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martes, 19 de febrero de 2013

CINE INDEPENDIENTE - FAST FOOD NATION (ìdem, 2007) de Richard Linkater









LA CULTURA CHATARRA


* * * *
MUY BUENA


“Fast Food Nation” dirigida por Richard Linkater posee una premisa que, ante todo, atrapa. Un titulo sugerente que promete ser lo que finalmente será: una crítica y brutal denuncia al sistema de vida norteamericano, a las miserias sociales y al controvertido eje capitalista de la economía yanqui.

En segundo término, un director cuya filmografía habla por si sola: “Antes del Amanecer, “Después del Atardecer”, “Escuela de Rock”, “Recuerdos”, “Los Osos de la Mala Suerte”, ”Despertando a la Vida” y “Una Mirada a la Oscuridad”. Entre tantos otros largometrajes convirtieron a Linklater en un director de culto, surgido de las huestes independientes y estandarte del cine de autor en el mismo escalafón que Paul Thomas Anderson o los hermanos Coen.

Pareciera un documental, sin embargo, “Fast Food Nation” es cine de ficción coral que revela una de las tantas falencias del sistema (para nada infalible) de vida norteamericano. Y por este acto certero de denuncia sino por como lo lleva adelante, será recordada como una gran película. Si hubiera sido un documental, bien podría haber estado dirigido por Michael Moore.

Don Henderson, un ejecutivo de una importante cadena de restaurantes de comida rápida, tiene un problema: la carne de las hamburguesas más famosas de la empresa está contaminada, y él tiene que averiguar por qué. El descubrimiento de la respuesta no será tan simple o tan limpio como él había esperado. Emprendiendo un viaje al lado oscuro de la comida típicamente americana, decide abandonar la cómoda sala de reuniones de California para adentrarse en el mundo de los mataderos.

“Fast Food Nation” como dicho, apunta sin escatimar criticas sobre la política estadounidense, alza la bandera contra el establishment y desmitifica el tan mentado sueño americano. Sin didactismos desnuda cinismos y posturas ventajistas de las grandes corporaciones de empresas de ventas y producción de comida, explotadoras y llenas de hipocresías, corrompen a las clases sociales mas bajas en pos de su ambición y codicia desmedida. 

Ya apuntado anteriormente, al film le sobra valentía y rigor. Valentía para exponer en primer plano y sin trucos la bestialidad con la que operan los frigoríficos sobre los animales, captando imágenes que lejos de la morbosidad son explicitas y necesarias para el conciente colectivo y cuya crudeza y audacidad es un merito del director, en pos de concienciar mediante escenas de impacto. Y rigor para exponer sin concesiones las vicisitudes de que sufren los inmigrantes, sus pésimas condiciones de vida y la ilegalidad en la que transitan día a día.

 Su apertura narrativa en varios frentes podrá resultar carente, confusa o desprolija y en allí quizás radique el único punto débil del film. Pero es sabido Linklater es un cineasta que toma riesgos y no hace nada con tibieza. Su pulso fuerte también se nota en el elenco. Algunas de las estrellas mejores pagas y reconocidas en Hollywood (Grag Kinnear, Ethan Hawke, Bruce Willis, Patricia Arquette, Kris Kristofferson) desfilan por un film que lejos esta de ser lo mas comercial y popular de la cartelera.

En cierto punto, une lazos en común con la también lograda ”Gracias por Fumar”, film que con humor e ironía en exceso alertaba sobre la publicidad indiscriminada del cigarrillo. Pero “Fast Food Nation” es superior claramente. Efectiva y no solo efectivista, objetiva y no obvia. Linklater de un espíritu independiente, que por estos días es más que digno, se muestra fiel a sus principios y, una vez más, incuestionable en su factura autoral.


Clip - trailer 



  

martes, 12 de febrero de 2013

CINE INDEPENDIENTE - INFAME (Infamous, 2006) de Douglas McGratt


  

 EN LA MENTE DEL ASESINO





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MUY BUENA






Realizada casi al mismo tiempo que el “Capote” que consagrara al gran Philip Seymour Hoffman, a priori podría pensarse como un factor en contra para “Infame” el hecho de competir contra un film exhibido hace poco y del cual se trata exactamente el mismo aspecto. Como llegó un ser tan particular como Truman Capote a escribir “A Sangre Fría”, como descubrió un nuevo género novelístico-periodístico y como le afectó este episodio en su vida. 

Ambos films relatan el tortuoso periplo interno y la aventura detectivesca de Truman para desentrañar el horripilante crimen familiar que en 1959 conmovió no solo a Kansas, sino a un país entero. El film retoma tópicos e ítems de su antecesor, pero con un matiz más profundo y amplio que nos acerca de forma mas intelectual al núcleo social de aquel entonces.

"Infame" relata el proceso de creación de "A Sangre Fría" por parte del escrito Truman Capote. El ya entonces famoso escritor, tras leer en el periódico The New York Times sobre la matanza de una familia ocurrida en un pequeño poblado de Arkansas, decidió ir al lugar de los hechos para escribir sobre ello.

Para Capote es necesario preguntarse qué impacto han tenido los asesinatos en ese pequeño pueblo en las llanuras. Argumentando que para su propósito era relevante el hecho de que atraparan a los asesinos, convence a la revista The New Yorker de que lo mande para cubrir la noticia y se va a Kansas. Tras detener en Las Vegas a los asesinos –Perry Smith y Dick Hickock– los llevan a Kansas, donde son juzgados, declarados culpables y condenados a la pena de muerte. Allí Capote va a verlos a la cárcel. 
 
