viernes, 28 de junio de 2013

HOLLYWOOD - EL GRAN TRUCO (The Prestige, 2006) de Christopher Nolan





 
VER PARA CREER   

 
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EXCELENTE
 


Nos encontramos ante una de las grandes sorpresas de la temporada de cine 2006, estrenado casi de forma pararela a El Ilusionista 2006, Neil Burger) un film abordado desde temàticas muy similares. Una gran película que no hace mas que confirmar el inagotable talento y la arriesgada imaginación de un cineasta joven e incipiente como Christopher Notan, mostrando una solvencia poco común en las latitudes de Hollywood por estas épocas. 

Todo comienza en el agitado Londres de finales del siglo XIX. En una época en la que los magos son los ídolos más reconocidos, dos jóvenes magos se proponen labrar su propio camino a la fama. El ostentoso y sofisticado Robert Angier es un consumado artista, mientras el rudo purista Alfred Borden es un genio creativo que carece de la desenvoltura necesaria para mostrar al público sus mágicas ideas. Al principio, son dos compañeros y amigos que se admiran mutuamante. Sin embargo, cuando el mejor truco de ambos se echa a perder, se convierten en enemigos irreconciliables e intentan por todos los medios superar al otro y acabar con él. Truco a truco, espectáculo a espectáculo, se va fraguando su feroz competición, que ya no conoce límites.

Como marca la premisa del film, todo truco de magia consta de tres momentos: la promesa (la presentación del objeto), el cambio (la desaparición del mismo), y el prestigio (la reaparición del mismo objeto), este cambio en el estado natural de las cosas y en la revelación del misterio. Es allí donde se supone que Christopher Nolan se centra para, mediante un mecanismo que recurre a un guión de estructura compleja y con múltiples disparadores narrativos, poner a prueba la indispensable atención del espectador. 

El film recurre con ssorpresa contìnua a una intrincada estructura de idas y regresos en tres etapas temporales, con flashbacks sobre flashbacks y vueltas de tuerca que semejan un truco de ilusionista para distraer la atención del público, pero que es el intrigante y ambicioso planteo de Notan para contar una historia que escapa al común de lo visto y que no deja de asombrar por su originalidad y sume al espectador en este juego indescifrable en el que a manera de cajas chinas se abren y cierran piezas de un guión que encaja a la perfección, tan sutil como efectiva. 

Detrás de una historia de rivalidades, venganza, tragedia y desamor se muestran los personajes que componen el elegante de Hugh Jackman y el duro de Christian Bale quienes se enfrentan y se desafían continuamente. En este aparente ir y venir casi lúdico, se torna -gracias a la mano de Notan- en un feedback oscuro y peligroso que deviene en un juego de dualidades, de dobleces, simetrías y paralelismos que se centran en las desmedidas obsesiones de ambos por develar y poseer el gran truco. 

El film explota este aspecto en su màxima dimensiòn para explorar la magia y la fascinación del ilusionismo mediante una trama que nos obliga a no despegar la atención ni un instante y que por si acaso cada tanto nos recuerda a prestar atención bien de cerca. Un gran acierto del film que lo acerca a la perfección lo constituye el magnetismo de la pareja protagónica, sumado a la prestancia y solvencia que entrega el inigualable Michael Caine quien funciona como sostén detrás del mago, haciéndose cargo de la mecánica de cada truco, casi en una labor protectora y paternal. 

La cuarta pieza del elenco (en un papel infinitamente menor al que merece) es la singular Scarlett Johansson, quien cumple -cuando no- la labor de objeto de deseo y resulta ser el nexo entre los dos rivales conformando un triangulo amoroso que hace peligrar aun màs el equilibrio de la trama. La participaciòn de blonda actriz abre el juego aùn màs a limites arriesgados, sumàndose a la excéntrica contribución del cantante David Bowie en la piel de un bizarro y sabio mago de antología.

Desde los comienzos del cine el genial cineasta George Melies cautivò al publico con sus trucos y pases de magia, un publico acostumbrado a la ficción documentalista de los hermanos Lumiere. Esa capacidad de encantamiento y transportaciòn que ha ejercido el sèptimo arte a lo alrgo de su siglo de vida, como pùblico siempre nos ha resultado fascinante la ilusión. El hecho de desear traspasar ese condicionamiento que limita lo real a lo racional poniendo a prueba los límites de nuestra apropia percepción superando nuestra capacidad de sorpresa. Quizás abordando nuevos mundos, dimensiones desconocidas, trucos inexplicables o las posibilidades mágicas de la prestidigitación.
 

