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martes, 28 de enero de 2014

ANIMACIÓN - DESPERTANDO A LA VIDA (Waking Life, 2001) de Richard Linklater







LA VIDA ES SUEÑO




* * * *
MUY BUENA



"Bocas del aire del mar
beban la sal de esta luz
para sí
ya coman en la eternidad
algo se va ahogar
es este ardor y es esta la fiebre del que espera
frente al despertar
vámonos de aquí...

No llores más ya no tengas frío
No creas que ya no hay más tinieblas
Tan sólo debes comprenderla
Es como la luz de primavera
Es como la luz de primavera
Altas mareas del sol
llenan sus bocas con él
el idiota
ya nada puedo hacer por él
El se quemará mirando al sol
y es esta la historia del que espera
para despertar
Vámonos de aquí" - A Starosta el idiota, Luis Alberto Spinetta





"Waking Life" muestra las variadas conversaciones que un anónimo protagonista tiene con distintas personas que parecen entrar y salir de su vida sin motivo aparente. Pero paulatinamente se atisba un propósito detrás de los crípticos y profundos intercambios. La primera gran frase de "Despertando a la Vida", El Sueño es el Destino, marca la gran idea sobre la que gira la película: entrometerse con el mundo de los sueños. Tan inquietante y honesto como oscuro y apasionante, abrirse a él pese a no poder controlarlo, permitirse disfrutar al máximo del instante eterno que dura.

El título "Waking life" hace referencia a la máxima de Jorge Santayana: "sanity is a madness put to good uses; waking life is a dream controlled." Ésta se traduciría al español como: "la cordura es una locura que se usa para bien; la vida despierta es un sueño controlado" y se aplica a la trama del film, en donde un joven se encuentra en permanente estado de sueño lúcido. El film sigue al protagonista mientras inicialmente observa y luego participa en discusiones filosóficas que entrelazan temas como realidad y apariencia, libre albedrío, nuestras relaciones con otros, y el significado de la vida. Durante su curso, el film toca otros temas, que incluyen nada menos que existencialismo, situaciones políticas, post-humanidad y la teoría cinematográfica de André Bazin. 

La producción de la cinta se caracteriza por mostrarnos una película que fue filmada con actores reales y después, a través del rotoscopio, animada de tal forma que se pudiera dar la sensación de que se estaba presenciando el sueño de una persona. Logrando la animación mediante la técnica de rotoscopia y completamente en video digital, para luego ser editada por un grupo de especialistas mediante el uso de computadoras, el proceso permitió dibujar líneas estilizadas y colores a cada fotograma y es similar al estilo de rotoscopía usado por Ralph Bakshi en la década de 1970.

De acuerdo con el efecto onírico que provoca, el film se vale de una técnica animación llamada originariamente "Rotoshop". La técnica no es innovadora, ya que quien la pone en uso es uno de los hermanos Fleicher durante los períodos 1920 y 1939. Para esta ocasión, los animadores superponen secuencias en vivo (grabadas por Linklater) con animaciones que bruscamente se aproximan a las imágenes filmadas, donde una variedad de actores fueron empleados.

Hacer una película que ocurría en la mente de una persona es todo un reto, pero lo que se trataría dentro de ella es una prueba aún más difícil de cumplir. El trabajo de investigación y adaptación que ha logrado Richard Linklater, guionista y director del filme, es realmente impresionante. Si bien el resultado final, aunque destcable, es también pretencioso, diversificado y complejo.

La trama que maneja la cinta sirve para unir una gran cantidad de citas, reflexiones, teorías, pensamientos e ideas acerca de una gran diversidad de temas que se relacionan directamente con la persona humana actual. El lenguaje, la libertad, el libre albedrío, la democracia, la existencia, la reencarnación, el amor, la percepción, el destino y la realidad. También reflexiona acerca de la humanidad, la sociedad, la religión, la fé, la duda, el sometimiento, el odio, Dios, la cultura, la evolución, el trabajo, la teoría, el sueño, la muerte, el arte y el cine. 

Aristas tan variadas y heterogéneas como inabarcables, pero son tan solo algunos de los muchos tópicos que resumen en esta película a las corrientes filosóficas más importantes del Siglo XX, desde Timtohy Leary a Jean-Paul Sartre sin escalas. La gran cantidad de narraciones y la complejidad de sus contenidos, se vuelven un reto de concentración para el público que intenta mantenerse atento en lo que se dice, mientras que una animación llamativa también exige cierto grado de atención para hilar las ideas con imágenes. "Waking Life" también se transforma en un desafío para su espectador, acerca del rango de atención y paciencia que deberá extenderse a lo largo de mas de 90 minutos.

Dentro de la producción es posible que uno pueda diferencia a diversos actores conocidos como Ethan Hawke (quien retoma el personaje de Jesse con el que protagonizó la cinta Before Sunrise, también escrita por Linklater), así como escenas del video clip ícono de los '90 “Smells Like Teen Spirit” de Nirvana y una película de un autor de culto como Kurosawa. A propósito de citas y autoreferencias, los personajes son reminiscencias del clásico de culto de Linklater Slacker.

La peculiaridad del film, dados la profundidad filosófica de los temas y el contenido existencialista que abordan, se trasluce por estar enfocada al diálogo (a menudo incluso al mónologo) más que en la acción de la trama en si misma. En este sentido, recuerda a "My Dinner with Andre" y "Mindwalk". Largas escenas de Waking Life consisten apenas en tomas en primer plano de los personajes, mientras examinan explicaciones a cuestiones filosóficas.