Douglas McGratt, responsable de pequeños grandes films como “Emma” (1996) y “Nicolás Nichkleby” (2002), se destaca en todos los frentes de su labor por redondear un retrato de los hechos muchísimo más cercano, desarrollado, visceral, emotivo, intrigante y explicito que “Capote”. Funcional al relato y la ambientación del mismo, la recreación de época es cuidada y detallista, brindando al film un clima intimista que nos entromete en una personalidad tan controvertida como la de “Capote”. 

Es perturbador ver la personalidad tan manipuladora y egocéntrica de Truman a la hora de entrometerse en los hechos que relatara en su próxima novela, de forma impiadosa y por momentos, repulsiva. Allí radica un gran valor del film: el no endiosar a su personaje central, sin glorificarlo, mostrando sus puntos débiles (aunque en ciertos momentos subrayando de mas su tendencia sexual) y enfermizos, así como también los más ingeniosos y fascinantes. Dos películas con dos miradas bien distintas sobre un mismo personaje, y las dos muy válidas y logradas, por cierto.

Toby Jones se convierte de forma camaleónica en Capote (lo ayuda su diminuta estatura): copiando su voz, sus gestos y transmitiendo con desparpajo y humor su excentricidad y su genialidad inagotables. 

Si bien el excepcional Toby Jones es el imponente centro del relato, se destaca el gran elenco secundario, que en pequeñas intervenciones está plagado de grandes intérpretes y favorece aun mas al film. Gwyneth Paltrow (impecable en su escena de canto), Sigourney Weaver, Sandra Bullock (como Harper Lee, la autora de “Matar a un Ruiseñor”), Isabella Rossellini, Jeff Daniels, Hope Davis y Daniel Craig. 

El reciente estreno de su predecesora podría haberle jugado aun mas en contra, pero “Infame” se sostiene gracias a sus innegables valores cinematográficos. Aunque “Capote” se le haya adelantado en el estreno y haya barrido con cuanto premio y reconocimiento se le cruzase en su camino, esta visión del genial Truman resulta brillante, audaz y comprometida.


Clip - trailer:

CINE INDEPENDIENTE - CAPOTE (ídem, 2005) de Bennett Miller



 

LA CONSAGRACIÓN DE PHILIP SEYMOUR HOFFMAN 





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MUY BUENA




En noviembre de 1959, Truman Capote, lee un artículo en The New York Times que relata los asesinatos de los cuatro miembros de una conocida familia granjera, los Clutter, en Holcomb, Kansas. Historias similares aparecen en los periódicos casi a diario, pero esta vez algo llama la atención de Capote. Es una oportunidad, según él, de demostrar una teoría que siempre ha sostenido: en las manos del escritor adecuado, la no ficción puede resultar tan apasionante como la ficción. 
 

Con "A Sangré Fría" Truman Capote ganó adeptos y detractores. La realización de esta obra es un hito en la literatura americana moderna al inaugurar la "novela no-ficción" al basar la historia del libro en un crimen ocurrido en 1959. El film recorre el periodo de 6 años que le llevo de investigación a Capote completar su obra cúlmine, que luego tuvo una adaptación cinematográfica que paso sin pena ni gloria por las pantallas a fines de la década del '60. 

Se le cuestiona en el film a Capote sus vínculos con sectores mafiosos, su identificación tan personal que lleva hasta la atracción y el paroxismo con uno de los acusados en lo que resulta no una mirada condenatoria, pero si un veredicto sin concesiones sobre los limites que traspaso Capote a la hora de enfrentar sus propios demonios, analizando de manera precisa su innato talento y su particular genio, tan brillante como autodestructivo.



La película no constituye un estudio intelectual sobre la vida de Capote y su obra, sino que se centra en un episodio puntual de la vida del celebre autor que todavía no había alcanzado su estatus de estrella ni se había convertido en una celebridad adepta  a la noche y a los excesos. No es uno de los tantos biopics que se suelen ver hoy en día que parecen copiar la estructura narrativa unos a otros. Esta película, por el contrario, se centra en un episodio clave en la vida del escritor y desde la cumbre, el camino que lo llevo a la ruina. 

El film se adentra en la personalidad de Capote y sus tormentos de juventud para retratar a un hombre inteligente, simpático, con un gran poder de convencimiento y control que a su vez libra una muy fuerte batalla interna. Con ritmos, temple y pausas necesarias a los lenguajes a los que el film apela, el debutante Bennett Miller desarrolla la historia con una cadencia que puede a veces contrarrestar el efecto de adéntranos en tal sórdida historia a manera que nos muestra el lado mas desconocido de Capote mas allá de sus ambiciones y pretensiones.



La labor interpretativa de es de tal magnitud y exactitud que resulta tan absorbente por momentos hasta llegar a eclipsar a la película o subordinar al personaje el relato de la misma. Es por fin el reconocimiento unánime para un interprete tan destacado como Hoffman a quien se lo vincula con una cantidad variada de roles de reparto, constituyendo este protagónico en su gran consagración que lo sitúa en el mapa actual de Hollywood como uno de los actores mas requeridos y versátiles. 

El director le da el espacio suficiente a Hoffman como que para este desarrolle su capacidad creativa para ponerle una impronta y una identidad al Truman Capote que compone hasta el mas mínimo detalle tanto en su manera de hablar como en sus tics corporales. Tanto Catherine Keener, Chris Cooper y Clifton Collins Jr. son interpretes secundarios de primera línea para esta opera prima que se ocupa de retratar uno de los periodos mas oscuros y turbulentos en la vida de Capote y en el camino que este recorrió para escribir su obra mas recordada.


