viernes, 25 de enero de 2013

INFANTIL - DESCUBRIENDO EL PAÍS DEL NUNCA JAMÁS (Finding Neverland, 2004) de Marc Foster




PARA ANIMARSE A SOÑAR LO IMPOSIBLE



* * * * *

EXCELENTE



Esta adaptación en pantalla esta basada en eventos de la vida real del creador de Peter Pan, si bien no recurre a ninguna de sus biografías oficiales y sirve para desmitificar cierta creencia sobre los hábitos pedofilos de J.M. Barrie. La trama se basa en la obra de teatro “The man who was Peter Pan” de Allan Knee, que es una imaginaria serie de conversaciones entre el escritor escocés James Mathew Barrie y los niños de Llewelyn Davies

El guión de la película es una adaptación hecha por el debutante y ahora nominado al Oscar David Magee, y explora más la relación con la familia Llewelyn, la cual si sucedió, pero no necesariamente como la vemos en la película. La historia cuenta la manera en que J.M. Barrie conoce a una familia y como esta influye en hasta el momento su fracasada labor como autor y su monótona vida en matrimonio, a la vez que lo ayuda a crear su pieza teatral mas celebre. Si bien ciertos hechos han sido modificados de la vida real, cada elemento parece encajar a la perfección en un andamiaje de guion impecable. 

Una perfecta narración que enmarca la época en tiempo y espacio, una delineación de los personajes muy fina, sensible y acorde para la historia. Consigue adentrarnos en la mente del creador, que piensa, que siente, porque actúa como lo hace, en una evocación a los sueños incumplidos de la infancia, al espíritu  de creación permanente a la imaginación sin limites para hacer realidad nuestros deseos. 


El film nos permite viajar a través de los distintos niveles de emotividad: desde la sensibilidad inocente de la infancia hasta la dramática realidad que rodea a los personajes adultos, con sus prejuicios y sus frustraciones. Basada en la vida de James Barrie, el autor del clásico infantil "Peter Pan". La historia comienza en Londres en 1904, y muestra el proceso narrativo que trajo al autor a traer a Peter Pan a la vida, desde su primera inspiración hasta el estreno de la obra en el teatro Duke de Nueva York, una noche que no sólo cambió la vida de Barrie sino de todos aquellos que estaban a su lado.


El elenco lo encabeza un extraordinario Johnny Depp, actor de una sensibilidad única para componer este tipo de personajes dotados con una ingenuidad y una magia única para crear a su alrededor. Ya sea por su forma de moverse, por sus gestos, por sus miradas o por su perfectamente adoptado acento londinense, Depp deslumbra con un retrato a las alturas del film.


La dirección de Marc Forster (que en 2001 sorprendió a la critica y al publico con "Cambio de Vida") es brillante por donde se la vea. Desde su capacidad para sacar lo mejor de cada uno de los personajes hasta mezclar el mundo de la realidad con el de la fantasía en un estilo que inequívocamente refiere el sub-realismo muchas veces utilizado por Tim Burton

La ambientación es perfecta, la fotografía, el montaje y efectos especiales que utiliza dan a la historia vida propia, en un viaje mágico al rincón mas profundo de nuestra imaginación. La banda sonora se ajusta a la imagen creativa de la historia que en toda su magnitud resulta sencillamente conmovedora permitiéndonos descubrir los anhelos más profundos que inspiran al genio de J.M. Barrie.


Clip-trailer:



jueves, 24 de enero de 2013

DOCUMENTALES - EL HOMBRE DE LA CÁMARA (Chelovek s kino-apparatom, 1929) de Dziga Vertov



EL RETRATO INSTANTÁNEO


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EXCELENTE


El Hombre con la Cámara, muy en la línea de "Berlín, sinfonía de una gran ciudad" (Berlin: Die Sinfonie der Großstadt, 1927), es un retrato de San Petersburgo compuesto por cientos de pinceladas fílmicas sobre la vida cotidiana en dicha ciudad. Podría decirse que se trata de un retrato puntillista en el que sólo la totalidad de los breves retazos permiten percibir San Petersburgo en su totalidad. Con la complicidad de su hermano, el operador Mikhail Kaufman, Vertov, fiel a su teorías, no permite ni por un momento que se pueda suponer que alguno de esos retazos pueda imaginarse inventado. 

Por ello, en el vertiginoso montaje que plasma la fascinación de Vertov por el constructivismo y el futurismo, introduce constantemente imágenes del operador que con su cámara está filmando la realidad que le rodea. Obsesionado con la movilidad y velocidad, y heredero de la fascinación tecnológica de los futuristas y constructivitas, Vertov puso en evidencia la relación entre el mecanismo del cine, la nueva intensidad de la productividad industrial y el ritmo enloquecedor que automóviles, trenes y tranvías impusieron a hombres y mujeres en el siglo XX.

El hombre de la cámara está compuesta de cientos de escenas de la actividad cotidiana de San Petersburgo, la mayoría tomas callejeras pero también del trabajo y vida doméstica, unidas en una zaga donde la ciudad moderna y la cámara del cine comparten los papeles protagonistas. Trozos de la realidad tomados de improvisto (Vertov los llamaba kino-fraza, “frases fílmicas”) que alternándose unos a otros en una rápida sucesión trazan una especie de alegoría real que identifica el vértigo de la modernidad urbana y sus contrastes sociales y económicos, con el proceso mismo de la documentación y edición cinematográfica. 

Vertov defendía a ultranza el seguimiento de los hechos que estaban ocurriendo en ese momento en la Unión Soviética como única opción para el registro de acciones, negando la posibilidad de reconstrucción o manipulación de los mismos con actores o acciones premeditadas. El rechazo se extendía a la utilización de mecanismos ficcionales como podían ser la confección de un guión, la utilización de actores y actrizes, estudios, decorados, iluminación y todas las opciones disponibles del Cine de ficción tradicional.

La verdadera estructura de la película se elabora a partir de un largo proceso de montaje en el cual se deja de lado cualquier posibilidad de establecer un relato cronológico o lineal. En esta etapa del trabajo se establecen las verdaderas situaciones y relaciones entre temas, acciones, personajes, objetos con la permanente referencia y reflexión sobre el lenguaje y la tecnología fílmica. 

Lo que distingue a la obra de Vértov es la voluntad de realizar un análisis marxista de las relaciones sociales mediante el montaje. Además, El hombre con la cámara pone el acento en el proceso de producción y consumo del cine (rodaje, montaje y contemplación). Es Vertov el que de manera pionera deja sentada la base de una praxis del documental como la construcción de un autor en que todas las opciones de puesta en escena forman parte de un sistema, que más allá de cualquier contenido, su forma es la que otorga el verdadero sentido al material o tema trabajado, aquí mostrando un día en la vida de un operador soviético, dedicado a filmar una ciudad soviética desde el amanecer hasta la noche. 

 Video - documental completo: