lunes, 4 de junio de 2012

CINE DE AUTOR - REPULSIÒN (Repulsion, 1965) de Roman Polanski

 




 UN EXÀMEN DE CONCIENCIA
                
* * * * * 
EXCELENTE




“Repulsión” es la primera película de Polanski hablada en idioma ingles y podría ubicarse en el terreno del terror psicológico. Subgénero que le debe mucho a este director francés nacionalizado polaco, quien en el film evoluciona notablemente en el aspecto psicológico y perturbado de sus personajes que había denotado en "El Cuchillo Bajo el Agua", tres años atrás.

En este clásico del terror Roman Polanski intenta mostrarnos una complicada pero efectiva exploración de una mente desequilibrada. Asì, mediante elementos indudablemente perturbadores nos impacta de forma osada y extraña para la época al mostrarnos al ser humano mentalmente fuera de control. Es interesante el lenguaje cinematográfico que trabaja Polanski, que en sus registros abunda de elementos sugestivos y se permite insinuar de manera permanente con lo real y lo ficticio, con lo actual-vivencial y con lo irreal-onìrico.

Polanski remite a este entorno opresivo para referirse a estados alucinatorios y caracterizada por la utilización de planos extremadamente cerrados que resalten el clima de violencia y la distorsión visual que vive su personaje, al mismo tiempo de ver como su alrededor se deteriora cuando un ambiente opresivo, lúgubre y gris donde transcurre gran parte del relato. Estos códigos visuales van construyendo una atmósfera claustrofóbica que surge amenazante, inmersa en la traumática psiquis de su personaje central. Un rol cuyo protagonismo resulta demandante por su composición: Catherine Deneuve interpreta de forma consagratoria a una mujer fràgil, gèlida y reprimida en sus instintos sexuales, emocionalmente autista de su entorno y aislada completamente del mundo que la rodea.

Sabio aprendiz del suspenso hitchcockiano y del surrealismo de Buñuel, el talento de Polanski se evidencia una vez más en una impecable dirección de actores y puesta en escena. El autor de cuenta de que para asustar no hacen falta grandes presupuestos invertidos en efectos visuales, sino la cámara puesta sobre actores brillantes interpretando emociones humanas (los trastornos mentales en este caso) al límite del realismo, haciendo al film tan convincente como aterrador.

Luego llegarìan “Cul-de-Sac” y “La Danza de los Vampiros”  para impactar al ambiente cinematogràfico con su joven impronta. Polanski, en su segundo largometraje, nos entrega otro título aperitivo que nos prometía un cineasta singular como pocos. "Repulsiòn" es un salto de calidad en su filmografìa, que lo revela, indudablemente, como un cineasta provocador, arriesgado e innovador.




sábado, 2 de junio de 2012

CINE DE AUTOR - PSICOSIS (Psycho, 1960) de Alfred Hitchcock


 



UN FATAL JUEGO DE ROL


* * * * *
EXCELENTE


Obra que se encumbra en lo más alto del repertorio del gran maestro del suspenso y, considerada con justicia, una pieza de gran importancia tanto a nivel histórico como artístico para la cinematografía mundial. Psicosis (Psycho, 1960) es el punto mas alto de creatividad del Hitchcock hollywodense exactamente dos décadas después de desembarcar en la meca del cine con la inolvidable Rebecca (1940).  

Alfred Htichcock ha sido el gran manipulador, el rey del suspenso, que ha pasado a la historia como amo y señor de la sugestión. Sus películas universalmente reconocidas están entre las más grandes de toda la rica tradición del género. Obras con la fuerte impronta de su director, a través de las cuales puede llegar a entenderse, a comprenderse, a vislumbrarse la profunda, coherente y comprometida visión de este cineasta así como también su innegable aporte cinematográfico que dejó un legado notable, por como Hitchcock marcó a fuego una parte de la historia del cine.

Psicosis
 es, sin discusión, uno de los grandes hitos en la destacada filmografía de su realizador. Su temática gira en torno a la identificación, en este caso especifico la sustitución de la identidad, ese ámbito donde encuentra Hitchcock la densitud moral y ética de su obra. Por medio de la identificación, son estos procedimientos los que definen el cine de Hitchcock y por el cual se puede encontrar en el un sólido autor, quien analiza los procedimientos que construyen la compleja mente humana y los despliega minuciosamente trayendo aparejada, como de costumbre y con efectividad, la complicidad del espectador con las practicas éticamente cuestionables o psicológicamente aberrantes de sus personajes. Así como en La Ventana Indiscreta (Rear Window, 1954) nos identificábamos con el voyeurismo, o en Vértigo (Vertigo, 1958) con el amor después de la muerte. En Psicosis Hitchcock aborda una vez más los límites no muy bien delineados entre normalidad y anormalidad.

Sin embargo, avanzada la película hay una ruptura de la identidad, que implicara un distanciamiento crítico del espectador respecto a esas prácticas cuestionadas. Esto implica encontrar una fuerte impronta moral en
Hitchcock, mas allá de sus reconocidas dotes narrativas. En este hincapié que se hace en lo sinuoso de los temas de la moral y la amoralidad, surge el tema de los dobleces entre normales-anormales, de los reflejos entre los personajes principales y de los claro-oscuros en términos de personalidad. Sobre la identificación en la que trabaja Hitchcock, hay ciertos procedimientos que la construyen: primeros planos subjetivas, voces en off, cierta distorsión de las imágenes que subjetiviza la acción como metiéndonos en la mente del personaje.

Todos estos recursos puestos al servicio de identificarnos con un alter-ego ideal o con personajes victimizados cuyos mecanismos de conducta adoptamos.  A través de sus personajes Hitchcock analiza los procedimientos que construyen la identificación y los despliega minuciosamente para formar su idea y que nosotros como audiencia logremos esa empatía o identificación con los personajes. El film es a estos fines, una tensa indagación constante en la psicología de sus personajes, en la piel de dos brillantes Anthony Perkins y Janet Leigh.

La mirada tan subjetiva es la que contiene esa ambigua condición y como centro de la trama,
Psicosis también ofrece la quintaesencia del cine hitchcockiano: nos propone el juego de mirar el elemento central de manera provocativa. Como siempre encontraremos la impronta religiosa que caracteriza a la obra de Hitchcock, esta vez insinuada en el contenido sexual reprimido del film tanto en el personaje femenino como en el masculino, un sello de marca de las obsesiones eternas del autor. Es visible en la obra de Hitchcock la variante religiosa que aborda para analizar los detalles del procedimiento cinematográfico donde ahí se encuentran temas y obsesiones del director, como el citado caso de la identificación tan presente en este film.

La osadía de
Gus Van Sant en rodar con extrema literalidad plano por plano una remake de Psicosis en 1998 no empaña el brillo y el aura mágica de esta obra, intocable, incólume. Un auténtico acto de genialidad de parte un director esencial en la historia del cine y referente en cuanto a la revalorización de la palabra “autor” por parte de la corriente de Cahiers du Cinema, quienes le han dedicado numerosos trabajos teóricos. 

Por como rompió barreras, por como instauró estéticas y lenguajes cinematográficos, el inglés ha sido un cineasta sobresaliente como pocos. Ambiguo, profundo, personal y conflictivo. Sus más grandes obras condensan en la máxima expresión de su talento la autoría de un cineasta completo como pocos y en dominio como nadie de los elementos narrativos y de género que manejaba. En tal ápice creativo se encuentra Psicosis, una autentica masterpiece cinematográfica.