 Clip - trailer:

miércoles, 26 de diciembre de 2012

CINE INDEPENDIENTE - NO ESTOY AHÌ (I'm Not There, 2007) de Todd Haynes





PEQUEÑO DYLAN ILUSTRADO

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BUENA

  

I'm Not There - No Estoy Ahí" es un viaje poco convencional a la vida de Bob Dylan. Seis actores retratan a Dylan como una serie de personas cambiantes, de lo público a lo privado, a lo fantástico, tejiendo un rico y colorido retrato de este icono americano. El nuevo trabajo del director Todd Haynes es un film de tinte bizarro que rompe los esquemas de la biografía tradicional, ese subgénero conocido como biopic que tanto ha funcionado en los últimos tiempos a la hora de retratar a figuras celebres ya sea del espectáculo, de la política O del deporte. 

Bob Dylan es un icono del siglo XX. Estrella, autor y cantante ha patentado una época, ha marcado a fuego un amplio espectro de géneros y generaciones musicales. Poeta contemporáneo, un trovador posmoderno Dylan se ha visto reflejado en el mundo del cine en el ámbito del documental en dos joyas bien disímiles: Don’t Look Back” de los míticos hermanos Pennbaker en 1967 y No Direction Home una poca difundida recreación de Martin Scorsese hace un par de años.

Haynes, un director surgido en el terreno independiente que ganara fama con una extrañeza fílmica como Velvet Goldmine y que se solidificara como autor gracias a la menos excéntrica e impecable Lejos del Paraíso, se apoya en su singular marca de autor freak para retratar pinceladas de los momentos más importantes en la vida de Bob Dylan, con la particularidad que nunca se menciona su nombre y la narración no respeta la cronología de los hechos. 

Son referenciados innumerables guiños y referencias que el director despliega en su obra sobre el propio Dylan, aspecto que solo los más fanáticos podrán disfrutar a pleno. También podremos disfrutar una estética pastiche que contiene desde registros en 16 mm documentales, pasando por escenas en blanco y negro hasta testimonios relatados de ficción sin un claro orden referencial.

Como dicho anteriormente, el punto de partida es una estructura no lineal de relato. Para esto, cada período en la vida de Bob Dylan, el director escogió un actor diferente. Entonces nos encontramos con el siguiente marco: la etapa de la adolescencia y la temprana obsesión del artista con la leyenda del folk Woody Guthrie es interpretada un chico negro antagónico a Dylan desde lo estético, pero cercano a los intereses del artista por la raza de color y su condenable discriminación dentro de la sociedad. 

En total son una media docena de figuras reconocidas de Hollywood que interpretan al personaje: Christian Bale por su parte, interpreta al músico en los comienzos de su carrera profesional en el ámbito del folk cuando el cantautor dio sus primeros pasos en “The Freewheeling Bob Dylan” y “Times there are Changing” sellando su prosa y marcando un camino con canciones de protestas que hacían referencia a hechos sociales y políticos claves de los ´60 y a los que Dylan dejar ver su costado intelectual y pensante. Esta etapa también refleja metafóricamente la conversión de Dylan al cristianismo a finales de los años ´70.

El trabajo del desaparecido Heath Ledger, en una escala menor, se enfoca en la tumultuosa vida personal del músico y su conflictivo matrimonio. Cate Blanchett se roba aplausos con una interpretación tan bizarra como fabulosa, un Dylan andrógino que capta la psicodelia que rodeo al músico y su vinculación con el mundo de la fama. Un tanto desentonando con el nivel que ofrecieron los artistas mencionados, un par de escenas interpretadas por Ben Wishaw forman una recopilación de frases de Dylan mientras que el segmento que acertadamente compone Richard Gere es el surrealista de todos y representa los años de ostracismo y aislamiento mediático de Dylan.

Dylan, vale destacar, trabajó en el film de Sam Peckinpah Pat Garret y Billy The Kid (1973), donde compuso el clásico tema “Knocking on Heaven’s Door” e interpretó un personaje secundario. Un par de clàsicos fundamentales del artista como “I Want You”, “Going to Acapulco” y Ballad of the Thin Man” son de gran apoyo cuando el film narrativamente se desborda. Sin dudas el trabajo de archivo de Haynes ha sido fenomenal y el film posee un nivel de detallismo para destacar. 

Más allá de que a lo largo de sus más de dos horas de duración el film intenta abarcar un espectro bastante mayor al que finalmente consigue, la dificultad principal que presenta es que, al no seguir una cronología y una narración lineal, para el publico común el desentrañar la vida de Dylan puede resultar un desafìo más que complejo, aun si tenemos en cuenta los métodos poco convencionales de Haynes para plasmar sus ideas en pantalla.


Movie Trailer:


lunes, 17 de diciembre de 2012

CINE INDEPENDIENTE - MEMENTO (ìdem, 2000) de Christopher Nolan


 
CRÌMENES PERFECTOS



* * * * *
EXCELENTE



El haber concebido de manera perfecta una pieza original como "Memento", màs un sólido trabajo junto a Al Pacino en "Noches Blancas", entre otras joyitas de su autorìa, son los buenos pergaminos que le permitieron a Christopher Nolan llegar a dirigir la nueva versión de Batman. Por entonces solo era un desconocido y novel director con un proyecto ambicioso en sus manos: un detective que sufre de amnesia pretende vengar el asesinato de su mujer y las pistas que lo conduzcan al responsable no serán muchas y su amnesia amenaza con convertirse en su peor enemigo.