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jueves, 27 de junio de 2013

HOLLYWOOD - EL ILUSIONISTA (The Illusionist, 2006) de Neil Burger







HIPNOSIS


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MUY BUENA 


 
Casualidad o no el cierre de la temporada cinematográfica 2006 nos presentò dos producciones que tienen en común la temática que abordan sobre la magia y el ilusionismo. A “El Gran Truco” se le suma “El Ilusionista”, un film que nos plantea una historia que se va desarmando ante nuestros ojos, en una trama que mezcla romance, misterio y fantasía con habilidad, valores propios y originalidad. 

“El Ilusionista” entonces, juega narrativamente con los límites de lo creíble combinando drama y suspenso para lograr crear un universo fantástico que se transforme, acto de magia mediante, en verosímil, sin alardes ni regodeos en lo espectacular, sino en un arte de perfección diaria, como toda expresión artística. Para intensificar aùn mas la trama, idcha pràctica està vista por la intolerante monarquía gobernante como un espectáculo de feria, subversivo, peligroso y digno de persecución. 

Cuando Eisenheim comienza a actuar con su asombroso espectáculo de ilusionista en Viena, pronto corre la voz sobre sus poderes sobrenaturales, llegando a oídos de uno de los hombres más poderosos y pragmáticos de Europa, el príncipe heredero Leopold. Convencido de que el mago no es más que un experto impostor, Leopold asiste a uno de los espectáculos de Eisenheim. Pero cuando la bella prometida del príncipe, Sophie von Teschen, aparece, Eisenheim y Sophie se reconocen de la infancia y un amor latente revive. 
 
Con Eisenheim y Leopold luchando por el afecto de Sophie, pronto se hará evidente que ambos están dispuestos a no poner límites para reivindicar y mantener su amor. La relación clandestina continúa y el inspector de policía Uhl tiene como misión, por órdenes de Leopold, desenmascarar a Eisenheim, por lo que intensifica sus esfuerzos a pesar de que el mago sigue cosechando grandes éxitos entre su público. Mientras que Uhl insiste tenazmente en descubrir los trucos de este hombre, Eisenheim prepara su número más ambicioso.

Neil Burger estructura una puesta en escena perfecta en los aspectos técnicos desde donde se destaca una atractiva fotografía de colores apagados y pasteles que le dan un aspecto documentalista casi pasado de moda en términos estilísticos que se agregan a un acertado uso de los efectos especiales y del montaje, una labor clave que el director explota para enriquecer el panorama visual del film que provoca los sentidos, tal lo es un ejemplo la hipnótica secuencia final de cierre del film que precede a los títulos. 

De esta manera, el espectador es sometido al mismo juego que alguien que presencia un número de magia y el efecto de sorpresa y fascinación va de la mano de forma inmediata con la supresión de toda lógica que deja fluir la capacidad de creer lo imposible apelando a la inteligencia del espectador, un factor poco común por estos tiempos donde se busca un consumidor cada vez mas pasivo y menos comprometido fruto de las convenciones comerciales de estos tiempos. 

Un sólido elenco que nos devuelve a los primeros planos actorales al genial Edward Norton en la piel de Eisenheim, se le suma el genial Paul Giamatti como el honesto detective que se debate en el cumplimiento de su deber y en la fascinación por el ilusionismo, el siempre acertado Rufus Sewell para el papel de villano y la bella (solo eso) Jessica Biel que rescata el recuerdo de un amor prohibido de juventud.

Y así, como en un sorprendente truco de magia, la trama se devela en su desenlace con constantes disparadores y vueltas de tuerca (jugando peligrosamente con los limites de lo creíble) plagando la resolución de la misma de eventos que se suceden en giros arguméntales que obligan al espectador a replantearse ciertos segmentos claves de la evolución de la historia, mostrándonos una nueva y sorprendente imagen de la realidad que invita a mirar mas de cerca para poder creer sin dejar cabos sueltos, aunque desdoblando ese aura de misterio inalcanzable que ilustra al film a lo largo de su metraje. 

 

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miércoles, 26 de junio de 2013

CINE EUROPEO - EXPIACIÒN, DESEO Y PECADO (Atonement, 2007) de Joe Wright







 JUEGOS DE SEDUCCIÒN


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MUY BUENA



Basada en la novela best seller de Ian McEwan “Atonement”, "Expiación, Deseo y Pecado" es otra gran adaptación de novela a cine de un director como Joe Wright que se ha mostrado más que eficiente para este tipo de transiciones. Si “Orgullo y Prejuicio” era una novela clásica romántica, “Expiación...” lo hace desde un tono contextual a una historia cuyo marco político (la Segunda Guerra Mundial) y social (la aristocracia británica) influye y condiciona a sus personajes, sirviendo como gran marco para apoyar ese mundo de seres en conflicto que el film desnuda, en una épica romántica contada como pocas en el último tiempo y en las antípodas del culebròn novelesco en que resulto, casi paralelamente, la adaptaciòn de “El Amor en los Tiempos del Cólera”.

