martes, 31 de julio de 2012

CINE LATINO - PROFUNDO CARMESÍ (1996) de Arturo Ripstein

 



EL CAMINO DEL CRIMEN


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EXCELENTE



En la filmografía de este destacado cineasta puede probarse la imposibilidad o esterilidad de separar la forma del contenido de una obra de arte. Autor de extensa y reconocida filmografía, Arturo Ripstein comenzó su carrera cinematográfica de la mano de Luis Buñuel. La soledad de las almas, un pesimismo sombrío y la imposibilidad de cambiar la propia naturaleza son temas recurrentes en su obra, así como el uso del plano secuencia como herramienta fundamental de su lenguaje.

En general, podemos sostener que todos los personajes del mundo de Arturo Ripstein son víctimas de sus propias trampas psicológicas y se nos presentan atrapados por extensos planos secuencia y por envolventes movimientos de cámara. Los giros de la cámara parecen ser consecuencia de la decisión de capturar en ambientes cerrados las acciones principales del relato y de la utilización de planos largos. De esta manera, la cámara queda capturada junto a los personajes y se ve obligada a realizar movimientos circulares que eviten el corte directo.

Particularmente, “Profundo Carmesí” es un filme acerca del color que celebra terribles secuencias teñidas de rojo sangre y oscura violencia. La puesta en escena parece determinada por este tono que es el color pasional por excelencia, como ya lo han testimoniado Vincent Minnelli y Douglas Sirk. En este sentido, la utilización simbólica de este matiz llena de fuerza y agresión al filme. Su protagonista, Coral – por supuesto que no es casual la utilización de este colorido nombre – se nos presenta en vestuarios de esta tonalidad o manchada por la sangre de sus víctimas.

Al estilo de “El Lugar Sin Límites” – filme bastante anterior que el autor realizó con Manuel Puig como guionista – la ligazón entre este color y la protagonista es bastante clara y contundente. Los juegos entre colores que contrastan y que se resaltan mutuamente, producen una violencia visual que impacta y que es redundante con respecto a la historia que el filme cuenta. Forma y contenido no se contradicen ni producen contrapuntos: sino que por el contrario, se fortalecen operando en el mismo sentido y extremando la brutalidad ya contenida en el guión de la obra.

Arturo Ripstein parte del género latinoamericano por excelencia: el melodrama, para despedazarlo llevándolo al extremo. En este caso, la ideal pareja protagonista característica de este género se aleja del estereotipo y se encuentra constituida por un calvo gigoló y una obesa enfermera sin escrúpulos. Y es que este artista parece reírse con ironía ante la idea de un amor sin límites ni obstáculos. La crítica al núcleo familiar en “Profundo Carmesí” es devastadora: Coral abandona a sus hijos al inicio del filme y se dedicará a asesinar mujeres solitarias junto a su amante. El móvil de su accionar serán los terribles celos que le impiden ver a su amado cortejar a estas viudas. 

En este filme, la soledad que atormenta a todos los personajes es una de las temáticas principales. Esta nefasta pareja permanece insólitamente unida hasta la muerte para evitar este sentimiento, pero, además, es la desolación que angustia a sus víctimas, el factor que les permite llegar y aferrarse a ellas. Ningún personaje desarrollará los roles típicos del melodrama canónico: aquí ninguna madre es perfecta o se sacrifica por sus hijos, ningún hombre es fuerte y seguro así como ninguna mujer es una terrible femme fatal. De hecho, todos los seres de este mundo son miserables, infelices y asquerosos.

Enmarcada en el cine de género, “Profundo Carmesí” también es una road movie bastante particular, que le otorga poca importancia a lo que sucede en los caminos. Los trayectos hacia las casas de estas mujeres sólo constituyen transiciones en el relato y es que estos personajes serán víctimas tanto de sus respectivas psicologías como de la puesta en escena. Porque el filme atrapa en asfixiantes y claustrofóbicos ambientes a las acciones más importantes de la estructura narrativa. 

Entonces, cada "viuda-víctima" es una nueva serie, un nuevo punto en el trayecto que atraviesa esta pareja y que se constituye en el esqueleto de la obra criminal. El viaje de esta pareja es metafórico, es un viaje hasta las acciones más despreciables cuyo punto máximo está dado por el asesinato de niños. De una ferocidad y crueldad inteligente y corrosiva, Ripstein evoca, con dureza, una intensa historia de amor que desemboca en una vorágine criminal. Esta road-movie basada en hechos reales es un áspero y escabroso relato rodado sin concesiones y atravesados por una galería y llena de atractivos y marginales personajes.

El film parte de hechos reales aunque no lo mencione y nos atormenta con una ficcionalidad que tiene base en hechos que realmente han ocurrido, lo que implica una mirada que se espanta y que se ve tentada a bajar la vista. Pero también propone una mirada que se desdobla, determinada por el uso que Ripstein realiza de los espejos mediante los cuales pone en abismo la puesta planteando la representación de lo representado. Alejándose de esta manera, de todo realismo y también de cualquier tipo de documentalismo. 


“Profundo Carmesí” ahoga la mirada en las profundidades de esta estética de la violencia sin límites que incomoda e increpa, que sacude y despierta, que implica una actitud moral y vital ante el cine y ante el arte, principio insoslayable en el decpalogo autoral de Ripstein. La obra trae y mata a sus protagonistas desde sus reflejos. Sólo el espectador que se interese por la obra y que decida investigar al respecto descubrirá que la crueldad de la ficción no ha superado a la realidad.



Clip - trailer:





Link: texto de http://www.imaginacionatrapada.com.ar/Cine/profundo-carmesi.htm





lunes, 30 de julio de 2012

CINE LATINO - ESTACIÓN CENTRAL (Central dò Brasil, 1999) de Walter Salles







CARTAS A LA ILUSIÒN


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MUY BUENA



Estación Central fue considerado uno de los filmes más galardonados a su temporada de estreno, incluyendo dos nominaciones en la correspondiente edición de los Oscars: a la mejor actriz principal y a la mejor película en habla no inglesa. Walter Salles, un cineasta nacido en Río de Janeiro, es el responsable de la realización y quien aportó la idea que dio origen al magnífico guión. Quien tuviera posterior repercusión con su adaptación de "Diarios de Motocicletas" (2004) y su desembarco en Hollywood con "Dark Water" (2006), antes ha producido varios documentales, ampliamente premiados, ganando notoria popularidad en su tierra natal.

Es de esperar que con esta cinta haya despertado de su letargo el somnoliento cine brasileño de los últimos años, lejos de la creatividad del "Cinema Novo" de los '50 y '60. Por este motivo, algunos estudiosos no han dudado en calificar su estilo neorrealista como "Novo Cinema Novo". Salles logra transmitir casi de forma solidaria en su cine, esa necesidad de un testimonio sincero y valiente, en tiempos de un mundo cambiante a pasos acelerados. Aquí radica la fuerza de la película: en su capacidad para plasmar, a través de unas esmeradas imágenes y unos sencillos diálogos, el poder redentor de las relaciones humanas. 

