miércoles, 12 de marzo de 2014

CINE MUDO - CODICIA (Greed, 1924) de Eric Von Stroheim






EL PECADO DE LOS DIOSES



* * * * *
EXCELENTE




Esta película  es una superproducción realizada por el director alemán Erich von Stroehim que inicialmente duraba 10 horas.  En esta monumental obra la avaricia y los celos conducirán a una tragedia. Existen dos versiones: la censurada, de dos horas y media, y la completa, de cuatro horas. En dicha historia, McTeague (Gibson Gowland) es un hombre pobre que aspira, sin embargo a acumular riquezas y conseguir todo lo que se proponga. Pronto, su amigo Marcus (Jean Hersholt) le presentará a Trina (ZaSu Pitts) de la que se enamorará desde un primer momento. La codicia y la avaricia se ensañará con estos tres personajes que mostrarán la transformación de las personas cuando se dejan llevar por la avaricia y su destrucción.

El joven McTeague, hijo sin futuro de un minero brutal y alcohólico, abandona su miserable pueblo gracias a los esfuerzos de su madre y con el tiempo y mucho esfuerzo se convierte en un reputado dentista de San Francisco. Allí conoce a su mejor amigo, Marcus, que llega a ser para él como un hermano, y se casa con la bella y bondadosa Trina, que le presenta éste y que llega a ser la mujer de su vida. Sin embargo, la infelicidad va a caer sobre McTeague justo cuando su existencia parece encaminarse a la plenitud del amor y de la amistad. A Trina le toca la lotería y, de repente, cambia radicalmente su personalidad y se transforma en una mujer grotescamente avara que empieza a esconder su dinero de los ojos de su propio marido. McTeague se cansa entonces de trabajar mientras su esposa no suelta prenda y Marcus empieza a sentir una terrible envidia de la riqueza de sus dos amigos. 


Allí entonces la llegada del dinero va a destrozar para siempre las vidas de los tres y las va a precipitar en un pozo de avaricia sin fondo. La avaricia se despliega como una enfermedad que lleva a acumular riquezas hasta el extremo de privarse de lo más imprescindible. El avaro es un ser vil y perverso que destruye su propia vida y la de los que le rodean, su egoísmo es tan grande que sólo le importa incrementar su patrimonio por encima de cualquier otra premisa. Develándose como esa necesidad constante e irrefrenable de adquirir posesiones, especialmente las de tipo material. Conocido como uno de los siete pecados capitales, se relaciona con un deseo enfermizo y obsesivo sobre el objetivo dispuesto. El avaro sólo pretende sumar más y más riquezas y no conoce ningún límite legal o ético para cumplir con su objetivo. Si es necesario perjudicar a otra persona o pasar por encima de la ley, el avaro está dispuesto a hacerlo.
 
Erich von Stroheim realizó esta película en 1923.  Al espectador nos ha llegado una versión recortada de ella, con una duración de menos de 2 horas, pero Stronheim filmó 96 horas, con la intención de que quedara reducida a 9. Por supuesto, los estudios la condensaron al máximo, y quedó aún así, con un metraje muy superior al de las películas que se estrenaban por aquellos años. Posteriormente, se realizó un montaje de 4 horas, con material gráfico, y la propia estructura de la novela en la que se basó, lejano también a la idea primitiva de su director.

Nunca sabremos que resultado habrían dado esas 9 horas que el proyectaba, pero lo que nos ha llegado, basta para que podamos considerarla una obra maestra de todos los tiempos. El guión está basado en “Mc Teague” (nombre de uno de los protagonistas de la película), de Frank Norris, escritor naturalista norteamericano que sondeó en su corta carrera literaria las relaciones y las miserias humanas.

Posiblemente, fue su sentido naturalista y la concepción de una serie de personajes y situaciones que se desligan, paulatinamente (si es que no lo han estado nunca), de cualquier precepto moral, lo que más atrajo a Erich Von Stroheim de la pieza de Norris, ya que su adaptación (al menos lo que queda de ella) es una traslación directa, casi página por página, de McTeague.


En Avaricia se nos muestran los más bajos instintos que podemos experimentar las personas, y como, llevados a extremos infinitos, degradan y llevan a la perdición total, a quienes hacen de ellos su razón de vivir. Consideraba una joya en los albores del cine sonoro, es un film que se reafirma con el paso de los años, tanto por su meticulosidad en la traslación visual de los párrafos de Norris como por su insólito e imponente sentido poético. Más allá de sus amputaciones, ésta pieza suprema de Erich Von Stroheim queda como una de las cumbres del Cine.
 


Link - película completa:

 


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