Mostrando entradas con la etiqueta Cine Oriental. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cine Oriental. Mostrar todas las entradas

lunes, 4 de febrero de 2013

CINE ORIENTAL - HANSEL & GRETEL (Henjel gwa Geuretel, 2007) de Pil-Sung Yim




NO ES OTRA PELÌCULA PARA NIÑOS


* *
REGULAR



Sugestivo como buen film de terror que se precie de serlo, Hansel & Gretel (Hansel and Gretel, 2007) da una vuelta de tuerca bastante ostensible al popular cuento infantil que le da titulo al film. Esta vertiente coreana y dark del clásico literario consigue mantener el interés y la inquietud a medida que su trama avanza.

Basada libremente y con algunas especificas referencias al cuento de los hermanos Grimm, el film cuenta la fábula de una idílica casa de ilusión habitada por niños quienes, entre su mundo idealizado de juegos e inocencia, esconden el destino trágico que les deparará a los adultos.
 
Con un matiz siniestro agregado a al cuento originario de la tradición medieval alemana, el film va descubriendo su propio potencial visual a medida que construye su impronta. Revelaciones complejas a lo largo del mismo nos harán participes de este tortuoso recorrido a la perdición, donde los caminos del bosque son apenas el comienzo de un cuento para nada feliz.

Empleando con destreza y sin excesos nocivos los recursos cinematográficos mas mentados del j-horror, esta revisión truculenta de Hansel y Gretel se dota de un aura pesadillesca, apoyándose en una atmósfera opresiva y asfixiante. Pil-Sung Yim se desenvuelve con soltura en el género y su mano creadora manipula y dota a la historia de interés gracias a su gran factura visual, algo que habla a las claras del talento aun por pulir de este realizador que va forjando su estilo.

El film es un compendio de géneros que le sienta. Definida como una fantasía oscura que se nutre del thriller para adquirir su identidad genérica. Con puntos en común con films como El Orfanato (2007) o El Laberinto del Fauno (Pan,’s Laberynth, 2006) que también han tenido a niños como protagonistas, la historia nos habla de los miedos de la niñez, los mundos aparentes, la perdida de la inocencia y la dimensión psicológica de lo irracional. Lo que se dice, todo un mandato surrealista. Atrapados en un mundo de eterna niñez, esa prisión aislada del mundo exterior se revela como un arma disparadora de los temores humanos mas intrínsecos.

Sin embargo, la inexperiencia del realizador le juega en contra a la hora de cerrar la historia, la cual será resuelta de modo más bien esquemático en términos narrativos y el clímax final no estará a la altura de lo esperado. En su tramo final el film evidencia cierta falta de criterio y varios pasajes de más, tornándose por explicativa innecesariamente. Su reverso es una travesía de horror.


Clip - trailer:





sábado, 20 de octubre de 2012

CINE ORIENTAL - RASHOMON, capítulo III (ídem, 1950) de Akira Kurosawa



CUATRO ASESINATOS EN UNO



* * * * * 
EXCELENTE



El undécimo trabajo de Akira Kurosawa fue el vencedor en el festival de Venecia, y tras ganar numerosos premios de la crítica, en 1951 ganó el Oscar a la "mejor película de habla no inglesa", convirtiéndose así en la primera película japonesa que gozaba de cierto prestigio puertas afuera del antiguo imperio del sol naciente. Este consagratorio hecho terminó marcando el despertar de este cine de cara al resto del mundo y tal fue su impacto que hasta la fecha sólo otros dos films nipones han logrado con posterioridad obtener el citado galardón de la academia de Hollywood.
 
Kurosawa parte de los cuentos cortos "En el bosque" y "Rashomon" del escritor japonés Ryunosuke Akutagawa para construir junto a Shinobu Hashimoto el guión de la película: la historia comienza con la llegada de un campesino que busca protegerse de la lluvia en un portal abandonado. Allí se encuentra con un leñador y un monje asombrados y confundidos ante un cadáver y un misterio inexplicable. La película se estructura en torno a las cuatro versiones distintas de lo ocurrido en el bosque, un crimen estremecedor.  

Testimonios escuchados en la comisaria por el monje y el leñador, que resulta ser además el cuarto testigo, van tejiendo la cuádruple red de hipótesis. La parte desarrollada bajo el portal, al que regresa brevemente la narración para exponer las reflexiones de los tres personajes, está levemente inspirada en el relato novelesco "Rashomon", mientras que lo sucedido en el bosque, así como la forma de contarlo a través de las cuatro versiones es singularmente fiel al otro cuento, "En el bosque"

En Rashomon, la búsqueda de una respuesta al enigma que queda flotando en el ambiente al acabar la película es igual de ambigua. Kurosawa no trata de explicar lo que realmente ha ocurrido, limitándose a exponer las diferentes versiones y dejando que el espectador decida que creer y que no. Nos permite una intromisión tal en la conclusión hasta sugerir la idea de si lo que realmente ha pasado no será algo distinto que contenga elementos esenciales de las narraciones de los testigos, construyendo así, finalmente, la definitiva verídica versión. 

El film juega de forma poética con analogías a lo largo de todo su recorrido: el sol, los árboles del bosque, la lluvia y las armas medievales. Elementos de la naturaleza contrapuestos contra el material fundamental en la consumación del crimen, convergen en la palabra de los relatos de cada uno de los testigos. En el desenlace del film, Kurosawa incorpora otra notable variación respecto al "Rashomon" de Akutagawa. Al contrario que en el cuento, la película concluye de forma alentadora, atenuenando el odio imperante y devolviendo un poco de esperanza y humanidad a esta vida infernal que describe.  

Teniendo en cuenta la brevedad del guión en lo referente a diálogos junto con la escasez minimalista de escenarios es evidente que se hacía necesario dotar a la película de un envoltorio visual poderoso y atractivo. Kurosawa lleva a cabo una planificación que escapa de la monotonía merced a su estilo perfeccionista en el que cuida al máximo la composición de los planos y el montaje, logrando hacer de Rashomon una auténtica pieza escultural, tallada hasta su más ínfimo detalle. 

Rashomon atrajo el ojo mundial sobre ella, en gran parte gracias a su impecable realización y una incuestionable puesta en escena. dignas de admiración. La obra cúlmine de Kurosawa es un perfecto mecanismo de relojería de cuidadoso ensamblake, de milimétrica y precisa acción, de cohesión indefectuosa entre destreza narrativa y virtuosismo visual. Su estreno supuso todo un acontecimiento para el mundo del cine y un tardío, aunque inmejorable despertar del cine japonés en su máxima dimensión.



viernes, 19 de octubre de 2012

CINE ORIENTAL - LOS SIETE SAMURAIS, capítulo III (Shichinin no Samurai, 1954) de Akira Kurosawa





UN PUENTE AL SOL NACIENTE


* * * * *
EXCELENTE

El enorme éxito internacional alcanzado con este largometraje no sólo marca la idiosincrasia fílmica oriental, si no que el mismo cine occidental comienza a dar indicios de constantes referenciales que afianzan el surgimiento de un nuevo cine. Kurosawa es la marca indeleble del cine nipòn en el mapa mundial cinematogràfico de todos los tiempos. "Los Siete Samuráis" destaca, por varias razones, como una de las piezas más revolucionarias del cine de los años '50.

Kurosawa sublima su retrato a la representaciòn de los siete guerreros y rasgos personales concretos que aportan una miscelánea complejidad a la mixtura de caracteres que pueblan la obra. Su estricto orden jeràrqucio de plano-contraplano, la sobriedad y el extremo realismo de las secuencias de acción, el estatismo de la cámara y la utilización de un violento y seco montaje, extremizan las posibilidades representativas propias del género western para asimilarlo a su conceptualidad oriental.
 
Los planos utilizados son una autèntica declaraciòn de principios acerca las bases fìlmicas fordianas, a las que el autor nipòn parece revernciar. El lenguaje fìlmico que maneja figura un espejismo, como si se trata de una película del mismìsimo John Ford. La excepcional fotografía de Asakazu Nakai parece situar puntos de unión con "Fort Apache" (1948) o "Río Grande" (1950). Kurosawa es demasiado brillante como para caer en el burdo plagio. Lo suyo es constituiìdo homenaje al western que ha dado Hollywood como su gènero por antonomasia, bajo una perspectiva personal. 

Como muestra de la interpretación que ofrece del mismo, introduciendo al mundo una cultura diametralmente opuesta a la estadounidense, Kurosawa derriba la ùltima barrera posible, en un autèntico choque de culturas. Es evidente que la filmografía de Kurosawa se encuentra claramente vinculada al cine clásico estadounidense en general y a John Ford en particular. Evidencia confesa que establece una doble vertiente en los films de samuráis realizados por Kurosawa: sublimar la tradición genérica que el cine japonés hizo proliferar en los años '40 y renovar el lenguaje cinematográfico universal.

Ambas empresas son llevadas a cabo por el realizador, conciente de introducir una nueva filosofìa fìlmica a los tradicionalismos de occidente, pero respetuoso de la nueva audiencia que aborda. Cuando se habla de influencias, el film cobra aùn mas relevancia teniendo en cuenta como la propia cinematografìa americana ha tomado para sì la brillante obra de Kurosawa, homenajeàndola en posteriores incursiones claves del gènero. Complentando una imaginaria paràbola circular, aquel aprendiz de Ford, acaba siendo reverenciado por los grandes exponentes del western clàsico. 

Las constantes estéticas del cine de Kurosawa en "Los Siete Magníficos" de John Sturges remiten indudablemente a los samurais de Akira. En otro orden, Por un puñado de dólares  de Sergio Leone es a Yojimbo lo que "Rashomon" es a "The Outrage" de Martin Ritt.  El autor establece sólidos nexos de unión con el concepto narrativo de Hollywood. Su tratamiento pionero de càmara refuerzan el espíritu épico del film y sitúa a Kurosawa en una posición del todo privilegiada con respecto a sus tradicionalistas y exiguos contemporàneos.  

Su concepto de western como gènero queda mutado por el descubrimiento de una cinematografía, hasta entonces, desconocida para el cine de occidente. Impensado para dècadas anteriores, la vertiente nipona màs comercial supera un cine de consumo interno y traspasa todo tipo de fronteras internacionales. Es el eterno legado de esta obra maestra absoluta, manifiesto consabido que expresa la visiòn y la belleza de su propio arte, sin dudas una de las  mejores películas que ha dado la historia.


jueves, 18 de octubre de 2012

CINE ORIENTAL - TRONO DE SANGRE, capítulo III (Kumonosu Jo, 1957) de Akira Kurosawa








PECADOS DE PODER


* * * * *
EXCELENTE




Sinopsis:

Tras sofocar una rebelión, el feroz y victorioso guerrero Taketoki Washizu acude a recibir los honores de su clan. Le acompaña el valeroso samurái Miki. En el camino se topan con el espíritu del bosque, que desvela a Washizu su destino: primero será Señor de la Mansión de Occidente y, después, General. Pero su estirpe perecerá con él. Miki, por su parte, sufrirá una muerte violenta pero su hijo llegará a gobernar el feudo. Las profecías del espíritu se van cumpliendo punto por punto.

Kurosawa revolucionó el cine de occidente en 1957 con esta impecable adaptación del Macbeth shakespeariano que terminó por convertirse en una de las mejores que se hayan hecho en el cine sobre tan majestuosa obra. En el Japón feudal del siglo XVI se lleva a cabo la adaptación del "Macbeth" de William Shakespeare. Con algunas modificaciones en la trama y los personajes, aquella historia sobre el cruel destino de un líder político, se traslada a la era medieval 


Admirador de la cultura occidental, Akira Kurosawa siempre trabajó los motivos y esquemas de las narraciones de género, desde el drama social o la aventura épica con toques picarescos. Pero en ocasiones, sus ambiciones artísticas lo llevaron presentar retratos menos complacientes de la condición humana, que lo llevaron por la senda de la tragedia clásica de Shakespeare

Reseña:


Abrumadora adaptación de “Macbeth”, el clásico de William Shakespeare, trasladando su acción al Japón devastado por las guerras feudales. El resultado es una de las grandes películas de Akira Kurosawa protagonizada, entre otros, por dos de los actores que mejor sintonizaron con el maestro: Toshirô Mifune (“Los siete samuráis”) y Takashi Shimura (“Vivir”). La traslación del mundo dramático de William Shakespeare al Japón del siglo XVI parece casi imposible, pero Kurosawa consiguió acomodarla a la perfección en una película tan brillante como memorable. Una adaptación no literal que rescata la esencia de la obra original de William Shakespeare para llevarla a su propio terreno. Un caso singular en el séptimo arte; una obra esencialmente japonesa pero al mismo tiempo absolutamente universal.

Tratándose de una de las historias más oscuras del dramaturgo inglés, esta película posee una atmósfera turbia como pocas en la obra del célebre Akira. Es así que esta tragedia, más que nunca de inspiración griega, se va transformando en un fantasmagórico relato sobre el ascenso al poder y la caída moral del protagonista en el que Kurosawa vuelve a dar rienda suelta a su maestría como narrador dramático y como inventor de audaces resoluciones visuales.

A pesar de ser una cinta de época y de despliegue espectacular, el director opta por llevar su puesta en escena bajo una equilibrada alternancia del cautivante relato de acción y la composición teatral de la intriga central, siempre observada en interiores desde el castillo. Tan solo el inicio de la película da cuenta de esas cualidades y anuncia esas representaciones de la desolación ante la cercanía del fin que habrían de ostentar las posteriores y más estilizadas películas de su autor. 

Reconvirtiendo al protagonista en el emblemático Washizu, interpretado por un soberbio Toshirô Mifune, el actor fetiche de Kurosawa personifica a un personaje de convicción frágil y temerosa, cuyos pensamientos son fácilmente gobernados por su propia mujer. Eclipsante figura quien movida por un inagotable y desmedido afán material, representa la parte más perversa del film y es la artífice de la sangrienta y ambiciosa escalada mortal hacia la cima del poder.

El film está atravesado por imágenes de un paisaje desértico, acaso tan propio para la aventura, al estilo de Los Siete Samuráis o la posterior La fortaleza Escondida, pero todo se encuentra atravesado por los signos de lo sobrenatural. Trono de Sangre es una película desarrollada a base de una sucesión de escenas de una ritualidad extrema, que alude en todo momento a las dualidades o contradicciones del ser tan marcadas al cine de su autor.

Como en toda la obra del autor, su replanteamiento de historias foráneas termina otorgándoles una identidad muy local, pero en el caso de Trono de Sangre consigue la proeza de también conservar su esencia. Más que la tradición dramaturga europea, la forma de contar esta historia por parte del director, posee las cualidades ceremoniales del teatro de su país. La soledad final del poder en toda su expresión, perversa fábula acerca de la traición más cruel.




Clip - trailer:



 


lunes, 27 de agosto de 2012

CINE ORIENTAL - POLICÌA VIOLENTO (Sono otoko kyobo ni tsuki, 1989) de Takeshi Kitano





GENEALOGÌA DE UN HOMBRE VIOLENTO



* * * *
MUY BUENA


Policìa Violento es el primer trabajo de Takeshi Kitano como director y guionista; convirtièndose en el paso decisivo para, además de actuar, dirigir y escribir sus películas construyendo una sòlida obra autoral desde entonces. La historia tiene como protagonista a Azuma, un policía que tiene métodos poco ortodoxos a la hora de tratar con los criminales, situación que le trae problemas con la propia ley que representa. Vertiente asidua al cine americano moderno, con exponenentes como Sèrpico (1975, Sidney Lumet) y Un Maldito Policìa (Abel Ferrara, 1993)

Takeshi Kitano interpreta el papel del excedido policia que utiliza metodos muy personales y se ve inmerso en turbulentas aguas al intentar salvar a un compañero corrupto que abandona una organizacion criminal de narcotraficantes. Esto enfrenta al policia violento y desmedido que da tìtulo al film, a una cruel red de mafias Yakuza. En el comportamiento violento de su àlter-ego, Kitano ejercita una tangencial y profunda reflexión introspectiva del hombre y su conducta social, acudiendo a un mea culpa imprescindible acerca del acciòn y reacciòn devastador que deja a su paso.

En realidad y segùn se cuenta casi a modo de anècdota, Policìa Violento sòlo iba a ser actuada por Kitano, siendo dirigida por Kinji Fukasaku (“Batalla Real”, “The End”) y guionada por Hisashi Nozawa. Cuando Fukasaku tuvo que alejarse del proyecto a causa de problemas de salud, Kitano tomò comando del puesto de director y modificò radicalmente el guiòn de NozawaPor otro lado, la banda sonora del film, una apreciable aportación a la historia, tambièn posee su particular guiño: esta compuesta por Daisaku Kume a diferencia de otros films de del cineasta, a cargo de su habitual colaborador Joe Hisaishi.

Un tour-de-force que nos lleva por el mundo de la mafia, las drogas, los tratos "sucios" con la policía y los cuestionamientos ètico-morales de su protagonista. Valores como honor, venganza y lealtad; abecedario del decàlogo samurai, son una constante a lo largo de su trepidante raid justiciero. El misterio y la descripciòn argumental se develan ràpidamente, y el relato da paso al disfrute visual de las escenas de acciòn que Kitano haria propias en futuras realizaciones, marca registrada de su pròximo revisionismo del cine gangsteril oriental: Boiling Point (1990), Sonatine (1993) y Flores de Fuego (1997).

La dirección de Kitano hace foco en los métodos poco ortodoxos, por momentos sugiriendo mas que mostrando la implìcita violencia de los mismos. El trabajo de cámaras del realizador, prolijo y depurado, recurre al plano secuencia constante y a la cercanìa visual, de envolvente realismo. Coquetueando con la comedia y el thriller, la historia se inclina por su vertiente màs directa y explosiva. Allì Kitano nos embarca en esta travesìa vertiginosa, para deleite del espectador a la hora de vislumbrar el paisaje urbano que nos ofrece la ciudad, abarrotada de sangrientos tiroteos, caòticas persecuciones y ajustes de cuentas.

Policía Violento no es simplemente una buena película de acción. En su simpleza inicial se descubre a su desarrollo un final fuerte y original. Kitano da muestras desde su òpera prima de un singular universo personal, en el que mezcla una violencia nada gratuita que contrasta con momentos de una incipiente calma casi poética. Mixtura oriental de entretenimiento garantizado y punto de partida inmejorable para la prolìfica filmografía de un autor del tamaño de Kitano.

lunes, 23 de julio de 2012

CINE ORIENTAL - ZATOÍCHI (ídem, 2003) de Takeshi Kitano


 



AS DE ESPADAS


* * * * 
MUY BUENA

Zatoichi es la última aventura de Takeshi Kitano que busca nuevos horizontes y sorprende con una propuesta novedosa. Un ícono del cine oriental moderno, que solo por esta vez se alejó del genero gángster para dejar su huella en el tradicional subgénero samurai. Zatoichi es un personaje de Kan Shimozawa que tuvo como protagonista una gran serie de películas, 26 films desde 1962 hasta 1989. El guión a cargo de Kitano adapta la historia basada en dichas novelas, y contiene una interesante y disfrutable mixtura de géneros.

Ubicada en Japón en el siglo XIX, Zatoichi es un vagabundo errante, anciano y ciego que se gana la vida dando masajes y jugando a los dados. Pero detrás de su humilde fachada, Zatoichi es un gran espadachín, y junto a su legendaria espada y su andar de ciudad en ciudad, el destino del samurai se verá involucrado en situaciones violentas que dominan la ciudad que habita.

La historia, además de presentar a su protagonista como un misterioso, improvisado y enigmático héroe, va nutriendo al film de personajes y tramas secundarias. Valiéndose de recursos humorísticos como gags a medio camino entre el slapstick y el humor amarillo, el film adquiere su impronta y las tramas que se tejen van tomando forma y otorgándole al desarrollo de la misma una dosis del entretenimiento y la variedad que suelen ofrecer estas propuestas del cine de samurais orientales.  

Con los tópicos característicos acerca del honor, el sacrificio y la traición de la tradición samurai, el film se combina con escenas de acción al mejor estilo clásico que el subgénero ofrece, toques de comedia de la mano de personajes tan extraños como simpáticos y el condimento singular de algunos números de música y baile. La dirección de Kitano es sobresaliente y se vale de un gran manejo de cámaras para escenificar enfrentamientos donde los efectos visuales y la coreografía juegan un papel muy importante, definiendo el estilo del film.
 
De tono surrealista, esta aventura de samurais y venganzas utiliza inmejorablemente los elementos del western. La efectividad con la que aborda una amplia gama genérica habla por si sola del multifacético talento de Kitano. Autor de culto en su Japón natal, quien a lo largo de su carrera oficiara de cantante, humorista, actor, director, guionista, montajista de sus films, construye una parábola tan violenta como cómica. Y en su ductilidad liviana e incatalogable encuentra la brillantez, sutileza, inteligencia, agilidad y extraña gracia a lo largo de sus dos horas de duración.

jueves, 12 de julio de 2012

CINE ORIENTAL - CRIMEN Y LUJURIA (Se-Jie, 2007) de Ang Lee




 LA PIEL DEL DESEO


* * * *
MUY BUENA


Ang Lee, el versátil director oriental que asombrara al mundo con su fantástica épica El Tigre y el Dragón (2000) allá por el año 2000 y que incursionara con relativo éxito comercial en Hollywood con la adaptación deHulk (2004) nos sorprende esta vez con un thriller de espionaje que se basa en el cuento homónimo de la escritora china Eileen Chang y que está ambientado en la Segunda Guerra Mundial en una trama acerca de un peligroso romance que dosifica con adecuado interés traiciones, crímenes y pasiones prohibidas. 

Nunca ajeno a las polémicas, Lee es un autor comprometido -su film más audaz “Secreto en la Montaña” (2005) asì lo demuestra- y aquí el eje de dicha polémica resulta el clima de violencia y de sexo de alto contenido eròtico incluido en el film. No como leit-motiv de èste, pero si como motor vital y funcional a la trama en el sentido que Lee no se regodea en estas imágenes, pero si las utiliza de forma impecable para desencadenar el conflicto que sirve como punto de partida a este rompecabezas pausado y lentamente narrado. 

Crimen y Lujuria (2007) inunda de corrupción, pecado, venganza y deseo a sus personajes y hace honor al título del film, en una historia que a lo largo de su fluir contrapone sentimientos opuestos: al amor y el deseo le precederà el odio y la venganza. Como costumbre en sus films, con un reparto sobrio apoyado en figuras locales de resonancia y rubros técnicos impecables para recrear con perfecta belleza visual, Lee ilustra una època plagada por el horror de la guerra y ambienta de forma magnífica a la historia. 

El autor construye con paciencia y cadencia un relato de dos horas y media de duración a lo que no le falta acciòn, suspenso, sexo e intriga. El mismo requiere de atención y del saber apreciar esas sutilezas que Lee utiliza como recursos para, con su pausa y artesanía oriental provocar el impacto desde miradas, gestos de sus personajes o bien climas de intriga y poco dialogo. Nervio y tensión surgen con un efecto notable, y el lenguaje cinematográfico que aplica el realizador es más depurado y menos estruendoso. Será sin dudas, una propuesta disfrutada por sus más fieles seguidores en una vuelta a las fuentes de este frecuente incursionista en tierras americanas.





domingo, 24 de junio de 2012

CINE ORIENTAL - EL DUELO (Huo Yuan Jia, 2006) de Ronny Yu


 



 CUESTIÓN DE HONOR

* * * 
BUENA


La estrella más grande que tiene hoy el cine de acción oriental, Jet Li, incursiona una vez más en un film de artes marciales, esta vez con tono épico, para engrosar su filmografía con otro titulo de calidad, sumado a otros como El Único, Danny The Dog y "War". Cuando hablamos de Jet Li como gran estrella del cine oriental, su evolución como actor en los últimos años se apoya en interesantes interpretaciones, que dejan mas que solo buenas peleas y que hablan de su progreso como actor de carácter, dato que su filmografía confirma por si sola.

Basada libremente en un relato real, el film cuenta la historia de Huo Yuanjia, el legendario maestro de artes marciales, una leyenda china del saber popular, guerrero y gurú espiritual fundador de la disciplina Jin Wu. El dolor por la perdida de sus seres queridos, el deseo de venganza, pero tambien la generosidad y el espíritu de redención conforman la trama donde se entremezclan en este sinuoso camino que emprende el mencionado personaje.

Detrás de cámara en este proyecto se encuentra Ronny Yu, el responsable de las fallidas, trilladas y recicladas La Novia de Chucky y Freddy vs. Jasón. Con tales antecedentes, Yu sorprende a mas de uno con este autentico drama de acción, con una carga emocional intensa y que, salvando las distancias, remite a El Tigre y el Dragón”, la fabulosa creación de Ang Lee que catapultara al cine oriental a un merecido primer plano en el mapa cinematográfico mundial

 Una acertada coreografía a la hora de las escenas de acción es un punto de apoyo fundamental para que este tipo de films funcione, si bien el acento pasa por lo emocional mas que por el vértigo. Las escenas violentas y crudas que acompañan el pulso dramático de la acción son de impecable ejecución, acompañadas por la siempre acertada recreación de época en donde abunda ese paisaje bucólico que contrapone la furia interna y contenida el personaje con un entorno pacifico que mucho tiene que ver con el mensaje final que deja el film.

 "El Duelo" en su búsqueda filosófica e ideológica permanente es permeable a cierta previsibilidad. Si bien siguiendo el esquema típico de este tipo de películas y sin innovar demasiado para un género forjado desde oriente, es una válida propuesta, precisa en su desarrollo y coherente desde lo conceptual. El deseo de venganza manifiesto se complementa con un conmportamiento indudablemente humano de reconciliación, perdón y equilibrio interior.

miércoles, 20 de junio de 2012

CINE ORIENTAL - LA MALDICIÓN DE LA FLOR DORADA (Man Cheng Dai Huang Jin Jia, 2006) de Zhang Yimou


 


DELIRIO OPERÍSTICO ORIENTAL
 

* * * *
MUY BUENA

 
Zangh Yimou, uno de los mejores directores del cine oriental del últio cuarto de siglo retomó el género épico de las artes marciales en esta nueva etapa de su carrera, donde el realizador de “Sorgo Rojo” y “Adiós mi Concubina” se inclina una vez mas por la opulencia visual. Confirmando el buen momento que atraviesa este tipo de cine, que encuentra su lugar y repercusión en cartelera, con exponentes como "Héroe" o “El Duelo” quienes se abrieron paso para convertirse en las favoritas del publico.  

En cada uno de estos tres capítulos, mas allá de su alarde visual, cada film encuentra en su historia una veta dramática profunda, donde valores como el honor, el amor, el poder y la traición ahondan temáticas de esta cultura milenaria. La trama esta centrada en los dramas íntimos de una familia imperial, cuya dinastía corre peligro en medio de disputas que remiten a las obras trágicas de Shakespeare. El amor no correspondido, la traición, las conspiraciones políticas y el incesto se centran en la historia que se desarrolla en el suntuoso y claustrofóbico palacio, mucho mas que las escenas de acción en si. El film transcurre en la China del siglo X, precisamente en la víspera del Festival Chong Yang, donde entre el glamour y la grandeza del evento se revelan desagradables secretos familiares.