Y esto lo consigue Salles - sin intermitencias, a lo largo de la hora y media duración de la cinta- recogiendo con su cámara diversas realidades de un Brasil menos conocido, bien alejado de los ambientes carnavalescos y frívolos que a veces distorsionan la visión del gigante carioca. El autor prefiere retratar la vida real de la gente, pero tampoco ha cedido a la tentación de presentarnos la imagen de un país hundido en la miseria y la violencia, y en el que nada puede cambiar. El realizador huye de la frialdad de ciertas producciones de cine social enmascaradas en su propia mentira progresista, dotando a su película de una particular emotividad.

La acción comienza en la principal estación ferroviaria de Río de Janeiro, que da título original al film. Allí, Dora escribe cartas a personas analfabetas. Profesora ya jubilada, consigue con este trabajo unos reales que añadir a su exigua pensión. Esos clientes, que ponen el alma en las frases que le dictan, no son capaces de conmover su endurecido corazón; para ella la gente es masa: ha conseguido hacerse insensible al sufrimiento personal que hay detrás de cada historia. Pero el destino le ofrece la oportunidad de redimirse: Josué, un niño de nueve años que ha perdido a su madre y vive con la ilusión de encontrar a su padre, que reside en un lejano pueblo del Nordeste de Brasil. Por diversas circunstancias y a través de sus cartas, Dora le acompañará en esta larga aventura, que significará para ella una verdadera conversión del corazón.


Contribuye al efectismo del film su exquisita puesta en escena y su sensibilidad para llenar de simbolismo diversos objetos. La otra clave de la película hay que buscarla en la prodigiosa interpretación de Fernanda Montenegro, que hace lucir a su lado al debutante Vinicius de Oliveira. Palabras como ternura, piedad, amistad, tolerancia, son el abecedario imprescindible del film. El emotivo mensaje con el que Salles sella el relato, refuerza su moraleja final con un mandato contundente: tan solo basta mirar a nuestro prójimo mas próximo. Si tan sólo de eso se tratara.

domingo, 29 de julio de 2012

CINE LATINO - COMO AGUA PARA CHOCOLATE (1992) de Alfonso Arau






EL SABOR DEL ÉXITO


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MUY BUENA


Como Agua Para Chocolate ha significado un fenómeno muy interesante dentro de la cultura mexicana contemporánea. La primera novela de Laura Esquivel obtuvo muy buenas críticas y un gran éxito de ventas, causando un auténtico furor. Calificada como ejemplo paradigmático del realismo mágico, la novela logró traspasar los límites de la mera curiosidad y colocarse como el libro de ficción más vendido en México en los últimos veinte años. De esta manera llegó Como Agua Para Chocolate, en version de largometraje.

Historia de amor y buena comida ubicada en el México fronterizo de principios de siglo XX. En medio de los olores y sabores de la cocina tradicional mexicana, una joven sufrirá largos años el egoismo retencionista de una madre, por un amor que perdurará más allá del tiempo. Su paso al cine fue producto de la buena suerte y de la inteligencia de Alfonso Arau para transponer una novela a la pantalla. El autor, actor y director mexicano muy popular a principios de los setenta, se interesó inmediatamente en producir un filme basado en la novela de Esquivel, su mujer en la vida real. 

Sucede que en los últimos años, el realizador no era muy popular en México, pues su carrera la había continuado en Hollywood como guionista y productor, un ámbito acostumbrado a este tipo de historias que el film relata, terreno al que regresó en posteriores ocasiones con "Un Paseo por Las Nubes" (1995) y "Picking up the Pieces" (2000). Realizado con un presupuesto mucho mayor que el común para el cine mexicano, con técnicas cinematográficas hollywoodenses que Arau puso en práctica y con un gran sentido comercial, el film marcó un quiebre para la industria mexicana moderna. 

El resultado es un film fiel a la novela original, excelentemente producido y mejor aún comercializado. Los diez Arieles -máximo galardón local- otorgados a esta producción y el éxito internacional de la misma, comprueban que Arau sabía muy bien lo que estaba haciendo. Arau conjuga un éxito económico con un éxito a nivel artístico. Una buena historia es la clave principal para un buen filme y este largometraje sin dudas lo posee.  

Indiscutiblemente el filme cuenta con sólidos valores estéticos, pero su relato es la clave del éxito. El cine es un arte audiovisual que narra historias y espera contar con personajes interesantes que viven un conflicto que mantenga la atención del espectador y posea una amplia llegada, la cinta también cumple con este cometido.  Empresa nada sencilla si se tiene en cuenta que en el último cuarto de siglo el cine mexicano se ha debatido en dos polos desgraciadamente opuestos: el cine comercial -artificial, barato y vulgar- y el cine de arte -pretencioso, críptico y complejo-. 

Los cineastas mexicanos modernos y de gran calidad han insistido en contar historias que el espectador del nuevo siglo ha sabido, por fin, comprender, aprehender y atender. Como Agua Para Chocolate haya sido quizás la llave maestra que encontró el hilo conductor del cine de éxito que inicia una nueva camada de autores y deposita a las tierras aztecas a la puertas de un nuevo resurgir.

sábado, 28 de julio de 2012

CINE LATINO - TROPA DE ÉLITE (ídem, 2007) de José Padilha

 


LA CULTURA DE LA VIOLENCIA



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MUY BUENA



Tropa de Élite es el perturbador y sorprendente debut de José Padilha, una película con vocación documental que muestra un panorama desalentador sin ningún afán moralista. Se inscribe en la senda de la crítica social como ya lo hizo Ciudad de Dios de Fernando Meirelles (candidata a cuatro Oscars en 2003). Basada en el libro homónimo de Luiz Eduardo Soares, André Batista y Rodrigo Pimentel, el film denuncia la corrupción, la violencia, los asesinatos y ejecuciones, moneda corriente en la megalópolis que es Río de Janeiro. 

José Padilha y su equipo merecieron por este trabajo el Oso de Oro que la Berlinale les ha concedido en 2008, un comienzo a lo grande que le deparó al film una secuela en 2010. Cabe mencionar también que el trabajo de Braulio Mantovani como guionista, quien ya brilló en la citada película Ciudad de Dios. El BOPE, cuyo símbolo es una calavera blanca en fondo negro cruzada por dos pistolas y un machete, fue creado en un principio para combatir los secuestros, pero con el tiempo se reenfocó para lidiar con los narcotraficantes reyes de las favelas.

El film recrea una historia de ficción que tiene como protagonista al Capitán Roberto Nascimento, quien tiene bajo su mando una unidad del Batallón de Operaciones Policiales Especiales (BOPE). Corre el año 1997 y el Papa Juan Pablo II ha anunciado su próxima visita a Río, dando comienzo a entonces una operación de cuatro meses cuyo objetivo es sanear la favela Providencia bajo la consigna de que ninguna bala perdida deberá poner en riesgo la llegada de Su Santidad. La voz en off de Nascimento nos va describiendo el trabajo del batallón en un entorno en el que la corrupción es norma, así como su situación personal se encuentra condicionada, atormentada por la presión de su labor y su próxima paternidad. 

El BOPE tortura, asesina y ejecuta, es un ojo por ojo aceptado y sin imprevistos. Unos “héroes” que representan la barrera infranqueable y vital entre las clases media y alta y la pobreza más absoluta actúan de forma implacable. Por otro lado, la corrupción política e institucional está enraizada a todos los niveles y las reglas del juego parecen intocables. Los policías honestos acaban corrompiéndose para poder salir a flote, sin duda una exigencia del sistema al que pertenecen. La policía, mal preparada para este tipo de guerra, ha preferido desviar sus esfuerzos para redondear un sueldo mísero, llegando incluso a entablar verdaderos negocios organizados de tráfico de armas con los propios narcos.

