martes, 15 de septiembre de 2015

LECCIONES DE CINE Nº 30 - Colección Cahiers du CInemá: LUIS BUÑUEL








Serie Cahiers du Cinemá - Una cierta tendencia del Cine de Autor 

Capítulo 9 - Luis Buñuel 


La marca autoral: sus influencias, su rebeldía contestataria

Oriundo de una nación lacerada por inquisidores y tiranos, Buñuel denuncia incansablemente a lo largo de su obra la hipocresía de los dogmas. Glauber Rocha, uno de sus amigos más cercanos, y su discípulo, escribió sobre sus películas en 1981: «En el contexto absurdo de la realidad del tercer mundo, Buñuel es la conciencia viable: ante el rostro de la opresión, la policía, el oscurantismo y la hipocresía institucionalizada, Buñuel representa la moralidad liberadora, un fundamento nuevo e impetuoso, un proceso constante de revuelta reveladora». 

Sus personajes luchan contra el fango de la ley y la moral escrita. Ellos son la pareja semienterrada en la arena hacia el final de 'Un Chien andalou,' o el conglomerado de 'El ángel exterminador', el cual, incapaz de moverse, muere de hambre en una mansión opulenta. Su liberación sería fácil, pero como Estragón y Pozzo -los personajes de Samuel Beckett- ninguno quiere levantarse. Su cinematografía expone el absurdo de los yugos gratuitos. Los vínculos familiares son retratadas como ataduras: en 'Cumbres Borrascosas' y 'Viridiana' pensamientos incestuosos aniquilan a los personajes principales. El patriotismo es escenificado como un crimen: en 'Diario de una mucama' un ciudadano chauvinista es premiado luego de haber violado y asesinado a una niña. 

Buñuel decía, en "Arts", el 27 de julio de 1955: "La técnica no constituye un problema para mí. Siento horror por los films 'de encuadre'. Detesto los ángulos insólitos. Con mi operador, he llegado a establecer un método soberbio, además de muy sabio: se cuida todo con esmero, se arregla todo puntillosamente y en el momento de rodar nos echamos a reír y destruimos todo, simplemente para filmar sin efectos de cámara." 

La libertad fue una de las preocupaciones presente siempre en cine buñueliano, aunque se contrasta con la organización que se tiene que tener en la realización de una película. Aún así la libertad de temas y enmarcado en su propia temática es uno de sus grandes aportes.  El surrealismo le aporta formas de vuelo a las preocupaciones propias de Luis Buñuel, la frustración, la descomposición, la sexualidad. Podemos nombrar a Ripstein, alumno de Buñuel en México -director de El Porvenir, Principio y fin- como uno de los directores que muestra claras influencias del andaluz. David Lynch, aunque influenciado por otras tradiciones incluye la temática del sueño y la fantasia, como en Mulholland Drive, en las que vemos influencias de Buñuel, Hitchock y Bergman, los modelos femeninos buñuelianos, retoma la imagineria de Las Hurdes, seres deformes, corroidos por la miseria, casi teratologías de seres miserables, como en el Hombre Elefante o Corazón Salvaje.  

Alejandro Bodorovsky, director chileno-mexicano de La Montaña Mágica y El Topo; tiene imágenes que recuerdan a Buñuel, pero en realidad son “buñueladas externas”, tratadas de otra manera, haciendo referencias a Nazarin o Viridiana. Al respecto de este último filme, la visión negativa de la burguesía es otro de los temas que deja Buñuel, la imagen de lo políticamente incorrecto.

El surrealismo en el cine buñueliano 

Al recordar como abre Un Chien Andalou -la primera película de Buñuel y Dalí- no se puede dejar de estremecer con la fuerza de las imágenes. Este cortometraje dura diecisiete minutos aproximadamente, y se puede apreciar al mismo Buñuel afilando una navaja de barbero, y sobreponer la luna escondida tras una nube, a un ojo siendo cortado. Esa imagen inaugural destruye todos los patrones estéticos hasta entonces conocidos. El ojo de la protagonista "nos mira": existe una relación de reconocimiento, nos ve y le vemos, una perfecta metáfora sobre el espectador y su rol en las artes visuales, recordemos que el surrealismo promovía el desdoblamiento del "yo" para observarse a si mismo. El corte implica violencia y abre una nueva etapa en el arte. 