Sin embargo, es a la hora de la acción donde con un acertado juego de cámaras, el despliegue visual se disfruta en todo su esplendor. Mas allá de que la puesta en escena sobresale por su calidad y precisión a lo largo de todo el film, con un destacado cuidado por los vestuarios y escenarios al mejor estilo de James Ivory a la hora de recrear una novela de época. Vale destacar, que el revisionismo histórico y las intrigas de poder, siempre van de la mano en la particular concepción cultural oriental.

La fabulosa interprete Gong Li es protagonista de esta historia y está maravillosa, tanto en su belleza imponente como en su dimensión actoral, dejando ver su vertiente angustiante y padeciente. Otro gran intérprete oriental, Chow Yun Fat no se queda atrás con uno de los papeles más arriesgados y mejor concebidos en su trayectoria, abordando todo el hermetismo y la crueldad de su despótico tirano.

A diferencia de los anteriores films citados que tenían mucha acción a lo largo de toda la trama, aqui la misma fue distribuida de manera distinta y el espectador obtendrá su recompensa con un desenlace casi operístico donde toda la tensión dramática que va aumentando con el desarrollo del conflicto, fluye y explota en una memorable batalla final donde el trabajo de producción mencionado adquiere mayor relevancia. Un clímax imponente domina la escena desencadenante en los conflictos eternos de sus personajes, y lejos de la poesía o el lirismo reflejado en otras batallas, la violencia  y la sangre se palpan como nunca para reflejar con lujo y destreza ampulosas escenas de lucha y fricción puras. 

Yimou completa esa trilogía que comenzara con la excepcional y destacada “Héroe”, donde se dejaba ver en toda su magnitud la ideología y filosofía zen y siguiera con la impactante “La Casa de las Dagas Voladoras” y sus coreografiadas escenas marciales. Con “La Maldición de la Flor Dorada” y su acento melodramático más marcado en comparación con sus antecesoras, el autor oriental entrega una historia intensa en lo dramático y desbordante en lo visual.
 

miércoles, 16 de mayo de 2012

CINE ORIENTAL - LA CASA DE LAS DAGAS VOLADORAS (Shi mian mai fu, 2004) de Zhang Yimou











 LA ÈPICA COREOGRÀFICA


* * * *
MUY BUENA


A la par de la sostenida avalancha de estrenos del gènero de terror que llegan desde oriente, un experto en el cine de artes marciales hace que Oriente siga pisando fuerte en el imperio cinematográfico. Zhang Yimou se hizo conocido  en el mundo occidental entre fines de los '80 y principios de los '90, dos de sus primeros largometrajes "Sorgo Rojo" (1988) y "La Linterna Roja" (1991). Sendos films le dieron crédito en los festivales internacionales y lo revelaron como un cineasta atrevido e innovador. Esta nueva etapa en la filmografía de Yimou le permite reinventarse a si mismo, con "Héroe" (2001) en su primera incursión en el cine de artes marciales a la que le sigue "La Casa de las Dagas Voladoras"

El film combina las costumbres mas ancestrales de oriente con miles de espadas multiplicadas en batallas memorables, en un espectàculo visual ùnico. Ubicada temporalmente en la China del siglo XIX, período de la Dinastía Tang, dos agentes del imperio tratan de infiltrarse en el seno de una secta rebelde conocida como "La Casa de las Dagas Voladoras". A la manera de "Héroe", esta película parte desde el punto de vista argumental de un hecho criminal con tintes del policial de espionaje y si por su estructura argumental "Héroe" recordaba a la genial "Rashomon" de Kurosawa, encontramos en este caso finas reminiscencias a la "Intriga Internacional" de Alfred Hitchcock

El hecho criminal en cuestión se utiliza para presentar el ámbito donde se desarrollara la historia, una potencia de oriente ancestral en medio de una realidad socio política convulsionada que sirve como motor para disparar la trama que deja ver su costado político. Hay mucho mas detrás de esta trama de suspenso que con enorme facilidad va variando a un terreno dramático donde el accionar de sus personajes se convierte en una cuestión de honor -en otra similitud con "Héroe"- por la lucha de sus ideales. 

El estilo visual lo es todo para Yimou y "La Casa de las Dagas Voladoras" bien podría ser la hermana menor de "Héroe", concebida apenas unos años antes. El autor despliega un arsenal visual imponente donde la exquisita fotografía resalta los colores, el montaje frenético le da espectacularidad a las batallas y la ensordecedora banda musical hacen de este film un producto operìstico digno de disfrutar con todos los sentidos. En busca de este refinamiento visual Yimou no se toma licencias y abusa de sus recursos sin pedir permiso y con cierta justificaciòn: hay una gran coreografía, ambientación, maquillaje y  vestuario perfectos. 