La duda es una forma de estar abierto a la fé, a creer. De tal forma, al dudar acerca de lo que uno hace o vive y tratar de buscarle conclusión, uno esta abierto a creer en muchas cosas; por lo tanto tiene la mente abierta hacia lo que lo demás dicen, hacen, creen y sienten. Y el cine, como expresión artística, es un válido vehículo que conduce a creer en mundos mágicos e insondables. En “Despertando a la Vida”, un joven vive en sus sueños esta búsqueda, y a través de escuchar las conversaciones de una infinidad de personajes: conocemos la forma en como se habla, se hace, se cree y se siente en actualidad. La película es, entonces, una interesante y extensa terapia filosófica acerca de lo que la humanidad ha logrado durante el último siglo.

Postulada para numerosos premios, principalmente por sus logros técnicos, Waking Life ganó el premio "National Society of Film Critics" en la categoría de Mejor Película Experimental, el "New York Film Critics Circle" en la categoría de Mejor Película Animada y el "Venice Film Festival" por Mejor Película. Fue, además, nominada al "Golden Lion", premio principal del Festival. La banda sonora de Waking Life estuvo a cargo de Glover Gill y la Tosca Tango Orchestra.



Clip - trailer:




viernes, 8 de noviembre de 2013

ANIMACIÒN - LA INVENCIÒN DE HUGO (Hugo, 2011) de Martin Scorsese






MELIÈS REVIVE EN SCORSESE:
UN HOMENAJE, UNA FÀBULA 
Y UN TIEMPO PASADO QUE FUE MEJOR


* * * * *
EXCELENTE



Hugo es una carta de amor al cine y al público, es distinta a cualquier otra película que haya hecho nunca Martin Scorsese y posiblemente, la más cercana a su corazón: un cine épico y, en muchos sentidos, un espejo de su propia vida. Scorsese construye 'Hugo' al estilo Méliès, montando un mundo parisino completo y deslumbrante.

Es preciosa visualmente, utiliza inmejorablemente las tres dimensiones, es un tributo sincero y de amor al cine y a los libros. La película encarna un modelo de cine infantil tan raro, profundo y virtuoso que el mayor enigma para este crítico es la aparente incapacidad del conjunto para hacer vibrar las almas y resucitar la magia de los primeros pasos que transitò el sèptimo arte.

Una historia con tintes dickensianos que se torna como un homenaje al genio de Georges Méliès, y al séptimo arte en toda su extensión, y que basada en un relato ilustrado de Brian Selznick nos presenta a un Scorsese inédito, tridimensional y pletórico.

El vehículo de Scorsese para presentar ante el ojiplático respetable su película más familiar, más entrañable y también la más cinéfila, es Hugo Cabret. El joven Asa Butterfield  da vida a un huérfano que vive oculto en el reloj de la estación de tren Gare Montparnasse de París. Allí ha llegado después de la trágica muerte de su padre, un inventor con el que compartía una irrefrenable pasión por cualquier tipo de mecanismo o engranaje. 

Oculto entre los recovecos del edificio observa cada día el incesante reguero de viajeros que pasa por la estación, pero su atención se detiene siempre en la tienda de juguetes mecánicos que regenta el viejo Georges (Sir, Sir y mil veces Sir Ben Kingsley), un carcamal que no le quita ojo de encima. Sabe que Hugo anhela muchas de las piezas que están en su tienda y no está dispuesto dejar que el pequeño pícaro se haga con ellas.

Por allí patrulla el Inspector Gustav -interpretado por un Sacha Baron Cohen en estado de gracia- cuyo mayor pasatiempo es mandar niños perdidos al orfanato con ayuda de su dóberman. Mientras tanto, el policía acomplejado por su cojera intenta conquistar el corazón de Lisette (Emily Mortimer), la encargada de la floristería. Pero el ansia de Hugo es mayor que el miedo a ser capturado, así que no cejará en su empeño por hacerse con algunas piezas que le ayuden en su secreto anhelo. Será entonces cuando conozca a Isabelle (Chloë Moretz), la nieta del viejo Georges, una amistad que desatará su gran aventura.

   Pero el fin de esta deliciosa fábula no es la resolución de la historia de Hugo, Isabelle, George y los demás personajes de la estación. La verdadera motivación de Scorsese es ensalzar y elevar a los altares la figura de Georges Méliès como singular paradigma de un más extenso homenaje al cine y a sus pioneros. A aquellos locos que vieron en el objetivo una ventana para asomarse a cualquier lugar del mundo conocido... y también del desconocido. Una puerta abierta de par en par a un universo tan solo limitado por nuestra imaginación.

   Para hacerlo, para rendir pleitesía a los albores del cine, el director de Infiltrados, Taxi Driver o Uno de los nuestros cuenta con la más vanguardista tecnología de captura del movimiento y 3D. Involuntaria o deliberada paradoja que sirve para una lección -con capón incluido- a todos aquellos que creen que con lanzar metralla tridimensional a las gafas de un respetable atiborrado de palomitas ya está todo hecho.

   Y es que el 3D de Hugo no salta hacia el espectador, no lo apabulla ni invade su espacio, sino que consigue que se sienta plácidamente dentro de la historia, dentro de la estación, dentro de su reloj y, también, dentro del taller de Méliès. Es un verdadero, refinado y muy entrenido banquete visual y no la orgía descontrolada a la que la mayoría de producciones tridimensionales nos tiene acostumbrados. No en vano estamos ante el Scorsese más familiar.

Scorsese, a sus casi 70 años, reinventa en HUGO el uso del 3D y crea escuela. De aquí en adelante toda película en 3D querrá parecerse a HUGO (lo sabes bien, James Cameron). Esa visión y entusiasmo de Scorsese por esta nueva forma de ver cine es digna de reconocerse. No en vano la nominación al Oscar, que por supuesto merece.

Es de sorprender el amplio rango que maneja un actor como Sir Ben Kingsley. Quien otrora ha interpretado a Gandhi (1982) o al psicópata Don Logan en la divertida Sexy Beast(2000), resulta aquí de lo más entrañable en su papel del frustrado y gruñón Papa George. Lo mismo sucede con Sasha Baron Cohen, maestro del sarcasmo y el humor raso, en Hugo se muestra como un comediante que no se encasilla en su método y es capaz de hacer comedia física y de gag.

La mayoría del trasfondo histórico y principales características de la vida de Georges Méliès sucedieron como se representa en la película: se interesó por el cine tras ver una demostración de la cámara de los hermanos Lumière, aunque en la película el lo descubre después de pasear en una feria ambulante. La realidad es que el padre de los hermanos Lumière es quien lo invita a la presentación, era mago y fabricante de juguetes, experimentaba con autómatas, era propietario de un teatro (Teatro Eugène Robert-Houdin), fue forzado a la quiebra, se informó que su catalogo de películas fue destruido debido a la celulosa y se convirtió en vendedor de juguetes en la estación de París-Montparnasse después de casarse con su amante. 

Si bien en la película se muestra una fiel relación con su esposa, no fue como se muestra, ya que el termina separado de ella, finalmente fue condecorado con la medalla Légion d'Honneur (Legión de Honor) tras un periodo de terrible negligencia. El cine mudo mostrado al comienzo del film, irremediablemente, corresponde a los trabajos reales de Méliès, como Viaje a la Luna (1902). El autor, a su vez, se inspiró en el fabricado por el relojero suizo Henri Maillardet, que fue visto por Selznick en el Instituto Franklin de Philadelphia, así como el Jaquet-Droz automata, "el escritor".

Una escena onírica de la película representa el espectacular descarrilamiento sucedido en 1895, en la estación de Montparnasse. La estación mostrada fue modelada en la Gare du Nord, pero con el campanario del Gare de Lyon, el reloj -y localización aproximada- de Orsay (ahora un museo), y la fachada y rieles (respetando los niveles de las calles locales) de Montparnasse. Otros elementos fueron tomados de Est y de Gare d'Austerlitz.

A lo largo de todo el filme se muestran secuencias de la versión coloreada a mano de Le voyage dans la Lune. La única versión, de la que se conoce su existencia, fue descubierta en 1993 en la Filmoteca de Cataluña y fue restaurada posteriormente.

Emil Lager, Ben Addis, y Robert Gill realizan diversos cameos representando a Django Reinhardt, guitarrista padre del gypsy jazz, Salvador Dalí, pintor surrealista español, y James Joyce, el escritor irlandés, respectivamente. Todos los nombres de estos personajes aparecen al finalizar los créditos del reparto de la película.El propio Martin Scorsese aparece, en una escena, como fotógrafo.

El libro que Monsieur Labisse obsequia a Hugo, "Robin Hood le proscrit", fue escrito por Alejandro Dumas en 1864, presentado como una traducción francesa de una obra de 1838 del escritor inglés Pierce Egan the Younger. El libro es simbólico, ya que Hugo se ve obligado a evitar las fuerzas de la "justicia" (encarnadas por el Inspector Gustav) si pretende vivir en la estación y posteriormente restaurar el autómata a un estado funcional para ser devuelto a su legítimo dueño.

Hugo Cabret es un homenaje al cine, a sus fundadores y a la ciencia que lo hizo posible. En realidad la grandeza de Hugo como película radica en este sensible y conmovedor reconocimiento de Martin Scorsese a los filmes clásicos y a los directores pioneros que, cual magos de cuento, fabricaban sueños de celuloide.


Clip - trailer:



lunes, 13 de mayo de 2013

ANIMACIÒN - BEOWULF (ìdem, 2007) de Robert Zemeckis






 LA NUEVA DIMENSIÒN

* * *
BUENA
  

Hace algunos años se estrenó “Final Fantasy” (2001), con un resultado final en la pantalla algo similar al de Beowulf. Pensado como el futuro del cine, la irrupción del avance tecnológico desenfrenado hacia pensar el casi prescindir del factor humano, casi ausente en su totalidad en “Final Fantasy”, modelo de un cine actual falto de historias de carne y hueso y que cada vez abunda mas en la cartelera cinematográfica. Algunos sostienen que este sistema fílmico que captura mediante la animación los movimientos hace peligrar el cine de ficción actual, mientras otros lo ven como una posibilidad más en el inmenso abanico creativo de nuestros días. 

