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miércoles, 12 de junio de 2013

CLÀSICOS - DE REPENTE, EL ÙLTIMO VERANO (Suddenly, Last Summer, 1959) de Joseph L. Mankiewicz






EL EDIPO INVERTIDO



* * * * * 
EXCELENTE

 
Interesante desafío se propuso para fines de los '50 Joseph L. Mankieiwcks con este film. Es que el ya consagrado director de "La Condesa Descalza" y "Una Eva y Dos Adanes" se propuso tocar tópicos polémicos que siempre consiguen hacerse con veredicto a favor o en contra de la sociedad y sus puntos de vista para la época. En este caso tal provocación venia desde un pasado secreto y perturbador y la posibilidad de borrar para siempre el mismo, mientras tanto intrincadas y poco sanas relaciones filiales se dan cuenta a medida que avanza el relato. 


  En el film, Catherine está recluida en una institución mental tras haber presenciado la muerte de su primo. Su tía, trata de influir en el doctor para que investigue en la mente de Catherine la verdadera razón de la muerte de su hijo.

El gran Joseph L. Mankiewicz, que llevara a la pantalla "Julio Cesar" y "Cleopatra", adapta el torturado y opresivo mundo de Tennesse Williams -otro novelista de gran afluencia cinematográfica- y crea una película absorbente, armónica, angustiosa y bellísima destinada a desatar el nudo dramático que el dilema central del argumento propone. Un filme de dureza casi brutal coronada con un inesperado desenlace orquestado con maestría, este drama es un complejo estudio de caracteres y un acercamiento notable al pensamiento freudiano, representado en la oscura y turbia relación entre sus personajes madre e hijo. 

En lo que resulta ser un contraste perturbador entre una madre absorbente y un hijo idealizado a la máxima expresión, podría interpretarse como una relación lindante con el paroxismo, es decir la exacerbación de estas pasiones filiales, con un fondo de relaciones familiares por compromiso entre apariencias y conveniencias que se pueden interpretar a la vez como una mirada a la sociedad burguesa e hipócrita, que su lugar tiene en cada época de la historia. Confluencia de elementos novelescos que se suman una formada tragedia griega moderna, reconocible en sus estructuras literarias, adaptada al lenguaje cinematográfico y descriptiva en sus tiempos. 

El impecable elenco lo integran una ya consagrada Katherine Hepburn en un papel demandante y acosador, Elizabeth Taylor quien luego del éxito de su adaptación de otra de las obras de Williams ("El Gato en el Tejado de Zinc Caliente") consigue por fin mostrar sus dotes actorales dramáticos en la verdadera dimensión que la convertirían en una de las actrices mas requeridas en la posterior década. El enorme Montogmery Clift por su parte, tiene la suerte de interpretar al personaje decisivo en resolver el misterio familiar, vital para desentrañar el desenlace del film.


Clip - trailer:


martes, 11 de junio de 2013

CLÀSICOS - EN EL CALOR DE LA NOCHE (In the Heat of the Night, 1967) de Norman Jewison




UNA CUESTIÒN DE GÈNERO



* * * *
MUY BUENA   



En un pueblo de Mississippi, el policía Sam Wood descubre el cadáver de un industrial. Poco después detiene en la estación a un sospechoso, un hombre negro. Tras un interrogatorio que le hace el jefe de policía Bill Gillespie, se descubre que es un policía de Filadelfia, el inspector Virgil Tibbs. Juntos deciden investigar el asesinato.

Para la extensa filmografía del gran Norman Jewison, "En el Calor de la Noche" quizás sea uno de sus títulos más emblemáticos y de referencia. Con los años esta película logro convertirse en un clásico sòlido del cine policial al exponer en forma cruda y directa los prejuicios del racismo para resultar en una de las grandes obras del genero de todos los tiempos. La cinta obtuvo cinco premios Oscar incluido el de Mejor película, Mejor Guión y Mejor Actor además de rubros técnicos menores. 

La trama cuenta un homicidio en un pequeño pueblo de donde un policía negro de otra ciudad pasa de ser el principal sospechoso al investigador principal en descubrir la verdad de dicho hecho. Complicaciones, encubrimientos, intereses políticos, corrupción policial y prejuicios racistas son los elementos que conforman una película que se fortalece en sus grandes actuaciones y que entrega un profundo y reflexivo mensaje. 

La historia que se cuenta es original y a la vez escandalosa para la época, aunque también reveladora. La narrativa policial que desarrolla es muy interesante, planteàndose en torno al misterio  de un crimen por resolver y los diferentes matices que propone para la develación del mismo. El tratamiento que hace acerca del racismo -y su lamentable prevalencia por aquellos tiempos- es muy concreto, en un claro intento de causar efecto por medio de dicho mensaje ideológico que rompe con los moldes tradicionalistas y conservadores del momento. A estos fines dramàticos, la delineación de sus personajes principales es otro factor a favor, asì como un notable manejo de cámaras, apropiado a los tiempos y estilos de la época. 



La dirección de Jewison ("La Historia de un Soldado") resulta brillante en la ambientación de los escenarios y la representación de sus personajes, al conseguir captar el ambiente de caos social inmerso dentro del policial que abarca la historia. Impecables rubros tècnicos, asi como también una magnifica y apropiada música a cargo del gran Ray Charles enmarcan de manera perfecta la película.