Leonard sufre una extraña deficiencia de la memoria que le hace olvidar lo ocurrido hace escasos momentos a la vez que recuerda perfectamente toda su vida anterior a la violación y asesinato de su mujer, acto a cuya venganza dedica toda su existencia. Sin embargo, su peculiar amnesia provoca que su investigación se desarrolle ardua y extrañamente, intentando reconstruir a cada paso su propia evolución. Fotos y tatuajes en su cuerpo son la guía que le mantienen en el camino.
 
El desarrollo de la película nos lleva de sobresalto en sobresalto y su aspecto enmarcado en el film noir nos presenta escenas en el orden cronológico inverso que adquieren su sentido sòlo al ver la siguiente escena. Mas allá de la historia en si, atrapante y vertiginosa en su definición de thriller, lo que resulta novedoso e impecable es la forma de contarla. Confluyen en su compleja estructura los cànones màs identificables del gènero donde los hilos de la coherencia se entrecruzan para formar una continuidad argumental admirable y una lógica narrativa que exige atención máxima. 

El film es valioso en elementos del policial noir de los años '40, elementos que por mas pequeños nos ayudaran como publico a desentrañar tan difusa trama, como por ejemplo, como el protagonista logra utilizar su entorno y su cuerpo para llegar a la verdad. El elenco lo encabeza un muy sólido Guy Pearce como el desorientado y vengativo investigador, Carrie-Anne Moss como su mujer victima del crimen y un destacado Joe Pantoliano que aporta todo su histrionismo consiguiendo sobresalir en un rol secundario, virtud que ya le hemos visto en mas de una ocasión.

El novato director Nolan hace un trabajo supremo con el material con el que cuenta. Mediante la alteración cronológica de los hechos va poco a poco desvelando el misterio del asesinato, enfocando en la veracidad o no de los hechos que recuerda su personaje protagonista. La ambientación es perfecta en una Los Ángeles suburbana poblada de autos lujosos y hoteles baratos, sumado a una impecable fotografía y un manejo de los tiempos que lleva al punto cùlmine el clima exasperante de la trama e invita al espectador a una experiencia emocionante y singular.

Al poco de estrenarse, "Memento" se convirtió en una obra de culto. Motivos no le faltan: su ingenioso y curiosísimo desarrollo, su envolvente puesta en escena y la propia intriga de la trama hacen de este film un ejercicio brillante de disección de memoria, tanto del protagonista como del espectador. La resultante es una trama arriesgada que justifica el ejercicio de caòtico estilo narrativo.

Memento es una película inteligente y audaz, que absorve y sorprende con su autèntico rompecabezas psicològico, que juega con el tiempo sin descuidar su atmósfera. El cineasta británico invita al espectador a la agitación y crea un thriller que se ayuda de un diabólico y entramado guión para desarrollar una trama que se mueve hacia atrás en el tiempo, haciendo del film un planteamiento desasosegante, donde el desconcierto es virtud. 


Movie Trailer:


 

martes, 17 de julio de 2012

CINE INDEPENDIENTE - TIERRA DE LOS MUERTOS (Land of the Dead, 2005) de George A. Romero




   
SÓLO PARA FANÁTICOS


* * *
BUENA



George Romero vuelve a explorar su universo y en el enésimo retorno del creador del subgénero de zombies, que vuelve a la carga con la cuarta entrega de una saga que él creó y que continúa a "La Noche de los Muertos Vivos" (1968), "El Amanecer de los Muertos" (1977) y "El Día de los Muertos" (1985), y precede a "El Diario de los Muertos" y "La Reencarnación de los Muertos" (2009). Al tiempo de rodar el film en cuestión, habían pasado dos décadas desde que Romero incursionó por ultima vez en el subgénero que él creó, y se puede decir que a pesar del largo receso de por medio, ha sabido capitalizar muy bien los avances tecnológicos de la época para -presupuesto mediante- hacer uso de buenos recursos estéticos y visuales sin por eso perder el espíritu "clase b" que caracterizó y popularizó a sus films.

Ni el cinéfilo mas arriesgado podría, a primera vista, establecer un paralelo entre Romero y George Lucas, pero si nos detenemos a pensar, veremos que ambos tienen mucho que ver en los sendos mundos que crearon desde su imaginación hasta convertirlo en un producto cinematográfico al que le dedicaron su carrera entera, evolucionando este, a la par del creador a lo largo de los años, uno desde los espacios intergalácticos, otro desde las tierras dominadas por zombies. 

George A. Romero crea la angustiosa visión de un mundo actual donde los muertos vivientes ocupan una tierra desértica mientras intentan llevar una vida "normal" a las afueras de una ciudad fortificada. En el interior, un puñado de oportunistas sin escrúpulos ha construido una nueva sociedad a la que contemplan desde la altura de un rascacielos. Abajo, en las calles, la gente intenta sobrevivir. Fuera, el ejército de los muertos se acerca mientras dentro, reina la anarquía. La supervivencia de la ciudad depende de un grupo de mercenarios contratados para defender a los vivos de la amenaza y la depredación zombie.
 
