lunes, 5 de agosto de 2013

CLÀSICOS - EL FRANCOTIRADOR (The Deer Hunter, 1978) de Michael Cimino








LAS HUELLAS DEL PASADO




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EXCELENTE  


Cinco inseparables amigos trabajan en los altos hornos de Pennsylvania, entre metal fundido y altas temperaturas. Tres de ellos, Michael, Steven y Nick, se alistan. Dos años más tarde, se vuelven a encontrar en Vietnam, cuando se produce la invasión del Vietcong. Cuando son capturados, los vietnamitas les obligan a participar en un juego suicida, la ruleta rusa, en el que sólo puede haber un vencedor. Aunque consiguen escapar, esta experiencia les deja marcados toda la vida.

Si bien sobreviven al campo de concentraciò y la tortura, luego, al volver a sus vidas normales no todos ellos consiguen recuperar la antigua senda, presos de un recuerdo imborrable y traumàtico. La historia esta perfectamente contada de manera de que los sucesivos hechos bélicos que suceden a los civiles y viceversa consiguen mantener viva la historia. 

La trama esta cargada de momentos dramáticos y gracias a la colaboración testimonial de veteranos de guerra, Cimino consigue mostrar una historia realmente dura y difìcil de digerir. El guión que estructura el autor consigue adaptarse a los tiempos que maneja la dirección de un film de tres horas de duración, siendo contextualmente perfecto al lograr diálogos y pasajes narrativos soberbios. 

La dirección del film es no menos brillante. El rodaje fue extenuante y caótico debido a las extremas condiciones que tuvieron que enfrentar realizadores y actores en el exterior. En Estados Unidos se filmaron las secuencias civiles de la película, logrando capturar el director el ambiente sencillo pueblerino desde donde parte la historia. Las escenas bélicas se recrearon en Bangkok donde gracias al marcado realismo que transmite y el invalorable aporte de sus actores (que se negaron a utilizar dobles de riesgo) Cimino fue recompensado con el Oscar por su labor y como Mejor película.

Las actuaciones son igualmente logradas. Robert De Niro encabeza el reparto en una actuación sólida y dramáticamente poderosa para un actor que estaba marcando una época para entonces, asombrando a Hollywood gracias a inolvidables papeles protagònicos. Es admirable la labor de Christopher Walken, quizás en el mejor trabajo de toda su carrera, donde interpreta temerariamente a un personaje desbordado por la locura con escenas para el recuerdo. Que decir de Meryl Streep, que en una de sus primeras apariciones en pantalla asume el rol de única protagonista femenina del film y no defrauda con una interpretación profundamente marcada por el dolor y la resignación, asimilada por la actriz de forma brillante.

Cuando Michael Cimino se dispuso a filmar "El Francotirador" otros proyectos que tenían a la guerra de Vietnam como argumento estaban desarrollándose, por nombrar "Apocalypse Now" y "Regreso Sin Gloria". Al reservarse las labores de dirección, guión y producción del film el director consigue un retrato impecable que no solo tuvo gran audiencia de publico, y por consiguiente buena carrera comercial, sino que también logró la total aprobación de la critica.


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viernes, 2 de agosto de 2013

HOLLYWOOD - EL SEÑOR DE LA GUERRA (Lord of War, 2005) de Andrew Nicchol






 UN HOMBRE DE ARMAS VENDER


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BUENA



Así como "Blow, Profesión de Riesgo" o "Traffic" describían con audacia y sin eufemismos las miserias y los riesgos en el mundo del trafico de drogas, así como "Buenos Muchachos" hacia lo propio con el de la mafia y "Casino" con el de las apuestas, "El Señor de la Guerra" hace lo propio con el despiadado circuito del trafico de armas. Ese ámbito que si la estadística dice que una de cada doce personas en el mundo lleva un arma se preocupa por como armar a las restantes once, a países de izquierda y de derecha, a gobiernos en conflicto bélico, sin impórtale la vida de niños o mujeres, de pobres o ricos, de indígenas o negros, amorales y despiadados, los traficantes de armas hacen su negocio y se complacen de satisfacer una necesidad natural humana: matar.

Un traficante profesional de armas ha llegado al nivel más alto de su carrera, sólo para encontrarse con la némesis más poderosa que cada ser humano puede tener: su conciencia; y ahora, tras vender durante años terror y muerte en material bélico, habrá que tomar una decisión: dimitir o continuar; elección que se complica cuando se ha vivido rodeado de mujeres, armas, glamour y enemigos. Para aumentar la tensión, un agente de la Interpol, cual chacal a su presa, le está pisando los talones.
 
El film es visualmente audaz e innovador, desde la secuencia inicial brillantemente lograda que muestra la fabricación de una bala hasta que llega a manos de sus destinatarios mientras la voz en off de su protagonista (que narra la mayor parte del relato en primera persona, así lo hiciera una novela noir) nos introduce la historia. Cínica e irónica el film confronta su visión ambigua de este estudio moral sobre los personajes que hacen andar este negocio alrededor del mundo. 

Así, con toques ácidos de humor negro y una estructura difícil de encasillar entre el genero de acción, el drama o el suspenso, este alegato bélico-político se permite pese a su previsibilidad reflexionar sobre la crisis de conciencia que experimenta este traficante de armas inmerso en su propio mundo de mentiras y en este conflicto moral que se desprende se deja ver el ascenso y la caída de un hombre que construyo un imperio, el mundo del crimen y su relación con la corrupción gubernamental. Virtuoso, rebelde y profano, Andrew Niccol explora terrenos autocriticos que sobresalen por ser poco usuales en el cine de Hollywood al cuestionar al propio gobierno y su función en la distribución de armas a nivel mundial. 

El autor guionista de "La Terminal" y "The Truman Show" se muestra inspirado y nada haragán para la puesta en escena, que sumado a los impecables rubros técnicos y al acertado uso de la música le dan a la historia mas volùmen. Nicolas Cage demuestra una vez mas porque es uno de los grandes actores de hoy en día. Con una composición brillante, a puro nervio, impulso e intensidad, logra levantar el relato cuando èste se torna previsible, saca de su personaje lo mejor para componer de forma casi radiográfica a este traficante de armas amoral, pero atrapado en el laberinto de su conciencia. Ethan Hawke por su parte, es un sólido interprete de reparto cuya gravitación en el film podría haber sido mayor incluso para provecho de la historia en esa confrontación de juego del gato y el ratón que establece con el personaje de Cage por mas de una década. 

Mas allá de sus dos caras más conocidas, el resto del elenco funciona de forma despareja: Ian Holm es una figura sólida que no encaja del todo como soporte en la narración, mientras que el reparto se pierde en elecciones no tan afortunadas como el inexpresivo Jared Leto o la insípida Bridget Moynahan. Un estreno que no pasarà a la historia como una obra maestra ni ganarà premios en festivales, pero no esta para eso tampoco. Si para convertirse en una opciòn impactante y entretenida con el sello electrizante de Nicolas Cage.


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