miércoles, 27 de junio de 2012

CINE LATINO - VÀMONOS CON PANCHO VILLA (1935) de Fernando de Fuentes



EL GRITO DE UN PUEBLO

* * * *

MUY BUENA

El reconocimiento a este clásico del cine mexicano llegó varias décadas después de su menospreciado estreno. El rodaje se viò plagado de problemas financieros y una enfermedad del director postergó la filmación durante varios meses. Finalmente, la cinta se estrenó el 31 de diciembre de 1936, en el cine "Palacio" de la capital mexicana y duró solamente una semana en taquilla. Para entonces, De Fuentes había estrenado el que sería el primer "taquillazo" del cine mexicano: Allá en el Rancho Grande (1936). La popularidad que alcanzó esta comedia estelarizada por Tito Guízar y Esther Fernández eclipsó en su tiempo al poderoso drama sobre el desencanto de la revolución que es Vámonos con Pancho Villa.


Emblemática película de la cinematografía mexicana, estrenada dos años después de su realización y hasta que los productores vieron el éxito obtenido por su realizador con la ya estrenada comedia "Allá en el Rancho Grande", la cinta marcaría el rumbo de la mayoría de las realizaciones en las siguientes dos décadas. A principios de los sesenta, la crítica y el movimiento "cineclubero" mexicano rescataron del olvido a Vámonos con Pancho Villa La cinta se convirtió, junto con El Compadre Mendoza (1933) del mismo De Fuentes, en el paradigma del mejor cine nacional, en vìsperas del nacimiento de su Època de Oro.

A su exhibiciòn la película que dejó un sabor amargo en los espectadores pues no es nada complaciente con la figura que aborda. Lejos de mostrar a Pancho Villa como un ídolo o como un ser mítico, el caudillo es presentado como un simple ser humano. Un habitual y corriente que lo mismo reparte de sus mismas manos el maíz que será sembrado por los campesinos, como lidera las batallas y toma decisiones políticamente poco correctas.

Como dicho anteriormente, Pancho Villa en esta película, no cuadra con aquel jefe revolucionario que tanto han enseñado los manuales y colegios mexicanos. Este Villa tiene el tesón de dictador, un acercamiento mas realista y menos idealizado. Un hombre que le exigía mucho a sus tropas hasta los lìmites mas despiadados y crueles. Aunque, si bien el fin nunca justifica los medios, no se puede negar la importancia clave de Villa en la revolución.

Pero la película no se centra en la figura del caudillo, sino que mira y analiza la revolución desde los ojos de un grupo de campesinos que deciden enlistarse en las filas de Villa para poco tiempo después darse cuenta que la guerra no es como se pensaba.  Recorriendo la historia desde muertes gloriosas y heroicas hasta llegar a las trágicas e inútiles, que terminan desencantando a Tiburcio, el protagonista de la historia. El film relata la historia de un grupo de hombres que se alían al bando de José Doroteo Arango Arámbula, mejor conocido bajo el seudónimo de Pancho Villa, para hacer la revolución, famoso conflicto armado de la primera mitad del siglo XX en México.

Vámonos con Pancho Villa volvió a ser noticia recièn en 1973, cuando la Filmoteca de la UNAM localizó una copia de la película en 16 milímetros muy deteriorada que incluía un final alternativo hasta entonces desconocido. Se ignora si este final fue censurado, aunque es más probable que haya sido el propio De Fuentes quien decidiera eliminarlo por encontrarlo innecesario o demasiado cruel como impresiòn final acerca de la figura del revolucionario. La película con este final fue transmitida por la televisión mexicana en 1982. Para el crítico e historiador Emilio García Riera, "la película queda mejor con el final comúnmente visto, un final desencantado que redondea bellamente una obra excepcional del cine mexicano."

En 2010, como parte de las conmemoraciones del centenario de la revolución mexicana, la Filmoteca de la UNAM puso a la venta una magnífica edición en DVD de la Trilogía de la Revolución de Fernando de Fuentes, integrada por El Prisionero 13 (1933), El Compadre Mendoza y Vámonos con Pancho Villa. Por primera vez en más de siete décadas, las tres películas pueden verse y escucharse con la estupenda calidad visual y sonora que Fernando de Fuentes imprimió en cada una de ellas.

Resumiendo, y rescatando el valor fundamental del film como mensaje popular, cabe destacar al grupo de hombres que se unen a Villa, y que son los protagonistas de este film. Son conocidos en su pueblo como “Los Leones de San Pablo”, cuatro personajes que representan al pueblo llano mexicano. Son ellos con quienes se identifica el pueblo mexicano de la revoluciòn y de hoy dìa. Un puñado de hombres soñadores, pasionales, hipócritas, burlones, parranderos, machistas, desmadrosos, hambrientos, harapientos, buscapleitos, resentidos sociales, perezosos, melodramáticos, astutos y llorones. Ese crepùsculo de caracteres tan excesivos como desmedidos, curtidos en una naciòn que se eriguiò desde el sufrimiento, la riqueza para unos pocos, la pobreza para unos muchos y la lucha constante. Ese mismo espìritu que construyò un México que desde la gran pantalla apostò en grande, convirtièndose en un corto lapso en la tercera potencia cinematogràfica de Latinoamèrica.

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