Es válido notar el enorme vacío que el subgénero de zombies padecía en este tiempo, tras algún que otro tibio intento de Robert Rodriguez y Quentin Tarantino en "Del Crepúsculo al Amanecer" (1993) y de Danny Boyle en esa extraño pero brillante híbrido que fue "Exterminio" (2002), sumado a la moderna remake de "El Amanecer de los Muertos" (2005), el subgénero parecía naufragar fuera de las manos de Romero y nadie podía hacerlo igual de bien. Un puñado de grandes maestros y pioneros de subgéneros han sabido adueñarse del universo que crearon. Así como el western spagetthi fuera propiedad de Leone, este terreno del terror tenia a su maestro probado. Romero fue entre principios de los '70 y fines de los '80 un realizador joven e innovador, pionero en muchos aspectos y precursor de cierta corriente del cine de terror underground, que junto a Darío Argento se erigió como estandarte de una porción del cine independiente que desafiaba al gigante del Hollywood comercial.

Dennis Hopper, John Leguizamo, Simon Baker y Asia Argento son figuras reconocidas que integran el reparto de un film que visualmente será fiel a sus principios en cuanto a efectos, montaje, fotografía e iluminación que rescatarán con primeros planos explícitos y en forma violenta el cine gore que Romero perfeccionó y adaptó de su mentor Herschell Gordon Lewis para su propio mundo de zombies. Todos estos pergaminos y muchos mas son los que el autor revalida en la cuarta entrega de su creación y donde se nota, el maestro no perdió el ojo cínico: sátiro y bizarro, aunque lejos de la originalidad de otros tiempos. 

Anarquista irremediable y eterno provocador, mediante su obra Romero no se priva de hacer saber su punto de vista, agudo y sin atenuantes de la sociedad y de la política, el universo que construye y la diagramación de este, sumado a filosas líneas de doble interpretación, reflejan el sentimiento del director frente a la sociedad norteamericana post 11 de Septiembre y la administración económica del gobierno de Bush. El film representa una radiografía inequívoca de la misma sociedad que parodia, donde elementos irónicos y sarcásticos tampoco faltan, si bien el trazado fino de la historia en desarrollo y desenlace no alcanza a las anteriores obras del autor. 



miércoles, 25 de abril de 2012

CINE INDEPENDIENTE - THE LOST BOYS (ìdem, 1987) de Joel Schumacher





MI HÈROE VAMPIRO


* * *
BUENA
  

"Estoy perdiendo el color
me estoy durmiendo al amanecer
estoy perdiendo el calor
me estoy muriendo y no sé
por qué.
Ya no pienso en eso
no soy yo
el que ronda por las noches
loco por saciar esa sed.
Por qué me tratas tan mal
por qué te escapas, por qué
no ves
que si me matas tal vez
entre las sombras renaceré?
No pensés en eso
yo estoy bien
solamente los espejos
quieren mi reflejo esconder.
Vampiro!
Déjame dormir tranquilo!
Vampiro!
Déjame dormir tranquilo!
Aléjate de mis emociones
vampiro
porque
ya no resisto más.
Y aléjate de mis tentaciones
porque este cuerpo es mío,
nada más.
Ya no pienso en eso
yo estoy bien
solamente los espejos
quieren mi reflejo esconder.
Ya no pienso en eso
no soy yo
el que ronda por las noches
loco por saciar tu pasión.
Vampiro!
Déjame dormir tranquilo!
Vampiro!
Aléjate de mis ilusiones
vampiro
porque... ya no existen más.
Y aléjate de mis tentaciones
porque este cuerpo es mío,
nada más.
Ya no pienso en eso,
no soy yo
mi mirada de fantasma
sólo puede decirte adiós.
Vampiro!
Vampiro!
Sangra sin parar!
Sangra sin parar!
Sangra sin parar!
Sangra!"
Ya no pienso en eso...


Allá por 1990 el genio de Charly García compuso el tema Vampiro para el album "Tango 4". Su letra, dueña de una poesía brutal y despiadada, describía con lírica, precisión y riqueza a uno de los seres que mejor ha nutrido a tantos personajes e historias a lo largo del camino recorrido en más de cien años por el cine, convirtiendo a las peliculas "de vampiros" en una interminable creación de historias de horror, oscuras y espeluznantes. 

Desde Bela Lugosi hasta Christopher Lee. Desde las personificaciones de Lon Chaney  hasta Hugh Jackman como Van Helsing. El cine de vampiros posee una historia propia dentro del nutrido género del terror. He aquí una contribución exótica a una temática cinematográfica de gran alcance en el publico juvenil seguidores de Luna Nueva (New Moon, 2009) con su interminable y revolucionaria saga.
 
The Lost Boys (ìdem, 1987) es una obra perteneciente al cine de culto, el transcurrir de los años así lo ha querido.. La historia cuenta que dos hermanos junto a su madre se mudan a la casa de su abuelo en la costa, ambos se ven inmersos en el mundo del vampirismo mientras persiguen a una chica y se ven involucrados con pandillas de la ciudad. Más allá de la simpleza de su planteo, el film es el fiel reflejo de una sociedad y su decadencia. Asfixiante, oscura, tenebrosa.

Joel Schumacher es uno de los directores comerciales más populares de Hollywood: Malas Compañías (Bad Company, 2002), Enlace Mortal (Phone Booth, 2002), 8 Mm (1999) y dos secuelas de Batman lo convirtieron un abonado al cine pochoclero. En sus comienzos, en plena década de los ’80, abordó junto a un elenco de estelares juveniles (entre los que destacaban Kiefer Sutherland y Jason Patric) una producción enmarcada en el genero de terror, mas precisamente de vampiros, con bastante humor y entretenimiento. 

