viernes, 31 de agosto de 2012

DOCUMENTALES - NANOOK, EL ESQUIMAL (Nanook of the North, 1922) de Robert J. Flaherty // Parte II





GESTACIÒN DEL MITO




“La única forma de comprender a los esquimales era vivir con ellos. El vivo deseo que tenía de hacer "Nanook" se debía a mi estima por esa gente, a la admiración por ellos. Yo deseaba contarles a los demás algo sobre ese pueblo” - Robert J. Flaherty



Explorar mas allà del celuloide, adentrarnos en su magnìfica etapa de creaciòn, conocer la importancia que estas producciones tienen al momento de ser concebidas y su monumental puesta detràs conforman un universo aparte de por sì apasionante. El acercar al público en general la vida de los pueblos originarios, fue el leit-motiv primario que envuelviò al documental etnográfico. Reconociendo la delgada línea que separa ficción de realidad, ir tras los pasos de un mundo perdido e incivilizado parecìa una epopeya casi conquistadora. Antropòlogo, investigador y realizador cinematogràfico blanco occidental, Flaherty, se internò como un foràneo en terrenos gèlidas para conocer la forma en la que come, duerme o pesca un esquimal de la bahía Hudson en Canadá.

Robert Flaherty, nacido un 16 de febrero de 1884 en Michigan, Estados Unidos, mostró al mundo por primera vez en 1922 los avatares y peripecias de Nanook ("el oso"), cazador esquimal del pueblo Itivimuit, de su esposa Nyla y de sus hijos. ‘Nanook el esquimal’ (‘Nanook of the north’, 1922) es un largometraje cinematográfico, mudo, en blanco y negro, de género documental, considerado una obra capital dentro de la historia del cine, que narra las duras condiciones de vida de esta familia esquimal, en tierras donde aún la civilización moderna no ha intervenido. En medio de un clima mas allà de lo soportable, en unas condiciones imposibles para la vida del hombre, estas personas consiguen seguir adelante, a su particular modo y creencias, cuyas viejas y llamativas raíces son parte del gran interés que tiene este fascinante documento fílmico.

Ingeniero en minas por la Universidad de Michigan, Flaherty se disponía, en 1913, a realizar su tercera expedición a la bahía Hudson, en busca de yacimientos mineros para la Fundación Mackenzie. El, cartógrafo por aquel entonces, no imaginaba que ese hombre que conocería en las inhòspitas aguas canadienses, sería el disparador de un nuevo género cinematográfico: el cine documental. Fue el mismo Mackenzie en persona quien lo alentó a llevar una cámara consigo para registrar los hallazgos que se produjeran durante la expedición. Otra de las consignas era que el realizador, además de trazar mapas del terreno, debía trabar relaciones amistosas con los esquimales.


Entusiasmado con la propuesta, el documentalista llegó a reunir unos diez mil metros de celuloide, que en un accidente infortunado en su laboratorio de montaje se quemaron por completo, aunque este suceso no desalentó al expedicionario.
El desastre fue visto por Flaherty como una oportunidad para mejorar la obra, pues no había quedado del todo contento con el material que se perdió: siete años de trabajo en la zona, un considerable conocimiento del terreno y la práctica del cine transformaron al ingeniero en minas en el gran realizador que dejaría un tendal de documentales de gran interés para la ciencia y la cultura mundial.

"Nanook, el Esquimal" comenzó a rodarse en 1920 en Port Huron, cerca de la costa nororiental de la bahía de Hudson (Canadá), con 21 mil metros de película virgen de 35 mm, en blanco y negro y en color matizado, sin sonido y con una duración final aproximada a los 70 minutos. Antes, el proyecto había sido rechazado por Paramount Pictures y por otras cuatro compañías importantes de la industria cinematógráfica por considerarlo de bajo contenido comercial. Pero, finalmente, el dilema se resolviò y el largometraje salió a la luz gracias al apoyo económico de la compañía francesa Revillon Frères que subsidió el proyecto y lo distribuyó el 11 de junio de 1922. "Nanook, el Esquimal" estaba lista para proyectarse a fines de ese mismo año, estrenándose a sala llena en el Capitol de Nueva York, donde recibió una excelente acogida por parte del público y de la crítica mundial.

El explorador convivió con Nanook y su familia durante más de un año, cámara en mano. Esto formaba parte de una primera fase que Flaherty consideraba necesaria para grabar su documental, con la idea de familiarizarse con el modo de vida de los sujetos que, después, serían los protagonistas de su cinta. Fiel a esta expresión, el realizador compartió momentos imborrables con sus entrevistados durante los casi dos años y medio de rodaje. El respeto de Flaherty por este pueblo y por cada cultura que tuvo oportunidad de documentar queda fielmente plasmada en su monumental obra.  

