jueves, 24 de octubre de 2013

DOCUMENTALES - SICKO (ìdem, 2007) de Michael Moore









LA SALUD TERCERMUNDISTA



* * * * *
EXCELENTE






El documental es la expresión de un aspecto de la realidad, mostrada en forma audiovisual. La organización y estructura de imágenes y sonidos (textos y entrevistas), según el punto de vista del autor, determina el tipo de documental. La secuencia cronológica de los materiales, el tratamiento de la figura del narrador, la naturaleza de los materiales —completamente reales, recreaciones, imágenes infográficas, etcétera— dan lugar a una variedad de formatos tan amplia en la actualidad, que van desde el documental puro hasta documentales de creación.

El cine documental indaga la realidad, plantea discursos sociales, representa historias particulares y colectivas, se constituye en archivo y memoria de las culturas pero tiene  infinitas formas de hacerlo. El amplio abanico de films documentales permite una indagación histórica de las cualidades de lo filmado y sus perspectivas futuras. Ese es el horizonte hacia donde se encaminan las actividades y publicaciones presentadas en documentales como "Sicko", los cuales, siguiendo la huella autoral trazada por Michael Moore en anteriores obras, realizar el tratamiento periodístico de un acontecimiento y su impacto a nivel sociopolítico. Aquí el suceso es la espina dorsal de la película: un documental de tesis se vale de testimonios para argumentar los casos.

El término documental parece definirse más por lo que no es, que por su verdadero enunciado; y junto a este género o modalidad de trabajo parece, en principio, indisociable el concepto de objetividad, ¿existe la objetividad?. Si a esta eterna cuestión ética tan mentada, no en vano, por periodistas en su dinámica inherente de trabajo, parece claro que el documental, precisamente por serlo, debería huir de la arbitrariedad o ambigüedad a la hora de localizar los cuatro puntos que delimitan el encuadre fotográfico, ya que el trabajo periodístico no tiene porque plantear -y sí puede en mayor medida y sujetándonos a cierta relativización de los términos- ni gestionar ese valor de verosimilitud. Sobre todo cuando el derecho a la información obliga al que lo ejerce a mayores responsabilidades que las meramente artísticas, sino al ejercicio de la documentación veraz de los hechos.

Sicko tuvo su origen hace casi una década, cuando MICHAEL MOORE filmó un segmento para el primer episodio de su espectáculo THE AWFUL TRUTH en 1999 sobre Chris Donahue, un hombre que agonizaba esperando un trasplante de páncreas, mientras libraba una dura batalla con su compañía de salud. La historia describía al detalle el vía crucis de Donahue, quién durante siete años había efectuado onerosos pagos puntuales a Humana, su proveedora de asistencia médica, sólo para que le negaran la cobertura de la operación que le salvaría la vida.

En este nuevo documental, tal vez el mejor de su carrera, Michael Moore vuelve a desnudar el régimen norteamericano, esta vez mostrando su Sistema de Salud, quedando en evidencia que se trata de una plutocracia donde la vida humana, particularmente la de aquellos más humildes, carece de valor. En Sicko, Michael Moore muestra, sin renunciar al humor y la ironía que lo caracteriza, el sufrimiento de los 50 millones de norteamericanos que no tienen ninguna cobertura médica.

A través de su blog personal, Moore solicitó que le enviaran «historias de terror sobre la sanidad privada» aquellos que habían sufrido en sus propias carnes las deficiencias del sistema sanitario estadounidense, a travès de las cuales el director fue construyendo una serie de episodios con los que fue elaborando su documental-denuncia. Sicko, segùn su propio autor, es una sàtira comedia de no-ficciòn acerca de los 45 millones de personas sin salud pública del país más rico de la tierra».

El título de Sicko es un juego de palabras, porque mientras sick significa «enfermo», sicko se utiliza coloquialmente para describir a una persona moralmente desestabilizada, con actitudes enfermizas u obscenas. Así que el título se refiere tanto al estado de salud (sick) como a la falta de estabilidad y salud mental (psycho).

La cinta se desglosa en cuatro capítulos bien diferenciados entre sì. En ella Michael Moore expresa inicialmente la realidad de los 50 millones de ciudadanos estadounidenses que no cuentan con ningún plan de cobertura médica, agregando que esa película no va dedicada a esos 50 millones, sino a los más de 250 millones de estadounidenses que sí gozan de seguro médico, o que al menos creen estar cubiertos por grandes compañías aseguradoras. A pesar de que cada uno de estos contribuyentes paga alrededor de 2.000 dólares anuales por medio de deducciones salariales, en la mayoría de los casos los tratamientos les son denegados cuando los necesitan.