Los hombres de negro del BOPE son elegidos meticulosamente entre policías honrados que superan las duras pruebas físicas y psicológicas de los entrenamientos a los que son sometidos para integrar la unidad. Su brutalidad es conocida así como su incorruptibilidad. Actúan como un comando militar entrando en las callejuelas de las favelas con extremado sigilo y terrorífica eficacia. La realidad es que solo ellos penetran en las favalas, donde la única fuerza motriz es el narcotráfico, un mal de América Latina entera.

Una película imprescindible que refleja la realidad y la hipocresía imperante, que abre también el debate sobre esa parte de las clases privilegiadas que se queja de la corrupción pero la utiliza, de la violencia pero la alimenta aceptando el sistema, insertado en un círculo vicioso de drogas, corrupción y mortandad juvenil. Tropa de Élite es un film rápido, molesto, violento e impactante, con un guión ágil, exacto y efectista. Pero sobre todo está hecho con una más que respetable dosis de honestidad y una sabia autocrítica social.



viernes, 27 de julio de 2012

PROTAGONISTAS - Jack Palance (1919-2006)

 


EL ENTRAÑABLE ROSTRO DEL MAL


Jack Palance, hijo de un minero ucraniano, nació en Pennsylvania el seno de una familia de modestos inmigrante en 1919 y su verdadero nombre era Vladimir Palahnuik. Convertido en uno de los villanos más imponentes en la historia del cine y dueño de una figura que imponía respeto, Palance fue forjando su leyenda en Hollywood, dejando atrás sus duros y marginales comienzos.  

Durante la década del '30 se dedicó a la práctica amateur del boxeo. Lanzándose bajo el seudónimo de Jack Brazzo, da comienzo a una carrera en el boxeo profesional que le deparó varios éxitos, al tiempo que desfiguraba su físico. Años más tarde, Palance dejó el boxeo profesional para ingresar en las fuerzas armadas en los primeros años de la década del '40. Tras ser dado de baja en 1944 debido a un accidente que puso en riesgo su vida, entró en la Universidad de Stanford de California, donde se licenció como dramaturgo en 1949. Antes de encontrar sus grandes oportunidades como actor fue un auténtico buscavidas: trabajó desde vendedor de helados, profesor de natación, guardaespaldas e incluso periodista.

Sin embargo, el destino pronto le encontraría recompensa a tanto instinto de supervivencia: su merecido lugar en el ámbito que lo albergaría en mas de medio siglo de trayectoria. Su físico poco común había sido la carta de presentación cuando en 1947 debió reemplazar primero a Anthony Quinn y luego a Marlon Brando, en la producción en Broadway de "Un Tranvía Llamado Deseo" de Elia Kazan, el mismo director que tres años después lo lanzaría a la gran pantalla con "Panic in the Streets" (1950).
Poco después, el actor recibió una nominación al Oscar por su personaje en la película "Sudden Fear" (1952) y un año después en 1953, aumentó su popularidad tras interpretar a Jack Wilson, el típico villano en "Shane", papel que le permitió ser nominado a un premio Oscar nuevamente. Es entonces cuando empieza a delinearse su imagen de "villano" en cintas como Arrowhead (1953), Man in the Attick (1953) o Sign of the Pagan (1954). En 1955, Robert Aldrich le concede su primer papel protagónico en The Big Knife, donde mostró otra faceta de su talento.

Durante la década de los años '70 atravesó un periodo difícil por haberle dado la espalda a numerosos proyectos de Hollywood, a quien no perdonaba haberlo encasillado en papeles de villano. Pese a otros intentos, gracias a intervenciones a las órdenes de directores reconocidos como Stuart Heisler o su trabajo en "Le Mépris" de Jean-Luc Godard en 1964, pudo encauzar su carrera, si bien siempre se vio obligado a seguir aceptando los papeles de malvado a los que tanto rehusaba. En los años 80 animó con gran éxito el programa de televisión "Ripley, aunque usted no lo crea", en el cual mostraba curiosidades del mundo entero. 

Aclamado por la crítica cinematográfica en la madurez de su carrera, el intérprete de estampa imponente era tan duro en el cine como en la vida real: se refería como inconformista frente a la mayoría de sus roles, se rebelaba contra las reglas de Hollywood y a gran parte de sus directores los tildaba como incompetentes sosteniendo intensas luchas durante el rodaje. Su cara de rasgos duros y su corpulencia lo convirtieron en el malvado ideal en la pantalla grande, semblante que le permitió interpretar casi exclusivamente asesinos y psicópatas en los más de 100 filmes en los que actuó.

Luego de varias producciones italianas de poco destaque a comienzos de los '80, Palance tuvo un regreso notable al mapa cinematográfico con Bagdad Café de Percy Adlon (1987), con Batman de Tim Burton (1989) y encarnando a un notable villano en la comercial Tango & Cash (1991). En 1992, a los 73 años, obtuvo el Óscar al mejor actor de reparto por su papel junto a Billy Crystal en el western revisionista en tono de comedia "City Slickers" donde hacía una parodia de sí mismo como un duro vaquero, mostrando versatilidad y burlándose de su propia imagen.

Misántropo, políglota y buen amigo de su colega Lee Marvin, el actor vivía sus últimos años aislado en su rancho de California y dedicaba tiempo a su familia. Su final aparición en la pantalla fue en 2005 para una serie de televisión llamada "Back When we Are Grown-ups". Aficionado a la pintura, también escribió un libro de poemas, The Forest of Love (1996), pero su estirpe de duro fue sin dudas su faceta mas mentada. El rostro angulado y la barbilla marcada le daban a Palance un aire misterioso con el cual era capaz de asustar tan solo con una fija mirada. Así construyó su propio mito y creó, aún a pesar propio, a un malvado tan querible como inolvidable.


jueves, 26 de julio de 2012

PROTAGONISTAS - Philippe Noiret (1930-2006)




EL BUEN GUSTO FRANCÉS



Nacido en una familia de pequeños comerciantes, Philippe Noiret pasó su niñez en la pintoresca ciudad de Toulouse. Estudió en París, en el Lycée Janson de Sailly y en el Collège de Juilly, en Sena y Marne. Se incorporó al coro del colegio, donde demostró suficiente calidad de voz como para dedicar al canto sus primeros años artísticos. Después de haber fracasado en tres oportunidades sus exámenes de bachillerato, en 1950 abandonó los estudios y se inscribió en un curso de arte dramático en Paris, para luego continuar en el Centre dramatique de l'Ouest, en Rennes. Fue finalmente el literato Henry de Montherlant quien lo convenció de seguir la carrera de actor.

En 1953 se postuló al Théâtre National Populaire, una institución estatal, en el cual fue aceptado, iniciando su carrera profesional como actor hasta 1960, período en el cual interpretó más de cuarenta obras, incluyendo clásicos como El Cid, Macbeth, Don Juan, Las Bodas de Fígaro, El Enfermo Imaginario y La Escuela de las Mujeres. Al mismo tiempo se presentó con éxito en un dúo con Jean-Pierre Darras, que satirizaba a personajes políticos de la época, como Charles De Gaulle, Michel Debré y André Malraux. En el mismo Théâtre National Populaire conoció a la actriz Monique Chaumette, con quien se casó en 1962 y tuvo a su hija, Frédérique Noiret. En 1956, un golpe de suerte le hizo de su primer papel cinematográfico en el filme La Pointe-courte de Agnès Varda, en un remplazo de última hora del actor Georges Wilson, que enfermó y tuvo que abandonar el rodaje.

