lunes, 29 de octubre de 2012

CINE DE AUTOR - LOS 39 ESCALONES (The 39 Steps, 1935) de Alfred Hitchcock



EL EFECTO DOMINÓ


* * * * *
EXCELENTE





Quizás la mejor película de Alfred Hitchcock en su etapa británica. Solo la magnifica genialidad de este creador puede aunar el puro espectáculo lúdico que representa el cine con el extraordinario sentido de inteligencia con el que aborda cada una de sus películas. "Los 39 Escalones" mantiene al espectador atrapado al relato, sosteniendo la intriga y el suspenso hasta el mismo final. 

Como dicho, desde un principio la trama consigue dosificar con acierto la tensión del film que se mantiene constante en todo momento del metraje gracias a un estupendo ritmo, fruto de la acción vivida por el protagonista en ese espiral que se transforma en un particular descenso a los infiernos de su personaje principal. El film presenta una historia sencilla y efectiva acerca de un crimen, una huida y falsas acusaciones. El relato es un compendio de las características del género de espionaje de finales de los años '30.

Como premisa narrativa, sigue la misma fórmula que tantas veces repitió Hitchcock: un inocente que es buscado por un crimen que no ha cometido y debe huir. En este caso el falso culpable es acusado de asesinato y es perseguido a la vez, por la policía y por los verdaderos asesinos, debiendo demostrar por sí mismo y tras múltiples su inocencia. 


 Los ágiles movimientos de cámara, combinados con angulaciones, planeamiento de encuadres y un uso frenético del primer plano que nos ofrecen un marco visual atractivo, acompañado de una inmejorable fotografía que realiza un magnífico empleo del factor climático para capturar la espesa y amenazadora niebla londinense o el siempre pictórico y estético paisaje escocés.


Una vez mas, Hitchcock hace notar sus habilidades para utilizar la ambientación, el lugar donde elige poner la cámara y la puesta en escena en si misma para crear climas y elaborar secuencias absorventes: el pasaje de acción en el tren, la llamativa casa en la montaña escocesa y el music hall teatral que abre y cierra el film son algunas de las mas disfrutables. Producto de un gran pulso creativo para descripción de caracteres, también hay en sus personajes una cuota de sensualidad, tal lo prueba la siempre clásica protagonista rubia cual musa inspiradora, que hace las veces de cómplice oportuna.   

El espectador, nuevamente como en otras tantas ocasiones a lo largo de la filmografía de Hitchcock, conoce verdades que ciertos protagonistas no, lo cual ayuda a acrecentar la intensidad del suspenso y es un recurso fílmico admirablemente manejado por su realizador. Como aditivo extra, cabe destacar el sarcástico y ácido humor que evidencia el film en algunos momentos, propio del siempre burlón y célebre autor, con una notable capacidad para mediante fina ironía, reírse de sus personajes en situaciones realmente límites. 


5 comentarios:

  1. Es una reliquia. El espectador común debería ejercitarse a mirar cine antiguo con otros ojos, a valorar cosas a las que no está acostumbrado. Tanta saturación de filmes modernos con criterios apoyados en la tecnología, hacen que estas precursoras pasen inadvertidas aunque se las vea.

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    1. Excelente comentario. Coincido ciento por ciento.

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  2. Hubo una versión en los 70 con Michael Powell bastante buena, pero él terminaba colgando de las agujas del Big Ben. También tenía que estar atado a
    una mujer hermosa. No la pasaba tan mal.

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    1. Ah las rubias de Hitch...no se lo pasaban tan mal en el rodaje...

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  3. Perdón... Robert Powell. Pasó sin penas ni gloria.

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