martes, 13 de agosto de 2013

CINE DE AUTOR - LA VIDA Y TODOS LO DEMÁS (Anything Else, 2004) de Woody Allen







LOS CONFLICTOS DEL SER, SEGÚN ALLEN




* * *
BUENA 



Jason Biggs  y Christina Ricci  son la pareja protagonista de la comedia romántica "La Vida y Todo lo demás". Jason Biggs interpreta a Jerry Falk, un aspirante a escritor de Nueva York, que se enamora a primera vista de una joven rebelde llamada Amanda. A pesar de todo lo que Jerry ha oído sobre la vida, pronto descubre que ésta junto a la impredecible Amanda no se parece en nada a ninguna otra mujer que haya conocido.


"La Vida y todo lo demás" es un acercamiento mas que hace Woody Allen a la introspectiva del ser humano, a sus miedos, a sus constantes cambios y a sus abismos. En lo que constituye su aporte anual -casi religioso- a la cinematografía, Allen se pone una vez mas delante, aunque en un rol secundario, y detrás de cámaras para  contar esta comedia con matices dramáticas. 


El guión, a cargo de Allen como de costumbre, intenta reflejar los conflictos internos tan característicos de sus personajes. En este caso no vemos al Allen tradicional, ya que la temática de la película es algo superflua en comparación a lo que nos tiene acostumbrados. Y si bien la trama es en general favorable, no logra mostrar la brillantez y la elocuencia de otras veces.



El autor, una vez mas ambienta su film en su querida Nueva York, haciendo un gran uso de cámara y su excepcional música incidental tan característica. El rumbo que intenta darle de comedia dramática es acertado a las eternas búsquedas tragicómicas de Allen y el éxito del mismo recae en la responsabilidad de sus dos jóvenes intérpretes principales que pasan la mayor del tiempo en pantalla. 



En cuanto a las actuaciones, el elenco combina la juventud y el talento de estrellas jóvenes como Jason Biggs (un descubrimiento de Allen al verlo en "American Pie") y de Christina Ricci (una suerte de jóven Mia Farrow) con la experiencia y la ductilidad de Danny DeVito y del propio Woody Allen. Los jóvenes personajes centrales componen roles conflictuados y logran transmitir una buena sensación de química en la pantalla. Por su parte, Danny De Vito, si bien en un papel menor, se vale de todos sus tics característicos para crear su personaje. Y que decir de Woody Allen, que ya de memoria compone constantemente ese menudo personaje, dubitativo, neurótico y consumido por sus miedos y sus obsesiones.

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lunes, 12 de agosto de 2013

CINE DE AUTOR - SCOOP (ìdem, 2006) de Woody Allen






SIEMPRE LA NOTA DE TAPA




* * *
BUENA





Sondra Pransky es una estudiante estadounidense de periodismo que se encuentra en Gran Bretaña visitando a unos amigos. Durante su estancia en Londres, acude a un espectáculo de magia donde el ilusionista le hace subir al escenario para realizar uno de sus trucos: en éste, ella debe desaparecer. Mientras Sondra está esperando "desmaterializarse", recibe la visita del fantasma de un reportero fallecido que le dará la exclusiva del año. 

El espíritu afirma que Peter Lyman, el rico y atractivo hijo de un conocido aristócrata británico, está llevando una doble vida como el Asesino del Tarot, un asesino en serie que lleva tiempo aterrorizando el país y eludiendo a la justicia. Con la ayuda del mago, Sondra comienza a investigar la noticia y consigue juntar ciertas evidencias incriminatorias contra Lyman. De todas formas, cuanto más sabe de él, más peligrosa se vuelve la investigación, sobre todo cuando nota que empieza a enamorarse del atractivo y presunto criminal.

Woody Allen sigue entregando año a año su cuota de ingenio y talento invalorable que en mayor o menor medida nos muestra que con ya màs de 70 años cumplidos, este diminuto neoyorkino sigue activo para demostrarnos que todavía existe un cine pensante, entendido como arte mismo y distante de la mediocridad que generalmente suele verse en pantalla por estos tiempos. Si bien “Match Point” fue tomado como un resurgir de Allen en términos de calidad, este film debe tomarse como una apuesta mas lúdica y descontracturada del celebre realizador. 

Si luego de su tibia pero correcta “La Vida y Todo lo Demás”, “Melinda y Melinda” fue el trampolín para la impecable “Match Point”, “Scoop” bien podría tomarse como un retroceso, pero lo cierto es que un director de la talla de Allen, esta mas allá de este tipo de disquisiciones. El, como apenas un puñado de directores más, puede tomarse esas licencias, si se quiere. Si “Match Point” se repetía en relación a “Crímenes y Pecados”, “Scoop” lo hace a “Misterioso Asesinato en Manhattan”, aunque con la mitad de la brillantez de aquella joya de comienzos de los '90.

A pesar de esto, Allen construye un policial, con crímenes y sospechas de por medio pero sin rasgos de violencia, saliéndose de los cánones del genero y le agrega su cuota de comedia, con esas reflexiones tan filosas, jugosas, irónicas y sarcásticas que suele apreciar sobre la vida, las relaciones humanas y la moral, aunque aquí, a cuentagotas. Ambientada también en Londres al igual que su predecesora, en un escenario de clase alta en el que sus dos protagonistas principales son ajenos a tal, ese mundillo aristocrático esta retratado sin esquematismos, sabido es que no es ni la ingenuidad ni lo pueril un pecado a pedir de Allen. 

Esta comedia de enredos se inserta así en una trama policial a la que no le sobra astucia, pero que tampoco se llena de situaciones previsibles. En cuanto a la pareja protagónica, su repentina conversión en una dupla torpe y despareja convierte al film casi sin quererlo en una buddy movie, con dos protagonistas que por diferentes motivos se atraen y se necesitan el uno al otro, presos de las situaciones inherentes al desarrollo de la trama. Casi por obligación, y porque el contìnuo de la historia lo requiere, casi no hay tiempo para preámbulos verosímiles de dicho encuentro.

Scarlett Johansson -como alguna vez lo fueran las igual de afortunadas Mia Farrow o Diane Keaton- se convierte indudablemente en la nueva musa inspiradora de Allen y dueña de los protagónicos que su inagotable imaginación crea. Por su lado, Hugh Jackman se muestra como de costumbre, elegante y dispuesto en su rol, aunque un tanto frió por momentos, mientras que Ian McShane compone con solidez a ese personaje tan intrigante y dueño de la primicia que hace honor al titulo. 

Mención aparte para el personaje que interpreta Allen: ya le conocemos de memoria sus manías, sus gestos, su lenguaje corporal, su tics al hablar. No le veíamos en pantalla desde hace un par de años y por segunda vez consecutiva se reserva un rol de reparto, conciente de las limitaciones propias de su edad, en esta ocasión para componer con simpatía a un querible mago de feria, personajes por los que Allen (los prestigiadores de teatro, humildes de profesión) siempre ha sabido mostrar su lado creíble y querible, en esa mezcla de discursos estereotipados, trucos remanidos y frases hechas que los caracterizan a personajes buscavidas que sobreviven gracias al afecto y fidelidad del pùblico. 

Esa especie de alter ego del propio autor es otra pincelada más de su gran talento. Un film correcto, sin la brillantez de otrora, con el talento rendidor de siempre, que alcanza para encontrar dentro del mismo las cuotas de ingenio en cada trazo que delinea con su sinigual concepcìon tragicòmica de la vida.


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