Es innegable el presente desprendimiento del factor humano por estos días, donde lo tecnológico desvirtúa al cine como arte mismo y nos coloca como realizadores, críticos y espectadores en un lugar de recepción totalmente distinto. El film es una adaptación del poema épico Beowulf. En un tiempo de héroes, el poderoso guerrero Beowulf da muerte al demonio Grendel, provocando la ira de su monstruosa a la vez que seductora madre, en un conflicto que transforma a un rey en una leyenda.

Robert Zemeckis, que hace casi veinte años ya había incursionado en otra técnica como la mixtura de actores de carne y hueso y personajes animados en “¿Quién engañó a Roger Rabitt?” (1989) es un director con solvencia, un profesional comprometido con la industria y qu,e como en este caso, muestra una vez mas su eficacia casi artesana para construir este tipo de relatos al servicio del andamiaje hollywoodense. Aparato cinematográfico al que Zemeckis contribuyó con films tan característicos como “Volver al Futuro”, “La Muerte le Sienta Bien”, “Forrest Gump” y “Contacto”. 

“Beowulf”, clásico exponente de la literatura británica en cuanto a las historias nórdicas, vikingos anglosajones, dragones y seres montruosos, es un poema épico creado hace miles de años por un autor desconocido. La influencia de esta trama en el género literario de la fantasía la podemos rastrear en la inmejorable obra de J.R.R. Tolkien, nada menos. En esta oportunidad Zemeckis utiliza la misma técnica de “El Expreso Polar” con personajes animados, pero donde los movimientos y las facciones fueron tomadas de actores reales, una apuesta que por un lado otorga una clara identidad estética y por otro la notoria supresión de decorados y el ahorro en puesta de vestuarios. 

Zemeckis aplica sin fisuras técnicas de este sistema virtual, y al igual que con "El Expreso Polar" (2002), consigue llevar al género de animación a un nuevo estilo de expresión que seguramente tendrá su porción partidaria en un público mas bien juvenil, que lo disfrutará en la exhibición 3d que ofrecen las pantallas IMAX.

La violencia gráfica, el sadismo casi brutal, las coreografiadas batallas y la dosis de erotismo que abundan en el film generan el clima espectacular y grandilocuente de una historia donde su personaje principal (Beowulf, interpretado por Ray Wintsone) no es el típico superhéroe infalible, sino mas bien un hombre imperfecto y hasta por momentos cuestionable. 

Con el espíritu del cómic en cuanto a cuestiones sobre el heroísmo, la culpa, el honor y la final redención casi como lugar común, el film se debate en un marco técnico impecable, aunque prive lo comercial. Es interesante ver unido a este tipo de producciones a un auténtico elenco de estrellas como Anthony Hopkins, Angelina Jolie, Brendan Glesson, John Malkovich y Robin Wright Penn.

 Clip - trailer:


viernes, 25 de enero de 2013

INFANTIL - DESCUBRIENDO EL PAÍS DEL NUNCA JAMÁS (Finding Neverland, 2004) de Marc Foster




PARA ANIMARSE A SOÑAR LO IMPOSIBLE



* * * * *

EXCELENTE



Esta adaptación en pantalla esta basada en eventos de la vida real del creador de Peter Pan, si bien no recurre a ninguna de sus biografías oficiales y sirve para desmitificar cierta creencia sobre los hábitos pedofilos de J.M. Barrie. La trama se basa en la obra de teatro “The man who was Peter Pan” de Allan Knee, que es una imaginaria serie de conversaciones entre el escritor escocés James Mathew Barrie y los niños de Llewelyn Davies

El guión de la película es una adaptación hecha por el debutante y ahora nominado al Oscar David Magee, y explora más la relación con la familia Llewelyn, la cual si sucedió, pero no necesariamente como la vemos en la película. La historia cuenta la manera en que J.M. Barrie conoce a una familia y como esta influye en hasta el momento su fracasada labor como autor y su monótona vida en matrimonio, a la vez que lo ayuda a crear su pieza teatral mas celebre. Si bien ciertos hechos han sido modificados de la vida real, cada elemento parece encajar a la perfección en un andamiaje de guion impecable. 

Una perfecta narración que enmarca la época en tiempo y espacio, una delineación de los personajes muy fina, sensible y acorde para la historia. Consigue adentrarnos en la mente del creador, que piensa, que siente, porque actúa como lo hace, en una evocación a los sueños incumplidos de la infancia, al espíritu  de creación permanente a la imaginación sin limites para hacer realidad nuestros deseos. 


El film nos permite viajar a través de los distintos niveles de emotividad: desde la sensibilidad inocente de la infancia hasta la dramática realidad que rodea a los personajes adultos, con sus prejuicios y sus frustraciones. Basada en la vida de James Barrie, el autor del clásico infantil "Peter Pan". La historia comienza en Londres en 1904, y muestra el proceso narrativo que trajo al autor a traer a Peter Pan a la vida, desde su primera inspiración hasta el estreno de la obra en el teatro Duke de Nueva York, una noche que no sólo cambió la vida de Barrie sino de todos aquellos que estaban a su lado.


El elenco lo encabeza un extraordinario Johnny Depp, actor de una sensibilidad única para componer este tipo de personajes dotados con una ingenuidad y una magia única para crear a su alrededor. Ya sea por su forma de moverse, por sus gestos, por sus miradas o por su perfectamente adoptado acento londinense, Depp deslumbra con un retrato a las alturas del film.


