jueves, 30 de agosto de 2012

DOCUMENTALES - NANOOK, EL ESQUIMAL (Nanook of the North, 1922) de Robert J. Flaherty // Parte I




INSTINTO Y SUPERVIVENCIA



* * * * *
EXCELENTE



“...Todos los grandes filmes de ficción tienden al documental, como todos los grandes documentales tiende al cine de ficción. Y quien opta a fondo por uno de los caminos acaba encontrándose al final con el otro...” (Jean-Luc Godard)

Nanook, el Esquimal (Nanook of the North, 1922) es considerado el primer largometraje documental de la historia. A través de una mirada antropológica y nostálgica de la vida de los esquimales puramente contemplativa, el explorador y cartògrafo Robert Flaherty establece y construye un sólido drama de inmenso valor histórico. Allì se plasma la lucha diaria por la supervivencia: el hombre enfrentado frente a la aridez de la naturaleza, tratando de rescatar modos de vida primitivos que estaban en vías de extinción.

El registro fìlmico es la materia prima narrativa por medio de la cual el director explicita la realidad y ejecuta un papel mediador, articulando un discurso que siempre debe ser transparente y claro para el espectador. Es importante añadir que por aquel entonces no existía el género documental puesto que este título es pionero en este campo, y la recepciòn desde el pùblico Es importante añadir que por aquel entonces no existía el género documental, y la recepciòn de una novedad que nose distribuía comercialmente, fue un tanto escèptica.

Sobre Nanook, sus detractores opinan que la obra de Flaherty no cumple con la característica de la neutralidad.  Es cierto que el documentalista interviene de forma creativa en la naturaleza, en la vida de los esquimales,  para que la película tenga un mayor interés para el público y resulte más emotiva. Pero es vàlido reconocer que también es cierto el realizador acude a esta herramienta sin perder de vista lo que es real. No inventa, ni fabula, sino que “maquilla” lo que el ojo de la càmara capta, pensando en los espectadores y un efecto manipulador.


Se percibe ya desde los inicios del documental como género las similitudes y diferencias entre documento y ficciòn a través del pionero film de Flaherty. Normalmente se suele definir el documental como género en oposición al cine de ficción. NSin embargo, nadie negará hoy en día que el documental tenga características específicas frente al cine de ficción aunque quizás lo que más le aleje respecto al cine de ficción sea su objeto o finalidad última. Todas las generalizaciones conllevan siempre un grado de error y falsedad, pero el documental se suele caracterizar por una voluntad de descubrimiento ,testimonio y de revelación. 

Si bien asociado al cine de ficción en determinadas corrientes o largometrajes, el documental fundamenta toda su creación a través de conceptos como la verdad y el apego a la realidad a través de un enfoque que busca la persuasión a través de la argumentación. En el cine documental siempre hay un discurso explícito y una voz enunciadora presente que siempre se corresponde con la propia voz del director ya sea como observación o como participante de los fenómenos que se narran, a fines de imponer su ideologìa al respecto. En ùltima instancia una marca autoral de su visiòn acerca del mundo.


En su argumento, "Nanook, el Esquimal" recrea la narración cinematográfica partiendo de lo real, mientras que el cine de ficción suele partir de una reconstrucción ficcional de elementos extraídos de la realidad. En consecuencia, para Flaherty no existe invención en la reconstrucción de la puesta en escena sino que se toma de partida lo que existe frente a la cámara. Ello conlleva que se deban manejar variables que están más expuestas a un riesgo de azar o la imprevisibilidad, propias de las condiciones en que el film fue concebido. 

Mientras que el cine de ficción debe especular con el espectador la verosimilitud del universo plasmado en la imagen, el largometraje de Flaherty al partir de la realidad misma. La autenticidad es instantànea y el espectador serà un valioso aliado del discurso. Si el cine de ficción se centra en hacernos ver que todo lo dispuesto ha sido creado para contarnos una historia, este documental sobre la vida de los esquimales lucha por hacer creer al espectador que lo que muestra no está manipulado y que asimismo vehicula una argumentación discursiva, que es el mensaje o reflexión del director mismo.  Precisamente, en esa lucha por la autenticidad es donde la película estrecha sus lazos con la ficción. 

Porque si bien toda obra artística necesita de la empatía y de la atracción del espectador para que el acto comunicativo se consuma, éste y la mayoría de documentales necesitan ser convincente con el espectador para que el discurso que se formule sea aceptado. Para ello se recurre a ciertas estrategias de seducción que están arraigadas en la base del cine de ficción. Precisamente por ello, en el documental la ordenación, selección y organización del material previo de las imágenes se construye siempre en relación a la voz enunciadora. Será el montaje el que establecerá la cohesión de la misma manera que en el cine de ficción es el montaje el que dota de cohesión narrativa a la historia. 

Si en un documental emblemàtico para la època como El Hombre de la Càmara (1927, Dziga Vertov) el montaje articula el efecto cohesionador de las diversas imágenes tomadas desde la misma realidad, esta obra se quiere reproducir desde el lugar de los hechos y busca una sensación de inmediatez incontrastable.  Pero también sabemos que es precisamente en el montaje donde comparte su relación con la experiencia del autor soviètico, ya que precisamente la construcción que se efectúa a través del montaje ya implica un artificio en virtud de la narratividad y de la coherencia en la transmisión de un discurso.

Por tanto, existe una cierta reconstrucción de lo que se filma por mucho que lo que veamos sea la realidad misma o se filme a personas reales y no a personajes que actúan ante una cámara. Allì reside el secreto que Flaherty tan bien supo interpretar: aunque se busque transmitir la verdad para que dicha comunicación se efectúe, el documental busca realizar una selección del material y se organiza el tiempo y el espacio a través de ciertas estructuras semejantes a la del cine de ficción. La mirada del director a través de los hechos que nos narra establece un a impronta indispensable, y su implìcito "diálogo" con las imágenes  conlleva una construcción dramática similar a la que podría construirse en el cine de ficción.

Captar lo que fuese relevante y valioso de ser testimoniado, es estar en el momento justo y oportuno, y las horas de metraje editadas por Flaherty nos hablan de un cuidadoso trabajo de selecciòn y ediciòn, sin por esto desmerecer la crudeza e inmediatez del relato. En su registro de amor y supervivencia sobrehumana, en tiempos donde el cine sonoro no era siquiera una utopìa, la fuerza intrìnseca, calidez e innovaciòn de su testimonio inaugurò un gènero.

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