El elenco cuenta con Sidney Poitier ("Al Maestro, con Cariño") y Rod Steiger ("Frenesí de Gloria"), quienes encabezan el elenco. Tanto Poitier -en su consagratorio protagònico de policía afroamericano que busca la verdad a cualquier precio a pesar de sus notorias adversidades- como Steiger -en la piel de un honesto policía pueblerino que jamás traicionara sus principios- consiguen interpretaciones memorables, logrando escenas de gran tenor dramático con pasajes que sin duda quedaràn en la historia





Clip - trailer::


lunes, 10 de junio de 2013

CLÀSICOS - LA JAURÌA HUMANA (The Chase, 1966) de Arthur Penn






 EL LADO OCULTO


* * * * 
MUY BUENA
 
  
Un hombre que se ha escapado de un penal vuelve a su localidad en donde sus convecinos se dedicarán a darle caza. Solo el sheriff, un hombre integro, se opondrá a su linchamiento, pese a que debe su puesto a las mismas personas que persiguen al fugitivo.  

El buen pulso de Arhtur Penn para conducir sus historias mas su innegable oficio como realizador clásico hacen de "La Jauría Humana" un film de visión indispensable, ejemplo de los de su tipo. Corrían los años '60, rebeldes y revolucionarios, levantamientos, represiones, sus proclamaciones de libertad de expresión y de liberación sexual, entre la decadencia humana y el resurgir cultural, son captados a la perfección en este film que le escapa a los estereotipos clasicistas o rascistas para instalarse en una atmósfera tensa y angustiante que oscila entre el policial y el melodrama.  

El hipotético enfrentamiento entre una tranquila población y un ex recluso represente el punto de partida para la trama que luego cobrara realidad desatando la paranoia y la persecución de estos apacibles habitantes. Incluso hoy en día, lejos de parecer obsoleta la película aparece como una actual visión de una sociedad prejuiciosa que oculta debajo de si un secreto a punto de revelarse y donde las interrelaciones entre sus integrantes parecieran estar a punto de colapsar. 

Penn, agudo y filoso como en su mejor época deja ver  su critica visión sobre la hipócrita sociedad de aquellos días donde la falsedad y la farsa sostenían a puro artificio a una porción representativa de esta misma que tenia en este núcleo de comunidad un ejemplo claro de como las leyes vulnerables, injustas y corruptibles derivaban en la violencia y la degradación moral, con sus miserias vistas a la superficie para que la razón de la ley deje su lugar y de paso a lo cruel e implacable que puede llegar a ser la falta de compasión humana. 

El impecable reparto entre sólido y extenso incluye a figuras como Marlon Brando, Robert Redford, Jane Fonda, Robert Duvall, Angie Dickinson, Jocelyn Brando y James Fox. Inmejorable acompañamiento para un destacado film de un Arthur Penn en su mejor momento que desde la aparente tranquilidad de un pueblo texano teje una red de conflictos éticos y morales que ilustran los sentimientos y las especulaciones de sus convulsionados y trastocados habitantes.


Clip - trailer:





viernes, 24 de mayo de 2013

CLÁSICOS - LUCES DE LA CIUDAD (City Lights, 1931) de Charles Chaplin // Parte II




EL FIN DE LA ILUSIÒN




El éxito amargo que le había reportado "El circo" derivaría en una época en la que un nuevo escollo amenazaba la obra de Charlie y a su personaje Charlot. La llegada del sonoro era imparable. La industria cambiaba y la Warner había sido la primera, en 1926, en presentar la primera película sonorizada. Era “Don Juan”. Los productores y exhibidores no estaban muy conforme con el nuevo sistema. Como siempre que surge una nueva dinámica en una organización asentada suponía bastantes costes adaptarse al nuevo cine. 

Desde cambiar toda la jerarquía de los Estudios hasta adaptar los aparatos de proyección a las condiciones acústicas pertinentes. El rotundo éxito de “El cantor de jazz” en 1927 creó un nuevo futuro a la vez que tumbó la carrera de centenares de actores. Llega la revolución más grande que jamás había vivido el cine y quien no se subía a ella moría en el intento. Las productoras luchan por las nuevas patentes y adquieren con celeridad los sistemas de sonidos requeridos.

Chaplin era uno de los afectados, más si cabe por las características del personaje que le había dado fama. Pero no tuvo miedo, tenía claro cual era su mensaje a pesar de que éste no fuera hablado: “La voz rompe la fantasía, la poesía, la belleza del cinematógrafo y sus personajes. Éstos son seres de ilusión y su naturaleza se deriva precisamente del silencio en que viven. El cine es poesía y belleza creada en un mundo de silencio, y sólo desde ahí los personajes pueden hablar a la imaginación y al alma de los que les contemplan. Hacerlos hablar es aniquilar todo su encanto. Poner voz a las sombras es una imbecilidad y un error, tolerable sólo como negocio, pero inadmisible como arte. 

Espero que esta locura de las películas habladas pase pronto y que los elementos de valor que hay en el cine vuelvan a su verdadero camino. Yo nunca haré hablar a mi personaje ni a ninguno de los intérpretes de mis obras, es ridículo y absurdo. Se muy bien que estoy completamente aislado, pero no me importa porque tengo el convencimiento de que aún hay mucho campo para la película muda, y mi personaje dejaría de ser lo que es desde el momento en que abriera la boca”.

El vagabundo no podía hablar y, con esa premisa, se pone a trabajar en “Luces de la ciudad”, que tendrá sonido pero no palabras. Era su primera concesión a un estilo de cine al que se resistía pero que terminaría aceptando, no sin antes acabar con su personaje. Chaplin trabaja en una película muda cuando Hollywood no hacía más que explotar su nueva herramienta: diálogos interminables, revistas cinematográficas, cantantes de jazz, locomotoras con un ruido chirriante, doblajes en distintos idiomas, subtítulos…todo era poco para demostrar que el nuevo “juguete” supondría la vía de ensanchamiento que necesitaba el cine para llegar todavía más al espectador ampliando temáticas y universos.

