viernes, 19 de abril de 2013

CINE ARGENTINO - EL VIENTO (2005) de Eduardo Mignona




EL CINE INTIMISTA


* * *
BUENO



El dolor, la culpa y la búsqueda de la felicidad son los ejes de la historia de Frank, un campesino de la Patagonia que nunca salió de su pueblo. La muerte de su hija lo llevará hasta Buenos Aires para reencontrarse con su nieta Alina. Frank lleva consigo la noticia de la muerte de la madre de Alina, sus recuerdos y un secreto que había jurado no desvelar. La corta estancia de su abuelo renovará los lazos afectivos y permitirá a Alina recapacitar sobre su vida y sus sentimientos.

El creador de films tan diferentes entre si como "La Fuga" y "Cleopatra" vuelve a la pantalla grande con uno de los films mas esperados de la temporada cinematográfica nacional que a mediados de año todavía espera su primera gran película. Un director de trayectoria, una dupla actoral de primer nivel y una historia intimista y poco habitual en su filmografía son la promesa de un film que así y todo con sus imperfecciones se apoya en sus interpretes para redondear un balance positivo pese a no tener destino de gran película.

La película tiene un aire intimista, sencillo, sin demasiadas pretensiones pretende contar una pequeña historia dramática, a la manera que David Lynch lo hizo para su lograda road movie "Una Historia Sencilla", el film apela a la corrección argumental y a la justeza de sentimientos solo para cumplir, pero para trascender en una historia cuya emotividad no llega a alcanzar las dimensiones que el publico esperara. En sus mejores épocas Mignogna nos enternecía el corazón y nos inamaba a creer con films como “Sol de Otoño” y “El Faro”. En "El Viento"  todo es mas pausado, mas intimo, de poco dialogo; por eso es que parece mas frìo, distante y poco identificado con el publico. Pero así y todo tiene sus valores cinematográficos. 

El director nos acerca con su nueva película a dos mundos que parecen opuestos, pero que se encuentran íntimamente ligados. La juventud perdida en su indefinición, contrasta con la vejez que enfrenta su fracaso, así la historia va deviniendo en sus vetas dramáticas, los personajes se van conociendo, se van entendiendo, van cambiando y van aceptándose como familia, mientras cada uno resuelve sus problemas personales.

Mas allá del contraste generacional Federico Luppi y Antonella Costa son dos de los mas brillantes interpretes de sus respectivas generaciones. Luppi parece ponerse cada vez mejor con lo años y muestra fiel de esto es su excelente composición de un hombre al que Luppi sabe dotar de la rudimentarez y honestidad de un hombre de campo. Un duro por fuera, pero sentimental por dentro, que sabe querer a su manera. 

Al personaje de Costa también le cuesta expresarse, le cuesta encontrarse consigo misma, con su identidad, con su vida, hacer las pases con su pasado y aclarar su presente. Una de las actrices contemporáneas mas expresivas y carismáticas capta estos elementos a la perfección para componer a un personaje a su medida y sobresalir a pesar de las dimensiones limitadas que propone Mignogna.

Una receta probada de efectismo y justeza parece ser la que ensayò Mignogna para contar una historia austera. El buen clima dramático generado gracias a dos excepcionales actuaciones la condena a ser solo una buena película y el hecho de no animarse a romper el molde es la paràbola argumental que trazan dos personas que eligen el destino esquivo de sus vidas.


Clip - trailer

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