En la Inglaterra de 1935, y a pesar de la creciente amenaza de la II Guerra Mundial, Briony Tallis y su familia viven como auténticos privilegiados en su enorme mansión victoriana neogótica. Toda la familia se reúne para el fin de semana, pero las emergentes emociones reprimidas crean una opresiva sensación de peligro. Briony, una escritora en ciernes, es una chica con mucha imaginación. Una serie de malentendidos provoca que ella acuse a Robbie Turner —el hijo del ama de llaves y amante de su hermana Cecilia— de un delito que no ha cometido. La acusación destruye el amor naciente entre Robbie y Cecilia, además de cambiar dramáticamente el curso de sus vidas.
 
La delicada fotografía y la calidad y variedad de los planos es detallista y cuidada sumada a una banda de sonido que acompañan al dramatismo que plantea el film, hacen recordar a las mejores producciones de épocas que supiera realizar James Ivory. La recreación de época es, como de esperarse excelente, detalle indispensable para cualquier film de época de calidad.

Keira Knightley se consolida como una gran actriz dramática, abonada al melodrama de época: desborda sensualidad, insinuación y presencia en pantalla. Expiación, mucho más allá de su notable dupla protagónica (que completa James McAvoy), es una gran novela romántica, cuyos amplios matices involucran la profundidad psicológica y la ambigüedad moral de sus personajes cargados de densitud emocional cuyo potencia dramática se matiza con el apuntado acento en lo pictórico. 

Cargada de tensiones y angustiante por momentos, impecable desde lo técnico como soporte para su ya sólido sustento narrativo, el film se fortalece plagado de secretos, mentiras, intrigas e injusticias. "Expiación..." realiza un viaje tortuoso desde lo íntimo a lo social, desde el desenfreno sexual a las miserias de la guerra, desde la inocencia de la niñez a la crueldad adulta, desde lo brutal de un pasado que sin causa condena a un presente trágico y culpògeno.


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martes, 25 de junio de 2013

CINE EUROPEO - ORGULLO Y PREJUICIO (Pride & Prejudice, 2005) de Joe Wright






FORTUNA Y COMPROMISOS



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MUY BUENA



Orgullo y Prejuicio esta adaptada de una novela escrita por Jane Austin, nada menos, una autora clásica de novelas de época, casi un subgénero del cine moderno que entre melodrama, romance y comedia supo de buenas adaptaciones a la pantalla grande, haciendo honor a la obra de tal o cual autor. Así en las ultimas décadas conocimos varias de ellas gracias a un autentico maestro a la hora de llevar al cine obras de época, James Ivory, con "Un Amor en Florencia", "Lo que Queda del Día", "La Mansión Howard", por solo nombrar unos títulos. 

Esta particular adaptación del debutante Joe Wright trae consigos elementos de los gèneros mencionados para un film difícil de encasillar por el gran espectro que abarca y que se solidifica en una notable construcción de época y en sobresalientes interpretaciones. Las cinco hermanas Bennet, Elizabeth o Lizzy, Jane, Lydia, Mary y Kitty, han sido criadas por una madre cuya única fijación es encontrarles marido. Pero Elizabeth, inteligente y con carácter, desea una vida con perspectivas más abiertas, un anhelo respaldado por su padre. Cuando el rico y soltero Sr. Bingley se instala en una mansión vecina, las hermanas Bennet no pueden creer su suerte. Entre los numerosos y sofisticados amigos londinenses que vienen a visitarle y la llegada de varios jóvenes oficiales, habrá pretendientes de sobra.

Con la colaboración de Emma Thompson en la redacción del guión (interprete de otra gran novela de época como "Sensatez y Sentimientos") la trama confluye en diálogos plagados de ironía, con el humor fino y delicado que caracteriza a la igualmente delicada y fina idiosincrasia británica. Difícil tarea la de los realizadores de esta película de estar no solo a la altura de la novela de Austen sino también de la exitosa miniserie que la BBC produjera en 1995 (y que potenciara el salto a la fama del hoy galán ingles Colin Firth), pero el resultado esta a la vista y el film logrado es brillante. 

El cuidadoso y empeñado trabajo de dirección no hacen otra cosa que transportar al espectador a aquel mundo de finales del siglo XVIII: una fotografía impecable, un vestuario y maquillaje elaborados y una música acorde a la historia, siempre presente. Rubros técnicos impecables que sorprenden a cada momento y que se encargan de disimular la por momentos el cadencioso ritmo narrativo british.

