viernes, 21 de diciembre de 2012

CINE DE AUTOR - EL FIN DE LOS TIEMPOS (The Happening, 2008) de M. Night Shyamalan



Y SI FUERA EL FINAL?
    
 
* * * 
BUENA


Podrá ser amado u odiado, pero ignorado jamás. M. Night Shyamalan es, por varias razones, uno de los cineastas más particulares que haya dado el cine en los últimos 15 años. Sexto Sentido fue  no solo su segunda incursión cinematográfica y una grandísima película, sino que es una obra de las más representativas del género del terror psicológico, para el que marcò un hito. 

Otras de las razones, y menos feliz, por las que Shyamalan esta muy frecuentemente en boca de todos es porque ninguno de sus films posteriores pudieron llegar a alcanzar ni superar el éxito del film mencionado. Allì es donde se produce un quiebre en su filmografìa y su obra cumbre se convierte en estigma inclaudicable. 

Todo comienza sin previo aviso. Parece surgir de la nada. En cuestión de minutos, se producen casos de extrañas y escalofriantes muertes en las principales ciudades de Norteamérica que desafían cualquier explicación. Para el profesor de ciencias en un instituto, Elliot Moore, lo más importante de todo es encontrar el modo de escapar de este misterioso y letal fenómeno. Muy pronto queda claro que nadie está seguro en ninguna parte. Este aterrador e invisible asesino no puede ser evitado.

Films erráticos, de parodicas conclusiones o francamente propuestas decepcionantes hicieron dudar del verdadero talento de este señor, que parecía agotado. Pero a Shyamalan hay que saber entenderlo y conocerlo. No es el Hitchock contemporáneo, como alguna vez se lo tildò (un peso demasiado exagerado para sus espaldas) pero tampoco es un improvisado. Si revisamos su obra, veremos a un cineasta de culto, con una línea de pensamiento muy coherente y una visión del mundo que si bien es discutible, es profunda e inquietante y deja marcas a lo largo de sus películas convirtiéndolo en un mas que particular facsimil de autor.
Con su habitual habilidad narrativa y esa capacidad para crear climas ominosos y perturbadores, el director indio construye un buen thriller sobrenatural cargado de tensión y expectativa. Si bien intermitente a lo largo de la hora y media de duración del film, lo tenebroso de la trama no alcanza un clímax superior, pero deja deslizar una mirada muy particular, ácida y tremendista de su director sobre su gobierno y la manipulación de este sobre los medios de comunicación.

El autor hace hincapiè en su visiòn pesimista sobre la sociedad y su curso, sobre las relaciones interpersonales en momentos de crisis y desesperación, sobre las amenazas permanentes -el terrorismo- y finalmente sobre ese plus que se encuentra en la voluntad divina, o en esa fuerza superior que deja fuera del alcance de nuestras manos el curso de las tragedias de índole natural que gobiernan nuestra suerte.

Shyamalan, como dicho al comienzo, cultiva un estilo muy personal. Es un director muy apegado y férreo a sus posturas que no son siempre las convencionales. Por el contrario, se mueve dentro del género del suspenso, planteando historias que parecen sacadas de fábulas y cuentos bizarros que generan fascinación. En este caso el leit motive es la humanidad en jaque en medio de un ambiente desolador y apocalíptico. 

Lejos del espíritu comercial, naif y taquillero de El Día Después de MañanaoDía de la Independencia -ambas de Roland Emmerich- esta concepción del cine apocalíptico se acerca al de clase b, más cercano a un George A. Romero. Otra extrañeza del film radica en ese final revelador que queda trunco. Esta marca registrada en el cine de Shyamalan en esta ocasión apenas se desliza de forma muy sutil y casi en un segundo plano, como una realidad perturbadora que asoma amenazante, imponderable e implacable.


Movie Trailer:

jueves, 20 de diciembre de 2012

CINE DE AUTOR - LA CONQUISTA DEL HONOR (Flags of Our Fathers, 2006) de Clint Eastwood



  

EL PODER DE LA IMAGEN



* * * *
MUY BUENA



El inagotable e incansable Clint Eastwood nos sorprende una vez más con un film de calidad, y de la mano de Steven Spielberg, un impensado productor para su nuevo proyecto. La Conquista del Honor es la historia de una foto de la toma del territorio japonés en la batalla de Iwo Jima, manipulada por los medios de comunicación y por consiguiente, también la de una mentira que durante mucho tiempo se mantuvo oculta tratándose de la imagen más reproducida en la historia política norteamericana. 

