jueves, 28 de junio de 2012

LECCIONES DE CINE - Nº2 - El Lenguaje Cinematogràfico




1. LA CREACION AUDIOVISUAL

La creación audiovisual es, ante todo, un proceso comunicativo. Todo producto es un mensaje que se desea hacer llegar a alguien y para que este proceso sea exitoso ha de realizarse a mediante el empleo de un código común entre emisor y receptor.

Así pues el cine posee su propio lenguaje y posee sus reglas esenciales. La unidad mínima significativa es el plano, con sus diversos tamaños y sus valores. Intentaremos descubrir cómo se potencian estos valores a través del movimiento del plano, o mejor dicho, de la cámara con la que se obtiene. Continuaremos enriqueciendo el uso de la gramática audiovisual por medio de la continuidad o la relación directa que se establece entre dos planos consecutivos. De esta manera se descubre la labor del director en su primordial función, la puesta en escena, la organización de todos los elementos que componen el mensaje y su relación con los elementos clave de la representación artística.

Dado que la narración audiovisual es una manipulación del espacio-tiempo, es menester adentrarse en los recursos estilísticos que se emplean para ello y, como por ejemplo, sobre la utilización que se hace de la música. El estudio del relato audiovisual abarca las dimensiones del lenguaje, del cine narrativo y del cine no narrativo.

Desde la misma aparición del cine sus pioneros sintieron una necesidad de comunicar con sus públicos. Y, a pesar de que a lo largo de todo el siglo XIX proliferaron distintos espectáculos audiovisuales que acostumbraron a los espectadores a una cierta gramática del lenguaje de las imágenes y los sonidos. Fue la suma de las inquietudes de profesionales y artistas, impelidos por su trabajo a dominar las estructuras del espacio y el tiempo audiovisual, las que desarrollaron con el paso de los años unas normas y códigos que han conformado lo que en la actualidad denominamos lenguaje cinematográfico y, por extensión, audiovisual.

2. EL DISCURSO AUDIOVISUAL

Mediante el discurso audiovisual se transmiten las ideas, los valores simbólicos y los modos de vida, que informan o entretienen, contribuyendo a forjar y a difundir la identidad colectiva, todo para influenciar las prácticas culturales.

Parte fundamental de esta percepción es el aprendizaje e interpretación (formal y académico o no) que los ciudadanos realizan en su vida cotidiana del discurso audiovisual; la tecnología plantea a las nuevas generaciones el enorme reto de entender – y aún analizar e investigar- las estructuras narrativas audiovisuales, como elemento primordial para su integración y desarrollo profesional en diversos campos, especialmente en todos aquellos dedicados a la comunicación, aunque no exclusivamente en ellos.

Por ello, el objetivo general de la materia fìlmica como estudio debe ante todo, reconocer el carácter narrativo como esencia del lenguaje audiovisual. Discernir entre la idea audiovisual y las ideas gráficas, sónicas, fotográficas, literarias o plásticas, y estudiar la producción de obras audio
visuales.

La ficción, de un modo muy amplio, es la simulación de una realidad ya sea en la literatura, en el cine, en comics o cualquier otro medio o soporte, sin importar su origen, pues puede estar basado en una novela, una historia oral o complementar universos creados en otros medios, como de las historietas o videojuegos.

Muy al contrario del cine de la no ficción el cual intenta apegarse lo más posible a la realidad dividiéndose en noticiarios (un genero olvidado en el cine, pero muy usado entre la primer y segunda guerra mundial) y el documental (que a pesar de tratar de apegarse a la realidad, tiene elementos narrativos de la ficción y presentan una interpretación de la realidad que ve el realizador).

En la ficción es muy importante el Pacto ficcional, donde el director debe presentar una historia verosímil, mientras que el espectador debe dejar a un lado, o no darle importancia al hecho de que lo que está viendo es una fantasía, para meterse en la historia y hasta crear juicios de valor sobre esa historia, aunque sea algo irreal.


