lunes, 19 de mayo de 2014

CINE EUROPEO - EL VIENTO QUE ACARICIA EL PRADO (The Wind That Shakes the Barley, 2006) de Ken Loach







LA VIGENCIA DE KEN LOACH




* * * 
BUENA




Irlanda, 1920. Unos campesinos se unen para formar un ejército de guerrilleros voluntarios y enfrentarse a los despiadados Black and Tans (Negro y Caqui, por el color de sus uniformes), tropas británicas que habían sido enviadas para sofocar las aspiraciones independentistas de Irlanda. Llevado por un profundo sentido del deber y por el amor hacia su país, Damien abandona su prometedora carrera de médico y se reúne con su hermano, Teddy, en una peligrosa y violenta lucha por la libertad. Cuando la lucha de los insurgentes lleva a los británicos a un punto crítico, las dos partes firman un tratado para poner fin al derramamiento de sangre. Pero, a pesar de la aparente victoria, estalla la guerra civil, y las familias que habían estado luchando hombro con hombro se ven desgarradas, y sus miembros convertidos en enemigos.
 

El gran recibimiento que tuvo este film en su estreno en el ultimo festival anual de Cannes que incluyo el alzarse con el máximo galardón que otorga la muestra es una señal inequívoca de la vigencia como cineasta de Ken Loach en esa magnitud de su arte que tan bien domina que lo convierte en uno de los pocos sobrevivientes de la vertiente del cine de autor y por otro lado la marca que lo muestra impasible al paso de los años en su cine de denuncia de fuerte contenido socio-político como lo demostrara hace poco menos de dos décadas con "Agenda Oculta". El film retrata de forma realista, pero convencional, a trabajadores y campesinos de la clase empobrecida que forman grupos armados para enfrentar a los escuadrones británicos que frenan la lucha por la independencia irlandesa que tantas veces el cine (sobre todo el de dichos origines que ha dado talentosos directores) ha encontrado una veta dramática para abordar, incluso en tiempos mas actuales donde el accionar del IRA sigue siendo un puente divisorio entre la cordura y la confrontación de estos pueblos, como lo mostrara John Boorman en "El General". 



El relato se centra en un joven que abandona su carrera de medicina y arrastra a su hermano en una violenta lucha por la libertad. Así, en este periplo de sangre, sudor y lagrimas, que no siempre es uniforme, Loach se emprende en mostrar los valores resquebrajados por los ideales de familias que antes estaban unidas y se convierten en grandes enemigas, poniendo sus lealtades a prueba en una causa en la que el amor por su patria independiente puede mas que los sentimientos hacia su propia familia y donde no existe razón para explicar la pasión que genera una lucha incansable y a la vez injusta, desigual, inalcanzable y utópica. Es el dolor trascripto en los rostros y los cuerpos mutilados por la batalla, es la búsqueda de la dignidad a cualquier precio y de mantenerse firme en sus convicciones a pesar de sacrificar la propia vida, de esos valores habla el film y lo hace con autoridad. Es una película muy cuidada en la elaboración de su puesta en escena, se denota el minucioso trabajo de Loach para adentrarnos en el contexto donde se desarrollan los eventos: la ambientación realista, los diálogos plagados de escenas son ciertamente crudas y terribles en medio de ese ambiente pueblerino irlandés donde la resistencia que pone un grupos de lugareños a la invasión de los ingleses deviene en una masacre. 



Cillian Murphy se encuentra al frente del reparto en un rol protagónico exigente, demandante y central, donde sale airoso gracias a una composición comprometida, acabada y cabal de su personaje. Es notable la evolución de este actor en el ultimo par de años y su dote casi camelonico para interpretar tanto a un héroe nacional (tal el caso de este film) como a un villano de historieta ("Batman Inicia"), un perverso secuestrador ("Vuelo Nocturno"), un sobreviviente de una epidemia mortal ("Exterminio") o un transexual en busca de su destino ("Desayuno en Plutón"). Un Ken Loach pensativo que abre la posibilidad del debate y la polémica, aunque sin la profundidad de otras obras maestras propias. 


Un cine político, un documento histórico con implicancia social del estilo de estas películas que reflejan la liberación del pueblo irlandés, donde se vislumbra el sufrimiento y la opresión de una cultura casi condenada, en este caso al sometimiento del mas fuerte y las continuas confrontaciones entre ambos ideológicos opuestos que fueran tan bien reflejadas por Neil Jordan en "El Precio de la Libertad" y su retrato de Michael Collins y el mismo Ken Loach incursionara también en estas temáticas en su premiado film "Tierra y Libertad" hace algunos años.


 Clip - trailer:




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