viernes, 29 de junio de 2012

CINE LATINO - RÌO 40º GRADOS (Rio Quarenta Graus, 1955) de Nelson Pereira Do Santos



SUEÑOS DESDE EL TRÒPICO


* * * *
MUY BUENA

En Brasil, los comienzos cinematogràficos no fueron nada sencillos y un largo recorrido, con no pocas dificultades en el camino, lo posicionaria con el surgimiento del Cinema Novo como la tercera potencia cinematogràfica latina. El sueño de una industria de cine similar a la norteamericana (con estudios, presupuestos suficientes, técnicos y equipos adecuados) existía, y quedaba asimismo en una meta inalcanzable, ya desde la década del '20. 

Lo que no impidió la realización de algunos buenos films, ni limitò tampoco que surgiese la veta de los films de carnaval, las comedias ligeras [chanchadas], en que los números musicales y el humor (que parodiaba a la industria) sustentaban el interés de la platea. Pero por regla general se considera que será un film del pionero Nelson Pereira dos Santos, Rio Quarenta Graus, el que marque un cambio de rumbo, bajo asumidas influencias del neorrealismo italiano. 

El relato abarcaba todo un día de cinco jòvenes vendedores de maníes, que van a vender su producto a los principales puntos de la ciudad en un domingo de sol. Asì, las diversas historias se van relacionando con estos pequeños vendedores callejeros en un domingo veraniego de Río de Janeiro. Ellos se distribuyen por los puntos más pintorescos de la ciudad y tratan de encontrar el mejor mercado para la venta. En cada lugar —Copacabana, Pao de Açucar, Corcovado, Quinta de Boa Vista y Maracana— se desarrolla un episodio típico de la vida carioca. Los escenarios son las “postales” de Río, pero también la favela donde viven los chicos, y allì el film cobra una dimensiòn testimonial social.

La película alcanzó una buena taquilla, y tuvo gran repercusión, beneficiada por la polémica que la precedió. Se había promulgado un decreto federal que suspendía el servicio público cuando la temperatura de la ciudad superara los 40°C. Existe inclusive la historia legendaria de que los termómetros de la Estación de trenes "Central do Brasil" habían sido preparados para no pasar de la temperatura establecida. Pues bien, Rio Quarenta Graus fue el título dado al film, y un delegado de policía resolvió entonces censurar su exhibición, lo que acabó provocando una confusión general, con manifiestos a favor de la liberación, lo que terminò en detrimento de lo deseado, colaborando como publicidad al film.

No solo fue èsa la razón del interés del público: escapando al modelo clásico de ficción, el film encuentra su temàtica en las particularidades de la ciudad, no en una universalidad inmediata.  El cine brasileño no filmaba en las favelas hasta ese momento; el único film que transcurría en una, Favela dos meus amores, de Humberto Mauro, había sido rodado en estudio. Rio Quarenta Graus fue un punto de inflexiòn innegable para la historia del cine carioca y su contundente compromiso social.

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