jueves, 30 de mayo de 2013

HOLLYWOOD - 1408 (ìdem, 2007) de Mikael Hallstrom





TERRORES NOCTURNOS
  

* * * 
BUENA
 

El realizador sueco Mike Hallstrom quien hace un par de años debutò en Hollywood con la sobre valorada y poco creíble “Descarrillados”, se une a un grupo de producción íntegramente europeo para adaptar al cine un cuento escrito por Stephen King, un abonado a las adaptaciones cinematográficas hollywoodense y rey absoluto del género novelesco del terror y la ficción.

El afamado escritor de novelas de terror Mike Enslin sólo cree en lo que ve con sus ojos. Sin embargo, después de una saga de bestsellers dedicados a desacreditar los hechos paranormales ambientados en los más terribles cementerios y casas encantadas de todo el mundo, el autor no posee una prueba real de la existencia de vida después de la vida. 

Pero la interminable secuencia de largas noches libres de fantasmas vividas en solitario por Enslin está a punto de cambiar definitivamente cuando entra en la suite 1408 del famoso hotel Dolphin para su último proyecto: “Diez noches en habitaciones de hotel embrujadas”. Despreciando las advertencias del director del hotel, el autor es la primera persona en varios años que se hospeda en la habitación conocidamente embrujada. Mike Enslin tendrá que enfrentarse a sus demonios para llegar al final de la noche.
 
Lo logrado de este film de terror es el factor pensante. Ese andamiaje inteligente y original que hace avanzar al guión, distanciándolo de las habituales propuestas híper oxidadas que ofrece el género. Lejos de lo explícito y sin abusar de litros de sangre, su factor miedo se apoya en la sugestión, el suspenso y el trabajo sobre la psicología del protagonista, sostenida de forma brillante por el gran Cusack, quien el director se sabe seguro de reposar en el destino del film, sin tener que recurrir a lo sádico y perturbable de la olvidable “El Juego del Miedo” y sus hermanas menores, productos más que descartables del Hollywood de hoy. 

John Cusack en otro unipersonal brillante es el cínico total que descree de leyendas y supersticiones, de fantasmas y experiencias paranormales, de esas que nutren su trabajo y le reditúan una escasa fama. Su escepticismo y la búsqueda de los desconocido son el punto de partida para que lo llevara a enfrentarse con los traumas íntimos más hondos (la capa dramática más visible del film hasta llegar al borde de regodearse en la propia tragedia de este hombre) lindantes con la paranoia y la locura que despierta un pasado irresuelto y va uniendo las piezas de la trama a medida que avanza a manera de rompecabezas, como en un deja vu, un laberinto sin salida tan escalofriante como medido para no caer en los excesos que abundan los films de clase b que hoy (lamentablemente) definen al género del terror. 

Es importante destacar el gran trabajo en la narración del director y su trío de guionistas, quienes con un presupuesto limitado y sin acudir a escenas violentas y sangrientas logró un film que asusta desde lo psicológico (climas y ambientaciones claustrofobias mediante) aunque recurre a golpes bajos como la referencia al trauma del personaje principal, por demasía torturante. Quizás a nivel de balance, otro elemento reprochable puede ser la poca participación de un gigante actoral como Samuel L. Jackson. 

Es incomprensible un rol tan limitado para semejante intérprete y su encabezamiento en el póster del film solo puede entenderse como un golpe publicitario, ya que se asemeja más a una participación amistosa (de esas que suele hacer Jackson tipo cameo, como para Steven Sodervergh en “Un Romance Peligroso”) que a un rol establecido por contrato. Su intervención le hubiera dado más calidad al film, pero debemos conformarnos con una escena brillantemente trabajada a la par de Cusack donde se elabora la antesala de esta autentica travesía al infierno.

Clip - trailer:



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