En Junio de 1928 comienza la producción de la película para la que Chaplin cuenta con una nueva estrella, Virginia Cherrill. Chica rubia de 20 años, sin ninguna experiencia en el cine, que por su carácter miope daba bien para su papel de chica ciega que confunde al vagabundo con un aristócrata cuando oye a su lado el sonido de la puerta de un automóvil lujoso. Primera concesión y primer sonido que Chaplin utiliza no para apabullar con las bondades del nuevo invento sino para situarlo como detonante de toda la acción posterior.

El mérito de “Luces en la ciudad” reside en la conmovedora historia de amor entre la chica ciega y el joven vagabundo del que se acaba enamorando más por su belleza interior (la exterior escapa de ella) que por la posición económica que ella cree que ocupa Charlot, juego de enredo muy bien resuelto (incluyendo un mítico combate de boxeo y varios intentos de conseguir dinero para ayudar económicamente a su chica en una ciudad en la que las diferencias sociales son cada vez más evidentes) que concluye en una escena final llena de magia y sentimiento en el que la chica descubre a ese buen hombre a través del tacto. Y es que Chaplin también refleja también el desmoronamiento de los sueños que alumbraba el inicio de la década de los 20 con el personaje del millonario borracho con instintos suicidas que es el gran amigo de Chaplin sólo cuando logra llevar una gogorza de campeonato. 

Esos años de desilusiones quedaron marcados por un profundo individualismo y de un todo por el triunfo generalizado. Era los años de surgimiento de grandes industrias como la del automóvil o la de la radio. Era la época del empleado emprendedor y del hombre medio que sueña con tener un Ford aparcado a su puerta para ser considerado dentro de los valores que dicta la sociedad de la época. Ya lo dijo el presidente republicano Hoover en su discurso de investidura de Marzo de 1929: “Librándonos de la pobreza general, hemos alcanzado un grado de libertad individual mayor que nunca”.

Los tres años en los que Chaplin trabaja en la película están marcados por esta sociedad y por la muerte de su madre, la mujer que más ha querido. En el momento de su entierro (al que sólo asistieron unos pocos amigos) también estaban presentes enlutadas como cuervos peseteros Lita Grey y su inseparable madre. La prensa no tardó en especular con una posible reconciliación. Nada más lejos de la realidad, Chaplin casi ni se percató de su presencia absorto como iba en sus recuerdos de infancia y juventud unidos a una mujer que, incluso en sus años de locura, mostró un amor real y desinteresado por los suyos, algo que como bien había comprobado Chaplin carecía la sociedad en la que vivía.

El estreno de “Luces de la ciudad” se produce el 21 de Enero de 1931, tres años después de que el sonoro se impusiera definitivamente. Quizás demasiado tiempo para poder volver a recordar al espectador el arte del cine mudo. Einstein acompaña a Chaplin en ese gran momento. Charles tiene que alquilar el Cohan Theatre de Nueva York por su cuenta ante el poco entusiasmo de unos exhibidores que temían perder dinero con una película a la que veían anacrónica tal como estaban ya inmersos en la nueva era del sonoro. 400.000 dólares netos fue la cantidad que terminaría reportando “Luces de la ciudad” sólo en esa sala. 

El éxito es rotundo y la crítica aplaude de manera entusiasta como Chaplin ha logrado triunfar ya en la década de los 30 con una película como ésta. La música compuesta por el propio Chaplin, basándose en “La violetera” de José Padilla, se convierte en la melodía más tarareada de la temporada. El triunfo de un Chaplin que tocaba el cielo, como artista y como luchador victorioso frente a los elementos, le hizo decir unas palabras míticas que mantendría a lo largo de la década: “Seguiré haciendo películas mudas o no habladas. Seguiré trabajando en mis propias obras y en mi propio personaje”.


Clip - "behind the scenes" del film:


CLÀSICOS - LUCES DE LA CIUDAD (City Lights, 1931) de Charles Chaplin // Parte I




EQUILIBRIO Y COMPLEMENTACIÒN


* * * * *
EXCELENTE


Obra maestra dirigida e interpretada por el genial Charles Chaplin, Luces de Ciudad supuso el reto mas grande en la carrera del comediante. En esta cinta clásica, el simpático y noble vagabundo Charlot se  enamora de una vendedora de violetas ciega y pobre. La chica es guapa y dulce. Chaplin, un personaje desastrado, de buen corazón y poco amigo de las rigideces propias de una vida ordenada y exigente. Cuando el vagabundo que interpretaba usualmente Charles Chaplin recorre las calles, conoce casualmente a esta hermosa invidente que vende flores. A cambio de una de ellas, el vagabundo le entrega su último centavo.

Sin quitarle mérito a la complicada tarea de hacer reír, pareciera obvio que muchos cómicos son especialmente buenos produciendo risas, pero serían absolutamente incapaces de sacarle una lagrimita a su público para darle profundidad al género. Combinar ambos registros es la principal virtud de Charles Chaplin, uno de los grandes pioneros de la historia del cine.

Un ejemplo es la secuencia en la que su personaje, muerto de hambre en "La quimera del oro", se come sus zapatos enrollando los cordones como si se trataran de un plato de pasta. Es un tipo de humor que procede de las penurias económicas que el propio Chaplin pasó en su juventud. Esto le obligó a desarrollar su capacidad humorística como autodefensa. "Luces de la ciudad", representa el mayor equilibrio entre drama y humor que obtuvo Chaplin en su filmografía.