En 1960 dejó el Théâtre National Populaire, y continuó su carrera como actor de cine en la película Zazie dans le métro (1960) del gran Louis Malle, seguida de Thérèse Desqueyroux (1962) de Georges Franju. Así se fue haciendo conocido entre el público local, pero no logró un papel importante sino hasta 1966, en la película La Vie de château de Jean-Paul Rappeneau. Logró un éxito rotundo en su país con la película El arte de vivir, pero bien (1967) de Yves Robert. Otras películas destacadas y a la orden de cineastas emblemáticos fueron La noche de los generales (1967) de Anatole Litvak, y Topaz (1969) de Alfred Hitchcock.

En la década del '70 participó en más de treinta películas entre las cuales destacan los filmes La guerra de Murphy (1971) de Peter Yates y La gran Comilona (1973) de Marco Ferreri. Esta última, película controversial para su época, demostrando en ella su gran versatilidad, junto a su esposa Monique, que también tuvo un papel en el filme. Otra película destacada fue El relojero de Saint Paul (1974) de Bertrand Tavernier, el primer filme del director y con quien colaboraría en varias películas más. Recibió su primer Premio César al mejor actor, por su participación en El viejo fusil (1975), de Robert Enrico. Otros filmes destacados fueron Un taxi mauve (1977), de Yves Boisset, y Pero, ¿quién mata a los grandes chefs? (1978) de Ted Kotcheff. Amplió su campo de trabajo a Italia, actuando en filmes de destacados directores como Mario Monicelli, Valerio Zurlini, Francesco Rossi y Ettore Scola, entre otros.

En la siguiente década, participó en otra treintena más de películas, siendo nominado al Premio César por 1.280 almas de Bertrand Tavernier, y por Les Ripoux (1984). Obtuvo también, entre otros premios por este rol, el Premio BAFTA al mejor actor por su consagratorio y emotivo trabajo en Cinema Paradiso (1988), de Giuseppe Tornatore, largometraje convertido en un sentido tributo a la cinefilia. Su segundo Premio César lo recibió por su trabajo en La vida y nada más (1990), nuevamente de Bertrand Tavernier. El punto más alto de su popularidad lo alcanzó en su madurez, al interpretar al poeta Pablo Neruda en el filme El Cartero (1994), de Michael Radford, película aclamada por crítica y público, que recibió numerosos premios internacionales.

Actor fetiche del mencionado Bertrand Tavernier en las destacadas El Relojero de Saint Paul y en Que Empiece la Fiesta, entre otras películas, formó pareja cinematográfica con íconos de la época como Catherine Deneuve, Romy Schneider y Simone Signoret. De aspecto bonachón, con una presencia corpulenta, una personalidad sencilla y una mirada compasiva, su popularidad creció a lo largo de los últimos años, cuando ya veterano compuso a dos de los mas entrañables personajes de la historia cinematográfica reciente.

Entre varias condecoraciones en mayo de 2000, recibió el premio Trophée du meilleur ouvrier de France otorgado por el presidente del Festival de Cannes, Gilles Jacob y en julio de 2005, recibió la condecoración Legión de Honor en el grado de Caballero. Sus últimas intervenciones en pantalla grande, fueron una comedia familiar estrenada en los cines argentinos y titulada "Padres e Hijos" (2005) y su film despedida estrenado luego de su desaparición, 3 Amis (2007)de Michel Boujenah.

Su prolífica carrera alcanzó cerca de los 150 filmes y numerosas obras de teatro, en los cuales se destacó en prácticamente todos los géneros cinematográficos, desde la comedia hasta el drama. Además de portador de un sólido background en el ambiente teatral, es considerado uno de los actores más populares del cine francés e internacional. Francia ha sido cuna del arte cinematográfico y Philippe Noiret es, sin duda alguna, un auténtico mito viviente de su larga y nutrida tradición.


miércoles, 25 de julio de 2012

DIRECTORES - Robert Altman (1925-2006)

  


 
LA POESÍA DEL DESENCANTO



Oriundo de Kansas, Robert Altman fue además de autor exquisito, guionista, productor y actor, por lo que conocía como nadie los entretelones de la industria de Hollywood, de la que se burló con fina ironía en muchas de sus películas a lo largo de una trayectoria dilatada y destacada. Nacido el 20 de febrero de 1925 y formado en una escuela de jesuitas, Altman estudió matemáticas y llegó al cine casi por casualidad, luego de haber combatido en la aviación de su país durante la Segunda Guerra Mundial. 

 A lo largo de los años, Altman adquirió gran reputación de ser un eficaz contador de historias. Su idiosincracia, tan exhuberante como pesimista lo convirtió en un renacentista del Hollywood de los '60, sumándose a una camada renovadora de directores del estilo de Arthur Penn, Mike Nichols, Peter Bogdanovich y Sam Peckinpah. Su percepción de una identidad socio-cultural frágil, fracturada y terminal fue la marca registrada a la hora de retratar historias modernas, disfuncionales y virtuosas.

Desde su auspicioso debut con "The Delinquents" (1955) a su póstumo film "Noches Mágicas de Radio en América" (2006) sus películas se caracterizaron por su particular estilo coral para integrar diversas historias como lo fueron sus brillantes "Nashville" (1975) y "Vidas Cruzadas" (1993). En total dirigió 86 películas, produjo 39 y escribió 37 de ellas, con un estilo personal y satírico. Altman supo conservar un prestigio que ha reinventado en varias ocasiones la forma de su arte y que ha inspirado tanto a cineastas como cinéfilos por igual. 

Luego de trabajar en varias series para televisión, Altman se consagró con el filme "MASH" (1970), que obtuvo la Palma de Oro en el Festival de Cannes, una sátira sobre la guerra de Corea. posteriormente destacó en "Buffalo Bill" (1975) donde Paul Newman estelarizaba a un cínico héroe del Lejano Oeste y el autor dejaba ver una parte distorsionada de una historia ya contada. Fiel a su estilo políticamente incorrecto, fue portavoz de su línea política, la que jamás acalló, incluso oponiéndose al oficialismo de turno.  

De carácter irreverente, combativo, polémico y audaz, nunca se llevo bien con los popes de Hollywood y con el sistema de estudios. Es el espíritu de ruptura del realizador la única apreciación posible a que, si bien pese a cinco nominaciones a lo largo de su trayectoria, solo acabó recibiendo un Oscar honorario un par de años atrás. Eterno inconformista es el último rebelde de Hollywood, mundillo al que se encargo de parodiar en "Las Reglas del Juego" (1992) y en "Pret a Porter" (1994), metarelato convertido en su documentalista visión del mundo de la fama

Su carrera también supo de inconsistencias cuando cierta liviandad entibió su obra en films como "Hasta que la Muerte nos Separe" (1998), "La Fortuna de Cookie" (1999) y El Doctor y las Mujeres" (2000). Sin embargo, prevalecieron las grandes obras, esas que forjaron una sólida trayectoria autoral. En la madurez de su carrera, la brillante "Gosford Park" (1999) fue un thriller enmarcado en la comunidad aristocrática al mejor estilo Agatha Christie y la impecable "Kansas" (1996) fue un sincero homenaje a la ciudad que lo vió nacer.

Su ultimo film estrenado en la cartelera local se tituló "The Company" (2004) y se centraba en los avatares, competencias y recelos del mundo de la danza. Provocador, perfeccionista hasta el mas mínimo detalle, incansable luchador, con Robert Altman se fue uno de los autores de mas calidad que Hollywood haya conocido. Su concepción del cine como expresión artística lo convirtió en uno de los directores más personales de la cinematografía del siglo XX.

martes, 24 de julio de 2012

CINE EUROPEO - EL LABERINTO DEL FAUNO (ídem, 2006) de Guillermo del Toro


 



FANTASÍA, REPRESIÓN, 
RESISTENCIA Y EXTRAÑAS CRIATURAS




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EXCELENTE



Guillermo del Toro ha construido a lo largo de su corta pero sólida filmografía una figura que lo convierte en director de culto, desde “Cronos”, pasando por “El Espinazo del Diablo”, su versión de “Blade” y llegando hasta un acercamiento al comic en “Hellboy” y sin olvidar a su incursión en el terror hollywodense con “Mimic”. Con las inconsistencias propias de una adaptación al mundo de Hollywood, se vislumbraba un director inquieto y cuya imaginación no tenia limites. Fruto de su incesante labor y de un acercamiento más personal a una realidad que le concierne, Del Toro conjuga su más acabado, trabajado y personal film. 

Del Toro juega a lo largo de todo el film con la cámara, el encuadre, los planos y las angulaciones: objetos que aparecen y desaparecen, la estructura narrativa, los movimientos de cámara, la administración del tiempo en los raccords remiten a figuras metafóricas circulares, con lo cual Del Toro especula con analogías proclives a la repetición y al infinito tiempo y espacio para reflejar el horror y la desesperación de una historia contada desde el punto de vista de una joven atrapada entre su mundo de fantasía que desnuda la cruel realidad del mundo real, lleno de dolor, muerte y represión. 

Del Toro expone ese mal del mundo con intensidad, mostrando ese tumor que enferma la sociedad española (y que bien podría trasponerse o interpretarse como un acercamiento alegórico de Del Toro a la realidad represora en cierto periodo histórico de la sociedad mexicana) y que marca un período histórico latente en su injusticia y represión y así como el laberinto de fantasía que atraviesa la joven protagonista, este se hunde en la oscuridad de la conducta compulsiva por la fatalidad y la fascinación por lo siniestro. 

Dentro de la estructura del relato hay dos dimensiones: la histórica que se sitúa en la España de 1944 y que enfrenta al gobierno franquista en lucha contra los combatientes republicanos y la mítica que es el reino subterráneo del que escapa la protagonista donde figuras mitológicas como el fauno, las hadas y los monstruos conforman su particular mundo. Estéticamente hay en el film una belleza que no es ajena a la degradación y la crueldad, es la presencia de la brutalidad física con el rigor suficiente y exasperante que nos hace sentir la realidad del dolor que oprime a la resistencia de la dictadura. 

El autor personifica la tiranía despótica que se manifiesta en cuerpos marcados, atravesados por el dolor físico y metafóricamente liberados de los fantasmas de la mente que el sufrimiento que padece la joven protagonista hace de su imaginación una vía de escape para tan cruel realidad, un mundo enfermo de poder del que ella es parte y donde el mal parece gobernar. En este pasaje de la representación histórica a la fantasía mítica es donde el film encuentra su elegancia, en la continuidad del pasaje entre ambos mundos que oscila entre lo ambiguo y lo perturbador y de toda la galería de monstruos y seres fascinantes producto de la imaginación de Del Toro. 

El más despreciable de todos es humano y de carne y hueso, el personaje de Sergi López, sádico en su figura de padrastro, se contrapone a la figura ambivalente del fauno, a la del padre de Ofelia muerto y la del propio padre del personaje del capitán. Es a éste a quien Del Toro tan solo con la referencia constante a un reloj y una historia detrás de este detalle logra identificarlo, torturarlo y obligarle una liberación que exorciza potenciando su poder y mostrando la dimensión mas demoníaca de su maldad. Es interesante el abordaje que hace el personaje de Maribel Verdu, vital, desobediente y valerosa, la cámara ética que desnuda la representación del mal, encarnada en la figura masculina y que en el personaje de Verdu rebela el deseo de liberación que se contrapone al imán que parece hechizar al personaje de Ariadna Gil, agonizante, despreciada y enferma, ciega a los reclamos de su hija y en un vinculo que a lo largo del film marca el centro de la densidad dramática que inunda el relato.

Por otro lado, la discusión política del film no se sitúa sólo en un plano ideológico sino también en uno moral, hasta mítico, que vas mas allá de toda contingencia política y aborda una trama social, la identidad que los personajes llevan a cabo con si mismos se acentúa en la oscuridad fascinante de los villanos, el centro de la película. Un desborde de pasión que bordea el paroxismo y que convierte en el retrato de la barbarie el deseo de atacar los rasgos físicos de los oprimidos (el asesinato del hijo del cazador, la tortura del disidente) como una verdad expuesta que incomoda, tan objetiva y concreta que llega a perturbar al espectador para convertirse en un cuento ficticio de hadas plagado de metáforas contado de forma tenebrosa para adultos a manera de desnudar esa maquinaria corrupta de poder.

lunes, 23 de julio de 2012

CINE ORIENTAL - ZATOÍCHI (ídem, 2003) de Takeshi Kitano


 



AS DE ESPADAS


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MUY BUENA

Zatoichi es la última aventura de Takeshi Kitano que busca nuevos horizontes y sorprende con una propuesta novedosa. Un ícono del cine oriental moderno, que solo por esta vez se alejó del genero gángster para dejar su huella en el tradicional subgénero samurai. Zatoichi es un personaje de Kan Shimozawa que tuvo como protagonista una gran serie de películas, 26 films desde 1962 hasta 1989. El guión a cargo de Kitano adapta la historia basada en dichas novelas, y contiene una interesante y disfrutable mixtura de géneros.

Ubicada en Japón en el siglo XIX, Zatoichi es un vagabundo errante, anciano y ciego que se gana la vida dando masajes y jugando a los dados. Pero detrás de su humilde fachada, Zatoichi es un gran espadachín, y junto a su legendaria espada y su andar de ciudad en ciudad, el destino del samurai se verá involucrado en situaciones violentas que dominan la ciudad que habita.

La historia, además de presentar a su protagonista como un misterioso, improvisado y enigmático héroe, va nutriendo al film de personajes y tramas secundarias. Valiéndose de recursos humorísticos como gags a medio camino entre el slapstick y el humor amarillo, el film adquiere su impronta y las tramas que se tejen van tomando forma y otorgándole al desarrollo de la misma una dosis del entretenimiento y la variedad que suelen ofrecer estas propuestas del cine de samurais orientales.  