Hablando sobre Un Chien Andalou, Buñuel denunciaba a "la multitud imbécil que encontró bello lo poético lo que en el fondo, no es otra cosa sino un desesperado, un apasionado llamamiento al crimen". Nuevamente una preocupación surrealista en la concepción de la película, la reflexión sobre la vida. Dalí declaró "Un chien Andalou ha tenido un éxito sin precedentes en París; cosa que son llena de indignación como si se tratara de cualquier otro éxito público. Pero pensamos que el público que ha aplaudido esta obra es un público embrutecido por las revistas y divulgaciones de vanguardia, que aplaude por esnobismo todo aquello que parece nuevo y extraño. Este público nada ha comprendido del fondo moral de la película, que está dirigida directamente contra él, con una violencia y una crueldad totales". 

Es así como se hicieron conocidos entre los surrealistas dos jóvenes españoles -Luis Buñuel, director de cine, y Salvador Dalí, pintor- que un año antes, 1929 se había asimilado al grupo. El estreno de Un Chien Andalou (“Un perro andaluz”), no está extento de anécdotas. Al enterarse del inminente estreno de la película autonominada surrealista, Breton agitó al grupo para "destruir ese pseudo documento surrealista", pero al observar el preestreno pudo valorar realmente el metraje, y terminó defendiendolo, considerandolo "la primera película" surrealista, algo que puede no ser cierto, aunque se discute mucho sobre la filiación de las películas de Man Ray. El grupo cerró filas alrededor de Un Chien Andalou, y animó a la dupla de jóvenes españoles a seguir produciendo, a provocar reacciones del espectador, con lo que se planeó la salida de otra película, intitulada hasta ese momento La Bestia Andaluza, pero que finalmente se llamó L´Age  Or (la edad de oro), que sería otro hito surrealista. 

Sobre L´Age d´Or, 1931, se puede decir que ha diferencia de Un Chien Andalou, no solo propone una violenta reacción inicial, sino que es una gran metáfora, una fábula surrealista: en Un Chien Andalou despues de la secuencia del ojo, todo sucede sin hilación, los hechos se superponen uno tras otro a la manera de la lógica de libre asociación; en L´Age d´Or a pesar de que se sigue la misma tónica, cada hecho esta pensado para provocar a algún sector, político, social, religioso y artístico. 

Otra importante obra de la etapa surrealista de Buñuel es el documental Las Hurdes, Terre sans Pain (Las Hurdes, tierra sin pan) en el que se disfraza las preocupaciones surrealistas un aire de preocupación social. Existe tambíen una película inédita, descubierta recientemente, de 1931 al parecer, es decir realizada entre L´Age d´Or y Las Hurdes; Menjant Garotes ("comiendo erizos") tiene como protagonista al padre de Dalí, amigo del director. 

Buñuel también participó en las publicaciones de la época y de su acercamiento a Giacometti, salen los textos “Une Girafe”, que se publicaron entre 1931 y 1932. Justamente con Giacometti deciden hacer realidad el proyecto: "una jirafa de tamaño natural, que ha de ser realizada con una simple plancha de madera recortada y perforada por dieciocho alveolos correspondientes a tantas manchas que llevan funciones para las que fueron destinadas". Lo que representaba la jirafa llegó a ser una preocupación para muchos surrealistas. Con su gran altura y su imposibilidad de ser muy veloz, la jirafa representaba la nulidad, la inutilidad completa, pero dado que todo tenía una función, ¿cual era la de la jirafa? Dalí la representaría en la Jirafa Ardiente, y otros teóricos hablarían sobre ella. 

