miércoles, 2 de enero de 2013

HOLLYWOOD - DEJA VÚ (ídem, 2006) de Tony Scott





PASADO PERFECTO

* * * 
BUENA  


“Deja Vu” es una extraña película que combina acción, alta tecnología, suspenso, ficción y romance, una combinación evidentemente comercial que apunta al entretenimiento y lo logra, gracias a sostenidos momentos de tensión que llevan la marca de un director tan personal como Tony Scott que aquí nos presenta un policial convencional que con el agregado de un elemento fantástico se convierte en film de ficción que añade un elemento romántico en el que se convierte el móvil principal del personaje y su obsesión por descubrir la verdad. 

La dupla que forma con Denzel Washington vuelve a cumplir como lo hiciera dos años antes en “Hombre en Llamas” y una década atrás con “Marea Roja”. Se agrega al trío responsable de este thriller hi-fi el productor Jerry Bruckheimer, rey midas de las producciones taquilleras de acción durante los últimos 15 años, no siendo este film la excepción.

Todo el mundo ha experimentado alguna vez esa sensación de déjà vu, ese flash de la memoria que ocurre cuando conoces a alguien nuevo y sientes que ya le habías conocido antes, o reconoces un lugar en el que teóricamente nunca has estado. Pero, ¿qué sucedería si estas sensaciones fueran de hecho advertencias enviadas desde el pasado o pistas para el futuro? Es un déjà vu lo que inesperadamente guía al agente Doug Carlin en una investigación de un terrible atentado. 
Como lo hiciera “Desafío al Tiempo” hace algunos años, “Deja Vu” sigue tal línea narrativa. Las películas que juegan con el tiempo yendo y viniendo desde el futuro al pasado y viceversa corren el riesgo de perderse en las tramas que abordan, muchas veces dejando interrogantes sin contestar o cayendo en resoluciones incongruentes que dejan al espectador con un sinsabor al respecto. Son, en definitiva, riesgos considerables de una producción que apunta al entretenimiento y que tiene en las manos de Tony Scott a un director capacitado para garantizar la acción sin respiro. 

La carga dramática que sabe darle a sus películas, dadas sus dotes de buen narrador, y la estilización visual -como la persecución en tiempos paralelos, montaje frenético, cámara lenta- es una marca registrada que llevara al extremo en su reciente y olvidada “Domino”. Tales elementos hacen pasar a un segundo plano cierta confusión existencial -no es tal objetivo del film profundizar demasiado en este aspecto- que nos hará seguir muy de cerca las vueltas de tuerca que el guión propone, para deslumbrarnos una vez mas con la gran capacidad del autor para explotar los rubros técnicos a su disposición. El menor de los hermanos Scott sabe como crear escenas de acción de impacto y disfrute, ganando tanto en calidad como en cantidad.

Un gran factor que contribuye al éxito del film es su protagonista principal, quizás el mejor intérprete de su generación. El enorme Denzel Washington nos entrega otra muestra de un talento intacto, de una presencia en pantalla imponente y magnética que se ha mantenido en el mas alto nivel de calidad actoral por las ultimas dos décadas y redescubriéndose como un inmejorable héroe de acción.


El complejo entramado entre presente, pasado y futuro va acomodando sus piezas de forma inteligente, pero convencional, en un cine que parece acercarse cada vez con más frecuencia a abordar viajes en el tiempo para cambiar eventos del pasado como en “Regresiones de un Hombre Muerto” o “El Efecto Mariposa”, con sus inevitables consecuencias en el presente. Con algunas sorpresas, unas más obvias que otras, pero funcionales al relato resulta la justa combinación de adrenalina y misterio que salva al film de la excesiva ambición que caracteriza a este tipo de propuestas


Clip - trailer película:


martes, 1 de enero de 2013

HOLLYWOOD - EL EMBAJADOR DEL MIEDO (The Manchurian Candidate, 2004) de Jonathan Demme


    
 NO CONFIARÁS
 

* * * * 
MUY BUENA
 
 
"El Embajador del Miedo" es el remake de la película que con el mismo titulo en 1962 protagonizara Frank Sinatra y dirigiera John Frankenheimer. El punto de partida es el mismo que su versión original: los Estados Unidos como centro de la polémica ante un mal que le acecha y que amenaza con derrumbar el imperio. En la versión original el mal era el comunismo y los lavados de cerebro, hoy en día dicho mal es el terrorismo y los implantes que modifican la conducta, todo acorde a los tiempos que hoy vivimos. 

La historia es la siguiente: un héroe de guerra se postula a la vicepresidencia de los Estados Unidos, su ex-compañero de patrulla de combate va descubriendo de a poco una red de conspiración donde el héroe de guerra no lo es tal y donde detrás de la campaña se encubren los intereses de corporaciones mafiosas que buscan escalar poder.
 
La dirección de Jonathan Demme es acertada: hay una cuidada ambientación de la historia desde los campos de batalla en Kuwait hasta la frenética ciudad de Washington que enmarca la vertiginosa carrera presidencial. La música siempre presente acompaña en los momentos de suspenso más intrigantes y se apoya, como elemento creador de climas fundamental, en la secuencia de primeros planos que constantemente utiliza Demme para resaltar a sus actores en situaciones claves, recurso que favorece a la película. 

El Embajador del Miedo, versión siglo XXI, pone al desnudo de forma verosímil los diversos intrincados políticos y el ambiente de paranoia que se genera en el periodo electoral. El resto de lo contado en el ámbito bélico, es solo marco formal; punto de partida para hilvanar la historia y se permite ciertas ideas inconclusas.

Con un ritmo dinámico, un suspenso que va in-crescendo a medida que avanza el film y un nivel de dramatismo constante, adaptado del guión y transmitido en pantalla, Demme concibe un film impecable, mediante una dirección apropiada y con pocos errores.
El argumento, adaptado de la novela de Richard Condon tiene como punto a favor el clima de sospecha generalizada que vive hoy Estados Unidos, donde continuamente se tejen conspiraciones, donde nadie es de confiar y donde la amenaza del enemigo terrorista permanece latente. 

Por otro lado intenta ser autocritico y reflejar las manipulaciones existentes en las campañas políticas, las verdades ocultas, las mentiras contadas y las peligrosas corporaciones que emergen cada vez con más fuerza. En ambos casos, y para darle continuidad a la historia, sacrifica algo de naturalidad y pierde cierta sutileza en el relato, de todas maneras resultando ser un buen producto del genero del thriller político como hace mucho tiempo no se veía.

El elenco principal es, quizás, el punto mas fuerte del film, nutriéndose de un cast interpretativo de primera línea. Encabezado por Denzel Washington y Meryl Streep ambos consiguen actuaciones destacadas. Para Washington es la vuelta a un gran papel; su personaje consta de una gran profundidad y complejidad, lo cual este talentoso actor dota de mucha improvisación y de una credibilidad y compromiso destacable en busca de la verdad a pesar de su tormento. Streep, en tanto, compone a una madre diabólica, maquiavélica y ambiciosa; su interpretación es brillante y su manejo de tiempos igualmente admirable. 




Clip - trailer película: