martes, 18 de febrero de 2014

DOCUMENTALES - NEW YORK DOLL (ìdem, 2004) de Greg Whiteley









 EL HÈROE ROCKER MENOS PENSADO



* * * * *
EXCELENTE


En 1971, a partir del denodado esfuerzo del mecenas Malcolm McLaren (el mismo que años más tarde crearía a los Sex Pistols), ocurrió una de las reuniones de talento y personalidad más improbables de la historia del rock, la que juntó en un mismo escenario a David Johansen, Johnny Thunders, Arthur Kane, Sylvain Sylvain y Billy Murcia. The New York Dolls se llamaron, y estaban decididos a tomar por asalto al mundo de la música desde todos los flancos. Su música era agresiva, frontal, indisimuladamente combustible, ácida.

Su estética era provocativa, glamorosa, intencionalmente ambigua. Se convirtieron rápidamente en leyenda, tan rápidamente como se los comieron sus propios excesos, como aquel profético título de su segundo álbum: Too Much Too Soon. Todo pasó tan velozmente que tuvieron que transcurrir más de 30 años para que ese impacto pudiese ser asimilado.

Vale, eso ya lo sabe todo el mundo….pues bien, una vez rescato del disco duro “New York Doll” (2005, Dirigido por Greg Whiteley) me empiezo a poner al día sobre un grupo que antes de grabar su primer disco oficial ya había perdido a uno de sus miembros, que su meteórica carrera aunque poco fructífera en cantidad fue brillante en calidad, que luego irían cayendo Jerry Nolan y Johnny Thunders por el camino, incluso después de haber finiquitado la banda como el rosario de la aurora….Pero el docu no va de eso. O solo de eso.

Tras haber superado años de adicción a todo tipo de sustancias, tras superar un intento de suicidio, el hostiazo de un bate de béisbol y años de resquemores con David Johanssen, el verdadero protagonista es Arthur “Killer” Kane, el silencioso e inquietante bajista que en 2004, año de la realización del film, trabajaba en una biblioteca de L.A. y convivía con su nueva creencia religiosa.

Arthur, ó el Hermano Arthur, lleva una vida tranquila , sosegada y hasta demasiado apacible en un mundo que no podía contrastar mas con lo que había sido ya no su vida con los Dolls, si no todo el infierno que le esperaba posteriormente cuando pasó de ser aquel Frankenstain travestido a no ser absolutamente nada mas que alguien que acaban recogiendo de la acera tras arrojarse a la calle desde la ventana de su apartamento teniendo luego que volver a aprender a caminar. Todo un ejemplo de redención mormona.

“New York Doll”, es un film-documental dirigido por Greg Whiteley, acerca de la increíble vida de Arthur “Killer” Kane, reconocido bajista de “New York Dolls”, durante 1971 y 1975. Arthur Kane, nació en el Bronx neoyorquino en 1949, y junto a su banda formó parte del origen del Glam Rock, impulsado también por otros artistas como David Bowie, Lou Reed, Marc Bolan de T-Rex, y Roxy Music. New York Dolls, fue una de las bandas más destacadas de la ciudad, iniciando lo que años más tarde se denominaría como “la escena neoyorquina”, que incluiría a The Ramones, Blondie, Talking Heads, y todo el clan CBGB.

En tiempos en donde la música estaba estancada,  los Dolls fueron el aire necesario para revitalizar la escena Pop. Su sonido se entrelazaba con una imagen impactante, que combinaba vestuarios con tacos y maquillaje. Formaron parte de la cultura Pop, y en poco tiempo supieron conquistar al mundo. Sin embargo, la fama repentina, los excesos, y la desaparición física del baterista original Billy Murcia, hicieron de Arthur Kane y los suyos, una historia conocida. Las constantes diferencias con la voz y frontman del grupo, David Johansen, obligaron a Kane, a abandonar su participación creativa en malos términos. Tiempo después, la historia de los N.Y. estaba acabada.

Luego de una serie de fracasos como solista, Kane acusó bloqueos creativos, y optó por abandonar la industria de la música. Decidió alejarse del ritmo neoyorquino, para situarse en Los Ángeles. Inmerso en la depresión, fracasó en su matrimonio y quedó al borde de la pobreza. Dejó sus instrumentos en una casa de empeños, y con ellos, su más preciado sueño. Arthur, estaba en el fondo del mar y para colmo, las carreras solistas de sus antiguos compañeros se mantenían en ascenso. (We hate it when our friends become successful). David Johansen, había creado a su alter ego “Buster Poindexter”, que lo mantenía en pleno mainstream, mientras que otros miembros de la banda, habían iniciado proyectos de renombre.

Sumado a que eran tiempos en donde bandas como Poison, Motley Crue y RATT, gozaban de un éxito masivo gracias a la influencia y estilo instalado por New York Dolls. Todos se encontraban viviendo una vida de sueño. Todos, menos Arthur, quien más allá de la envidia y la depresión, no deseaba otra cosa más que arreglar las diferencias con sus compañeros y reunir nuevamente a la banda. En medio de un ataque depresivo, Kane se arrojó por la ventana de un tercer piso. Sobrevivió, pero las consecuencias le ocasionaron discapacidades en su habla y su motricidad. Estuvo un año para volver a aprender a caminar.

Al tiempo, la vida de Kane dió aún más que hablar. En 1992, durante los Disturbios de Los Ángeles, fue golpeado y abandonado en la vía pública. Estuvo otro año hospitalizado y fue implantado con una plaqueta en su cabeza. La depresión, el alcoholismo y la soledad, se apoderaron por completo de Arthur. Al poco tiempo, se unió a la Iglesia de los Santos de los Últimos Días (Iglesia Mormona), para desempeñar tareas como voluntario en la biblioteca. Su vida había sido contrastada de manera increíble. En 20 años, pasó de rockstar a mormón, sin escalas. Aún así, Arthur mantenía una sola cosa en su cabeza: la reunión con los Dolls. (Dentro de la iglesia, conoció a Greg Whiteley, director del film, quien decidió comenzar a documentar los pasos de Arthur. Todo ese valioso material, es el resultado de New York Doll, The Movie).

Llegó el año 2004 y Arthur recibió la noticia más esperada. Una serie de emails le hacían saber que los Dolls habrían sido tentados para una reunión, por un viejo presidente del “Club de Fans de N.Y. Dolls Inglaterra”. Por primera vez en mucho tiempo, los ojos de Arthur se llenaron de vida. Su rostro, cubierto de oscuridad y sufrimiento, volvía a sonreir. Aquel viejo presidente del club de fans, creador del proyecto de reunión, no era otro más que Steven Patrick Morrissey. Ese año, Morrissey había sido designado organizador del Festival Meltdown. Un mega evento anual que se celebra en Londres, en donde se elije a un artista reconocido para que organice el evento a su estilo. Y fiel a su estilo, Morrissey no se olvidó de sus influencias. El Meltdown Festival, fue lo que Arthur Kane esperó inconscientemente durante treinta años. Fue la emoción de reencontrase con sus viejos amigos. El alivio de dejar a un lado las diferencias. El coraje de recoger lo que se había dejado caer décadas atrás. La cálida sensación de encontrar su lugar y la inmensa satisfacción del deber cumplido.

Por primera vez en mucho tiempo, Arthur respiraba aires de cambio. El reencuentro con su amigo, David Johansen, fue glorioso. El primer ensayo tuvo lugar en Nueva York, a tan solo siete días del show en Londres. La voz de la banda no se hizo presente, lo que hacía suponer que jamás haría las pases con Kane. Comenzó el segundo día de ensayo, y Johansen seguía sin aparecer. Mientras tanto, el bajo de Arthur era un manojo de nervios. Minutos después, Johansen llegó a la sala, y se unió a la canción sin siquiera medir palabra alguna. Su distanciamiento por tres décadas se había reducido a las cenizas de esa canción. La música habló por ellos. Los New York Dolls, estaban de vuelta.

El Meltdown Festival, fue un éxito y los Dolls sonaron como en los 70´s. El lugar de la batería, fue ocupado por Gary Powell, integrante de “The Libertines”. Fue un regreso sensacional que supo colmar las expectativas del público y la prensa. Arthur vivío su sueño hecho realidad. Sin embargo, una vez finalizado el show, prometió volver a L.A. para continuar con sus obligaciones en la iglesia. Y cumplió con su palabra. Dejó atrás los hoteles de lujo, para volver a su humilde vida de mormón californiano.

Tan solo 22 días después del show triunfal, Arthur fue al Hospital acusando síntomas de gripe. Pensó que había tomado frío en Londres, y que se había desacostumbrado al calor de California. Inmediatamente, fue diagnosticado con Leucemia y dos horas más tarde, su cuerpo dijo adiós. A los 55 años, Arthur “Killer” Kane falleció en Los Ángeles. “New York Doll” es un film de culto, que rinde tributo a una historia brillante y conmovedora. Un hombre que sólo aguardaba cumplir su objetivo, para redimirse del pasado y poder marchar en paz. Y así lo fue.


Clip - trailer:

 

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