Con los tópicos característicos acerca del honor, el sacrificio y la traición de la tradición samurai, el film se combina con escenas de acción al mejor estilo clásico que el subgénero ofrece, toques de comedia de la mano de personajes tan extraños como simpáticos y el condimento singular de algunos números de música y baile. La dirección de Kitano es sobresaliente y se vale de un gran manejo de cámaras para escenificar enfrentamientos donde los efectos visuales y la coreografía juegan un papel muy importante, definiendo el estilo del film.
 
De tono surrealista, esta aventura de samurais y venganzas utiliza inmejorablemente los elementos del western. La efectividad con la que aborda una amplia gama genérica habla por si sola del multifacético talento de Kitano. Autor de culto en su Japón natal, quien a lo largo de su carrera oficiara de cantante, humorista, actor, director, guionista, montajista de sus films, construye una parábola tan violenta como cómica. Y en su ductilidad liviana e incatalogable encuentra la brillantez, sutileza, inteligencia, agilidad y extraña gracia a lo largo de sus dos horas de duración.

domingo, 22 de julio de 2012

DOCUMENTALES - FAHRENHEIT 9/11 (2004) de Michael Moore



AUDACIA, CONSPIRACIÓN Y DENUNCIA



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MUY BUENA




El exitoso y controvertido periodista y cineasta Michael Moore, quien fuera el enemigo publico nº 1 del poder estadounidense en la gestión Bush, explota una vez mas su faceta cineasta en otra notable realización tan provocadora y polémica como si antecesora "Bowling for Columbine" (2002) documental sobre la venta ilegal de armas y sus consecuencias en la sociedad americana, que le valió a Moore el Oscar de la Academia. El presente documental se encarga de mostrar las sospechas, las tramas oscuras y las sucesivas mentiras han ido rodeando al poder político durante el desempeño en la función pública del gobierno de Bush plagado de actos de corrupción, sucios negociados y torpes desempeños. 

Hechos probados por medio de un riguroso trabajo de investigación que el documentalista lleva a pantalla valiéndose de todos los recursos que aprendió a utilizar en muchos años de afortunado ejercicio de la dirección en una audaz critica a las altas esferas del poder. En su alegato anti George W. Bush, Michael Moore denuncia la situación política actual de la administración norteamericana que, excusándose en los acontecimientos del 11 de septiembre, ha llevado a cabo una política exterior de turbios manejos basada en sus intereses económicos y personales. El mundo del cine y la política sabe de la habilidad de Moore para levantar polvareda, agitar la controversia y concentrar sobre sí la atención de los medios. Nadie se sorprenderá al comprobar que no le teme a la manipulación ni aplica demasiado rigor periodístico a la hora de conjeturar y denunciar maquinaciones. 

Lo que al realizador le interesa es demostrar, directa y llanamente, la incompetencia y la necedad del gobierno de Bush. Hay que reconocer entonces, que éste ofrece abundantes flancos que el director de "Roger & Me" (1993) sabe explotar con inteligencia, sensibilidad y particular humor. El problema que Fahrenheit 9/11 no logra sortear en su totalidad, no es la realidad periodística expuesta sin tapujos, sino el planteo que hace el director respecto al conflicto bélico desatado en Irak, como consecuencia del ataque a las torres. Regodeándose por momentos en crudas escenas de la guerra que hacen innecesarios a la cuestión en si y que mas allá de reflejar la cruel realidad no aportan demasiado a la denuncia ni su verdad se sustenta en ésta. A estas alturas el negativismo de Moore para con las decisiones que tome el gobierno de turno está mas que probado.

De todas maneras, no es poco mérito haber logrado insertar la profusa cantidad de información política que contiene su película en un entretenimiento del que no están ausentes ni el sarcasmo burlón ni la emoción ni las imágenes más crudas de la guerra. Innegablemente Moore muestra de forma impactante hechos resonantes, incontestables y totalmente respaldados por la verdad de las fuentes. Es rescatable la transparencia de Moore para denunciar los hechos políticos, en un ejercicio cinematográfico sin precedentes. El director, arriesgado, incisivo y comprometido a la causa a riesgo de pagar un alto precio público, refleja su punto de vista desnudando una verdad implacable, poderosa y contundente.


Clip - película completa:


sábado, 21 de julio de 2012

CINE ARGENTINO - NACIDO Y CRIADO (2006) de Pablo Trapero

 



UN ANIMAL DE COSTUMBRE



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MUY BUENA



«No se escapa al Sur, uno no se cura de su pasado», El ruido y la furia (!92) de William Faulkner.



Con Pablo Trapero estamos ante un cineasta que film a film pule su talento y se revela como una de las grandes figuras del cine nacional. En Nacido y Criado cuenta la historia de un desarraigo, de la forma mas atroz y perturbadora que puede retratarse la pérdida de un ser querido a medida que el tiempo, indefectiblemente, pasa dejando su huella. 

Es un desalmado retrato de un hombre que fue esposo y padre y que joven pero apesadumbrado se elimina a sí mismo de su vida cotidiana para insertarse en un núcleo de vida antagónico al que acostumbraba. Alejado del mundo y en cuya razón reside su voluntad devorada por la culpa y el descenso a los infiernos que nos ira mostrando la historia. La trama deja de lado por decisión propia (y nos priva de una evolución dramática que hubiera resultado interesante en pos de la historia) la transición que atraviesa este personaje, la que luego entenderemos adentrándonos en las consecuencias físicas y mentales que tal desarraigo produce. 

La reacción traumática del protagonista lo motiva a un cambio radical de hábitat y este traslado corresponde a las otras experiencias fílmicas de Trapero (traumáticas aunque menos trágicas) como sucede enMundo Grúa y en El Bonaerense. En esta oportunidad Trapero resuelve con precisión y sin rodeos un personaje sumido en la fagocitación de su propio ser hasta extinguir el mas mínimo resabio que queda de su vida antes del accidente. Transformación que observamos gracias al cambio de estenografía que nos entrega un cielo patagónico interminable, una nieve que se extiende imponente, bosques que ocultan animales salvajes, montañas que se pierden en el horizonte, el viento que surca inexpugnable y personajes autóctonos que aportan la cuota de caracterizar a la región del sur a la que el autor utiliza una y otra vez como prueba de su estilización visual. 

Con esos escenarios naturales que preceden al prologo urbano de familia de clase acomodada en aparente armonía y bienestar, el peso de la situación dramática motor del film recae sobre la figura de un muy sólido Guillermo Pfenning, convincente en esa máscara de soledad y tortura interior, con visibles signos de inestabilidad emocional que lo conducen a la conmovedora catarsis final, como una manera de exorcizar los fantasmas de un hombre autocondenado al olvido sin perdón ni redención. Atormentado por los fantasmas de su pasado inalterable, deberá reconciliarse con el presente para mantenerse alejado de la locura que amenaza con consumirlo.
 
Nacido y Criado demuestra la capacidad de Trapero para usar de la música: ya sea en tonos trágicos como la sugerenteSangreque suena mientras contemplamos las fotos familiares que preceden al drama, como el melancólico acorde litoraleño que resuena en varios pasajes del sur o como la nostálgica melodía que inunda la escena final. Así como las variaciones cromáticas del paisaje y una cámara libre que se deriva de su visión de entrometerse en la interioridad de su personaje para, con potencia, sugestionar al espectador y materializar en una escena el conjugar todos esos variados elementos cinematográficos de los que el virtuoso realizador extrae de la tragedia mas pura una belleza visual abrumadora.