En 1933, estando ya en América, Buñuel se aleja completamente del grupo, después del escándalo que supuso “L´Age d´Or”, trabajó como corrector de guiones y traductor en Hollywood, para finalmente establecerse en México, en donde propone aún sus preocupaciones en muchas películas, como “Ese oscuro objeto del Deseo” (1977). 

La religión en el cine de Buñuel 

Es conocida la postura surrealista -y en general de todas las vanguardias- frente a la religión, en especial la cristiana, por lo que representaba como elemento supresor de la libertad del hombre. "Para el masoquismo cristiano no ha habido nunca progreso que no fuera un pecado. A tal señor, tal honor. Ya en la Revolución Francesa el Papa condenó la declaración de los derechos del hombre". 

En un Chien Andalou el personaje principal una vez rechazado por la mujer, arrastra un piano, con un burro muerto… y dos curas. En el análisis de la obra podremos observar la metáfora en torno al contenido total de la película, pero detengámonos en el sentido religioso. Buñuel tuvo una infancia marcada por la religión, colegio Salvador de los Jesuitas desde los 7 años, se cuenta en las biografías que era bastante piadoso, e inclusive que tenía un futuro prometedor como seminarista. Años después sería expulsado de la escuela, al parecer su ruptura con la religión comienza con ciertas dudas acerca del Juicio Final y el descubrimiento de autores como Spencer, Rosseau, Marx y Darwin.

La escena antes descrita de Un Chien Andalou es entonces un reclamo personal también, más allá de que el grupo surrealista tenga las mismas convicciones, Buñuel sabe lo asfixante que es el control religioso sobre la vida del individuo, el arrastrar a ls curas es arrastrar justamente toda esa carga que evita la libertad absoluta, sin barreras, en el caso de Un Chien Andalou, que evita la consumación del amor. En L´Age d´Or un furioso personaje principal tira por la ventana un pino y un cura, en esta oportunidad ya propone la rebeldía frente a la postura religiosa. 

Sin embargo, revisando el resto de su filmografía, declaraciones y opiniones de estudiosos del director, podemos ir armando el rompecabezas de su relación con la religión. En 1958 dirige Nazarín, la historia de un cura revolucionario, que desea asemejarse al modelo de Jesús, contradicción que también hallamos en su declaración "gracias a Dios, soy ateo". En Simón del desierto encontramos al personaje que encuentra el pecado en cada ser que se pone a su vista: la santidad no está exenta de crítica y su personaje es un hombre infeliz y amargado. Anhelante de divinidad, Simón malgasta su vida sobre una columna, desgañitándose contra la naturaleza y sus prójimos. Su educación dogmática lo conlleva a ver perversidad en cada criatura que cruza por sus ojos: sodomía en un sacerdote imberbe; zoofilia en un enano amistoso; incesto en su madre abnegada; glotonería entre sus protectores; masoquismo, travestismo y pedofilía en Satán. 

El autor se convirtió en lector de Unamuno y Sade, a pesar de conocer personalmente al autor español, a quien consideraba aburrido, se interesó mucho por su visión anti-hegeliana, en especial en la obra "Del sentimiento trágico de la vida", identificándose con la propuesta de una verdad personal, de mucho mayor valor que cualquier otra. También heredó de Unamuno cierta fascinación por el misticismo. El capítulo décimo de 'Del sentimiento trágico de la vida', titulado 'Religión, mitología de ultratumba y apocatástasis', es un breve tratado de metafísica. En un estilo claro y vibrante, Unamuno trae a colación la obra de poetas, místicos, santos, filósofos, teólogos y ateístas para señalar que no la muerte, ni la vida, sino la inmortalidad es la pulsación constante de la naturaleza humana: «La eternidad, como un eterno presente, sin recuerdo y sin esperanza, es la muerte». Una cita del místico español Miguel de Molinos anticipa la felicidad y frustración de personajes como Viridiana, Nazarín y Simón del Desierto: «Que se ha de despegar de cinco cosas el que ha de llegar a la ciencia mística: la primera, de las criaturas; la segunda, de las cosas temporales; la tercera, de los mismos dones del Espíritu Santo; la cuarta, de sí misma; y la quinta se ha de despegar del mismo Dios».  

