lunes, 21 de abril de 2014

HOLLYWOOD - LA PRUEBA (Proof, 2005) de John Madden








NÚMEROS ROJOS


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REGULAR



En la víspera de su vigésimo séptimo cumpleaños, Catherine, una joven que ha pasado años cuidando a su brillante pero inestable padre, un genio de las matemáticas llamado Robert, no sólo deberá sobrellevar la llegada de una hermana con la que apenas tiene relación, Claire, sino también atender a Hal, un antiguo alumno de su padre, que espera encontrar datos de gran importancia en los 103 cuadernos de trabajo de Robert. Al tiempo que comienza a entablar una profunda amistad con Hal y a hacer frente a los estrictos planes que tiene Claire para su vida, Catherine lucha por resolver una incógnita mucho más desconcertante: ¿Heredará ella la locura –o la genialidad– de su padre?

No cierra el balance general de esta película, parodiando a las matemáticas a las que alude la misma. Los números no dan balance, la cuenta no cierra exacta. Le falta algo de cine, le sobra mucho de teatro. No es la primera vez que el cine explora en los secretos mas recónditos de la mente de un genio ("Una Mente Brillante"), en la búsqueda de la vocación de vida ("Mas allá del Destino"). La conocida obra teatral de David Auburn ganó el Premio Pullitzer, gano el premio Tony y mientras en Londres la mismísima Gwyneth Paltrow interpretó el rol en teatro, mientras que acá en Argentina la pieza fue protagonizada por Gabriela Toscano, Pablo Rago, Osvaldo Santoro y Carola Reyna, vale decir, con destacado éxito de publico y de critica.

Un drama entre psicológico y familiar, con su toque romántico que explora la locura de los genios y el muchas veces fino limite entre la cordura y la locura, Madden hace foco en las tortuosas relaciones entre padres, hijos y hermanas. El film invita a la reflexión sobre estas cuestiones dramáticas, pero la puesta teatral no logra caerle bien al film. Por el contrario, lo limita, lo llena de diálogos, de texto y de pocas emociones, resultando contraproducente respecto a su vuelo fílmico, en una clara demostración de que no siempre son felices las adaptaciones cinematográficas de obras teatrales, pudiendo éstos convertirse a veces en ámbitos antagónicos. 

En este clima intimista y melancólico no le hace favor alguno tomarse en broma ciertas cuestiones que agregan un humor que no contagia ni empatiza con el tono dramático elegido, aunque la idea de -por momentos- llevar la realidad al terreno onírico o al pasado mediante flashbacks, sugiere cierto interés que se pierde en su inconsistencia. Madden construye un film ciclotímico y eminentemente dramático al que le falta carisma y emoción. En cuya puesta teatral se encuentra contenida y poco arriesgada dado un formato cinematográfico que abarca genio y locura contrapuestos en una historia que como obra de teatro fue sobresaliente y como film, insuficiente. 

Paltrow -una actriz que se había consagrado en su previa colaboración con Madden en "Shakespeare Apasionado"- es una joven y enigmática mujer atrapada entre el pasado de su padre y la sombra de su propio futuro, explorando los vínculos entre la genialidad y la locura, las tiernas relaciones entre padres e hijas y la naturaleza de la verdad y la familia. Con tanto texto y tanta hondura dramática para explorar, Gwyneth Paltrow -que conoce de memoria el papel- logra sacar de este lo mejor y llevarse los aplausos por su lograda interpretación.

Sumado al talento de Anthony Hopkins, Jake Gyllenhal y Hope Davis, quizás -y dado el énfasis de John Madden en la profundidad de los diálogos- este sea un film para lucimiento de su elenco, mas allá de que escaseen otros valores cinematográficos donde el director pueda hacer del mismo una pieza más personal y acabada. 



Clip - trailer:



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