miércoles, 27 de junio de 2012

HOLLYWOOD - VALE TODO (Fighting, 2010) de Dito Montiel



WORKING CLASS HERO

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REGULAR
 


Quizás sea demasiado pedir a estas alturas la hondura filosófica de El Club de la Pelea (Fight Club, 1999) para retratar dos hombres al filo de lo permitido desafiando su propia suerte. Quizás también sea demasiado pedir que una Nueva York ambiente al film y sea descripta a la inigualable y exquisita manera que Spike Lee lo hace. Lo cierto es que Fighting es un film que por sus limitaciones hace imposibles las comparaciones citadas anteriormente. Como una especie de crónica de los barrios pobres donde encuentra puntos en común con su opera prima Memorias de Queens (2006), Dito Montiel explora afectos que lo unen a su ciudad natal.

Lejos de los tintes autobiográficos de su anterior film, Montiel apela a convencionalismos para mantener el interés de esta historia para retratar de forma intima a personajes inmersos en oscuros submundos que intentan dejar atrás un ambiente hostil, cosmopolita e inhumano, entre anhelos de triunfo y supervivencia. La historia tiene dos protagonistas, uno es Shawn (Channing Tatum) quien sobrevive vendiendo libros y piratería en las calles. El otro es Harvey (Terrence Howard), un buscavidas que descubre en el personaje de Tatum las cualidades para la lucha callejera. Ambos encontraran una salida para el pobre destino que les depara una cruda realidad.

Con firme herencia en films como Peleador Callejero (Hard Times, 1975) el film retrata a dos tipos desgarrados y curtidos en los peligros de la calle que se enfrentan en un entorno violento y fuera de la ley con el propósito de redimirse no solo económicamente, sino moralmente también. Aspecto en el que Montiel coloca el punto: el profundo orgullo, sed de revancha y resurrección personal que posee la humilde clase trabajadora, y en algo de eso hace recordar a Rocky (1976), como un antihéroe surgido de los mas bajos recursos y cuyo éxito parece ser pura utopía. 

En Estados Unidos todo un tópico cinematográfico y que forjó cierta estética dura y recia que hizo estandarte allá por los años ’70, en subgéneros de clase B. Esta realidad de vida en medio de una metrópolis asfixiante no encuentra asidero en su endeble planteamiento existencialista, que por momentos resulta inverosímil e intrascendente. Parece que las mejores intenciones en lugar de estar puestas para desplegar cierto interés humano en las relaciones que plantea fueron direccionadas a la escenografía de los combates, que acumulan escenas de relleno, algo de nervio, tensión y drama. 

Insuficiente como recurso decorativo de un film cuya recreación de ambientes clandestinos y situaciones peca de fugacidad a la hora de retratar los mismos en esta suerte de melodrama redentor. Carencias propias de una rutinaria historia, adornada de obviedades y que reafirma al mismo como un mero producto de acción, donde ritmo e intensidad logrados no es todo al fin de cuentas.

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