miércoles, 30 de octubre de 2013

CINE ARGENTINO - TIEMPO DE VALIENTES (2005) de Damiàn Szifròn






BUDDY-MOVIE PORTEÑA


* * * *
MUY BUENA



Mariano Silverstein, es un psicoanalista que a raíz de un accidente de tránsito se ve involucrado en un juicio penal. Aconsejado por su abogado solicita al juez una probation, figura legal por la que un juicio se suspende y el acusado debe realizar tareas comunitarias dentro de su actividad, en lugar de recibir una condena. La tarea que el juez le asigna a Silverstein no es otra que la de atender a Alfredo Díaz, un inspector de la Policía Federal anímicamente devastado por una severa crisis matrimonial.


El segundo largometraje de Damián Szifron confirma su gran talento como realizador. Una buena transición desde su exitosa incursión televisiva hasta su debut en la pantalla grande con "El Fondo del Mar" que en su nueva película nos muestra un director que evoluciona y que fiel a sus principios se muestra audaz, dinámico y provocador. Lejos de las obsesiones psicológicas y las profundidades dramáticas de su primer film, Szifron nos propone disfrutar con un film argentino comercial mas que digno. 

Su caràcter lùdico nos muestra a un director -que es una realidad mas que una promesa- y deja en claro una veta del cine industrial nacional con terreno para progresar, en una apuesta al entretenimiento y a la diversión, sin por eso dejar de ser un producto de calidad y elaborado con cuidado e inteligencia. De esta forma, Tiempo de Valientes se convierte en una de las pocas películas rescatables de una temporada de cine nacional 2005 mas bien desértica y aciaga, donde apenas un par de títulos le escapan a la mediocridad. 

Es difícil enmarcar al film en un genero de los clásicos. Podría decirse que es una comedia de acción al estilo de la buddy-movie clásica hollywodense con dos personajes apuestos que se atraen y comparten protagonismo al estilo de la saga "Arma Mortal" en un contexto inconfundiblemente porteño. En ese fèrtil terreno al que Szifron admira y rinde reconocimiento, podría decirse también que se desarrolla un western urbano en donde el autor también se encarga de homenajear a Sergio Leone y sus spaghetti western con una música que remite sin dudas a las nostálgicas melodías que para los citados western componía el inolvidable Ennio Morricone. 

Lo cierto es que la gran virtud de este film radica en su capacidad para desestructurarse y no amoldarse a una técnica única, por el contrario, encuentra el ritmo justo y medido para variar sus tonos desde la acción, la comedia y el thriller. Se nota la mano de Szifron en cada aspecto del film, desde la delineación de sus personajes que se amoldan al slogan del film que dice que "al igual que los tiempos, los héroes cambian" y estos improbables héroes se convierten en tales a pesar de sus vidas personales que transitan rumbos de fracaso. 

Es por ello que la presentación de los mismos como su evolucionar en la historia sin caer en lo reiterativo es vital. Igual resultado se percibe con el devenir del relato, plagado de sorpresas -en general acertadas, desopilantes e hilarantes- si bien la premisa inicial de un cine para disfrutar mucho y pensar poco la hace caer en ciertas improbabilidades que la ingeniosa puesta en escena, muchas veces lindante con la parodia, hace disimular muy bien tal despropósito. Y si bien el tono serio de la trama de corrupción y crimen da paso a momentos logrados de comedia, es de rescatar que en dicha combinación el film no busca actitudes políticamente correctas en cuanto al realismo con el que muestra ciertas instituciones o entidades pùblicas que se verà reflejado en su identidad para nada hipòcrita ni demagògica. 

Queda bien en claro que Luis Luque y Diego Peretti son dos polos opuestos que como tales, se atraen. Uno un policía antihéroe, perdedor, el otro un psicoanalista seguro de si mismo y controlador de situaciones, aunque el destino los hará intercambiar roles. El talento interpretativo de ambos ya sea de manera individual o conjunta es fantástico en su funcionamiento, se complementan muy bien y dan a la perfección con el pysique du rol de cada personaje. 

A medida que el personaje de Luque cede protagonismo, Peretti se hace cargo de la acción y se pone a sus espaldas el destino del film, con una interpretación que vale en cada gesto para demostrar que Peretti es un actor ideal a la hora de la comedia y demostrando una vez mas porque es uno de los actores mas dúctiles y talentosos del momento. Oscar Ferreiro, como de costumbre se luce como el malo de la película en su regreso al cine luego de casi dos décadas. Un guiño para los fanáticos de Szifron y seguidores de "Los Simuladores": inconfundible resulta el homenaje a sì mismo que hace el director en al desenlace, con el personaje final del agente recluta que interpreta en tono similar a la serie televisiva Alejandro Awada.


Clip - trailer:



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