Así el film se plantea, como una suerte de fuente desmitificadora que representa de uno de los grandes mitos de la historia de los Estados Unidos y que tendrá como contrapartida la visión del mismo acontecimiento, visto desde el punto de vista nipón en una ambiciosa producción que el veterano realizador rodó de forma paralela y que titulò “Cartas Desde Iwo Jima”

Iwo Jima es la imagen más indeleble de la Guerra del Pacífico, un momento en el tiempo inmortalizado en un film sobre cinco marines y un sanitario de la Marina levantando la bandera de EE.UU., pocos días después de comenzar la encarnizada batalla en tierras niponas. Es la historia detràs de una foto y sus repercusiones. Para los hombres que aparecen en la instantànea, levantar la bandera es una pequeña formalidad en medio de una extenuante batalla, pero para aquellos que vuelven a casa, la imagen de estos hombres trabajando juntos en silencio para superar unas devastadoras adversidades da un nuevo sentido a la noción de héroe. Cautiva a un público americano hambriento de esperanza y cansado de una guerra que no parece tener fin. 

Para aprovechar la ola de sentimiento que la foto inspira, los "izadores de la bandera" son sacados del combate y enviados a casa para continuar sirviendo a su país, no en el campo de batalla, sino entre multitud de fervorosas masas reunidas para estar cerca de "verdaderos héroes” y extender unos talones extremadamente necesarios para financiar el esfuerzo bélico. Pero en su interior sienten que, al igual que sus amigos y hermanos caídos en combate, una parte de sus almas nunca abandonará las negras arenas de Iwo Jima.

La película es impecable visualmente y dicho valor se ejemplifica en las secuencias bélicas que se destacan por un realismo descarnado resaltando la violencia de la guerra y el dolor de los cuerpos mutilados con una fotografía plomiza que acentúa el clima oscuro del campo de batalla. Sin se un film bélico convencional, Eastwood cimenta sus condiciones de sólido narrador al centrarse en la construcción del mito que represento dicha foto y como manipulò la celebridad y notoriedad de unos jóvenes soldados a quienes el gobierno uso para propio beneficio. 

El film expone esta necesidad mediática de crear falsos herores, para luego olvidar y dejar librado a su suerte un destino trunco marcado por las consecuencias de la guerra que en cada uno repercute de forma traumática. Lejos del mensaje patriótico de “Rescatando al Soldado Ryan” (lo que no quita su notable valor como film bélico) Eastwood centra su discurso en lo que pretende transmitir a trabes de los héroes fabricados y sus devastadoras consecuencias, haciendo hincapié en el factor humano, para así reflexionar sobre el horror que desata un enfrentamiento bélico.

Como toda adaptación novelística (tal lo es este caso) se puede perder cierto material valioso, desviar el interés en historias paralelas o simplemente no ser fiel al punto de vista del autor, sin embargo es vital la labor autoral de Paul Haggis para encaminar con buen acierto varios episodios trascendentales. A tales fines, es útil el flash back para ir y venir en el tiempo con el acierto de su director para crear climas acompañados por su característica banda sonora de propia creación. 

Sin embargo, en su desenlace algunas de estas distan de una conclusión lejos de los lugares comunes que parecen distorsionar el destino final de estos personajes. Quizás sea el único y mìnimo defecto del film, que lo priva de la perfección, pero que a rigor dramático unen las desafortunadas historias de estos jóvenes interpretados por figuras no de tanto renombre para los mega films de Eastwood como Ryan Philiphe, Jaime Bell y Jesse Bradford

Con un mensaje claro y movilizador y un espíritu intacto a la hora de hacer buen cine, Eastwood demuestra una vez mas que es un realizador polifuncional atípico para la época. Lejos de agotar su capacidad creativa, el ultimo de las grandes leyendas vivientes de Hollywood magnifica su icònica figura de autor clàsico por excelencia en estos tiempos futuristas. Digno de la época de oro del cine mundial se codea de igual a igual con Billy Wilder o John Ford en el olimpo de cineastas cùlmines y atemporales.


Movie Trailer: