiva, que nos sitúa desde el punto de vista de los sádicos, nos implica, despojándonos de la condición de inocentes espectadores, transformándonos en cómplices y tal vez en verdugos. Apartar la mirada no es nuestra prerrogativa, pensamos, sino del propio director de este horror.
No hay catarsis posible. No hay salida para las víctimas. En Saló, film de carga filosófica o simple depravación visual, Pasoloni se recrea enfermizamente en muchas de las escenas y diálogos, creando un ambiente angustioso y desagradable. Una obra polémica y desgarradora. Cruel y brutal. Una revisión de la Historia basada en la ficción y en la realidad.
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