Este equilibrio no fue ni mucho menos fácil de conseguir. Chaplin había rodado un "gag" inicial que sólo puede ser calificado de genial. Pero entonces se dio cuenta de que iniciando el film de una forma tan cómica, era muy difícil reconducir la cinta hacia el melodrama. Sólo tenía una solución, consistente en rodar otro comienzo, menos gracioso. Y con todo el dolor de su corazón, tuvo que quitar del principio unos minutos muy superiores a la filmografía de muchos otros cineastas.

Renunciar a unos planos magníficos en beneficio del resultado final no debe ser una tarea fácil, pero cuantas veces algún director se ha aferrado a secuencias que aisladamente eran brillantes, pero que pesaban como una losa en el resultado final. Más de un empecinamiento en sostener secuencias contra viento y marea ha acabado con una película prometedora. En otro gesto que indica la genialidad de Chaplin, decidió cortar más de diez minutos de metraje, que sólo gracias a las recientes ediciones en todo el mundo en DVD han llegado a ser conocidos por el gran público.


El buen hombre es consciente de que su aspecto no es precisamente el de un caballero, incluso es objeto de burlas por la calle. Deambulando sin rumbo, no tiene otra cosa que hacer, conoce a la chica y queda prendado de su belleza y candidez. El flechazo es inmediato y su corazón romántico provocará sucesivos encuentros amparado en un equívoco inicial y en que ella no puede verlo. Pero éste no será el único encuentro que trastocará su indolente y despreocupado modo de vivir. Una noche evita el suicidio de un rico caballero que no puede soportar la vida tras ser abandonado por su esposa. A partir de ahí surgirá una peculiar amistad entre estos dos personajes, cuyos detalles -con momentos delirantemente divertidos- no desvelaremos.

Luces de la ciudad es una bonita y emotiva historia llena de buenos sentimientos, con momentos cómicos muy logrados. En ellos Chaplin demuestra por qué es uno de los cineastas más importante de la historia. Hay que tener en cuenta que el director, también autor del guión y de la banda sonora -fue acusado de plagiar "La Violetera"-, tuvo la osadía de rodar una película muda cuando el cine sonoro había conquistado al público. Sin embargo su maravilloso equilibrio entre comedia y drama fue un rotundo éxito, demostrando que la belleza que emana de toda obra de arte auténtica es imperecedera y resiste el paso del tiempo, cautivando al público de cualquier momento y lugar.
 
En la película no todo son risas. Chaplin es un pobre hombre sin rumbo ni horizontes en la vida. La chica está ciega y enferma, vive con su abuela y aunque entre ellas reina el amor y la generosidad, su situación económica es más que precaria. En cuanto al marido abandonado, es un retrato patético de la necesidad de amor que tiene el ser humano y que el dinero no puede comprar; ahoga sus penas en francachelas y alcohol sin medida, sin otro resultado que una insatisfacción cada vez mayor.

A pesar de todas estas miserias, el film no se regodea en ellas ni cae en la desesperanza. Por el contrario, estamos ante una historia luminosa en la que los personajes son capaces de salir de sí mismos, encontrando la felicidad en la entrega generosa a los demás. La bondad siempre compensa, aunque lleve consigo sacrificios y contrariedades. 

Y si no que se lo digan a Charlot, que con tal de ayudar a la chica es capaz de hacer algo tan impropio de él como trabajar de barrendero o de boxeador, llegando a ser injustamente encarcelado. Paraodijcamente, sin complicaciones ni enriedos, difícilmente el personaje hubiera alcanzado la dicha que sólo encontraría al final del camino al olvido de sí.

Es quizá esta la película más representativa de uno de los cineastas más geniales de todos los tiempos. Primero porque, fiel a su estilo, a pesar de que el cine sonoro estaba ya más que consolidado en la época en que se rodó, Chaplin prefirió rodarla como una película muda concediendo, eso sí, que se escuchara una música coordinada con las acciones de los personajes y algunos efectos sonoros que reforzaran la comicidad de algunas escenas.

La preparación y el rodaje de esta obra llevaron casi tres años a su autor, lo que da idea del perfeccionismo de Charlot, que engendraba obras tan perfectas a base de no dejar ningún elemento a la improvisación y repetir las escenas cuantas veces hiciera falta. Sí que es cierto que no se llevó bien durante el rodaje con la protagonista, Virginia Cherrill, pero estas disensiones no se notan en pantalla y la química entre ellos es perfecta.

Hay que recordar que el estreno de "Luces de la ciudad" coincide con la fase más aguda de la gran depresión americana. El papel de Charlot, el eterno vagabundo, adquiere en esta ocasión una dimensión especial, cuando muchos estadounidenses que lo han perdido todo se han lanzado a las carreteras y caminos tratando de huir de la miseria. Las palabras que Charlot le dirige al suicida para que desista de su actitud son conmovedoras, y pueden ir dirigidas a todos los desesperados del mundo: "Mañana los pájaros volverán a cantar. Sea valiente, enfréntese a la vida".

La otra protagonista de la película es la gran ciudad. Aquella era una época de gran crecimiento en las grandes urbes y el cine lo reflejaba. La ciudad es otro personaje más, un personaje dinámico y sorprendente, capaz de poner a prueba al protagonista, de hacerle pasar de limpiador a boxeador en pocos minutos. Lo cierto es que uno de esos encuentros fortuitos que propicia la ciudad le hace enamorarse de una florista ciega. Charlot se sacrificará para salvarla, aunque ella no lo sepa, lo que da pie a una escena final verdaderamente sublime, plena de sensibilidad y sutileza. No sabemos lo que va a suceder después, pero el cine (y la vida) a veces nos regalan momentos imborrables, de los que quedan para siempre en el recuerdo.