Primero hagamos un poco de historia: el cine de vampiros nace en la época muda con films como Nosferatu (1922) donde al ocultarse el sol nacían las historias mas tenebrosas. Ya entrados los ’80 El Ansia (The Hunger, 1983) fue otra incursión de gran calidad y un poco mas acá en el tiempo Entrevista con un Vampiro (Interview with the Vampire, 1994) y Blade (1998) se sumaron a la lista.

El film construye su imagen en cada escena, en cada situación. La mano artesanal de Schumacher sabe del uso de cámaras subjetivas, de la utilización de la música, del manejo de los ritmos narrativos para exponer grandes interrogantes a nivel social. Si bien con escenas de fuerte contenido, la previsibilidad que rodea a la historia no permite demasiado análisis. Sin embargo The Lost Boys es un testamento del cine de terror de los ’70. Mucho mas explicito y sangriento que en años anteriores donde era mas lo que se sugería que lo que se mostraba este cine de terror moderno tanto visual como narrativamente no se guarda nada.

Con el sustento que representa la producción de
Richard Donner (director en 1976 de La Profecía, otro clásico del terror) el film encuentra una sólida base en donde se construye como una mirada moderna y terrorífica al mundo de vampiros inmersa en el terreno adolescente. Lejos de los tradicionalismos de las viejas historias sobre Drácula sigue una estética muy acorde con los patrones culturales y a las modas impuestas en aquellos años ’80. También hay espacio para ver mucha sangre, sin censura ni inhibiciones, una tendencia que marcará un rumbo a seguir.

El cine de terror es un género parodiado y repetido hasta el hartazgo. Sin embargo, 20 años atrás todo este territorio estaba menos transitado y por ende menos corrompido. Dos décadas atrás el terror y la comedia podían convivir sin auto eliminarse ni recurrir al absurdo. Es ahí donde el film sienta su huella, esa que hoy a más de 20 años de su estreno, le guarda aún un lugar en el recuerdo de los amantes del género. La permanencia del género en la cartelera dan muestras de su carácter inoxidable e inagotable, fuente de inspiración aún vigente para los cineastas de hoy.

viernes, 20 de abril de 2012

CINE INDEPENDIENTE - LOS PIRATAS DEL ROCK (The Boat that Rocked, 2009)




 


SEX, DRUGS & ROCK N’ ROLL



* * * 
BUENA
Richard Curtis, el mismo que también ensamblara un gran elenco para Realmente Amor (Love Actually, 2003) aquí construye un film coral casi ciento por ciento british, con un constante humor muy anglosajón que acompaña un relato que en cada fotograma deja filtrar su fiebre rockera. La última incursión cinematográfica de Richard Curtis tiene sustento suficiente como para haber sido estrenada en las salas comerciales, sin embargo resulta ser uno de esos estrenos directo a DVD que acaban siendo una grata sorpresa. Un reconocido elenco, un aplaudido director y una historia atractiva son los elementos que sustentan esta cuestionada omisión de la pantalla grande local.

Inspirada en la revolución de una radio pirata que tuvo lugar en la Inglaterra de los años 60, el film se sitúa en aquellos alocados años y transcurre en un barco pesquero anclado en medio del Mar del Norte. Allí mismo tiene su base una emisora ilegal que contagia el boom de la insurgente música rock entre millones de oyentes de forma prohibida las 24 horas del día. Alrededor de este escenario tan improbable se desarrollan una serie de conflictos y romances que están protagonizados por una serie de hippies transgresores y anárquicos que tienen una vida de juegos, fiestas y drogas y que se ven a su vez amenazados por la infalible monarquía inglesa.

El relato de estos eventos basa su fuerte en la diversión que provocan el excentrismo de sus personajes, el espíritu musical y sexual sesentoso, amistades que despiertan complicidades y aventuras y, como no podría ser de otra manera, un clima rockero que inunda la pantalla y que juega a desmitificar varios de los tabúes incorruptibles de la época. No es novedoso que el cine se adentre en la revolución cultural de la década del sesenta. El concepto reiterado de mostrar una sociedad joven en plena rebelión frente al mundo gobernado por los mas poderosos y que establece un rotundo cambio con la música como pasaporte es una premisa que ya ha producido a nivel cinematográfico decenas de historias.

Así el film intenta dejar ver una sociedad que esta cambiando su forma de vivir y entender la historia, que ha alterado los códigos clásicos que han regido casi de forma imperialista y solemne al mundo, que lo moral busca nuevos referentes en donde reconstituirse y sentar una nueva identidad. Esta identidad propicia un cambio de carácter, una actitud mucho menos pasiva y que en el rock engendró excesos, modas y rituales que acompañaban una forma de pensar y de sentir con la libertad a cualquier precio como estandarte.

Apelando al doble sentido casi de forma permanente, combinando inteligencia y algo de inocencia, el film se llena de guiños referenciales y situaciones al servicio de gags bien propios del ácido humor inglés. Incluso no escapa a algunos estereotipos, intrascendencias y clisés propios de otras comedias similares que fueran clásicos, tal es el ejemplo de Anochecer de un día Agitado (A Hard Day’s Night, 1964) de Richard Lester. Con un afán revisionista del cine y la cultura pop, Curtis desenvuelve todo su ardid cinematográfico empleando un estética reconociblemente sesentista. El guionista de Cuatro bodas y un funeral (Four Weddings and a Funeral, 1994) y Notting Hill (1999), fue un experto en comedias románticas y sensibles, mientras que aquí la propuesta es una comedia de otro caliz donde la pasión se encuentra en la música.

