lunes, 25 de agosto de 2014

CINE MUDO - PIMPOLLOS ROTOS (Broken Blossoms, 1919) de David. W. Griffith






EL EFECTO GRIFFITH


* * * * *
EXCELENTE
 




Además de haber quedado en la historia del cine como el gran organizador de su lenguaje, Griffith dio nueva vigencia al melodrama teatral victoriano gracias a su imaginación poética y a la convicción con que puso en escena sus conflictos y arquetipos. El amor imposible de Pimpollos rotos conmovió a toda una generación y sus extremos de violencia lograron inquietar nada menos que a Horacio Quiroga. En una crítica del film, el autor de “La gallina degollada” se quejó de que “el señor Griffith cultiva con amor un resorte de tanto éxito como de dudosa buena ley: el efecto por el efecto, la crueldad por la crueldad. El eje de toda esta obra descansa en dos escenas capitales e idénticas: el martirio de una pobre criatura”.

En todas las artes siempre hay un pionero que marca el camino a seguir y asienta unas bases que se utilizarán para la posteridad. El cine es el arte más joven y durante sus inicios se experimentó un rápido crecimiento y aumento de creatividad. En esta ocasión el cineasta D.W. Griffith produjo, dirigió y adaptó el guión basado en la novela The Chink And The Child (1916) de Thomas Burke. El resultado fue una película bastante distinta a sus super producciones más conocidas El nacimiento de una nación y Intolerancia. En Lirios rotos podemos disfrutar de una historia más intima, con pocos personajes y localizaciones. El tratamiento es más minimalísta, la carga dramática estremecedora y el tema que trata, sigue siendo de actualidad.

Se centraron muchos esfuerzos en un diseño de producción y dirección de actores, la fotografía es impecable, el rodaje casi en toda su totalidad fue en decorados interiores y el montaje de la película, soberbio. La gran fuerza narrativa y expresiva de las imágenes cautiva por si sola, la historia es más simple y su duración más accesible. Las actuaciones del triángulo protagonista alcanzaron grandes cotas de expresividad, donde hay que destacar un gran trabajo a quien fue la musa de Griffith, la espectacular actriz Lillian Gish. Su fragilidad y sus expresiones transmiten los sentimientos del personaje inmerso en un trágico idilio romàntico,  que desprende ciertas suspicacias y ambiguedades morales sobre la naturaleza del mismo: existe una mirada elìptica sobre el incesto?

Por su parte, el tema del amor entre razas (que al fin y al cabo es el tema que hace que se resuelva todo hacia unas situaciones trágicas no imprevistas) era un tema controvertido, sin embargo se hace una crítica muy bien medida, un alegato total contra el racismo. También se retrata mundos muy marginales, de manera muy realista, con una acertada fotografía que plasma los diferentes ambientes por donde se desarrolla la acción (China al principio y luego los barrios etc..). Muchas veces se ha señalado la anecdótica interpretación del actor de origen caucásico, Richard Barthelmess, el cual representa a un hombre de raza asiática para la película. Esto no es por una cuestión racista, sino de simple Marketing. No había por entonces ningún actor asiático que fuera realmente un centro de atención para las masas, así que simplemente Griffith decidió  cambiar la raza del personaje, achinando los ojos del actor.

Técnicamente, la ùltima obra de Griffith no demuestra la petulancia del “Nacimiento de una Nación” o del montaje tan confuso (para el espectador medio de la época, que no entendió la película) que hizo en “Intolerancia”, sino que es una obra más modesta, aunque esto no signifique que no destaque por su técnica. Griffith utilizo diferentes colores de pantalla: cuando están en China, la pantalla utiliza un coloro amarillo y luego uno azul en los muelles. Asìmismo, incorpora tres flashbacks, y algunas elipsis narrativas muy interesantes. Pero sin duda es en la fotografía de Bitzer donde encontramos su mejor baza. Nos lleva a un mundo hipnótico y fascinante, al elaborar unas brumas densas que definen a la perfección aquellos barrios ensombrecidos no sólo fisiológicamente, sino también por la propia decadencia del país. Una atmósfera brumosa que influenciaría a no pocas películas posteriores, como a gran parte del cine francés de los años '30 y '40. Como si fuera poco, nada menos  que Michelangelo Antonioni la cita en diversas ocasiones como una de sus películas favoritas.

Una de las caracterìsticas más interesantes, es que la película está totalmente rodada en platós e interiores de estudios cinematográficos. Hemos de pensar que estamos en los inicios del cine y no es casualidad que al intentar elaborar una película más sentimentalista que por ejemplo, “El nacimiento de una Nación”, Griffith abandone el exterior para centrarse en espacios que puede controlar de manera mucho más segura, y que sobre todo sean capaces de reflejar sus efectos para con la película.