En la primera parte del documental se ve a varias personas con cobertura médica afectadas por las aseguradoras al negarles esta cobertura, como el caso de varias mujeres y una niña que mueren por falta de servicios, o de otras con varios tipos de cáncer que se ven obligadas a negociar con sus aseguradoras por los servicios de salud. Las grandes aseguradoras, en palabras de Moore, «compran a nuestro Congreso para proteger así sus fortunas y dominio de la sanidad».

En la segunda parte, Moore detalla su explicación al origen de este declive sanitario: En agosto de 1971 Richard Nixon y su asesor Edgar Kaiser acordaron degradar el sistema sanitario público, dando así origen al sistema privatizado de la actualidad. Se muestran varias grabaciones de Edgar Kaiser y John Ehrlichman en el momento en el que Nixon promulgaría la Ley de Salud Gestionada (Managed Care).

Moore pone especial énfasis en el hecho de que son esos mismos magnates los que hoy en día proporcionan los fondos necesarios para financiar las campañas políticas de los congresistas estadounidenses, lo cual irónicamente nos muestra con una etiqueta roja el precio cada uno de ellos. Según el documental, estos precios oscilan entre los 50.000 y los 250.000 dólares.

En esta parte, Moore se centra particularmente en Billy Tauzin, quien dejaría el Congreso para convertirse en el CEO o Director General del mayor grupo de lobbies de la industria farmacéutica, PhRMA, con un salario anual de dos millones de dólares. Se muestra también el testimonio que la doctora Linda Peeno dio a la Cámara de Representantes de los Estados Unidos el 30 de mayo de 1996, sobre la corrupción y compraventa de los representantes de salud en todo nivel, así como su falta de ética.

Después de Nixon, el documental prosigue con la Administración Reagan y el cierre de numerosos hospitales psiquiatricos, financiados por el gobierno federal y el fracaso en los esfuerzos de los Clinton para hacer una legislación que garantizase un sistema de salud universal en los USA. De acuerdo con Moore, la industria de la salud gastó 100 millones de dólares para vencer el plan Clinton de salud universal, una suma idéntica a la que se mantiene para pagar a 4 lobbies por congresista.

Se muestran también imágenes de archivo de una campaña propagandística de la industria farmacéutica, demonizando el concepto de los «Cuidados de Salud Universal» al asociar «Medicina Social» con socialismo, comunismo y «Medicina Soviética».

En la ùltima parte del documental se muestra una contradicción del sistema: algunos de los bomberos y los socorristas voluntarios que ayudaron a las víctimas durante los atentados del 11 de septiembre de 2001 padecen secuelas crónicas del rescate. Mientras algunos de estos socorristas han perdido su cobertura médica, los detenidos por cargos de combatiente enemigo ( el termino se retró en 2009) en el Centro de detención de Guantánamo disponen de instalaciones sanitarias y personal convenientemente calificado.

Con la intención deliberada de poner en evidencia a la administración Bush y al sistema sanitario estadounidense, Moore, en compañía de varios de estos socorristas afectados, fleta una embarcación con rumbo a La Habana. El objetivo de Moore en esta parte es mostrar que no solo países del primer mundo como Canadá, el Reino Unido o Francia ofrecen mejor cobertura sanitaria, sino que incluso un país como Cuba, tradicional enemigo de EEUU y permanentemente calificado por el gobierno estadounidense de tercermundista y comunista, puede ofrecer a sus ciudadanos un sistema de atención médica mejor que el norteamericano.

De esta manera, Sicko se propone fundamentalmente, reflexionar sobre la naturaleza del sistema y llama al pueblo estadounidense a demandar cambios políticos que lleven al sistema a acercarse a la sanidad universal gratuita que gozan otros países mostrados en la cinta: Francia, Canadá, Reino Unido y Cuba. Con el estilo confrontador e irreverente de Michael Moore, el documental ofrece una visión crítica del sistema de salud de Estados Unidos, poniendo énfasis en la crítica a las grandes compañías de servicios de salud estadounidenses y en las difucultades, para millones de estadounidenses para acceder a un sistema de salud de calidad y universal.


Clip - trailer:


No hay comentarios:

Publicar un comentario