jueves, 2 de octubre de 2014

FOTOGRAMAS - EL ARTE Y LA GUERRA EN OPERACIÓN MONUMENTO (Monuments Men, 2014) de George Clooney








CUANTO VALE TU CULTURA? El guionista de Operación Monumento y socio de Clooney, Grant Heslov recuerda que vieron junto a Clooney unas cuantas películas de guerra, clásicas y recientes. “Pero los clásicos –dice– los vimos más que nada para tratar de decidir menos qué hacer o en qué inspirarnos, que para ver qué es lo que no teníamos que hacer. Hay algunas películas que nos fascinaban de jóvenes que hoy no se sostienen tan bien, en particular en las actuaciones. Hoy hay otro tono, yo diría que más real. Las que mejor han resistido el paso del tiempo son probablemente Un puente demasiado lejos y El gran escape. De esta última hay una relación entre James Garner y Donald Pleasence que nos gustó mucho, queríamos tratar de darle algo de eso a la relación entre nuestros personajes. Hay cierta camaradería entre ellos que creo que es lo que hace la guerra: te pone en una situación hiperrealista que te lleva a adoptar esa actitud de confiar en quienes tenés a tu lado. También vimos films más nuevos, como La lista de Schindler y Rescatando al soldado Ryan, pero creo que esos son films muy serios, sobre el horror de la guerra, y el nuestro no es tan serio ni tan trágico: nuestra película no puede dejar de reconocer los horrores de la guerra, pero para nosotros el conflicto es el trasfondo, el contexto en que se desarrolla nuestra historia, que es un espectáculo de entretenimiento para el gran público.”

Pero entre las películas que Heslov no menciona hay un referente esencial que Clooney sí mentó al pasar: El tren, una obra maestra de 1964 que anticipa todo el cine de acción de los ’80 –de Duro de matar para acá–, dirigida por John Frankenheimer, en la que Burt Lancaster interpreta a un inspector ferroviario francés que se une a los esfuerzos de la Resistencia para intentar detener los trenes en los que la Wehrmacht se lleva las obras de arte robadas durante la guerra. La película está basada en el libro Le front de l’art, de Rosa Valland (en quien se inspira el personaje de Blanchett en Monuments Men), y en ella Lancaster proclamaba: “No voy a sacrificar vidas humanas por pinturas”. De manera similar, una pregunta se formula machaconamente en Operación Monumento: ¿una obra de arte vale una vida? Sin embargo, el propio personaje de Stokes (Clooney) es quien convence a Roosevelt de que hay que llevar a cabo la misión bajo la convicción de que “estas obras son la misma base de la civilización que estamos defendiendo”: “¿Quién se asegurará de que el David siga de pie y la Mona Lisa sonriendo? Si todo es destruido, será como si las culturas que lo produjeron nunca hubieran existido”. 

“Creo que para mí la respuesta a esta pregunta sin respuesta se volvió clara mientras escribíamos la película”, dice Heslov. “No creo que una sola pieza de arte valga una vida. Si tuviera que elegir, siempre elegiría proteger la vida humana. Pero si tomás el arte como un todo, como una idea, la idea de que Hitler estaba tratando de hacer desaparecer una cultura entera, y que va a estar aquí muchos años después de que nosotros hayamos desaparecido, entonces sí, creo que se vuelve algo por lo que vale la pena luchar, y hasta morir.”


Fuente: Suplemento Radar, Página/12 - Domingo, 2 de marzo de 2014. Por Mariano Kairuz



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