El documental refleja un aspecto de la vida en concreto de la existencia de unos esquimales, viviendo en su entorno real. El abordaje antropològico acentùa la temàtica de cómo unos individuos, salvajes e incivilizados, luchan por su supervivencia.  Filmó cómo vivían y sobrevivían a las durísimas condiciones climáticas, cómo Nanook (aunque su verdadero nombre era Allakariallak) y construìa iglùes en la fría tundra canadiense, y cómo luego vendían las pieles a los comerciantes.  


Sin saberlo, el cineasta abría la puerta a un nuevo género, que revolucionaría la época por su propuesta innovadora de filmar la vida de gente sencilla en escenarios reales, interactuado con la naturaleza. Un novedoso “actuando” ante la cámara como si ésta no existiera y rescatando de su cotidianeidad la raíz más profunda de sus manifestaciones culturales es una muestra clara de la contribución del realizador norteamericano a la cinematografìa mundial.


‘Nanook el esquimal’ sigue un orden narrativo cronológico lineal y no cuestiona nada, sólo muestra unos hechos, una vida que existe en un lugar del planeta, alejado de la civilización, ojo receptor que empatiza con el producto mostrado. Este trabajo refleja cómo entendía Flaherty el género documental, el cual debía reflejar hechos auténticos, la realidad, la verdad, pero sin perder de vista al espectador, último destinatario de la obra, para lo cual, decía, era necesario seleccionar qué se debe mostrar e incluso representar. Por esto, rechazaba el recurso de simplemente posar la cámara y dejar que grabe lo que sucede delante. Acerca de su metodologìa de trabajo, el director de que es necesaria una selección, fundamental a la hora de planificar, habiendo querido captar un momento de realidad sin ningún tipo de artificio. 

Estamos ante un film de gran valor histórico, clasificado como etnográfico, tipología que se define por responder al interés del público hacia culturas lejanas y otras formas de vida diferentes (a ser posible, muy diferentes) a la suya. Los paisajes son naturales, plasmados con gran belleza por la cámara que manejaba el autor. Según sus propias palabras, la intención de su primer largometraje fue “mostrar el antiguo carácter majestuoso de estas personas mientras ello aún fuera posible, antes de que el hombre blanco destruyera no sólo su cultura, sino también el pueblo mismo”. 

Como paradigma disparador a futuras incursiones en el sub-gènero, Nanook de Flaherty se diferencia mucho del carácter operador que existe en los documentales de un exponente de estos tiempos como Michael Moore. Ganador de un Oscar por "Bowling for Columbine" y de la Palma de Oro en Cannes por "Fahrenheit 9/11", el documentalista erigido en su denuncia socio-polìtica se catalogò como el enemigo pùblico nùmero uno de la adminsitracion Bush. Mientras Moore manipula la realidad para que cuadre con el impacto que requiere su discurso, Flaherty recrea esta misma delante de la cámara, tratando de que sea lo más veraz posible. 

Paradòjicamente, a pesar de la repercusión posterior de la película, ‘Nanook el esquimal’ apenas atrajo inicialmente en Estados Unidos; de hecho sólo se proyectó como complemento de una película del cómico del momento Harold Lloyd. Fue gracias al éxito en Europa, con distribución de la famosa empresa Pathé, cuando la obra de Flaherty logró fama, prestigio y la Paramount finalmente financiarìa sus trabajos posteriores.

Curiosidades y mitos, como el juego de càmaras a la hora de rodar dentro del iglù, o determinados comportamientos del esquimal que no pertenecen a su época, pero que el realizador pensó que eran muy interesantes para el público, son parte del aura de leyenda que rodea a esta fastuosa producciòn. También resulta muy curioso que Nyla, la supuesta esposa esquimal de Nanook, era realmente la amante de Flaherty. Amarillismo extra cinematogràfico que sirve de condimento y nunca ajeno a semejante retrato èpico.

En una época donde la cultura no estaba dominada por los regìmenes de la imagen, Robert Flaherty hizo del documental antropológico un arte destinado a transmitir contenidos. Considerado el mejor documental de todos los tiempos, la obra es un punto de inflexiòn indiscutido a la hora de modelar y expandir el lenguaje cinematogràfico a una dimensiòn, por entonces, desconocida.



Clip - film completo:



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