viernes, 27 de julio de 2012

PROTAGONISTAS - Jack Palance (1919-2006)

 


EL ENTRAÑABLE ROSTRO DEL MAL


Jack Palance, hijo de un minero ucraniano, nació en Pennsylvania el seno de una familia de modestos inmigrante en 1919 y su verdadero nombre era Vladimir Palahnuik. Convertido en uno de los villanos más imponentes en la historia del cine y dueño de una figura que imponía respeto, Palance fue forjando su leyenda en Hollywood, dejando atrás sus duros y marginales comienzos.  

Durante la década del '30 se dedicó a la práctica amateur del boxeo. Lanzándose bajo el seudónimo de Jack Brazzo, da comienzo a una carrera en el boxeo profesional que le deparó varios éxitos, al tiempo que desfiguraba su físico. Años más tarde, Palance dejó el boxeo profesional para ingresar en las fuerzas armadas en los primeros años de la década del '40. Tras ser dado de baja en 1944 debido a un accidente que puso en riesgo su vida, entró en la Universidad de Stanford de California, donde se licenció como dramaturgo en 1949. Antes de encontrar sus grandes oportunidades como actor fue un auténtico buscavidas: trabajó desde vendedor de helados, profesor de natación, guardaespaldas e incluso periodista.

Sin embargo, el destino pronto le encontraría recompensa a tanto instinto de supervivencia: su merecido lugar en el ámbito que lo albergaría en mas de medio siglo de trayectoria. Su físico poco común había sido la carta de presentación cuando en 1947 debió reemplazar primero a Anthony Quinn y luego a Marlon Brando, en la producción en Broadway de "Un Tranvía Llamado Deseo" de Elia Kazan, el mismo director que tres años después lo lanzaría a la gran pantalla con "Panic in the Streets" (1950).
Poco después, el actor recibió una nominación al Oscar por su personaje en la película "Sudden Fear" (1952) y un año después en 1953, aumentó su popularidad tras interpretar a Jack Wilson, el típico villano en "Shane", papel que le permitió ser nominado a un premio Oscar nuevamente. Es entonces cuando empieza a delinearse su imagen de "villano" en cintas como Arrowhead (1953), Man in the Attick (1953) o Sign of the Pagan (1954). En 1955, Robert Aldrich le concede su primer papel protagónico en The Big Knife, donde mostró otra faceta de su talento.

Durante la década de los años '70 atravesó un periodo difícil por haberle dado la espalda a numerosos proyectos de Hollywood, a quien no perdonaba haberlo encasillado en papeles de villano. Pese a otros intentos, gracias a intervenciones a las órdenes de directores reconocidos como Stuart Heisler o su trabajo en "Le Mépris" de Jean-Luc Godard en 1964, pudo encauzar su carrera, si bien siempre se vio obligado a seguir aceptando los papeles de malvado a los que tanto rehusaba. En los años 80 animó con gran éxito el programa de televisión "Ripley, aunque usted no lo crea", en el cual mostraba curiosidades del mundo entero. 

Aclamado por la crítica cinematográfica en la madurez de su carrera, el intérprete de estampa imponente era tan duro en el cine como en la vida real: se refería como inconformista frente a la mayoría de sus roles, se rebelaba contra las reglas de Hollywood y a gran parte de sus directores los tildaba como incompetentes sosteniendo intensas luchas durante el rodaje. Su cara de rasgos duros y su corpulencia lo convirtieron en el malvado ideal en la pantalla grande, semblante que le permitió interpretar casi exclusivamente asesinos y psicópatas en los más de 100 filmes en los que actuó.

Luego de varias producciones italianas de poco destaque a comienzos de los '80, Palance tuvo un regreso notable al mapa cinematográfico con Bagdad Café de Percy Adlon (1987), con Batman de Tim Burton (1989) y encarnando a un notable villano en la comercial Tango & Cash (1991). En 1992, a los 73 años, obtuvo el Óscar al mejor actor de reparto por su papel junto a Billy Crystal en el western revisionista en tono de comedia "City Slickers" donde hacía una parodia de sí mismo como un duro vaquero, mostrando versatilidad y burlándose de su propia imagen.

Misántropo, políglota y buen amigo de su colega Lee Marvin, el actor vivía sus últimos años aislado en su rancho de California y dedicaba tiempo a su familia. Su final aparición en la pantalla fue en 2005 para una serie de televisión llamada "Back When we Are Grown-ups". Aficionado a la pintura, también escribió un libro de poemas, The Forest of Love (1996), pero su estirpe de duro fue sin dudas su faceta mas mentada. El rostro angulado y la barbilla marcada le daban a Palance un aire misterioso con el cual era capaz de asustar tan solo con una fija mirada. Así construyó su propio mito y creó, aún a pesar propio, a un malvado tan querible como inolvidable.


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