Clip - pelìcula completa:



lunes, 22 de abril de 2013

CLÀSICOS - RÈQUIEM POR UN LUCHADOR (Requiem for a Heavyweight, 1962) de Ralph Nelson






EL DOLOR DE YA NO SER


* * * * * 
EXCELENTE



Tras ser noqueado por Cassius Clay, Mountain Rivera se encuentra en el fin de su carrera. Dada su edad y las lesiones sufridas por su profesión su entrenador le recomienda que encuentre un nuevo trabajo. Sin embargo su representante necesita que vuelva a enfrentarse a Clay. Bajo esta trama, Ralph Nelson adapta la novela corta de Rod Sterling a la pantalla desde la obra de teatro que el mismo había dirigido un par de años antes y que tanto éxito le había traído. Y en este relato intimista, agridulce y de tonos grises es donde Nelson encuentra la mejor versión de la historia.

El desarrollo combativo de esta historia determina la lucha permanente por la supervivencia y la profundidad dramática que resulta el descenso a los infiernos de su protagonista. Con esta premisa, este film se convierte una de las mejores películas sobre el ambiente del boxeo jamás realizadas. 

El dilema moral que enfrenta su personaje consigo mismo se transmuta en su interminable coraje para seguir luchando es mas fuerte que las limitaciones físicas que le impone la edad. A tal dilema se suma el cuestionamiento moral que lo enfrenta a su manager, hasta el punto de humillarse a si mismo y salvarle así la vida; rasgos dramàticos que hacen de esta historia un drama deportivo impactante.

 Podría trazarse mas de un paralelismo con la brillante "Ciudad Dorada" de John Huston; a fin de cuentas este relato hablarà mas allá de sobre la carrera de un boxeador: desde su ascenso, su cúspide y su -por lo general- abrupto declive. Se centrarà en cuestionamientos éticos sobre la dignidad, los lazos de amistad y en un camino de redención que le pueda dar a este perdedor, autèntico errante de fracaso en fracaso, una segunda oportunidad.


Anthony Quinn -que por entonces estaba en la cúspide de su carrera y reemplazò al interprete original del papel, Jack Palance- se pone al frente del elenco con una interpretación para el recuerdo, en una caracterización brillante de un boxeador tosco, de facciones duras, carente de expresión y en las ultimas instancias de su vida deportiva. Donde sus habilidades se han deteriorado, pero su corazón de campeón y su situación penosa le exigen seguir adelante. 

Jack Gleason es su controvertido manager, Mickey Rooney será su fiel y honesto entrenador, Julie Harris es la mujer que lo encamina en la vida esperanzándolo con un futuro mejor. Por ùltimo -un gran gusto que se dan los fanáticos del boxeo- podremos ver a un muy joven Muhammad Ali y a un veterano Jack Dempsey haciendo de si mismos, lo cual engala de autenticidad a un film para completar el plato fuerte que èste ofrece a los fanáticos del arte del pugilismo.

Clip - trailer:



viernes, 12 de abril de 2013

CLÀSICOS - MÀS DURA SERÀ LA CAÌDA (The Harder They Fall, 1956) de Mark Robson


NEGOCIOS SUCIOS DETRÀS DEL ESPECTÀCULO


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EXCELENTE
 

Por varios motivos resulta este un film para recordar. Primero que nada por ser el ultimo que protagonizara Humphrey Bogart antes de su prematura desaparición y segundo por ser una pintura clásica y acabada del mundo del boxeo, visto desde una perspectiva que desnuda el crudo ambiente de este mundo deportivo. 

El film, que establece un imponente duelo actoral entre Bogart y su co-protagonista Rod Steiger, muestras el competitivo día a día de los agentes de prensa, managers y boxeadores aspirantes. Además el film se da el lujo de contar con el legendario campeón de los Pesos Pesados Jersey Joe Walcott quien interviene en un papel de reparto haciendo las veces de veterano sparring.

Basada en la novela de Budd Schulberg, Robson adapta a la pantalla por segunda vez una historia relacionada al boxeo y su tan particular mundo. Su anterior "Ídolos de Barro" se centraba en el personaje boxístico propiamente dicho, mientras que en este caso la perspectiva  incisiva parte desde un cronista de combates -al que da vida el siempre implacable Boggie- quien conduce el destino de un joven aspirante, personaje hecho a medida del recordado ex-campeón italiano Primo Carnera. 

Un erràtico destino de campeón en el cual se dejan ver arreglos de combates, promociones un tanto turbias a cargo de personajes con pocos escrúpulos, lo que termina dibujando un panorama realista y amargo del ambiente corrupto que rodea y pone en jaque al deporte pugilístico.

En la trama del film Eddie Willis, periodista deportivo, se alía con un corrupto promotor de boxeo para hacer creer a Toro Moreno, un gigantón de más de dos metros, y también al público, que Moreno tiene posibilidades de ganar el título de los pesos pesados. Tras disputar una serie de peleas amañadas, Toro llega a creerse que es un buen boxeador, sólo para ver su sueño hecho añicos cuando es tumbado brutalmente en una pelea real contra el campeón de los pesos pesados.

