sábado, 21 de julio de 2012

CINE ARGENTINO - NACIDO Y CRIADO (2006) de Pablo Trapero

 



UN ANIMAL DE COSTUMBRE



* * * *
MUY BUENA



«No se escapa al Sur, uno no se cura de su pasado», El ruido y la furia (!92) de William Faulkner.



Con Pablo Trapero estamos ante un cineasta que film a film pule su talento y se revela como una de las grandes figuras del cine nacional. En Nacido y Criado cuenta la historia de un desarraigo, de la forma mas atroz y perturbadora que puede retratarse la pérdida de un ser querido a medida que el tiempo, indefectiblemente, pasa dejando su huella. 

Es un desalmado retrato de un hombre que fue esposo y padre y que joven pero apesadumbrado se elimina a sí mismo de su vida cotidiana para insertarse en un núcleo de vida antagónico al que acostumbraba. Alejado del mundo y en cuya razón reside su voluntad devorada por la culpa y el descenso a los infiernos que nos ira mostrando la historia. La trama deja de lado por decisión propia (y nos priva de una evolución dramática que hubiera resultado interesante en pos de la historia) la transición que atraviesa este personaje, la que luego entenderemos adentrándonos en las consecuencias físicas y mentales que tal desarraigo produce. 

La reacción traumática del protagonista lo motiva a un cambio radical de hábitat y este traslado corresponde a las otras experiencias fílmicas de Trapero (traumáticas aunque menos trágicas) como sucede enMundo Grúa y en El Bonaerense. En esta oportunidad Trapero resuelve con precisión y sin rodeos un personaje sumido en la fagocitación de su propio ser hasta extinguir el mas mínimo resabio que queda de su vida antes del accidente. Transformación que observamos gracias al cambio de estenografía que nos entrega un cielo patagónico interminable, una nieve que se extiende imponente, bosques que ocultan animales salvajes, montañas que se pierden en el horizonte, el viento que surca inexpugnable y personajes autóctonos que aportan la cuota de caracterizar a la región del sur a la que el autor utiliza una y otra vez como prueba de su estilización visual. 

Con esos escenarios naturales que preceden al prologo urbano de familia de clase acomodada en aparente armonía y bienestar, el peso de la situación dramática motor del film recae sobre la figura de un muy sólido Guillermo Pfenning, convincente en esa máscara de soledad y tortura interior, con visibles signos de inestabilidad emocional que lo conducen a la conmovedora catarsis final, como una manera de exorcizar los fantasmas de un hombre autocondenado al olvido sin perdón ni redención. Atormentado por los fantasmas de su pasado inalterable, deberá reconciliarse con el presente para mantenerse alejado de la locura que amenaza con consumirlo.
 
Nacido y Criado demuestra la capacidad de Trapero para usar de la música: ya sea en tonos trágicos como la sugerenteSangreque suena mientras contemplamos las fotos familiares que preceden al drama, como el melancólico acorde litoraleño que resuena en varios pasajes del sur o como la nostálgica melodía que inunda la escena final. Así como las variaciones cromáticas del paisaje y una cámara libre que se deriva de su visión de entrometerse en la interioridad de su personaje para, con potencia, sugestionar al espectador y materializar en una escena el conjugar todos esos variados elementos cinematográficos de los que el virtuoso realizador extrae de la tragedia mas pura una belleza visual abrumadora.

 Igualmente arbitrario en la toma de decisión al evadir la nombrada transición del personaje, el autor precipita un desenlace inconcluso en un despliegue emotivo tan intrincado como su complejo hilo narrativo. Los interrogantes que rodean al futuro de un vinculo familiar dañado en su tejido mas intimo es el desafío final que emprende el film, cuyo espectador deberá utilizar su imaginación para explorar en sus consecuencias.

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