La dirección de Marc Forster (que en 2001 sorprendió a la critica y al publico con "Cambio de Vida") es brillante por donde se la vea. Desde su capacidad para sacar lo mejor de cada uno de los personajes hasta mezclar el mundo de la realidad con el de la fantasía en un estilo que inequívocamente refiere el sub-realismo muchas veces utilizado por Tim Burton

La ambientación es perfecta, la fotografía, el montaje y efectos especiales que utiliza dan a la historia vida propia, en un viaje mágico al rincón mas profundo de nuestra imaginación. La banda sonora se ajusta a la imagen creativa de la historia que en toda su magnitud resulta sencillamente conmovedora permitiéndonos descubrir los anhelos más profundos que inspiran al genio de J.M. Barrie.


Clip-trailer:



jueves, 17 de enero de 2013

INFANTIL / ANIMACIÓN - EL MAGO DE OZ (The Wizard of Oz, 1939) de Victor Fleming




LA EDAD DE LA INOCENCIA


* * * * *
EXCELENTE






Esta es una de las tantas -pero la más exitosa- adaptaciónes de este musical de aventuras que se convirtió rápidamente en un entretenimiento familiar que le dio el carácter de clásico indicutido. A la vez, Judy Garland se convirtió en una estrella indiscutida luego de ser la primera opción como intérprete protagónica al momento en que Shirley Temple abandonara el proyecto.



No fue solo este contratiempo el que llevó adelante "El Mago de Oz" durante su filmación. Resulta interesante saber la cantidad de nombres que estuvieron detrás de la escena, más precisamente en la silla de director; aunque solo los créditos finales reconocen a Victor Fleming, el mismísimo King Vidor se encargó de cierta escena clásica al inicio. 

Los contratiempos no terminan ahí, basta decir en la primera edición del film que no es la versión conocida finalmente y a algun productor se le aventuró sacar de la película la versión de "Over the Rainbow" interpretada de manera inolvidable por Judy Garland, un autentico clásico en la historia del cine. El emblemático tema se convirtió en una de las canciones ganadoras del Oscar mas recordadas que, vale decir, acompañó una segunda estatuilla en su haber, el de banda sonora.


Dorothy, una niña huérfana que vive con sus tíos en una granja en Kansas, se ve arrastrada junto con su perro Totó por un tornado que les transporta a un mundo fantástico, más allá del arco iris. Allí deseosa de regresar a casa, comienza un viaje hacia la ciudad de Oz, donde un gran mago es el único que puede hacer que regrese junto a sus tíos. Por el camino, entabla amistad con un espantapájaros sin cerebro, un hombre de hojalata que desea un corazón y un león cobarde. Todos juntos irán hacia Oz en busca de sus sueños.

 

Los números musicales son un autentico espectáculo y están realizados a la perfección resultando, para la época, visualmente asombrosos. Sumado a los decorados de colores chillones y al technicolor de su restauración cinematográfica, la hacen irresistible al paso del tiempo. Los musicales, mas quizás que ningún otro género, se apegan a estéticas, limitaciones y estilos visuales de la época. A estos efectos El Mago de Oz cumple con la máxima de transponer exitosamente una obra teatral a la pantalla llevándole a ella todo el despliegue y la imponencia visual que en el rubro teatral es más que acotado. 

El Mago de Oz dió vida al genero musical en su posterior esplendor como con "Cantando Bajo la Lluvia" o "Mary Poppins", y fue la primera película televisada en los años '50 , reviviendo en los '60 como estandarte del incipiente movimiento cultural hippie variás décadas después de su creación. La obra de Fleming perdura indeleble en el tiempo, desde épocas donde el cine era un terreno mágico e inexplorado, como una fantástica maravilla visual, un cuento mágico para niños, jóvenes y adultos de todas las generaciones.


Clip - trailer:



martes, 15 de enero de 2013

INFANTIL/ANIMACIÓN: CHARLIE Y LA FÁBRICA DE CHOCOLATE (Charlie and The Chocolate Factory, 2005) de TIm Burton



 
BURTON Y SU FÁBRICA DE PERSONAJES


* * * *
MUY BUENA
 
 
Cuarto capítulo para la dupla Burton-Depp luego de "El Joven Manos de Tijeras" (1990), "Ed Wood" (1994) y "El Jinete Sin Cabeza" (1999), todos films de indudable calidad artística. La remake del film sobre Willy Wonka que dirigiera Mel Stuart en 1971 y protagonizara Gene Wilder (adaptado de la novela de Ronald Dhal) agrega un episodio mas a una unión profesional en donde Johnny Depp -y su enorme sensibilidad actoral- parece convertirse en el alter ego de Tim Burton en la pantalla.

El joven Charlie comparte su hogar con su madre, su padre, sus dos abuelos y sus dos abuelas. La suya es una vieja casa diminuta, destartalada y con corrientes de aire, pero está llena de amor. Todas las noches, lo último que Charlie ve desde su ventana es la gran fábrica, y se queda dormido soñando con lo que habrá dentro. Desde hace casi quince años, nadie ha visto entrar o salir de la fábrica a un solo trabajador, y tampoco han visto al propio Willy Wonka, y sin embargo, misteriosamente, se siguen elaborando grandes cantidades de chocolate que se envían a tiendas de todo el mundo.
Un día Willy Wonka hace un anuncio trascendental: abrirá su famosa fábrica y revelará "todos sus secretos y su magia" a cinco afortunados niños que encuentren unos billetes do-rados escondidos en el interior de cinco chocolatinas Wonka elegidas al azar. Nada haría más feliz a la familia de Charlie que verle ganar, pero tiene muy pocas posibilidades, ya que sólo se pueden permitir comprar una chocolatina al año, para su cumpleaños.

Sin lugar a dudas, la fotografía, la dirección de arte y la música de esta producción logran crear cuadros que son tan característicos de su trabajo, como atractivos y antojadizos a los submundos góticos que suele abordar Burton. La adaptación del guión por parte de John August presenta una galería de personajes muy bien logrados y escenas llamativas, que como toda libre adaptación se toma algunas libertades para trasponer, extender, alterar o cambiar conceptos del libro original.

Basta recorrer la filmografía del cineasta para darnos cuenta que su imaginación no tiene límites y que su universo de imaginación tiene fuertes arraigos en los sueños de la niñez. Para Burton la clave es dejarse llevar y volar con la ilusión y veremos entonces su frecuente recurrencia a estos mundos: desde "Betteljuice" hasta "El Gran Pez"; esta película no es la excepción.

Para la misma Burton apela a todo su despliegue visual para crear magia donde todo parece chato y monótono, el motor de dicha fantasía creativa es un chico común y corriente y su sueño de la niñez a manera de historia pequeña. Como contrapunto tenemos a Willy Wonka, un personaje misterioso, sarcástico, conflictuado y con una contrastante relación de amor-odio con esos chicos para los cuales el es un ídolo inalcanzable.
Después de que nos han presentado al humilde, pero bondadoso niño que es Charlie, la cinta nos lleva al viaje excéntrico, fantástico y bizarro que significa darse una vuelta por la fábrica de Willy Wonka. Allí cada uno de los niños se vuelve una imagen a semejanza de los vicios que el mundo adulto y la mala educación que ellos imponen en la niñez.
Visualmente audaz y con un espíritu psicodélico, Burton despliega su galería imaginativa desde la combinación más extravagante de colores hasta los escenarios más grandilocuentes se pueden descubrir en la inmensa fábrica de chocolates, para trasladarnos con sorpresa y fascinación hacia sus universos tan particulares. Dentro de ésta se desarrolla la historia, polémica sin dudas: por eso quizás no se deba interpretar que sea un film para chicos; ciertamente resulta incomprensible su distribución en formato doblado.
El relato transita por un terreno peligroso, que muchas veces juega con la integridad física y mental de los chicos en su tono oscuro y bizarro de chistes con dobles sentido y humor negro. Sin desconocer estos elementos, sería excesivo e injusto pensar en referencias perversas, y no poder ver así que el film va mas allá de cierta tendencia a lo grotesco y burlón, simplemente. Hay detrás de su mensaje lineal un profundo trasfondo dramático en cuanto a los traumas, las urgencias y las necesidades de sus personajes, en contrapunto con la infancia de Charlie y la adultez de Willy Wonka.
Tarea difícil para el enorme Johnny Depp la de emular al fantástico Gene Wilder, Depp construye y compone con su habitual creatividad, histrionismo y sensibilidad a un personaje que desde su delineación estética, sus excesos y su locura -estructura para nada arbitraria y por lo tanto elegida, buscada- remite indudablemente al perfil estético de Michael Jackson. Freddie Highmore comparte elenco por segunda vez con Depp (luego de "Descubriendo el País de Nunca Jamás") mientras que el eterno Christopher Lee y Helena Bonham Carter (esposa y actriz fetiche de Burton) completan los principales roles del elenco.

El hecho que Burton haya elegido para su film los ritmos y las tendencias marcadas, remarcan aun más las diferencias entre este film y su versión original. A propósito, el espíritu nada inocente de éste pueda chocar o parecer fuera de lugar, si no tuviéramos en cuenta los parámetros autorales con los que se maneja el cineasta californiano. La nueva criatura burtoniana se enmarca en un contexto de parodia y sarcasmo, para contar una historia a disposición de su inobjetable punto de vista que sin despojarse de su materia prima, a fin de cuentas y como en toda historia de chicos, quedará presente su rasgo más inocente e idealista en su moraleja final.


Trailer película:

sábado, 8 de septiembre de 2012

ANIMACIÒN - AVATAR (ìdem, 2009) de James Cameron // Parte I

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PLANET HOLLYWOOD


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MUY BUENA




De cara a la industria, Cameron marca con “Avatar” un nuevo rumbo en el campo de los efectos especiales. El rey de la ciencia ficción ha fijado su visión en crear otro nuevo mundo en 'Avatar', no es sólo un sensacional entretenimiento, sino un imperante avance de la técnica. Compuesto por un tour de force con efectos fantásticos, se convierte en una experiencia trascendente, pasaporte a nuevos mundos que abruman los sentidos. El arte de la tecnología 3D bien intencionada nos sumerge dentro, pero es la viva rareza del misterioso mundo imaginado por Cameron lo que prolonga la fascinación.

Camaron deposita al cine de ciencia-ficción en pleno siglo XXI con este testimonio tecnológico, cuya ambición se destina a conquistar récords de taquilla y fanáticos alrededor del mundo. Necesario golpe de escena para una indsutria adormecida, con una espectáculo total, de poderío casi hipnótico, donde el factor humano se ve relegado ante la última evolución del cine de animación. Cine y alucinación transgreden la mirada tradicional de una forma casi hiperrealista. Por todos es sabido que Cameron sabe lo que se hace y esta preparado para las grandes ligas de la industria. 