El apreciable trabajo de edición en las escenas de peleas, la fotografía en blanco y negro que acompaña todo el relato y la narrativa tensa y sin respiro de Robson que se acopla perfecto a los tiempos del relato sientan las bases para que "Más Dura Será la Caída" sea la principal inspiración para que 25 años después Martin Scorsese concibiera su impactante "Toro Salvaje". 

Este film està lejos de la espectacularidad cinematográfica de "Rocky". Por el contrario, su temple oscuro remite con naturalidad al trànsito difícil de aquellos años donde todavía quedaba algo del hambre de gloria de esos jóvenes aspirantes que acababan siendo consumidos por el marketing y el vedettismo que prostituyò a las entidades mas serias del boxeo.

Clip - trailer:





jueves, 11 de abril de 2013

CLÀSICOS - HORAS DESESPERADAS (The Desperate Hours, 1955) de William Wyler








 LA VIDA EN SUS MANOS


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EXCELENTE  

  
Para los cinéfilos jóvenes, a la hora de mencionar el titulo "Horas Desesperadas" vendrá a la mente de forma mas rápida y casi con seguridad la aceptable película que en 1990 dirigiera Michael Cimino, aunque esta es en realidad remake del gran film que dirigiera William Wyler en plena década del '50. Cimino, un cineasta capaz de lograr obras maestras como "El Francotirador" y fracasos estrepitosos como "Las Puertas del Cielo", reunió a una dupla actoral atrayente, aunque singular: Mickey Rourke ya mostraba los síntomas actorales de una carrera cada vez mas irregular y Anthony Hopkins todavía no había alcanzado el ápice de su popularidad gracias a Hannibal Lecter. 

Es por ello que mejor centrarnos en analizar el film original, de concepción cinematográfica mucho mas acabada, eje del genero de suspenso de aquellos tiempos y canones clásicos, Wyler además de por esos años ser el responsable de revivir el genero épico gracias a "Ben-Hur" así como de artífice de los entrañables papeles que interpretara la bella Audrey Hepburn, se daría el gusto también de darle el ultimo papel de hombre duro al incomparable Humprhey Bogart, cuya vida se apagaría meses después de concluido el rodaje.  

Griffin es un preso que ha logrado escapar de la cárcel y que no tiene nada que perder. Hillard es un honesto ciudadano que tiene todo que perder, ya que los suyos han sido tomados como rehenes por Griffin. Según van avanzando estas Horas Desesperadas, los dos hombres se enfrentan en una lucha de astucias y engaños.

Durante sus casi dos horas de duración el film no decae en su vertiginoso clímax de thriller, al tiempo en el que aborda dos circunstancias o visiones trascendentales que la definen en su genero y como película: es quizás, por un lado, el ultimo remanente del cine noir que ya agotaba sus recursos, ya por esos años influenciado y distorsionado por los elementos que caracterizaron al genero de crimen o gangsteril de años posteriores. 

Como segunda corriente genèrica, el film resulta una contundente visión que contrapone la violencia -explicita y hasta excesiva a veces- que ejerce y de la cual se retroalimenta el mundo de la delincuencia en contraste con la típica familia de clase media de estilo suburbano, conservador y austero que caracterizaba a la sociedad de aquellos años. Por su línea argumental, que combina drama y suspenso en circunstancias de tipo familiar en un ambiente de crisis, la película puede compararse con "Cabo de Miedo", obra cumbre el gran J. Lee Thompson que curiosamente, al igual que el film analizado, tuvo en los '90 su acertada remake en las manos de Martin Scorsese. 

Basada en una novela a la vez inspirada en un hecho real, antes de ser película "Horas Desesperadas" fue una obra de Broadway interpretada por Paul Newman. Se entiende por eso que el personaje central estaba pensado para alguien mucho menor, sin embargo Humprhey Bogart y Spencer Tracy se disputaron el papel hasta que el mismo fue a parar a quien mas contento estaba con la paga, en definitiva Bogart. 

El gran Boggie nos entrega el ùltimo de sus clásicos papeles de hombre duro, singular característica de una carrera de leyenda que encuentra en esta interpretación la solvencia y la marca registrada de las mejores épocas, a pesar de su notorio envejecimiento que solo le permitiría una intervención mas para despedirse a lo grande, en "Mas Dura Será la Caída".

Clip - trailer:





jueves, 4 de abril de 2013

CLÁSICOS - MARATÓN DE LA MUERTE (Marathon Man, 1975) de John Schlesinger




PARANOIA Y PERSECUCIÓN


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EXCELENTE


"Maratón de la Muerte" dio luz al mundo como film en una época ideal para el tema que trataba. En ese entonces se había puesto de moda el film de espionaje combinado con temáticas nazi, dos géneros que por separado dieron buenos dividendos en la década del '70. Cercano al film de espías y paranoia como "Los Tres Días del Cóndor" y "Todos los Hombres del Presidente", así como también a películas que retomaban la eternamente abordada temática nazi como "Los Archivos de Odessa", temática que hoy en día sigue vigente aun en producciones menores, como con el penúltimo film del veterano Norman Jewison, "7 crímenes". Finalmente, Schleinsger logra encontrarle la vuelta para no agotar el recurso y concebir una obra maestra.
Cada mañana en el Central Park de Nueva York, Babe Levy, un joven judío, estudiante de historia de la universidad de Columbia, se entrena para correr el "Marathon". Este entrenamiento le hace entablar amistad con una joven estudiante suiza, Elsa Opel. Por otro lado, Christian Szell, un célebre criminal de guerra nazi, apodado ”El ángel blanco”, y refugiado en Uruguay, llega a Nueva York para asistir al entierro de su hermano Klaus, fallecido en un accidente de circulación. Babe encuentra muerto a su hermano Doc, asesinado en su apartamento, tras la llegada de Szell a la ciudad.