Párrafo aparte para el logrado acierto de filmar en un estilo de plano detalle que hace aun más rica y disfrutable la visión del film porque para este tipo de recreaciones de época es tan importante el capturar el detalle, como la esencia y forma de vida de esa existencia de hace mas de dos siglos. Por esto el valor de cada plano detalle, que acentúa las diferencias sociales, los contrastes de las relaciones prohibidas y el orgullo y prejuicio que hace honor al titulo del film, anteponiéndose en este ida y vuelta de relaciones humanas marcadas por una época y una sociedad conservadora. 

Las actuaciones son otro punto fuerte que enriquece el relato en este tipo de películas y le da mas dimensión al film: Keira Knightley consigue probablemente el rol despegue de su carrera como consolidada actriz británica, cuyo compañero de elenco hubiera precisado una contra figura masculina de mas porte y estrella que la de Matthew MacFayden a quien acompaña  los experimentados interpretes Brenda Blethyn, Judi Dench y Donald Sutherland en esta gran recreaciòn de novela.


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lunes, 24 de junio de 2013

CINE DE AUTOR - BABEL (ìdem, 2006) de Alejandro Gonzàlez Iñarritu






UN PRISMA Y LA TOTALIDAD HUMANA

 
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EXCELENTE



“Babel” además de ser una de las grandes películas de su temporada en materias de premiaciones, es también la ratificación del enorme talento del realizador mexicano Alejandro González Iñarritu que previo a su desembarco en Hollywood hace tres años con “21 Gramos”, sorprendería a la critica y al publico con su no menos brillante y provocadora “Amores Perros”. Y en esta gran verdad que Hollywood es la gran acaparadora de talentos de cualquier parte del mundo, Iñarritu no es la excepción y ya forma parte del extenso y heterogéneo mapa cinematográfico al sur de California. 

Iñarritu se consolida así como un gran narrador de historias corales y dramas intensos y profundos que muestran un mundo falto de comunicación y de tolerancia en un estudio psicológico del ser humano puesto al borde de su capacidad lógica de reacción al permanente limite de su conducta a la vez que también es un abordaje a las distintas culturas y valores éticos y morales de sociedad que se estructuran en bases bien diferenciadas. Entre dialectos e idiomas, 7 lenguas distintas se perciben en el film y no será difícil para el espectador establecer una analogía con el titulo del film y con el posterior desarrollo del mismo. 

En las lejanas arenas del desierto de Marruecos suena un disparo que desencadena una serie de acontecimientos fortuitos que servirá para conectar a una pareja estadounidense en su desesperada lucha por sobrevivir, con los dos chicos marroquíes responsables involuntarios del accidente, una niñera que cruza la frontera de México ilegalmente con dos niños estadounidenses y una adolescente japonesa sorda y rebelde sobre cuyo padre pesa una orden de busca y captura. A pesar de las enormes distancias y de las culturas tan antagónicas que los separan, estos cuatro grupos de personas comparten un destino de aislamiento y dolor. Sólo bastarán unos pocos días para que se encuentren totalmente perdidos, perdidos en el desierto, perdidos para el mundo, perdidos para sí mismos, mientras avanzan hacia el borde del abismo de la confusión y el miedo, al tiempo que se hunden en las profundidades de las relaciones y del amor.

Al seguir de cerca la trayectoria de este talentoso director podremos ver en el una tendencia (hoy virtud, quizás mañana un defecto) a la repetición de estilo, en cuanto a utilizar un hecho trágico para entrelazar historias humanas sin conexión aparente que encuentran su punto de unión en este evento fortuito que desencadena los hechos. Marca de fabrica de Iñarritu, sabe manejar estos recursos con el suspenso y el increscendo justo para cortar de una escena, pasar a otra y fascinar al espectador que espera que ese circulo narrativo lo devuelva a esa historia que quedo trunca de desenlace pero necesaria de una resolución, dado su gran carga dramática. 

Mas allá de este pasaje temporal y espacial (para el cual Iñarritu se vale de un inteligente uso del montaje y la compaginación de escenas) es rescatable y destacable el lenguaje cinematográfico que el director utiliza y tres escenas claves bastan para ilustran la maestría del director: cuando los niños pobres disparan al aire y huyen por la montaña como quien cometió un acto de picardía para trasladar la imagen a una habitación de clase media alta donde niños corretean jugando mientras sus padres no están. O como la escena donde un niño percibe el descuartizamiento de una gallina y la sangre que inunda la escena es el pasaje siguiente al cuerpo ensangrentado de una turista norteamericana victima de un atentado. O mas aùn gràfico e impactante resulta el revuelo que se genera en torno de esta mujer y los gritos de su marido en medio de la desesperación para pasar inmediatamente al consultorio silencioso e impasible donde una hipoacusica espera ser atendida. De eso se trata de lograr climas, de impactar con escenas, de invadirnos los sentidos como lo hace la suave melodía del “Bésame Mucho” en medio de la fastuosa boda mexicana.

Desde la hipercivilizada Tokio, pasando por el desenfreno de Tijuana, al inhóspito desierto de Marruecos, y una apacible localidad de Los Ángeles la puesta en escena es elaborada y colabora con un film que cuenta con rubros técnicos perfectos, a cargo de Rodolfo Prieto se manifiesta una fotografía de gran calidad y sensibilidad mientras que el argentino Gustavo Santaolalla con su banda sonora le da al film un alma y un aura inconfundible. 

Y en este film hiperglobalizado reflejo del mundo que vivimos, el elenco no le es ajeno a esta tendencia. Acorde al film, podemos ver en roles tan solventes y convincentes como la historia lo requiere a dos estrellas de Hollywood como Brad Pitt y Cate Blanchett, al hijo artístico de Iñarritu Gael Garcia Bernal, a la sorprendente Adriana Barraza y la genial Rinko Kikuchi. La marca registrada de un cineasta que utiliza los medios de Hollywood para seguir sus propias reglas y abordar temáticas intimas y pasionales respecto a dolencias y falencias del ser humano de hoy validas para detenerse a pensar como concepto que peca de ambicioso en este cine de hoy que te da todo servido.


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sábado, 22 de junio de 2013

HOLLYWOOD - COLATERAL (Collateral, 2004) de Michael Mann






LOBO DEL HOMBRE


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MUY BUENA




En "Colateral", Michael Mann pone a prueba una vez mas su indudable talento para realizar policiales. El director de "Fuego Contra Fuego" y "Enemigo Público" concibe en esta película un policial negro, de los que hoy ya casi ni se ven en Hollywood, por lo cual presenciar esta película es de por si grato, ya que no solo resulta su planteo original, sino que rescata cierto encanto del género perdido en Hollywood, donde gozó de su mejor prestigio en tiempos bien lejanos. 

El film cuenta la historia de un asesino serial que contrata por una noche a un taxista para que lo ayude a cometer sus crímenes, dicha historia se desarrolla en la nocturna ciudad de Los Ángeles. La dirección de Michael Mann encuentra su punto fuerte en que un 80 por ciento de la película esta filmada con tecnología totalmente digital, lo cual es un aporte para rescatar imágenes impecables de la noche de Los Ángeles, prestándose el director a proponer un juego de cámaras y de luces mas que interesante apoyado en una muy buena fotografía para ir creando el clima nocturno donde se desarrollará la historia. 

Una abultada producción, que no escatima en detalles precisos y concisos, y nos cuenta una historia criminal, explotada en todos sus sentidos, manejada con un ritmo y una dinámica para mantenernos en la acción, apoyándose en su apariencia visual  para lograr una estética con una impronta muy marcada. Mas allá de sus probados recursos técnicos, el director consigue imprimir el ritmo necesario a la historia sin caer en obviedades ni lugares comunes aunque por momentos sucumbe ante los estereotipos típicos del cine de acción comercial de Hollywood en algún que otro pasaje. Por ello, y a pesar ser un film de parámetros mainstream, Mann continúa respetando así el alma noir del policial que también se apoya para su continuidad en el sublime trabajo de sus actores.


El guión del film plantea desde principio a fin una trama muy sólida. Pero lo interesante y singular, es que nos encontramos con una historia muy detallada y detallista, que va desde pintar de manera brillante a una Los Ángeles cosmopilita y asfixiante hasta retratar a la perfección la conducta y el pensamiento de dos personas al borde del abismo de sus vidas, que pone al desnudo el limite de lo moral y los planteamientos éticos que cada uno enfrenta y adopta al transcurrir la trama. 

A partir de este punto la historia se vuelve más fuerte, la relación entre los dos personajes se convierte en tensión total, escenas en planos cortos dentro del taxi invitan al espectador a ser cómplices de la situación, los diálogos son secos y cortos, vivenciando una claustrofobia cinematográfica soberbia. El resultado es otra obra maestra de acción de Michael Mann, prolifero director de la era moderna hollywodense. El ritmo extremo de la historia, la continua incertidumbre en la que adentra y el excelente manejo de actores dotan de un sorprendente realismo a sus personajes y una historia de extraño encanto.

Michael Mann siempre se ha distinguido por darle un toque de realismo a todas sus películas. En las extensas dos horas que dura Colateral, el autor continuamente reta al público con su especial manejo de los climas que aborda y los planteamientos morales que relata, enfocándose siempre en el factor humano, vulnerable y dual de sus personajes. Desde Manhunter (1986) hasta la biográfica Ali (Idem, 2001), Mann demostró que puede hacer maravillas con actores e involucrarnos en su psique y problemática.   

El elenco lo encabeza el taquillero Tom Cruise, que por primera vez en su carrera interpreta al villano de la película y de hecho lo hace de manera sobresaliente en una prueba mas de su enorme talento, muchas veces disminuido por su estigma de galán. Jamie Foxx se encuentra convincente en su papel de definitivo salto al éxito, en un personaje también muy rico en expresiones. Convertido en el héroe de la película, un contrapunto al antagónico personaje de Cruise. 


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lunes, 17 de junio de 2013

CINE EUROPEO - EL MERCADER DE VENECIA (The Merchant of Venice, 2005) de Michael Radford




PACINO EN SU SALSA, SHAKESPEARE TAMBIÈN 

     
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MUY BUENA



  "El Mercader de Venecia" es curiosamente una de las pocas novelas de William Shakespeare que no habían sido adaptadas previamente al cine. Varias obras del celebre y prolífico autor británico han sido llevadas  a la pantalla: desde "Enrique V", pasando por "Romeo y Julieta", "Othello", "Hamlet", "Sueño de una Noche de Verano" y hasta "Mucho Ruido y Pocas Nueces", quizás en su siempre ambigua visión depositada sobre los puntos racistas y xenófobos que aborda se encuentre el principal motivo en que esta no sea una obra tan abordada. 

Para Pacino es su segunda incursión en Shakespeare, luego de que en "Buscando a Ricardo III" el talentoso actor hiciera un debut experimental como director mezclando representación dramática con documental en una suerte de honor a su respetado novelista ingles. Y Shakespeare, al igual que Pacino se encuentra cómodo con la adaptación de Radford: la típica historia donde en forma de tragedia se revelan a manera de catarsis las relaciones, el ambiente tenso, la atmósfera literaria de época, la injusticia social, la venganza, el honor, la sangre, la religión.

Enmarcada en la Venecia del siglo XVI, esta eterna comedia dramática de Shakespeare sigue el destino y la fortuna de un grupo de nobles cristianos y de su relación con el prestamista judío Shylock. Antonio acepta dinero prestado de Shylock para ayudar a su joven y arruinado amigo Bassanio a conquistar la mano de la bella Porcia. Al no devolvérsele el préstamo, Shylock reclama que se le resarza con una libra de carne del propio Antonio. Cuando, con desespero, Bassanio trata de evitar este destino reservado a su amigo, sobreviene la ayuda milagrosa de alguien inesperado.
 
Para Michael Radford -el director de "El Cartero"- semejante emprendimiento tiene su merecido reconocimiento en el hecho en que es una película sincera con su predica, lo que relata a lo largo de sus mas de dos horas de duración no intenta justificarlo con el típico prologo que introduce la historia, sino que a medida que la historia avanza, y lejos de querer promover el odio racial y el antisemitismo, intenta reflexionar aunque con mesura, sobre el resentimiento, la marginación y la violencia que genera sentirse una minoría discriminada de la sociedad.

El relato se polariza convirtiendo victimas en victimarios e incrementando la implicancia socio-cultural actual de la obra, luego de tantos siglos. Consistente desde la depurada puesta visual -fotografía-vestuario, maquillaje, ambiente- a lo narrativo -desde su poesía, su lirismo, sus diálogos y su expresionismo romántico- la contraposición final de los dos personajes centrales refleja los conflictuados y traumáticos vínculos que dejan ver las miserias y las codicias de sus protagonistas: las debilidades humanas, la no piedad, el abuso, las conveniencias.

El elenco encuentra en sus interpretes centrales a cuatro actores dispares para dar vida y emoción a los personajes que Shakespeare pensó: Al Pacino es un excepcional y contraído Shylock, Jeremy Irons un contenido e intolerante Antonio, Joseph Fiennes un pasional e intermitente Basiano y a Lynn Collins en un apenas correcto retrato de Portia. Para Pacino el merito es doble, porque su destacada labor trasciende en un ambiente ajeno a sus climas usuales, de un actor formado en el Actors' Studio de Lee Strasberg. 

El contraste no lo es tanto con actores como Irons y Fiennes formados en la escuela teatral británica, con mas tono y ritmos shakespeareanos: es por esto que no debe extrañar si vemos a un Pacino distinto, que no comete excesos con sus habituales monólogos, donde realiza su show unipersonal marca registrada, de impacto y calidad. Impostando la voz y gestualizando con la autoridad, presencia escènica y magnetismo actoral que tan bien conserva todavía, la llama pasional que aviva el arte interpretativo de Pacino esta intacta.


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viernes, 14 de junio de 2013

CLÀSICOS - LA VIUDA NEGRA (Black Widow, 1987) de Bob Rafelson




EL EFECTO DOMINÒ



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MUY BUENA


“La Viuda Negra” es el sexto largometraje de Bob Rafelson -un forjado cineasta hoy en el olvido- quien se hizo a si un nombre en el gènero negro policíaco gracias a la remake de “El Cartero Llama dos Veces”. Previamente en los ’70, y también de la mano de Jack Nicholson, había realizado ese pequeño gran film titulado “Mi Vida es mi Vida”. Cabe recordar que Nicholson también fue estrella protagonista de varios films de Rafelson: desde “Castillos de Arena”, pasando por “Un Hombre en Problemas”, hasta llegar a “Sangre y Vino”, que si de films policiales se trata, fue una joya contemporánea del genero.


Alex Barnes es un agente federal volcada en su trabajo y sin tiempo para tener una vida privada satisfactoria. Lo que le ocasiona no pocas reprimendas por parte de sus superiores. Las cosas se van a complicar aún más para ella cuando descubra, casi por caualidad, la muerte, en muy corto espacio de tiempo, de dos ricos hombres de negocios... de los que aparentemente no hay relación entre ellos.
    
El film plantea un interesante duelo actoral, y no de los masculinos protagonistas, esos que nos tienen acostumbrados. Aquí dicho protagonismo se reserva a dos actrices de carácter como Debra Winger y Theresa Russell. El conflicto entre ambas  se inicia con la persecución de una hacia otra, una persecución que llevara consigo fascinación, represión y obsesión al intentar desenmascarar este rosario de muertes que se sucede como punto de partida al misterio que devela el film, donde entre tantas de las victimas encontramos al conocido Dennis Hopper. 

Triangulo amoroso de por medio para complicar una trama que tiene todos los elementos del suspenso psicológico, el film se reviste de una marcada carga sexual pero sin erotismo visual explicito y si mucha sugerencia, con un audaz tinte de lesbianismo entre las dos protagonistas. Esta demarcación obvia de la atracción mutua que existe, introduce a un peligroso y arriesgado juego de caracteres.

El talento de Rafelson para manejas climas opresivos y cámaras expresivas dejan notar la ambigüedad de la relación Winger-Russell dejando tras de si secuencias tan brillantes como llenas de sensualidad y estilismo. La creciente tensión sexual entre perseguida y perseguidora nos van dejando como corolario un efecto en cadena de acciones-reacciones y giros sorpresa que enriquecen la trama, si bien algunos de ellos ya evidenciaban mas de un que otro clise del genero entrados los ’80. 

Prueba de esto es la delimitada resolución a la trama, que no opaca dos horas con una màs que inteligente dosis de suspenso, en un thriller que devela obsesiones y estilos bien arraigados de un grande la camada de directores independientes surgidos en los ’70 como Bob Rafelson. De ese mismo movimiento artístico que la metrópolis neoyorquina cimentara, para formar cineastas del calibre de Woody Allen, Brian de Palma o Martin Scorsese, antagónicos en sus búsqueda artísticas, pero de firmes raíces independiente.


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jueves, 13 de junio de 2013

CLÀSICOS - EL SÌNDROME CHINA (The China Syndrome, 1979) de James Bridges





UNA DENUNCIA AL SISTEMA  



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MUY BUENA   


Para la realización de "El Síndrome China" su director James Bridges se basa en un hecho real ocurrido en una planta nuclear lo que convierte al film en una especie de denuncia a los riesgos que exponen este tipo de pràcticas. La película resulta un acercamiento similar al que años después realizaría Mike Nichols para "Silkwood" (1984) o Steven Zaillan para "Una Acción Civil" (1999) y luego Steven Soderbergh para "Erin Brokovich" (2000). La película obtuvo cinco nominaciones al Oscar (Mejor Actor, Mejor Actriz, Mejor Escenografia, Mejor Efecto de Sonido y Mejor Guión). 

Kimberly Wells es una atractiva reportera de televisión que se ocupa habitualmente de noticias intrascendentes. Su camarògrafo es Richard Adams, un joven de carácter rebelde. Un día, el equipo filma casualmente un incidente en una central nuclear. La trama cuenta la historia de estos dos periodistas que descubren accidentalmente una falla en los sistemas de seguridad de una planta nuclear lo cual supone un riesgo de grandes proporciones para los habitantes de la zona. La denuncia y la comprobación del hecho no será tan simple dado los intereses monetarios y las circunstancias políticas que rodean la situación.


El guión de la película que desarrollo Bridges esta muy bien estructurado a los fines de concretas un thriller de denuncia sin concesiones. La historia que se cuenta es verídica y, pòr tanto, su adaptación cinematográfica resulta en un drama repleto de suspenso, con constantes de disparadores donde uno puede observar las distintas variantes que propone el mismo. Dada esta virtud, el relato es intrigante, trepidante y consigue mantener la atención de forma permanente en sus mas de dos horas de duración. 
La dirección de James Bridges ("Limbo") es perfecta y se convierte en el punto fuerte del film. Mas allá de la controversia de la trama propia dereivda de un hecho real y escandaloso, el director da al film una orientación de manera que queden en evidencia los pormenores y los intereses que manejan los medios de comunicación masivos, el poder de la noticia, la velocidad de la información y la tergiversación de la misma. Este ambiente que logra crear resulta enriquecedor para la historia y se acerca -aunque en menor medida y otro tono- al que dio Sydney Lumet en la memorable "Network" en 1976. La ambientación de la película en la transitada y bulliciosa ciudad de Los Ángeles es favorecedora; para ello se emplea una gran escenografia y rescatables efectos especiales de sonido, todos al servicio de la voràgine del relato.
El elenco reúne estrellas de la talla de Jane Fonda ("Klute"), Jack Lemmon ("Desaparecido") y un joven Michael Douglas ("Wall Street") en su papel mas comprometido hasta entonces. Fonda como la osada periodista y Lemmon como el atribulado empleado de la planta entregan actuaciones veraces y sólidas. Un muy jòven Douglas, en tanto, en la piel de un inexperto fotógrafo cumple desde su rol secundario en un papel que le permite mostrarse por primera vez en las grandes luces de Hollywood.


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miércoles, 12 de junio de 2013

CLÀSICOS - DE REPENTE, EL ÙLTIMO VERANO (Suddenly, Last Summer, 1959) de Joseph L. Mankiewicz






EL EDIPO INVERTIDO



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EXCELENTE

 
Interesante desafío se propuso para fines de los '50 Joseph L. Mankieiwcks con este film. Es que el ya consagrado director de "La Condesa Descalza" y "Una Eva y Dos Adanes" se propuso tocar tópicos polémicos que siempre consiguen hacerse con veredicto a favor o en contra de la sociedad y sus puntos de vista para la época. En este caso tal provocación venia desde un pasado secreto y perturbador y la posibilidad de borrar para siempre el mismo, mientras tanto intrincadas y poco sanas relaciones filiales se dan cuenta a medida que avanza el relato. 


  En el film, Catherine está recluida en una institución mental tras haber presenciado la muerte de su primo. Su tía, trata de influir en el doctor para que investigue en la mente de Catherine la verdadera razón de la muerte de su hijo.

El gran Joseph L. Mankiewicz, que llevara a la pantalla "Julio Cesar" y "Cleopatra", adapta el torturado y opresivo mundo de Tennesse Williams -otro novelista de gran afluencia cinematográfica- y crea una película absorbente, armónica, angustiosa y bellísima destinada a desatar el nudo dramático que el dilema central del argumento propone. Un filme de dureza casi brutal coronada con un inesperado desenlace orquestado con maestría, este drama es un complejo estudio de caracteres y un acercamiento notable al pensamiento freudiano, representado en la oscura y turbia relación entre sus personajes madre e hijo. 

En lo que resulta ser un contraste perturbador entre una madre absorbente y un hijo idealizado a la máxima expresión, podría interpretarse como una relación lindante con el paroxismo, es decir la exacerbación de estas pasiones filiales, con un fondo de relaciones familiares por compromiso entre apariencias y conveniencias que se pueden interpretar a la vez como una mirada a la sociedad burguesa e hipócrita, que su lugar tiene en cada época de la historia. Confluencia de elementos novelescos que se suman una formada tragedia griega moderna, reconocible en sus estructuras literarias, adaptada al lenguaje cinematográfico y descriptiva en sus tiempos. 

El impecable elenco lo integran una ya consagrada Katherine Hepburn en un papel demandante y acosador, Elizabeth Taylor quien luego del éxito de su adaptación de otra de las obras de Williams ("El Gato en el Tejado de Zinc Caliente") consigue por fin mostrar sus dotes actorales dramáticos en la verdadera dimensión que la convertirían en una de las actrices mas requeridas en la posterior década. El enorme Montogmery Clift por su parte, tiene la suerte de interpretar al personaje decisivo en resolver el misterio familiar, vital para desentrañar el desenlace del film.


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