martes, 22 de octubre de 2013

DOCUMENTALES - SENNA (ìdem, 2010) de Asif Kapadia







EL ÙLTIMO GRAN HÈROE
 
 
* * * *
MUY BUENO




“Senna” cuenta la extraordinaria historia de Ayrton Senna, sus logros físicos y espirituales, su búsqueda de la perfección y el símbolo en que se ha convertido. Se trata de un largometraje documental que recorre la vida del legendario piloto desde la temporada de su debut en 1984 hasta su prematura muerte una década después. “Senna” es mucho más que una película para apasionados de la Fórmula 1, cuenta una historia excepcional de forma extraordinaria, dejando las técnicas habituales del documental para adoptar una visión más cinematográfica y basándose en material sorprendente e inédito extraído en gran parte de los archivos de la Fórmula 1.

El film, dirigido por Asif Kapadia, se ha realizado con la total cooperación de la familia de Ayrton Senna; de la Fórmula 1, que autorizó el uso de material hasta ahora inédito, y del Instituto Ayrton Senna, la fundación benéfica creada después de su muerte para ofrecer una educación a millones de niños brasileños necesitados.

“Senna” es un documental que podría pasar por ficción épica, estimulante incluso para no aficionados a la Fórmula 1. Emocionante y asombroso en los testimonios, escalofriante en la escena que recuerda el inevitable y trágico final del piloto.
“Senna” (ver tráiler y escenas) pone de relieve la dificultad de delimitar las fronteras entre documental y ficción, si es que ya no son lo mismo o, cuanto menos, intercambiables. Esta pieza del británico Asif Kapadia dedicada al legendario Ayrton Senna encaja perfectamente con la obra de un devoto que profesa su devoción en pantalla grande y construyendo un relato a base de las gestas y tragedias que conformaron la brillante carrera del piloto brasileño. 

Es decir, espíritu fan y pulso de épica para introducirnos en las entrañas de la Fórmula 1, desde las subtramas de boxes al fragor del interior del monoplaza, desde el interior de la curva a la sala de reuniones de los pilotos. La cámara es un testigo constante, a menudo asombroso en su presencia invisible —las votaciones y debates entre los corredores, la defensa de Nelson Piquet a Senna, el acalorado enfrentamiento entre Senna y Jean-Marie Balestre, el entonces presidente de la FIA—.
 
En esa construcción de una leyenda en formato audiovisual, Kapadia goza de material exhaustivo, tremendamente valioso tanto en las espectaculares secuencias que tienen lugar en los grandes premios como en el metraje casero que filma a Senna en su intimidad, o el televisivo que introduce la dimensión mediática en las declaraciones  post-carrera —estimables apuntes que el director dirige hacia una tesis sobre la interferencia de la política en el deporte— o sugiere el romance con la presentadora de televisión Xuxa.

“Senna” tampoco escatima en la elaboración de una mirada más desconfiada hacia el mito, el lado menos amable y más visible en los desencuentros con Alain Prost —con especial énfasis en la “revancha” contra el francés en el Gran Premio de Japón de 1990—, pero no desestima en ningún momento la hagiografía de una figura que bien podría haber sido carne de un estudio sobre el carisma y la seducción para con las masas: Senna podría pasar por héroe de personalidad más bien mediocre y permanentemente encomendado a Dios, pero sus gestas sobre la pista, su actitud suicida y, en última instancia, su aciago final, casi premonitorio, la trascendían para convertirla en hito del deporte y alimento inconmensurable de pasiones.

Precisamente, la consabida y trágica muerte de Senna en Imola, San Marino, supone el clímax escalofriante del filme: la cámara vuelve al punto subjetivo del piloto y desde dentro del monoplaza, todo artificio de voz en off, música o declaraciones, es dejado a un lado para permanecer únicamente con el ruido del motor. La escena resulta insoportable por alargada, porque sabemos de la inevitabilidad de su término, al fin y al cabo conclusión necesaria y fatal de un documental que más pareciera una ficción épica y capaz de estimular hasta al más reticente al deporte de las cuatro ruedas.

Una ojeada a la ficha técnica de este apasionante documental arroja no pocas pistas sobre su extraña personalidad. No hay director de fotografía, porque absolutamente todas las imágenes de las que está compuesto son de origen televisivo, muchas veces en filmaciones no mostradas antes. No hay participantes, en la medida en que solo la voz de, no obstante, una decena de personas entrevistadas (entre ellas, Alain Prost) compone el acompañamiento sonoro, y la lógica construcción del discurso. Y a pesar de todo ello, o tal vez justamente gracias a estas ausencias, Senna constituye uno de los ejemplos más extraños de documental con voluntad comercial de los últimos años.

Ayuda a ello la vida del piloto: los fulgurantes diez años (1984-1994) en que su duelo con Prost puso de moda televisivamente la Fórmula 1 como nunca antes. Y la personalidad del personaje, nacido en una familia rica pero denunciante de las condiciones de vida de la gente humilde de su país; arriesgado en la conducción hasta lo temerario, pero al mismo tiempo, rebelde frente a las instituciones del circuito. Un héroe perfectamente reconocible, enfrentado a un malvado (Prost) y a un poder caprichoso y corrompido (Jean-Marie Balestre). 

Por si fuera poco, con una muerte heroica, en la flor de la vida, en su àpice deportivo, en plena y dispar lucha por los derechos y la seguridad de sus pares pilotos. Un recordatorio de que una buena existencia es cinematográficamente mejor materia prima que el mejor de los libretos.


Clip - documental completo:



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