Poco después, Karl y Erhardt resultan cómplices de Szell en el asesinato de Doc, que estaba realizando una investigación sobre los criminales nazis escondidos por el mundo bajo personalidades dispares, - cosa que Babe desconocía-, empiezan a acosarle. Szell le somete a crueles torturas físicas para arrancarle unos supuestos secretos que Babe no posee. En un determinado momento, Babe logra escapar de sus torturadores y emprende la huida gracias a su excelente forma física, descubriendo que Janeway, el jefe de Doc, y Elsa, trabajan en colaboración con Szell. Tras la muerte de todos los cómplices, finalmente Babe recupera la pista de Szell, que ha acudido a Nueva York para recuperar un tesoro de guerra que poseía Klaus.
El film es un clásico dentro de su tipo y el talentoso director John Schlesinger volvería a retomar esta temática de espionaje y corrupción política en films de los '80 como "El Inocente" y "El Halcón y la Paloma".  Maratón de la Muerte toca temáticas como la corrupción política, remite a los campos de concentración del nefasto periodo nazi, como la persecución a los fugitivos del régimen, la venganza de las víctimas y a labor secreta de los dobles agente del espionaje. En este thriller psicológico y paranoico lleno de resoluciones inteligentes, también se acentúa una intriga y suspenso que va de menor a mayor, de manera visceral y tensa, para sostener al espectador al borde de la tensión por más de sus dos horas de duración. 
Cabe destacar que el tema de los dobles agentes, es un recurso llevado a pantalla hasta el hartazgo: desde la clásica concepción de Hitchcock en Intriga Internacional hasta el más moderno héroe de cine acción que diera vida Matt Damon en la saga de "Bourne". Laurence Olivier y Dustin Hoffman estelarizan esta película. Es recordada y perturbadora la escena de tortura mediante una cirugía dental donde el maligno personaje de Olivier somete al indefenso personaje de Hoffman. Una dupla actoral formidable, donde Olivier, clásico interprete de Shakespeare, ya veterano no tenia nada que probar a su brillante carrera y Hoffman, novato, subía un peldaño mas agregando otro papel de peso a su joven trayectoria que comenzara de la mano de "El Graduado". 

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martes, 26 de marzo de 2013

CLÀSICOS - TESTIGO DE CARGO (Witness for the Prosecution, 1957) de Billy Wilder



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CULPABLE, O NO?


* * * * 
MUY BUENA


Adaptación de una novela de Agatha Christie llevada al ámbito teatral, “Testigo de Cargo” es quizás -dentro de las muchas obras de la autora llevada a la pantalla grande- una de las pocas  junto a “Asesinato en el Orient Express” que se lleven la categoría de clásico de lujo. 

Un afable personaje, Leonard Vole, es acusado del asesinato de una rica dama, la señora French, con quien mantenía una relación de carácter amistoso. El posible móvil del crimen es la herencia de todos los bienes de la difunta. A pesar de que las pruebas en su contra son demoledoras, el prestigioso abogado criminalista de Londres Sir Wilfrid Roberts acepta su defensa al creer en su inocencia.

El guión nos sorprende de forma permanente, brindándonos una trama que se conforma de manera de rompecabezas junto a ambiguos personajes que insinúan ocultar más de lo que muestran. Así, iremos redescubriendo la trama a medida que las sorpresas se suceden y tensión, comedia, intriga, drama y traición se mezclan en este perfecto entretenimiento elaborado por gran artesano del Hollywood de la edad de oro que el espectador disfrutaba de ver, Billy Wilder, el mismo de la brillante y mas profunda “El Ocaso de una Vida”, acá se luce con un film que no ha perdido su encanto a lo largo de los años.

De rubros técnicos impecables, la puesta en escena  elegante y sobria,  nos proporciona el clima necesario que ambienta a la conocida novela de la reina del suspenso, al que matiza con ese consabido humor ingles marca registrada a lo largo de toda la obra, ácido e irónico. Ambientada en los estrados judiciales, un típico film thriller judicial posee reminiscencias de la incursión en el subgénero de Hitchcock y sus falsos dobleces en “I Confess” o el crescendo de dudas en medio de un ambiente febril y frenético que tan bien supo retratar Sydney Lumet en “Doce Hombres en Pugna”.

El film reúne un gran elenco que se complementa a la perfección en pantalla: protagonizada por un genial Charles Laughton ideal para su papel, una siempre enigmática Marlene Dietrich diva como pocas y un acertadísimo Tyrone Power, el film se nutre de la inclusión de flashbacks y diálogos por demás ingeniosos que son introducidos en la película en el momento justo. 

Estos recursos típicos del género (que tan bien Wilder interpretó en “Doble Identidad”, nos llevan por la trama de forma atrapante y produciendo ese efecto de sorpresa mediante giros tan inesperados de los que se han nutrido incontable cantidad e ejemplares del genero en años posteriores.


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lunes, 25 de marzo de 2013

CLÀSICOS - PERROS DE PAJA (Straw Dogs, 1971) de Sam Peckinpah




SEMILLA DE VIOLENCIA


* * * * *
EXCELENTE 



Luego de varios años de éxito en Estados Unidos donde los westerns crepusculares le dieron reconocimiento internacional, Sam Peckinpah se trasladò a Europa para filmar "Perros de Paja" una película que despertó profundas controversias por sus atrevidas imágenes donde se retrataban una violación y una marcada justificación de los métodos violentos, motivo de ello fue su prohibición en el Reino Unido entero.