 Igualmente arbitrario en la toma de decisión al evadir la nombrada transición del personaje, el autor precipita un desenlace inconcluso en un despliegue emotivo tan intrincado como su complejo hilo narrativo. Los interrogantes que rodean al futuro de un vinculo familiar dañado en su tejido mas intimo es el desafío final que emprende el film, cuyo espectador deberá utilizar su imaginación para explorar en sus consecuencias.

viernes, 20 de julio de 2012

PROTAGONISTAS - Marlon Brando (1924-2004)






 ELOGIO A LA DESMESURA



La grandeza, la polémica y los excesos que rodearon a la trayectoria de Marlon Brando resultan por demás ejemplificadoras a la hora de reflejar lo que fue la vida de este singular interprete, referente exponencial de la cinematografía del siglo XX. Admirado y criticado en igual intensidad, este actor supo cautivar a los amantes del cine y cambiar para siempre la concepción de la actuación como representación artística. Colegas como Jack Nicholson, Al Pacino, Dustin Hoffman, Robert Duvall y Gene Hackman son la camada que continuó a Brando y quienes llenaron su boca de elogios, calificándolo sin dudas como el mejor y jurando imitarlo por siempre. Aunque quizás por legado, trayectoria y estilo sea Robert De Niro su mas natural heredero.

Dotado de un talento sin limites, de un carisma y genio único supo ganarse de las formas mas singulares sus papeles. Decenas de anécdotas podrían contarse de los métodos que usaba para convencer a los productores para que lo contrataran, lo que hablaba de su sentido del humor casi sin escrúpulos. Su presencia física fuera de escena revolucionó modas y estéticas de la época mientras que sus memorables interpretaciones en pantalla marcaron a fuego su leyenda, su mito inigualable.

Profundo admirador de Laurence Olivier, excéntrico e impredecible, impuso el hoy famoso y popular método del "Actor's Studio", por el cual conseguía sus mejores interpretaciones al reflejar en el guión experiencias personales y cotidianas. Como anécdota, es sabido también que no memorizaba sus frases y se valía de carteles escritos en los decorados o en las mismas espaldas de los actores para lograr así una mas veraz interpretación.

Los números de su carrera indican que fue nominado siete veces a los premios Oscar y que gano dos, uno en 1954 por "Nido de Ratas" y otro en 1972 por "El Padrino", pero su trayectoria es mucho mas que grande que sus logros individuales. En los años '50 comenzó a actuar y gozó de su mejor momento en papeles estelares en grandes películas como "Un Tranvía Llamado Deseo" (1951), "Viva Zapata" (1952), "Julio César" (1953), "El Salvaje" (1953), "Los Chicos y las Muchachas" (1955), "La Casa de Té en la Luna" (1956) y "Sayonara" (1957). En la posterior década su carrera parecía hundirse en el abismo de su propia inconsistencia hasta que en 1969 protagonizó con gran repercusión  "Queimada" para luego revivir en 1972 con "El Ultimo Tango en Paris", quizás su mejor interpretación y una fiel muestra de que su talento estaba intacto y su llama interior aún viva mas allá de su dilatada y discontinua trayectoria. 

"Apocalypse Now" (1979) y "Una Estación Árida" (1989) representaron sus ultimas grandes actuaciones. De ahí en mas se dedicó solo a volver a trabajar bajo contratos millonarios en apariciones de reparto en un claro reflejo de que la pasión por su labor y el romance con el medio se habían acabado definitivamente. Como ocurrió en "Superman" (1978), "Cristóbal Colon" (1992), "Don Juan De Marco" (1995), "La Isla del Dr. Moreau" (1996) y "Cuenta Final" (2001), la mayoría títulos de dudosa calidad y pobre rendimiento en la taquilla.

Notorio defensor de los derechos humanos supo impulsar causas en beneficio de las clases menores. Su relación con el ambiente del periodismo fue turbulenta. Bajo una hosca y huraña personalidad, adquirida por culpa de una infancia violenta y abandonica, mantuvo en el mas absoluto secreto su vida privada, sus affairs amorosos y la crianza de sus hijos. Mostró su lado empresarial al comprar una isla y administrar en ella un hotel y un zoológico a mediados de los '60, pasatiempo al que recurría cuando se cansaba de actuar y elegía alejarse del medio.

Sus colegas actores lo reconocían como un gran compañero y una gran persona, solidario, predispuesto y de buen humor. Sin emabrgo, durante toda su carrera su relación con los directores y guionistas no fue la mejor que podia esperarse. Por el contrario, muchos de sus proyectos estuvieron a punto de colapsar debido a su verborragia y su desenfreno que daba paso a continuas peleas y discusiones. 

En los últimos años, sumido en la depresión por sus dramas personales como el encarcelamiento de su hijo, el suicidio de su hija, los juicios por bienes que enfrentaba y sus problemas de salud, Brando se había visto expuesto a la prensa, involucrado en batallas legales y ridiculizado como nunca antes. Envuelto en escándalos de la crónica negra hollywoodense, los mismos ponían al descubierto a un hombre que vivió en la megalomanía y omnipotencia absoluta, llegando a planear su propia muerte y a diagramar su funeral.


Con una facilidad destructiva asombrosa Brando supo dilapidar todo lo que había logrado y obtenido, pero su nivel de actuación dejo marcas difíciles de borrar. Nacido un 3 de Abril de 1924 en un pueblo del estado de Nebraska, vivió sus últimos días en la tristeza de un pequeño hospital publico de los suburbios de Los Ángeles. Su solitaria partida acrecentará el aura de misterio que rodeó su existencia y la historia dirá  que con él se fué el ultimo de los salvajes.

jueves, 19 de julio de 2012

MINISERIE - EPITAFIOS (2004) de Jorge Nisco y Alberto Lecchi

 


SOBRE HÉROES Y TUMBAS


 
La productora Pol-Ka nos presenta su nueva producción hecha en Argentina para  la señal HBO, cuya primera temporada se estrenó en 2004. Epitafios es un thriller de 13 episodios sobre un asesino en serie cuyo único objetivo en los últimos cinco años ha sido preparar una venganza.  Su formato cinematográfico adaptado a la TV, acompañan un impecable trabajo técnico y un ingenioso guión convirtiendo a esta apuesta en un cóctel explosivo y atrapante.

La miniserie cuenta la historia de un policía buscando una razón para vivir y un asesino que ya encontró una razón para matar: con violencia e ira, preparará cuidadosamente epitafios para anunciar la muerte de sus víctimas, derramando su odio y poniendo en vilo a una ciudad. El asesino jugará con la policía dándoles distintas pistas para que traten de salvar a las mismas antes de que sea demasiado tarde. Con una temática clásica que remite al tan mentado subgénero de thrillers sobre asesinatos seriales, cuyo exponente cinematográfico moderno por excelencia es "Pecados Capitales"

La historia abre tres lineas narrativas que se desarrollan con un acertado manejo de los tiempos: las victimas, el asesino y los convertidos en "héroes" que intentarán impedir que se consume la masacre. En tiempos donde el género irrumpe en la gran pantalla con la trascendencia nula de entregas como la interminable saga de "El Juego del Miedo", Epitafios funciona como un efectivo y renovador ejercicio policial.