Sin pretender ser una crónica documental de aquellos años, su abordaje es de un realismo casi mágico, un intento de homenaje noble y nostálgico de una época a la que Curtis idealiza y caricaturiza hasta llegar al absurdo para, finalmente y mas allá de flanquear en algunas situaciones de liviandad, ser eficiente a la hora de entretener con un cine de personajes. Un elenco tan nutrido como ecléctico da vida a la galería de singulares personajes que transitan el film: el gran Philiph Seymour Hoffman, Billy Nighy, Nick Frost, Kenneth Brannagh y Rhys Ifans son nombres de peso indiscutidos.

Conocidos temas de emblemas musicales como The Who, Jimi Hendrix, The Beach Boys, The Supremes o David Bowie son otro gran atractivo e ilustran la banda sonora de un film cuyo espíritu inocente, fresco, subversivo y rebelde le da un tono de fantasía. El resultado será entonces un pequeño homenaje a esta huella indeleble de una generación dorada de jóvenes hippies que con el rock como bandera en su corazón fueron el reflejo de una revolución cultural que rompió barreras y dejo tras si un legado y una tradición musical tan valiosa como necesaria para entender el curso de una parte de la historia.

domingo, 1 de abril de 2012

CINE INDEPENDIENTE - TAKING WOODSTOCK (ídem, 2009) de Ang Lee



LA EDAD DE LA INOCENCIA


PUNTAJE: * * *


El festival de música más famoso, costoso e importante de todos los tiempos, Woodstock, es el centro del relato. A primera vista Bienvenidos a Woodstock (Taking Woodstock, 2009) parece una propuesta sencilla, casi documentalista, pero Ang Lee va mas allá. Para quien entiende un poco de música, sabe que el evento en cuestión es mucho mas que un festival de rock. En sus comienzos fue el espejo de una parte de la sociedad, un retrato de una porción de historia significativa. Es el movimiento hippie, es la culminación de un pensamiento social, es el estallido de la rebeldía, es el sumum del rock n’ roll.

En el año 1969 los hippies consiguen llamar la atención en un mundo que miraba hacia otro lado. Guerra, muerte y poder formaban una oscura realidad llamada Vietnam de la que el mundo era testigo. Allí en medio de la desesperanza un festival de música con pocas pretensiones llegaría, desde el anonimato, para cambiar literalmente al mundo, sacudiéndolo con su frescura e irreverencia. Basada en las memorias de Elliot Tiber, Taking Woodstock practica una crónica de aquellos días agitados en clave de comedia a través de los ojos de su protagonista.

Jugando con las modas y los ambientes de la época, el realizador oriental implementa al film un lenguaje identificable que ya sea en la fotografía como en el uso de la cámara consigue captar el espíritu, las sensaciones y el colorido de una época donde la música era el puente a través del cual fluían los sentidos estimulados por una nueva mirada. Una empresa nada inalcanzable para un hombre que sabe de retratos sociales en épocas tan dispares Ang Lee aquí se centra en un punto de inflexión clave para la cultura musical, política y sexual del occidente.

Michael Wadleigh hace 40 años filmó su propia visión de Woodstock en el documental homónimo de tonos épicos y antológicos que triunfara en los premios Oscar. Lee toma la posta del mencionado film y brinda una visión bastante remozada. Tomando como referente al film de Wadleigh, Lee implementa recursos lingüísticos familiares al documental mencionado, así como también reinstituye algunos de los pasajes mas recordados de aquel evento fílmico. La música será un pretexto y pasará a un segundo plano, de hecho no veremos en el escenario a las grandes estrellas a lo largo del film. 

Con vocación histórica y respeto hacia la generación dorada que y forzó esta revolución pacifica de liberación con un aire ingenuo que parece haberse perdido en el camino por estos tiempos y que empañara el trágico festival de Woodstock allá por 1999. El film de Lee es muy vital y optimista en su enfoque, y también por ende muy idealizado y por momentos anecdótico. Pretende ser un homenaje a una generación revolucionaria no sin nostalgias de por medio, poniendo el acento en el aspecto humano de estos personajes que forjaron su suerte en la historia. 

Centrándose en las divagaciones y conflictos que atraviesa el personaje principal, se divisa de fondo las costumbres marcadas de una sociedad sacudidas por estos nuevos vientos de pensamientos. El joven en cuestión esta viviendo un despertar que es el de toda una generación, testigos de un espectáculo mítico que bajo el lema de amor y paz, con el flower power como emblema quiso cambiar al mundo, aunque sea por 3 días.

jueves, 29 de marzo de 2012

CINE INDEPENDIENTE - SIMPLEMENTE SANGRE (Blood Simple, 1984) de Ethan y Joel Cohen

CAMINO A LA PERDICIÓN

Puntaje: * * * * *
La opera prima de los talentosos hermanos Coen no podría haber sido un debut cinematográfico mas perfecto, promisorio y visionario respecto de una de las duplas de cineastas mas talentosos del ultimo cuarto de siglo que Hollywood haya dado. Esta extraña pareja se ha constituido en un estándarte del aciago cine de autor norteamericano en las últimas dos décadas. Simplemente Sangre (Blood Simple, 1984) se erige como un facsimil razonable de la mejor época del cine negro, y con reminiscencias de las grandes obras de Orson Welles o Billy Wilder así como también precursora de otras gemas coenianas del policial negro como Miller’s Crossing o Fargo. El film es una historia de infidelidad, engaño y asesinato donde venganzas, equívocos y traiciones se iran desarrollando a medida que esta trama avanza.

