viernes, 29 de marzo de 2013

CINE EUROPEO - EL NOVENO DÍA (Der Neunte Tag, 2004) de Volker Schlöndorff




EL REVISIONISMO ALEMÁN 

* * * * 
MUY BUENA





"El Noveno Día" bien puede llegar a formar parte del acto de revisionismo que el cine alemán se ha propuesto últimamente a manera de buscar en su pasado culpas propias y aprender de los errores cometidos. Ya sea sobre temáticas referidas al nazismo como en “La Caída” o en "La Secretaria de Hitler”, o bien a los alcances del comunismo que también lo alcanzan en “¡Adiós, Lenin!”, como los movimientos sociales de los ’60 tal caso el de “Los Edukadores”.

El padre Kremer es uno de los sacerdotes católicos encerrados en un campo de concentración por la Alemania nazi. Kremer es un teólogo que pertenece a una influyente familia de Luxemburgo. Tras la ocupación alemana se negó a aceptar las leyes racistas que condenaban a los judíos y por ello corrió la misma suerte que los miles de judíos encerrados a la espera de la muerte. El Vaticano no ha hecho ningún tipo de declaración, ni a favor ni en contra, y los nazis buscan que el influyente obispo de Luxemburgo, distanciándose del Papa, firme un comunicado de colaboración con la ocupación alemana.

El obispo se niega a recibir a ningún miembro de las SS alemanas y hace repicar todos los días las campanas en señal de duelo ante la ocupación del país europeo. Un ambicioso teniente de las Gestapo hace salir al padre Kremer del campo de Dachau con el pretexto de permitirle acudir al cementerio a despedirse de su madre recién fallecida, pero realmente lo que quiere es que en el plazo de nueve días el teólogo sea capaz de convencer al obispo de que firme el comunicado. La amenaza es grave: si no lo consigue su familia y sus compañeros de barracón pueden ser eliminados, pero si el obispo acepta, el padre Kremer no deberá regresar al campo de concentración, su familia podrá abandonar el país y sus compañeros sacerdotes tendrán mejores condiciones de vida.

“El Noveno Día” es un testimonio de suspenso, melodrama y guerra que se apoya en la indudable calidad de su realizador cuya única objeción puede llegar a ser la utilización de ciertos recursos que no le permiten evitar algunos trazos gruesos o metáforas simplistas, lo que no le quita identidad al film, el cual se convierte en un alegato sobre la barbarie de los jerarcas Nazis. Sobre las atroces realidades de sus actos y de como aceptar los errores del pasado para ser mejores en un futuro, es una premisa indispensable a quien pretende ser grande en un futuro haciéndose cargo de las propias culpas del pasado.

En todos los órdenes de la vida poco rumbo puede tenerse en un futuro, si no sabemos de donde venimos, por eso vale la filosofía del film para retratar la mentalidad de la sociedad germánica por aquellos años, como un gigante adormecido y vencido. Es por esto válido tal revisionismo si se tiene en cuenta un pasado controvertido y cambiante tanto social como políticamente con lo cual dicha vuelta al pasado propone una búsqueda profunda y comprometida, tal es el caso del nuevo film de Volker Schlondorff, el exitoso realizador de la magnifica "El Tambor".

La labor interpretativa de Ulrich Matthes es para destacar. En la antípoda del despreciable Goebbels que compuso para "La Caída" el cura perseguido que compone en este caso deambula a lo largo del film como un condenado sin rumbo y en la exteriorización exacta del intérprete alemán se puede vislumbrar el enorme tormento y lamento interior por el que transita este sacerdote como centro de un relato que en realidad lo que hace es enfrentar a la sociedad de estos días con la de aquellos más oscuros, en un dilema moral que más de uno debería animarse a afrontar. 

Porque el cine entretiene, pero también hace pensar y siempre es valido lo último, sobre todo en estos tiempos, de escasa autocrítica.

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