sábado, 10 de noviembre de 2012

CINE DE AUTOR - LA DAMA DESAPARECE (The Lady Vanishes, 1938) de Alfred Hitchcock





VINTAGE HITCHCOCK
    

* * * * * 
EXCELENTE


Cuando Hitchcock filmó La Dama Desaparece, ya era el más prestigiado y consagrado director inglés de su generación desde los tiempos mudos y su incursión en el cine de Hollywood se preveía inminente tras el éxito de la primera versión de El Hombre que Sabía Demasiado (1934) y deLos 39 Escalones(1935). El resto es historia conocida y Hitchcock, luego de una frondosa carrera británica, establecería desde Rebbeca (1940) un palmares de calidad notable en Hollywood solo para volver  a su tierra natal para su penúltimo film, la notable “Frenesi (1972).

Una joven asiste, durante un viaje en un expreso, a la desaparición de una anciana institutriz -Miss Froy- con quién había trabado cierta amistad. Todos lo demás pasajeros niegan haberla visto en el tren y tan sólo un joven músico, Gilbert, cree en la palabra de la protagonista, iniciando así ambos una investigación que les llevará a poner en peligro sus vidas.
  
El film comienza de forma pausada, describiendo situaciones que nos adentran en la historia, que poco a poco va cobrando sentido y va generando más y más expectativa, a la que a continuación, no defraudara. A partir de que los personajes que conforman el relato se suben al tren, las intrigas, desapariciones y misterios comienzan a sucederse en un vertiginoso viaje que, metafóricamente al lugar en donde se desarrolla la acción,  parece irremediablemente destinado a un acelerado descarrilamiento. 

Este largometraje representa la combinación de recursos más esenciales a la hora de hacer suspenso, puesto que Hitchock se vale de una astuta puesta en escena, para ubicar cámaras de forma más que subjetiva y para valerse de todo elemento de ambientación que tenga al alcance para darnos pistas de a donde conduce la intrigante historia. Con las dotes de humor negro que los caracterizan, sus pintorescos personajes conforman una galería de excéntricos que debaten su verdadera cara entre lo claro y lo oscuro, opuestos con los que el maestro del suspenso sabe tan bien jugar. 
 
Dijo el autor una vez al respecto de su concepción de la sorpresa y el suspenso: “Puedo poner una cámara que enfoque a dos personajes conversando sentados en la mesa de un bar y al plano siguiente verlos explotar por los aires en pedazos…O sino aun mejor, puedo poner una cámara que enfoque a estos mismos dos personajes, solo que debajo de la mesa hago saber al publico que una bomba esta a punto de estallar. Desde ya que los personajes desconocen esta realidad y he aquí la clave del suspenso en ese estallido inminente que hacen a la audiencia el peligro de los personajes, como propios”

Queda demostrado que la gran virtud de esta película, como es notorio a lo largo de la filmografía del gran Alfred Hitchcock, es combinar efectivamente la sorpresa con el suspenso. El autor logra este inmejorable resultado proporcionándole información al público y negándosela a los personajes inocentes en peligro, una galería variada de caracteres más que misteriosos que sugieren mas de lo que muestran. 

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