El guión de los hermanos Walter y Marcelo Slavich es la segunda colaboración de ambos en conjunto luego de la exitosa "El Garante" con Sebastián Borensztein. Una gran manejo de los tiempos del suspenso consiguen mantener atrapado al espectador en todo momento, en una acumuluación de grandes escenas que concatenan una historia desarrollada y tratada por dos expertos de la pantalla. Con realización alternada de capítulos que aportan una distinta mirada, la dirección de la serie esta a cargo de Alberto Lecchi, con experiencia en la gran pantalla en films como "Apariencias" y "Nueces Para el Amor", y de Jorge Nisco  quien ya había colaborado en la productora Pol-Ka con la también exitosas miniseries "099 Central" y "Por el Nombre de Dios".

El estelar elenco, cuidadosamente seleccionado y de gran acierto interpretativo, esta encabezado por: Julio Chávez ("Un Oso Rojo", "Extraño"), Paola Krum ("El Séptimo Arcángel", "Infieles"), Antonio Birabent ("El Impostor", "Tango Feroz"), Villanueva Cosse ("Asesinato en el Senado de la Nacion", "La Pelicula del Rey") y Cecilia Roth ("Martin Hache", "Todo Sobre mi Madre").

La música la ha compuesto el prestigioso compositor Iván Wyszogrod, reconocido por sus trabajos en las bandas sonoras de las películas "Territorio Comanche" y "El Hijo de la Novia", entre otras. Los efectos especiales juegan un papel muy importante y se han utilizado por primera vez en la televisión nacional técnicas digitales para la reconstrucción de escenas de crimen en 3D y un extraordinario maquillaje que permite mantener una línea efectista y cuidada. 

La segunda temporada de la serie Epitafios fue estrenada en 2009 emitada por HBO, protagonizada por Cecilia Roth, Leonardo Sbaraglia, Julio Chávez, Alejandro Awada y Daniel Fanego. Esta vez deben resolver el caso de un asesino con doble personalidad que se encarga de retratar sus crímenes con su cámara fotográfica. Con reminiscencias de las series policiales de moda en la TV hollywoodense como "24" o "CSI", Epitafios redobla en su segunda temporada la expectativa y reconocimietno unánime alcanzado por su entrega antecesora. 

Con un guión que funciona con precisión de relojería recreando con gran factura secuencias, climas y personajes diversos, la miniserie renueva el concepto visual de excelencia que estableciera la primera temporada. Un solido hilo conductor mantiene la trama investigativa a lo largo de sus 12 episodios, incluido un final tan inesperado como brillante. Epitafios se eleva como el mejor trabajo sobre psycho-killers jamás realizado en el terreno local, no solo por su factura técnica, sino por su poder de captar la atención del espectador a lo largo de su desarrollo, siendo capaz de sorprender e innovar en un género tan trillado en tópicos y encasillado en la truculencia extrema.


miércoles, 18 de julio de 2012

CINE EUROPEO - LA VIDA EN ROSA (La Móme, 2007) de Oliver Dahan



PECADOS DE FAMA


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MUY BUENA



Edith Piaf fue uno de los íconos más importantes de la música durante el siglo 20 y probablemente la mejor cantante francesa, con esa voz única e inconfundible capaz de conmovernos y deleitarnos. Y quizás gracias a su talento en lo que representó para Francia desde lo artístico musical como símbolo sumado a su tortuosa y sufrida vida lo que hizo que esta mujer haya despertado interés en el cine tantos años después de su muerte para otra biopic, tal es la moda imperante por estos días. Hasta la fecha solo la mediocre “Edith y Marcel” (1983) nos había mostrado cine de por medio la vida de Piad, aunque aquí centrada en su apasionado y turbulento romance con el fugaz campeón mundial de los pesos medianos y trágicamente desaparecido en los ’40, Marcel Cerdan

Lo cierto es que la realidad es que Piaf es un auténtico enigma en muchos aspectos de su vida, algo que contribuyó a convertirla en mito. Quizás por eso en el film se haga caso omiso a su aparente bisexualidad o a la inclusión de otro gran amor de su vida como lo fue Yves Montand, sus causas a favor de los rehenes de guerra durante la Segunda Guerra Mundial, al tiempo que mucha controversia surge de eventos de su vida donde mas de uno conoce distintos pareceres. Como se ve, desde factores socio políticos e históricos, hasta dramas personales y conflictos pasionales que fueron omitidos en esta libre adaptación de la extraordinaria e increíble vida de “La Móme”

Estas libertades creativas, la película sabe aprovecharlas al máximo y que Oliver Dahan (el realizador de  la no tan afortunada Los Ríos Color Púrpura 2”) se guía por un enfoque similar al que siguiera la biopic de Ray Charles o de Johnny Cash, estrellas de la música que fueron pioneras en su género y cuyas vidas se entremezclaron hasta la debacle con los excesos, los escándalos públicos y su controversial status de estrellas. Narrativamente el film hace foco en los momentos más oscuros de la vida de Piaf, ya sea su alcoholismo o la tiranía despótica con que trataba a los que la rodeaban, además de su sufrida infancia, su desarraigo familiar, su vagabundeo de burdel en burdel, su conflictivo entorno social o su penosa vida callejera. 

Estas miserias y padecimientos que no mermaron el espíritu creador de Piaf sino que fomentaron su capacidad artística, retratando el film esta faceta de forma ascendente, desde sus tímidos inicios, pasando por sus coqueteos con las grandes estrellas de la época hasta llegar a ganarse un nombre propio para pasar luego al repentino ocaso y posterior deterioro.Gran parte del éxito del film merece la intimidante composición de Marion Cotillard. Desde su frágil y calida belleza, que mostrara junto a Russel Crowe enUn Buen Año hasta su asombrosa transformación para este film, mucho ha evolucionado en términos actorales, para lo que representa un autentico salto al estrellato. 

La composición de Cotillard es camelonica, pasional y conmovedora. Adueñándose del espíritu artístico y el aura mítica de Piaf para convertirse en ella y mostrarnos el paso de los años. Sumado a su notable aporte, las pistas originales utilizadas nos permitirán disfrutar en su plenitud la voz incomparable deEl Gorrión de Paris. Mientras que un cuidadoso y excelente trabajo de edición nos permite tal lujo, sumado a impecables rubros técnicos como la fotografía y la ambientación  que hacen de soportes valorables al balance final del film. Dahan deja ver su mirada personal con ese tono documentalista y a la vez con estilo de flashback que como marca registrada va y viene en el tiempo transportándonos a lo largo de ese rosario de eventos dramáticos, en este autentico vía crucis que describe por un lado la gloria de una leyenda, pero por otro, su enorme pesar interno para transportarnos al mundo de la maravillosa artista.

Un par de escenas retratadas con brillantez bastan al respecto: su apacible confesión a una periodista mirando el mar, sus lamentos en su lecho de muerte, su tesón para salir al escenario cuando su salud flanqueaba o su valor cuando de pequeña entono el ritmo de la Marsellesa. De los barrios bajos de París al éxito en Nueva York, la vida de Edith Piaf fue una lucha por cantar y sobrevivir y amar. Creció en medio de la pobreza, pero su voz mágica y sus apasionados romances y amistades con los grandes nombres de la época hicieron de ella una estrella mundial que aún hoy cautiva.