Un final melodramático donde se vislumbra la faceta romántica de una narrativa, precede alguna que otra vuelta de tuerca de mas para justificar el destino de los personajes unidos sentimentalmente y presos de un destino trágico que el director manipula a su antojo para dejar bien en claro que por amor se mata y se muere.  El destino trágico al que sus personajes son conducidos por su inquebrantable código de honor y por su amor incomprendido, conllevan un rumbo que deja de lado la subtrama de intriga de manera inevitable y el poder emocional se apodera de la pantalla cuando dos hombres pelean por su vida de manera tan visceral.

Con una garca dramàtica fuerte y una dosis de misterio que rodea a sus personajes, cada uno de los tres protagonistas principales que conforman el triangulo amoroso cumplen y prestan sus figuras para las incontables escenas de batallas. Las mismas, gracias al uso de efectos especiales de por medio, hacen del film un espectáculo visual ampuloso mas que un melodrama romántico como se resume al final. Dualidad de gèneros que su antecesora hermana mayor "Hèroe" supo interpretar a la perfección.

lunes, 2 de abril de 2012

CINE ORIENTAL - LAS CENIZAS DEL TIEMPO (Ashes of Time Redux, 2008) de Wong-Kar Wai

 


LAS EMOCIONES PERDIDAS


* * * * 
MUY BUENA   




Enmarcado en un film de género que dista bastante de las temáticas que últimamente había abordado Wong Kar Wai en su cine, el film reedita lo visto hace mas de 15 años en una nueva versión redux que aporta nuevos núcleos narrativos y una evidente perfección visual y que rescata del olvido su versión original. Una ambiciosa apuesta que replantea la estructura del film y le da una visión definitiva, un gusto que se puede dar el autor oriental ahora que tiene status de autor a nivel mundial. Hace algunos años Francis Ford Coppola recordaremos hizo lo propio con su Apocalipsis Now.

 


Inspirada por los personajes de la novela de Louis Chang, The Eagle Shooting Heroes, Ouyang Feng vive aislado en el desierto desde que la mujer a la que amaba le rechazó para quedarse con su hermano mayor. Marcado para siempre por la infidelidad y consumido en el dolor, se ha convertido en un hombre cínico y sin piedad que contrata a los mejores guerreros para llevar a cabo asesinatos por encargo. Sin embargo, a medida que pasa el tiempo toma conciencia de que lo que de verdad le hace daño es la terrible soledad en la que se ha sumido.

Este reestreno de la obra nos muestra a un Wong Kar Wai muy solvente en todas sus facetas, esa solidez que lo llevo a adquirir prestigio a nivel internacional como uno de los grandes autores contemporáneos, condensa en este film toda esa marca autoral que ha dejado a su paso en su vasta filmografía. El film explora terrenos dramáticos y en comparación las escenas de acción van a resultar mucho menores, si bien estas de cierta forma homenajean en su estilo a esas míticas contiendas orientales. 

Por otro lado, la mayor parte del relato esta enfocado hacia la soledad de sus personajes, en una suerte de cruda y compleja reflexión sobre el amor, la lealtad y la muerte con un toque de melancolía e introspección, desnudando la propia naturaleza del ser humano. Dueña de un lenguaje cinematográfico muy rico, nos adentra en la densitud y la profundidad de las relaciones humanas. Como espectadores, nos proporciona múltiples lecturas y eso habla bien de su despojo total de convencionalismos genéricos y deja ver la mirada de su autor. El cine oriental es experto en filmar escenas de artes marciales, para muestra echemos un vistazo al cine de Zhang Yimou (preferentemente Héroe y La Casa de las Dagas Voladoras). 

Aquí el despliegue visual del film en términos de belleza estética lo pone a la altura de ese tipo de producciones. Una poesía visual desgarradora y fatal es la que nos entrega el autor de 2046 y My Blueberry Nights. Las Cenizas del Tiempo nos adentra en los laberintos temporales de un western oriental, de una leyenda épica, poblado de personajes errantes, sin identidad ni futuro, emocionalmente devastados por la pérdida de un amor. Así se articula la historia, entre la potencia dramática de un relato de venganza y la impronta hipnótica de las escenas de acción. Allí donde tiempo y espacio se resignifican en medio de una atmósfera onírica. 

La mirada de su autor nos sentencia que la frustración amorosa puede convertirse en una carga demasiado pesada de llevar, en un anclaje en el tiempo, en una trampa del alma. El film es un microcosmos del mundo de Kar Wai, cronológicamente alterado y de gran poder visual guarda en su revelador final el carisma de su autor, un artífice de los sentidos y de la provocación.