El autor supo emocionar a millones de personas con Titanic, conquistar a los fans del cine de acción con Terminator o Aliens. Si algo le hacía falta, era transportar todas estas experiencias y plasmar el perfeccionismo de su autoría en un planeta desconocido y adentrar al espectador en él. Ante ese poder de conmover no hay recriminación posible, solo la entrega de la razón ante una obra de entretenimiento sobresaliente que invita a ver el mundo con otros ojos. "Avatar" es épica, soberbia y gracias a semejante experiencia visual y auditiva, encontramos excelencia en la puesta músical de James Horner.


En Avatar, ubicada en el año 2154, los Estados Unidos han descubierto una luna llamada Pandora, rica en un recurso que los hombres consideran extremadamente valioso, lo que es excusa suficiente para literalmente invadirlo y tomarlo con poco o ningún respeto por lo que allí habita. Cualquier parecido con la realidad no es casualidada: la luna está habitada, además de una flora y fauna exuberantes en formas y colores por una raza conocida como los Na´Vi. Para obtener información sobre ellos, los científicos desarrollan con ADN alienígena y humano: avatares. Seres con aspecto de Na´vi pero que son controlados vía remota por humanos altamente entrenados para ello.

Jake Sully, un ex-Marine, es enviado a través de un “avatar” que controla con su propia mente, al exótico planeta, habitado por las extrañas criaturas. Allí, se verá envuelto en una lucha por su propia supervivencia y por la del pueblo indígena. Tiene la misión de involucrarse con la tribu que habita el más grande yacimiento del recurso que tan desesperadamente quieren los humanos. Mientras comienza su misión, el contacto con esta forma de vida, con su filosofía y naturaleza, le hacen comprender el lado más bestial del ser humano y que la causa que él defiende no es la correcta. El desenlace es obvio, y una batalla librada será el precio a pagar por la traición a su raza.


Se trata una vez más de la típica historia del guerrero exiliado que, por circunstancias ajenas a su destino, se enrola en las filas enemigas, sólo para comprender que ha estado luchando del lado equivocado. Lugar común obvio al que el cine ha recurrido como cliché argumental a través de sobradas obras de literatura y realizaciones de este estilo que ya han explorado esta línea. Si bien la historia es tópica y previsible, los personajes le escapan al estereotipo, adquieriendo una considerable profundidad en su evolución. El argumennto, en procura de entretener, se centra en convertir a los indígenas azules en émulos de los nativos invadidos por norteamericanos.

A lo largo de la historia, sufridos pueblos han llevado los nombres de los vietnamitas, iraquíes, africanos, cuya existencia se encuentra marcada como cualquier raza oprimida por el primer mundo. Allí, el argumento cobra espesura y se divisa una pragmática aunque interesante reflexión filosófica acerca la raza humana como el representante brutal de la ambición desmedida. Críticas al militarismo, al imperialismo e incluso el capitalismo son evidentes, así como odas a la ecología, la paz y la conexión interior entre todos los seres. Sin embargo, lejos de convertir al guión en un manual de autoayuda para el ser limpio y puro, Cameron, sabio profesional, cautiva e hipnotiza en lo sensorial pero también en lo emocional.

En principio, su sobrecarga de efectos especiales o por la "aparente simpleza" de su sinopsis, había levantado fuertes dudas sobre su fondo artístico. Pese a ello, su escencia cinematográfica deja ver mas allá de la forma que el solo artificio. Esta autenticidad le da a Avatar la entidad suficiente para autoproclamarse como un espectáculo cinematográfico memorable, una obra revolucionaria, que eleva un escalón por sobre lo conocido a la experiencia del espectador frente a la gran pantalla. Los coloridos Na’vi gozan de una expresividad orgánica jamás vista antes en personajes recreados por ordenador, las escenas de acción son adrenalínicas e impresionantes, las batallas épicas, el sonido extraordinario, la banda sonora muy adecuada y el ritmo narrativo casi perfecto.

El espectáculo se despliega durante 160 minutos en una serie de wallpapers dinámicos, superando nuestra capacidad de fascinación. Si bien la profundidad es patrimonio exclusivo del formato, Avatar no es presa de sus enormes pretensiones. Los escenarios proyectan la fusión del espíritu de los nativos y sus costumbres con la vida del bosque y los seres que allí habitan. Un conjunto de escenas de acción increíblemente diseñadas que a ratos parecen ser mera excusa para asombrarnos ante los avances de la técnica, terminan por descubrir al film como un videojuego colosal, de mensaje moral, y algo pretencioso en su abarcativo "cuestionar" de grandes conceptos. 


Manipulando al espectador al disfrute visceral del efecto instantáneo y alejándolo de análisis cerebrales más profundos y éticos. Cuando ya parece no haber más lugar para la capacidad de sorpresa ni barreras a romper en cuanto a espectacularidad, un gigante de Hollywood se despacha con una experiencia diga de ser disfrutada dentro del  tridimensional e impactante escenario de una sala de cine. Bienvenida aventura para tiempos donde la piratería convirtió dicha experiencia en una buena costumbre casi perdida.