David Summer y su esposa trasladan su residencia a un pequeño pueblo británico, pronto la pareja se convierte en víctima de intimidaciones y abusos por parte de sus vecinos hasta que David estalla finalmente en una sangrienta lucha por su supervivencia. La película toma esta dramática situación donde ambos enfrentan sus diferencias personales y el hostil tratamiento que reciben por parte de sus nuevos vecinos hasta un punto tan asfixiante en el que deciden contraatacar, en un apoteòsico desborde de furia y violencia.  


Controvertida película debido a su excesiva violencia de la mano de uno de los directores más renovadores de los últimos tiempos, Sam Peckinpah. Nada tenia que demostrar este brillante cineasta ya consagrado para entonces como un director de impacto, caracterizado por mostrar escenas agresivas subidas de tono, pero que en este film nos sumergiría una vez màs en su tan propio y revolucionario estilo.  

el guión a cargo de D.Z. Goodman concibe una adaptación de la novela de Gordon Williams que en tono de drama y thriller va contando la mencionada historia. Plagada de matices violentos que ideológicamente proponen una mirada contemplativa y hasta aprobadora en cuanto a la violencia y su uso indiscriminado al que los personajes experimentan en un estado extremo, como resultado de la falta de comunicación y de confianza entre ambos. 

Factor que implica también un mensaje entre líneas. La historia es fuerte, dramáticamente poderosa y con elementos de intriga y de crueldad presentes en todo momento en la conducta de sus personajes. La dirección de Peckinpah ("El Rey del Juego") consigue imprimir a la película su sello mas personal y provocativo en una muestra de reivindicación de un director que supo perdurar en su particular concepción del séptimo arte. Hay un manejo de cámaras y de situaciones notables para resaltar el tono perverso y violento del film así como también una gran ambientación gracias a una acertada escenografia. Curiosamente la Academia de Hollywood solamente reconoció al film con una nominación por su banda musical original. 

  El elenco del film se encuentra fortalecido por un Dustin Hoffman ("Rain Man") en una interpretación notable, sumamente sólido en su papel consigue adentrarse en un personaje impiadoso, atribulado y vengativo. Susan George ("Mandingo") compone a su pareja en la ficción de manera notoria para un papel igualmente atormentado y presa de sus inhibiciones. En similar orden, los personajes secundarios que interpretan a los poco amigables vecinos del lugar consiguen dar a sus personajes el requerido toque de malicia y salvajismo.



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martes, 12 de marzo de 2013

CLÀSICOS - CABALGATA INFERNAL (The Long Raiders, 1980) de Walter Hill



LOS HERMANOS SEAN UNIDOS...


* * * * * 
EXCELENTE

 
Walter Hill, director de films como la saga de “48 Horas”, “Calles de Fuego” y “Encrucijada”, atravesaba su mejor momento artístico y se había probado como un director apto como pocos para el cine de acción. Aquí concibe un western no convencional al que le aporta el ritmo, personalísimo y desarrollo de los personajes, con una característica típica de su filmografía: la estilización visual. 

“Cabalgata Infernal”, pese a sus no convencionalismos, no esquiva las constantes reglas cañones del género: como lo son el honor, la traición y la justicia, si bien la violencia expuesta no se limita a emboscadas, tiroteos y atracos, sino que se sujeta a un estudio de los caracteres de estas pandillas que abundan en el Lejano Oeste y que derivan de forma inevitable en la decadencia posterior a la Guerra de Secesión, una observación a la que la etapa revisionista del western le dio otra óptica y que encuentra en Hill a un prolífico director para mostrarnos tal desarrollo evolutivo de la sociedad americana.

La historia de una banda de pistoleros, compuesta por integrantes de distintas familias, que se unen para llevar a cabo importantes asaltos a trenes y bancos. Sus miembros, Frank y Jesse James; Coleman, Jim y Bob Younger y los hermanos Miller, se convierten en el grupo de forajidos más famoso del lugar. Más tarde se les unirán Bob y Charlie Ford.
   
 “Cabalgata Infernal” despliega un amplio rango de hilos narrativos desde los cuales se construye la trama, matices varios a través de los cuales conocemos y nos adentramos en este grupo de marginales que a manera de emblema justiciero según las reglas del Oeste matan para defender su propia vida. Como dicho anteriormente, la violencia no es el leit motive del film, es solo un vehículo, por lo cual el film impacta desde ya por ser sangriento, pero el tono dramático y casi trágico de los eventos refuerza la figura de estos marginales, en medio de nostálgicos buenos viejos tiempos, que con fragilidad, frialdad y agonía ceden su terreno en un espiral de decadencia moral.

La barbarie da paso a la civilización, una veta que de forma similar abordara la corriente revisionista de los ’60 y su nueva visión sobre el lugar que reserva el Oeste para los nativos.
En el centro del relato, los protagonistas lo conforman parejas de hermanos. Lo mas curioso, llamativo y acertado del casting de actores es que los interpretes son realmente familias de hermanos actores en la vida real, vale decir: Keith, David y Robert Carradine, Dennis y Randy Quaid, James y Stacy Keach, cada uno por su parte y nunca mas acertado en esta elección para llevar la hermandad a la ficciòn.

El film aborda el vìnculo filial como fundamento casi de ley para el gènero, en lo que respecta a la lealtad de sangre, en este caso a la hermandad. Dicha premisa se trasluce en pantalla y el grupo de actores funciona a la perfección en este western clásico que le debe mucho a la mano de un director que, lamentablemente, desdibujara su trayectoria de los ’90 para adelante, con mas decepciones que aciertos.
 
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