3. DIMENSIONES SOCIALES DEL LENGUAJE FILMICO

Pier Paolo Pasolini, uno de los cineastas más reconocidos de las últimas décadas, afirmó en una ocasión que decir ‘cine americano’ es una redundancia: todo el cine es americano. Como se entenderá, la afirmación no se refiere tanto a la capacidad de la industria estadounidense, sino al sistema formal de hacer películas, diseñado en buen parte en Hollywood. Y es justamente ahí donde la frase adquiere sentido: prácticamente todo el cine del mundo se hace de la misma manera y posee similares características de lenguaje. El MRI (Modelo de Representaciòn Institucional) ha sido copiado y adaptado por las diversas cinematografìas mundiales.

Indudablemente el cine de ficción comprende la parte industrial y comercial del medio. El cine de ficción es la aplicación de la representación audiovisual de una realidad amañada por la imaginación y dirigida al plano emocional. Basándose en una narrativa causal y omniscente estructurada en términos de comienzo (el inicial estado de equilibrio), trama que produce una transformación (ruptura del equilibrio) y final (restauración del equilibrio), las más de las veces con el desarrollo de un amor heterosexual. 

A partir de los años veinte surgieron creadores con inquietudes mayores que han conformado una división en ocasiones poco clara entre ficción de consumo masivo (cuyo modelo paradigmático es el cine de entretenimiento de Estados Unidos) y ficción de autor que, por diversos motivos suele tener una exhibición restringida, representado por autores europeos cuya prioridad es la expresión estética y, en cierto sentido, el reconocimiento cultural.

Buena parte del cine de ficción se articula a partir del concepto de género, una noción que, aunque en muchas ocasiones resulte intangible, establece unas normas muy claras de gramática y de lenguaje. Pero la propia historia del cine está llena de prácticas fílmicas que rechazan la narración causal como sistema formal que gobierna las decisiones creativas.

El documental es el ejemplo más conocido de películas no ficcionales. Dando por sentado que la misma selección de un punto de vista, tratado con una óptica, manipulado en su cromaticidad, color y definición, componen la mínima alteración que siempre sufrirá el proceso de captación de imágenes, podemos asumir que el tratamiento documental puede ser el más fidedigno para la representación de la realidad. 

Casi al mismo tiempo que se progresaba en la gramática del medio, un grupo de inquietos con espíritu de periodistas y de antropólogos, decidían utilizar la imagen secuencial en movimiento para ofrecerle al mundo una representación de sí mismo. Rodar los acontecimientos tanto políticos, sociales, culturales como naturales del orbe para ponerlos ante los ojos de la humanidad, para mostrarles en un área bidimensional aquello de lo que sólo habían oído hablar o de lo que jamás se habían planteado su existencia. El cine se descubría como el invento que podía mostrar hasta el lugar más recóndito tanto los conflictos sociales y políticos cuanto las maravillas más insospechadas.

En la actualidad los teóricos del cine documental diferencian cuatro modalidades documentales de representación: modalidad expositiva (en la que se usa una voz que comenta las imágenes y guía la lectura), modalidad de observación (en la que la acción se desarrolla sin muchas manipulaciones como si fuera un fragmento de vida), modalidad interactiva (en la que el cineasta posee una presencia muy llamativa) y modalidad de representación reflexiva (en la que no se oculta en ningún momento las formas en que el documental ha sido rodado).

El cine de vanguardia, desde el surrealismo a la abstracción, es otra de las dimensiones que posee el cine no narrativo. El territorio es bastante amplio y recoge tanto los trabajos que pretenden experimental con el lenguaje en aras a su posterior inclusión en la industria (por ejemplo, en buena parte las películas surrealistas de Buñuel), como películas exclusivamente interesadas en la experimentación con las formas y en ocasiones cercanas a planteamientos cercanos al mundo del arte (por ejemplo las películas realizadas por Andy Warhol). En el último extremo del cine de vanguardia nos encontramos al cine abstracto, intento de búsqueda de los aspectos pictóricos de la imagen para definir la esencia del ritmo de un cine más cercano a la música y a la pintura y alejado de la literatura y del teatro.

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