ANIMACIÓN - AVATAR (James Cameron, 2009) // Parte II






 PARADIGMA TRIDIMENSIONAL





La sensación es extraña, de profundidad inabarcable y de apogeo tridimensional. Avatar es sin dudas envolente y absorbe al espectador hasta el punto de sentirse integrado, atravesado por el, inmerso en él. El tratamiento del 3D que ha logrado Cameron supera todo lo imaginable por el ojo humano y todo lo explorado por el cine en este terreno durante la década pasada. La experiencia 3D en esta ocasion no tiene despercidio: técnicamente, es sobresaliente y necesaria como medio para contar una historia, y no dependiendo de esta para validar su empleo como fin último. 

No es aventurado arriesgar que en el futuro veremos película holográficas que cambiarán radicalmente la perspectiva de "imágen" y "mirada" que hoy se posa sobre el espectador y su rol dentro de la industria. Pero en este presente de contrastes, una simple pantalla plana de cine ofrece la capacidad de creatividad y tecnología que ha puesto el director en esta película y revolucionar la manera de expresar su propio arte, obsceno despliegue de recursos de última generación. 

Quien ha hecho de su obra un opus de grandes universos que le pertenecen, excedeniendo el relato de ficción y adentrándose en los misterios, el making-off y la artesana creación de los mismos, no hace extraño pensar en una futura entrega de Avatar en formato documental. Así como Cameron testimoniase en documentales narrativas varios de sus ambiciosos proyectos: Ghosts of the Abbys (2002), Bismarck (2002), Aliens of the Deep (2005) y Sanctuary (2011) son algunos ejemplares que engrandecen su figura autoral.

Lo que se ha hablado de Avatar es tan desmesurado que ha cambiado drásticamente el uso de esta técnica para incursiones futuras, sentando un precedente histórico. Ese es el nivel técnico de lo que ha logrado James Cameron, el rey de las super producciones acostumbrado a innovar como lo vimos hacerlo en "Alien Resurreción", "El Abismo", "Mentiras Verdaderas", "Terminator 2" y "Titanic". La meticulosa creación de un medio ambiente artificial y la potencia empleada en los efectos especiales, sin descuidar nunca la dignidad de la historia ni la conexión del espectador con los personajes, hacen tomar dimensión de esta valiosa herramienta, sabiendo que allí radica el secreto de su éxito, sin cargar sobre sí pulso del relato.

En Avatar la sensación de cercanía del planeta nos ayuda a identificarnos más con lo que estamos viendo, y la sensación de seres reales anula la idea de un abismo entre dos mundos. Cientos de objetos, criaturas, humanos, luces, sonidos y naves galácticas vistos en trailers comerciales pueden parecer lejanos, comunes y corrientes. Sin embargo, la magia del 3D los confunde en perfecta sintonía, poblando profundidades, captando texturas, resaltando relieves y delineando contornos, nos arraiga en su palpable realidad, nos hacen creer la fantasía de estos seres azules en constante movimiento. Es el vértigo adictivo que produce sumergirse en el mundo imaginario que James Cameron ha creado para nosotros, una épica futurista.


Durante los últimos años su autor canadiense ha insistido en que Avatar cambiaría la forma de ver y hacer cine. Con su persistencia en el mismo mensaje, Cameron ha provocado una autosugestión en su público: lo que íbamos a presenciar era algo único e inmejorable, asistiríamos al nacimiento del "nuevo cine". Toda su carrera ha estado siempre marcada por una ambición desmedida por derrumbar barreras tecnológicas y encontrar nuevos niveles para el espectáculo, aprovechando al máximo las virtudes que le ofrece la técnica. En su bestial Avatar seríamos testigos de su criatura mas preciada, de su descomunal virtuosismo tecnológico llevado al paroxismo.

El reto al que se enfrentaba el director era lograr, a través de un mundo digital, era dotar de protagonismo humano a una historia que pretendia prescindir de éste. Sin llegar a ser absorbido por los efectos especiales y la tecnología, demostrando una gran capacidad de nervio y emoción, el realizador gana la pulseada y sortea su primer gran obstáculo: en tiempos de incredulidad y esceptisismo, caer en la propia trampa del mediocre panorama hollywodense de estos tiempos. Sucede que la vida real siempre es mucho más dura que los cuentos con happy endings hollyowdenses de los que la meca del cine no puede librarse a lo largo de su recorrido. Sin embargo, quizas allí radique la fantasía que genera adentrarnos a este tipo de historias pertenecientes al cine mas comercial.

El cineasta demuestra que sabe cómo utilizar cientos de millones de dólares de presupuesto y en esta última cinta los hace lucir espectacularmente, casi en un acto de regodeo virtual. De hecho, este largometraje sea probablemente algo nunca antes visto en la pantalla grande, dado las gigantescas expectativas posadas en él. La "Experiencia Avatar" consiste en el modo en que Cameron ha sabido llevar esas expectativas a su terreno personal, hablando siempre de mejora tecnológica, incidiendo en el 3D, la ingeniería gráfica, la interacción entre personajes digitales y reales.


Mucho  se ha hablado de Avatar, pero no por la película en sí, sino más bien por lo que iba a suponer para el cine. Se había comparado el estreno de la película con el cambio que supuso en el cine el paso del blanco y negro al Technicolor alla por los años '50. Cuando el medio explota indiscriminadamente la veta 3D para vender un producto insostenible por su calidad, Avatar hace de ésta imprescindible para el futuro del cine, sin tener la sensación de estar forzando la maqueta visual que sostiene su enorme estructura.