viernes, 27 de septiembre de 2013

CINE ARGENTINO - EL AMOR Y LA CIUDAD (2007) de Teresa Constantini







EL CORAZÒN TIENE RAZONES...


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REGULAR



Cuenta la historia de tres personajes que viven en un mismo edificio. Por un lado una pareja algo dispar: ella, una refinada decoradora de más de cuarenta y cinco años y él un joven de treinta y pico, con un futuro incierto. Por otro lado, una joven artista plástica desocupada y algo desquiciada, que retrata a sus vecinos, a los que espía y dibuja a su manera. El punto de encuentro de los tres personajes es un bar vecino, haciendo de este modo al dueño, testigo involuntario del triángulo, en cuyo armado mucho tendrá que ver un famoso personaje que vive en París.

Llega el segundo largometraje de Teresa Costantini y esta vez, Buenos Aires y París, serán los escenarios elegidos para rodar “El Amor y la Ciudad”, dos urbes eminentemente cinematográficas en la fotogenia  y en la tradición que representan. Hablada mitad en castellano y mitad en francés, un bienvenido film nacional con aire afrancesado que cuenta con ese pintoresco matiz que le otorga ese mundo de bohemia y excentricismo de artistas y ese submundo tan particular en el que se mueven. 

Costantini, nuevamente en el rol protagónico como en la coral “Acrobacias del Corazón” cumple una buena labor tanto delante como detrás de cámaras, aunque ciertas desprolijidades narrativas conspiran contra lo que podría haber sido un gran film. Una actriz y realizadora que ha demostrado en sus largometrajes establecer un lenguaje propio, con tiempos secuenciales y movimientos de cámara registrados, aquí también deja su marca autoral, valiéndose de un reparto de lujo (con intervenciones de reparto de la talla de Jean Pierre Noher y Claudia Lapacò) cuyos personajes tienen historias interesantes para contar, funcionales al relato.

Entre el personaje de Jean Pierre Bauchau y el de Teresa Costantini se plantea una relación de padre e hija y como influirà en la identidad de ambos, el ocultamiento de dicha relación, el paso de los años, el abandono y el emotivo reencuentro final. A partir de entonces el rodaje se traslada a Francia donde no podrán faltar las imágenes de los típicos y bellos rincones parisinos. En realidad nada habrá de novedoso ni de interesante cuando la historia comienza a revelarnos el porque del conflicto entre un padre intelectual histriónico y una hija abandonica que no logra definirse en su relación de pareja, cuando los sentimientos se confunden. 

La reconciliación y la comprensión de ese pasado se irán desarrollando de forma esperada y previsible, pero correcta. Si bien abrupta en su desenlace, lo que deja un sinsabor y cierta sensaciòn de incongruencia respecto a esos ricos diálogos que los personajes entablaban, dotando de interés la historia. Las tramas paralelas que quedan en Buenos Aires, también tendrán componentes un tanto inconclusos. 

Los personajes que no logran relacionarse afectivamente bien ni se logran definir en su indecisión abarcan a la relación entre el personaje de Navarro (en otra convincente interpretación) y la brillante joven Vera Carnevale, quien es una autentica revelación que desenvuelve toda su potencia actoral  interpretando a una chica solitaria, depresiva y ciclotímica que pinta retratos de sus vecinos mientras su vida no encuentra un rumbo demasiado defiido. Ambos establecen una relación plagada de erotismo, soledades, años perdidos y sueños frustrados. El desenlace del film resulta un tanto arbitrario y destinado a la imaginación del espectador en como se prolongarà dicho triangulo amoroso, mientras cada uno intentarà encontrar su mosaico dentro de esta coral historia.


Clip - trailer:




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