El interés de Buñuel en metafísica consternaba a conservadores y liberales por igual. El retrato irreverente del clero católico en 'L'Age d'or' causó la expulsión de Charles de Noailles del Jockey Club, del cual era presidente: «El Papa estuvo a punto de excomulgarlo». 'La Vía Lactea', por otra parte, ofendió la sensibilidad de escritores anticlericales en Latinoamérica: «En una presentación privada yo [Buñuel] invité a varios amigos: Hernando Viñez y su esposa, Carlos Fuentes, Julio Cortázar, etc. Al terminar Fuentes se mostró entusiasmado, pero Cortázar se mostró frío, me dijo adios en un tono cordial y nos abandonó. Yo le pregunté a Fuentes: '¿Qué pensó Cortázar sobre la película?' Carlos respondió: 'Dijo que había sido subvencionada por el Vaticano'».

Al igual que el autor surrealista, Cortázar fue incapaz de conciliar su ateísmo con la inmortalidad. «La ideología y la sensibilidad de Buñuel surgen como una revuelta contra una injusticia; injusticia justificada por una religión o una fe particular». Su crítica, no obstante, no se limitaba al clero. En 'Los olvidados' una madre desprecia a su propio hijo; en 'Susana' un padre ejemplar corteja y seduce a la amante de su hijo. En 'Le Journal d'une femme de chambre' (Diario de una mucama', 1964) un aristócrata acosa sexualmente a su sirvienta de mediana edad. La sirvienta llora ambiguamente-sin que sepamos si a causa de su dolor o su felicidad. La existencia, en su lucha contra el dogma, es el tema principal de la obra de Buñuel.  

La existencia particular de Viridiana, Tristana y Simón del Desierto aparece en tensión con instituciones religiosas y seculares: «El Dios creado por el hombre —ese es el espíritu del mal.» Dicho Dios se ha manifiestado en la inquisición, en el chauvinismo napoleónico, en el nazismo y más recientemente en el radicalismo musulmán. Unamuno ya le había enseñado, en su adolescencia, que es la ética la que determina a la metafísica: «Cuando nuestros teólogos católicos quieren justificar racionalmente —o sea éticamente— el dogma de la eternidad de las penas del infierno, dan unas razones tan especiosas, ridículas e infantiles que parece mentira hayan logrado curso (...) ¿Y qué es ser bueno y ser malo? Esto es ya del dominio de la ética, no de la religión». Octavio Paz, aceptando la religión como una manifestación del espíritu humano y renunciando a una concepción dogmática de la divinidad, escribe sobre 'Nazarín': «Buñuel nos conduce a experimentar (...) el desvanecimiento de la ilusión de la divinidad y el descubrimiento de la realidad del hombre.» 

Buñuel, como tantos místicos, asumía el ateísmo como una experiencia religiosa. El sacerdote jesuita Artela Lusuviaga S.J, a quien Buñuel apreció como el único hombre capaz de comprender su postura religiosa, lo describía como a un visionario: «Yo veo en Buñuel un hombre perfectamente ateo, como resultado de una decisión ideológica (...) A un nivel personal, subconsciente o afectivo, Buñuel es un hombre estrictamente religioso -sin que pueda precisarlo- y es, por lo demás, estrictamente cristiano. Es por ello que descubro el tema místico en Buñuel, y es por ello que en algunas ocasiones lo incluyo entre los grandes místicos».  A propósito y haciendo gala de su fina ironía, cuando un periodista le preguntó sobre su fe, Buñuel replicó: «Soy ateo, gracias a Dios».


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