sábado, 8 de septiembre de 2012

ANIMACIÒN - AVATAR (ìdem, 2009) de James Cameron // Parte I

.



PLANET HOLLYWOOD


* * * *
MUY BUENA




De cara a la industria, Cameron marca con “Avatar” un nuevo rumbo en el campo de los efectos especiales. El rey de la ciencia ficción ha fijado su visión en crear otro nuevo mundo en 'Avatar', no es sólo un sensacional entretenimiento, sino un imperante avance de la técnica. Compuesto por un tour de force con efectos fantásticos, se convierte en una experiencia trascendente, pasaporte a nuevos mundos que abruman los sentidos. El arte de la tecnología 3D bien intencionada nos sumerge dentro, pero es la viva rareza del misterioso mundo imaginado por Cameron lo que prolonga la fascinación.

Camaron deposita al cine de ciencia-ficción en pleno siglo XXI con este testimonio tecnológico, cuya ambición se destina a conquistar récords de taquilla y fanáticos alrededor del mundo. Necesario golpe de escena para una indsutria adormecida, con una espectáculo total, de poderío casi hipnótico, donde el factor humano se ve relegado ante la última evolución del cine de animación. Cine y alucinación transgreden la mirada tradicional de una forma casi hiperrealista. Por todos es sabido que Cameron sabe lo que se hace y esta preparado para las grandes ligas de la industria. 

El autor supo emocionar a millones de personas con Titanic, conquistar a los fans del cine de acción con Terminator o Aliens. Si algo le hacía falta, era transportar todas estas experiencias y plasmar el perfeccionismo de su autoría en un planeta desconocido y adentrar al espectador en él. Ante ese poder de conmover no hay recriminación posible, solo la entrega de la razón ante una obra de entretenimiento sobresaliente que invita a ver el mundo con otros ojos. "Avatar" es épica, soberbia y gracias a semejante experiencia visual y auditiva, encontramos excelencia en la puesta músical de James Horner.


En Avatar, ubicada en el año 2154, los Estados Unidos han descubierto una luna llamada Pandora, rica en un recurso que los hombres consideran extremadamente valioso, lo que es excusa suficiente para literalmente invadirlo y tomarlo con poco o ningún respeto por lo que allí habita. Cualquier parecido con la realidad no es casualidada: la luna está habitada, además de una flora y fauna exuberantes en formas y colores por una raza conocida como los Na´Vi. Para obtener información sobre ellos, los científicos desarrollan con ADN alienígena y humano: avatares. Seres con aspecto de Na´vi pero que son controlados vía remota por humanos altamente entrenados para ello.

Jake Sully, un ex-Marine, es enviado a través de un “avatar” que controla con su propia mente, al exótico planeta, habitado por las extrañas criaturas. Allí, se verá envuelto en una lucha por su propia supervivencia y por la del pueblo indígena. Tiene la misión de involucrarse con la tribu que habita el más grande yacimiento del recurso que tan desesperadamente quieren los humanos. Mientras comienza su misión, el contacto con esta forma de vida, con su filosofía y naturaleza, le hacen comprender el lado más bestial del ser humano y que la causa que él defiende no es la correcta. El desenlace es obvio, y una batalla librada será el precio a pagar por la traición a su raza.


Se trata una vez más de la típica historia del guerrero exiliado que, por circunstancias ajenas a su destino, se enrola en las filas enemigas, sólo para comprender que ha estado luchando del lado equivocado. Lugar común obvio al que el cine ha recurrido como cliché argumental a través de sobradas obras de literatura y realizaciones de este estilo que ya han explorado esta línea. Si bien la historia es tópica y previsible, los personajes le escapan al estereotipo, adquieriendo una considerable profundidad en su evolución. El argumennto, en procura de entretener, se centra en convertir a los indígenas azules en émulos de los nativos invadidos por norteamericanos.

A lo largo de la historia, sufridos pueblos han llevado los nombres de los vietnamitas, iraquíes, africanos, cuya existencia se encuentra marcada como cualquier raza oprimida por el primer mundo. Allí, el argumento cobra espesura y se divisa una pragmática aunque interesante reflexión filosófica acerca la raza humana como el representante brutal de la ambición desmedida. Críticas al militarismo, al imperialismo e incluso el capitalismo son evidentes, así como odas a la ecología, la paz y la conexión interior entre todos los seres. Sin embargo, lejos de convertir al guión en un manual de autoayuda para el ser limpio y puro, Cameron, sabio profesional, cautiva e hipnotiza en lo sensorial pero también en lo emocional.

En principio, su sobrecarga de efectos especiales o por la "aparente simpleza" de su sinopsis, había levantado fuertes dudas sobre su fondo artístico. Pese a ello, su escencia cinematográfica deja ver mas allá de la forma que el solo artificio. Esta autenticidad le da a Avatar la entidad suficiente para autoproclamarse como un espectáculo cinematográfico memorable, una obra revolucionaria, que eleva un escalón por sobre lo conocido a la experiencia del espectador frente a la gran pantalla. Los coloridos Na’vi gozan de una expresividad orgánica jamás vista antes en personajes recreados por ordenador, las escenas de acción son adrenalínicas e impresionantes, las batallas épicas, el sonido extraordinario, la banda sonora muy adecuada y el ritmo narrativo casi perfecto.

El espectáculo se despliega durante 160 minutos en una serie de wallpapers dinámicos, superando nuestra capacidad de fascinación. Si bien la profundidad es patrimonio exclusivo del formato, Avatar no es presa de sus enormes pretensiones. Los escenarios proyectan la fusión del espíritu de los nativos y sus costumbres con la vida del bosque y los seres que allí habitan. Un conjunto de escenas de acción increíblemente diseñadas que a ratos parecen ser mera excusa para asombrarnos ante los avances de la técnica, terminan por descubrir al film como un videojuego colosal, de mensaje moral, y algo pretencioso en su abarcativo "cuestionar" de grandes conceptos. 


Manipulando al espectador al disfrute visceral del efecto instantáneo y alejándolo de análisis cerebrales más profundos y éticos. Cuando ya parece no haber más lugar para la capacidad de sorpresa ni barreras a romper en cuanto a espectacularidad, un gigante de Hollywood se despacha con una experiencia diga de ser disfrutada dentro del  tridimensional e impactante escenario de una sala de cine. Bienvenida aventura para tiempos donde la piratería convirtió dicha experiencia en una buena costumbre casi perdida.



1 comentario:

  1. Sin momentos para dudar, ésta es una película que marca tu vida, hace pensar en los sentimientos más profundos que tienen los humanos y otro linaje extraterrestre. Genial y muy buen artículo.
    Alex
    http://www.misteriosarealidad.com/

    ResponderEliminar