Los Coen (Joel en la dirección y Ethan en el guión) se conjugan a la perfección para realizar un film de historias paralelas y secretos que esconden lo que realmente es y en donde el trágico destino del azar juega un rol preponderante a medida que se cruza en la suerte o desgracia de estos personajes, haciéndolos caminar por un estrecho camino que separa lo moral de lo inmoral, un retrato que con los años se convertiriria en un arquetipo del cine de los Coen.
Esta narrativa captura una atmósfera atrapante y subyugante que sumado a un elenco impecable (Dan Hedaya, John Getz, Frances McDormand y M. Emmet Walsh) se nutren de una exquisita puesta en escena texana que en manos del hoy reconocido director Barry Sonnenfeld captura una fotografía impecable de claro oscuros y sombras dignas de un autentico neo noir, despojada de cualquier exceso o clisé y dueña de un ritmo arrollador y de un impacto que juega con lo inmoral y lo violento capturando la verdadera esencia que reviste a estos cuatro personajes protagonistas de la historia.
El manejo de cámara de los Coen es depurado desde su primera película. La puesta de cámara es una herramienta clave ala hora de aumentar el dramatismo de cada escena, ya que nos involucra en la mirada del personaje. Esa mirada subjetiva a la que el espectador activo complementa en un plano secuencia, como aquí los hay memorables. Los personajes que transitan el film -y se puede comprobar a lo largo de la filmografía extensa de los Coen- son personas comunes y corrientes confrontadas situaciones extrañas pero realistas, tragedias sin retorno que solo los hunden mas aun en la perdición. 
Aquí radica también la identificación del publico con el personaje, esa empata que tanto pregonaba Hitchcock, y que nos lleva a entender su proceder y hasta anticipar su comportamiento. Síntomas de un cine que ya comenzaba a mostrar rasgos de autor : personajes sufrientes en medio de una espiral de sangre que deja a su paso el impecable policial con el que los hermanos Coen se presentan en el cine grande.

miércoles, 28 de marzo de 2012

CINE INDEPENDIENTE - EL PRECIO DE LA CODICIA (Margin Call, 2011) de J.C. Chandor



EN TIEMPOS DE CRISIS



* * * 
BUENA
  
No estamos meramente frente a un film mas que se acerca a retratar la crisis financiera actual. Es un acercamiento al tema que tiene algo de especial en el, ya que no utiliza como fondo argumental construir su historia a través de las victimas de dicha crisis ni de las consecuencias que esta propensa. El debut cinematográfico de J.C. Chandor se centra, en cambio, en representar a los responsables de la crisis. Un elenco de notables (Jeremy Irons, Stanley Tucci, Paul Bettany, Demi Moore y Kevin Spacey) brinda actuaciones brillantes y se mete de lleno en un complejo guión que intentará disectar los complejos origines del estallido bursátil.

El film transcurre casi exclusivamente dentro de las oficinas de una empresa, allí se narran 36 horas de acción dentro de una financiara transcurriendo su momento mas critico, su momento decisivo. Entre despidos al personal, un operario descubre el big-bang de la crisis y como un desencadenante en dominó lo que potencialmente seria una bomba estallando en pleno Wall Street y la consiguiente debacle económica para Estados Unidos.


Como
leit motiv retrata a los mas poderosos como responsables de la crisis y hace valer la fama de ingratos y codiciosos que estos traen consigo. Despiadados e inescrupulosos que no dudan un instante sin el mínimo atisbo de culpa alguna, en tomar decisiones por demás injustas con tal de no perder un centavo, humillando a quienes están por debajo de ellos en la impiadosa pirámide laboral, que en este autentico tsunami bursátil arrastra a todos consigo, desde el primero hasta el ultimo que detenta la cadena de poder.

Esta ópera prima se centra en retratar a estos oscuros personajes, examinando su no humanidad sin ambigüedad posible. Hombres de negocio de alma corrupta, dueños de unos matices ideológicos bastante cuestionables. Preocupados por el grosor de sus bolsillos, su ambición no conoce limites a la hora de engrosar sus chequeras. En manos de ellos se encuentran las determinantes y, a la postre, irresponsables decisiones que guiaran el rumbo económico de una nación.

Pese a su notoria cadencia narrativa, como thriller el film funciona correctamente. Y en la expectativa de esta vorágine también puede rastrearse el germen de la perversión. Es cierto que causa cierta fascinación o al menos un sólido atractivo contemplar este efecto aniquilante que proporciona la crisis. Un medio ambiente siniestro que entre cuentas bancarias y cálculos matemáticos trasluce frialdad, cinismo y crueldad. Sobrio en su ejecución, por momentos se detiene en diálogos por demás técnicos demasiado pretenciosos y densos en lo conceptual, pero se vuelve mas interesante cuando aborda  el esquema de relaciones laborales.

La crisis financiera actual ya ha sido abordada con anterioridad en la gran pantalla. En otros tiempos
Ladrón de Bicicletas retrató la crisis italiana de la pos-guerra, Los Lunes al Sol el desalentador desempleo en España o Wall Street la fiebre financiera en plenos años ’80. Por estos días ha vuelto a ser un tema recurrente: desde el documental oscarizado Inside Job, pasando por la muy bien lograda The Company Men hasta llegar a la ultima incursión televisiva de Curtis Hanson en Too Big to Fail. Con eficacia, madurez y compromiso Margin Call tiene el suficiente peso propio elevar la propuesta y convertirse en un producto de gran calidad y así retratar un hecho contemporáneo con la pertinente gravedad del tema y su necesidad de ser esclarecido.