El personaje más interesante sin duda lo encontramos en el que interpreta Lilian Gish. No sólo porque se trata del personaje con más fundamento y menos tópico de toda la rama protagonista, sino porque Gish es capaz de dotarlo de vida, realizando una actuación impecable, que pone los pelos como escarpias. Sólo tenemos que fijarnos en la espectacular secuencia en que Griffith nos muestra como la muchacha se encierra en un armario ante las acometidas de su padre, y como esta se esconde horrorizada en un armario para tratar de evitarlo. Cheng Huan (Richard Barthelmess) deja su país natal, China, para difundir la doctrina de Buda. en Inglaterra. Su idealismo se desvanece cuando se enfrenta a la realidad brutal de la ciudad de Londres. Sin embargo, su misión es finalmente redimida debido a la devoción que experimenta por Lucy (Lillian Gish), la hermosa hija no deseada de un boxeador de los bajos fondos (Donald Crisp).

El actor Richard Barthelmess, interpretando al hombre amarillo, se mete en el papel de Cheng Huan. La ternura que desprende el personaje hacia la hermosa y desamparada Lucy es abrumadora, así como su ideal romántico de llevar a Inglaterra la doctrina de Buda. Todo ello se verá truncado en los barrios bajos por el personaje interpretado por Donald Crisp, padre de Lucy, un boxeador con dependencia al alcohol, el sexo y los malos tratos. La intolerancia, racismo y abuso de poder oscurecen una historia de amor imposible. Los tres actores lograron grandes interpretaciones, en conjunto con la fuerza narrativa de las imágenes. La comprensión y emotividad de la película es superior aún, no solo a otros melodramas actuales, sino, a la gran mayoría de películas de su època.

A diferencia de trabajos anteriores más extravagantes de Griffith, “Lirios Rotos” es una película de pequeña escala que utiliza ambientes controlados en estudio para crear un efecto más íntimo. A estos fines, el estilo visual film hace hincapié en los ambientes barriobajeros de las calles del barrio londinense de Limehouse, con sus sombras, los drogadictos y los borrachos; lo que contrasta con la belleza de la relación inocente entre Cheng y Lucy, simbolizada por el acogedor apartamento de Cheng. Por el contrario, la habitación de Lucy y su padre transmite una sensación de opresión y de hostilidad.

El crítico de cine e historiador Richard Schickel llega incluso a acreditar a este crudo realismo como fuente de inspiración de directores de la talla de Pabst, Stiller, von Sternberg, entre otros; y que posteriormente reaparecerá en los Estados Unidos en la era del sonido, en el género identificado como "cine negro". Griffith no estaba seguro de su producto final y le llevó varios meses el poder completar el montaje final de la misma. Refirièndose a este cuestionamiento sobre la manipulación y veracidad del realismo dramàtico, la escena más discutida en 'Lirios rotos' es aquella de Lillian Gish en el "armario". Aquí Gish representa el horror de Lucy retorciendose en un espacio claustrofóbico como un animal torturado que sabe que no tiene escapatoria.

Sin embargo, su provocativa mirada violenta -inèdita para aquellos tiempos- no impide que su formulación supere ampliamente el grado de la convención: la contenida narración y la delicada puesta en escena alcanzan el grado del lirismo. A diferencia de otras películas del director como “Intolerancia”, Lirios rotos es una obra dramática mucho más intimista y sencilla que otras obras suyas. La película trata sobre un joven chino que se dirige a Inglaterra, Londres, para educar a la población las enseñanzas de Buda, sin embargo al llegar Londres se acabara corrompiendo y cayendo en las manos del opio. Se enamorara de una joven (Lilian Gish, una actriz fetiche de Griffith, que ya trabajo con él en el nacimiento de una nación, y una auténtica estrella del cine mudo) que es maltratada por su padre que es un boxeador alcohólico. En realidad, la película recuerda a una gran tragedia al nivel de Shakespeare, adaptada a tiempos modernos y obtuvo un gran éxito de público (exceptuando en el Reino Unido, que se quejaban por como quedaban retratados en la película).

Mezcla de romance con el drama en tiempos donde la tipificaciòn genèrica comenzaba a establecerse en Hollywood, es interesante comprobar su contexto social donde, como a diferencia de “El nacimiento de Una Nación”, Griffith no nos coloca al personaje chino como si fuera un demonio o un ser maligno, sino que lo humaniza totalmente, esto choca si tenemos en cuenta los antecedentes de Griffith en otras películas suyas, aunque ya en “Intolerancia” había demostrado otro alegato contra el racismo. ¿Por qué este cambió? Quizás un lavado de imagen, debido a las fuertes críticas que recibió por el estreno de la película de la guerra civil americana, que adoptaba un punto de vista en el que se apoyaba el Ku Kux Klan.  También pudiera ser que realmente la hiciera así porque estaba plenamente confiado en la temàtica abordada a estas alturas de su trayectoria, lo cual resulta poco lógico en una personalidad tan aversiva y compleja como la del director.




Ficha técnica


Dirección:  D.W. Griffith 
País:   Estados Unidos
Producción:    D.W. Griffith
Guion:   D. W. Griffith         -Basado en un cuento de Thomas Burke-
Música:    D. W. Griffith
Fotografía:    G.W. Bitzer
Protagonistas:  Lillian Gish, Richard Barthelmess, Donald Crisp, Arthur Howard
Edward Peil Sr., George Beranger, Norman Selby
Año:  1919
Género:    Drama
Duración:      90 minutos
Idioma:      Inglés
Productora:      D.W. Griffith Productions
 


Clip - film completo:




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