viernes, 22 de junio de 2012

CINE EUROPEO - ESCONDIDO (Caché, 2005) de Michael Haneke


 

  
EL OJO DEL OBSERVADOR


* * * * 
MUY BUENA


Una de las grandes obras del prolífico Michael Haneke, aquel de "La Profesora de Piano", "Código Escondido" y "La Cinta Blanca", "Caché" lleva el sello de un un realizador de indudable talento y con una línea de autoría que sigue firme y transparente a lo largo de sus películas. Multipremiado en el Festival de Cannes a lo largo de su trayectoria, Haneke deconstruye las estructuras narrativas tradicionales y su provocativa forma de narrar busca hacer pensar al espectador y sacarle de sus cómodas convenciones cinematográficas situándole en encrucijadas donde, en el universo Haneke, todo es posible. Heredero de Michelangelo Antonioni, estas características lo convierten en un director a tener en cuenta cuando se habla de los hoy en día escasos exponentes del llamado cine de autor. 


Hay ciertas marcas autorales que nos permiten trazar una huella y encontrar en Caché inquietudes y obsesiones del cineasta, rastreables en sus obras. La introducción de una fuerza malévola en la confortable vida burguesa, como se ve en la osada Funny Games, se ve reflejada en Caché, donde una perturbada familia ve alterado su confort y funcionalidad. Asímismo, la incomunicación parental y la incapacidad de poderse comunicar entre pares, también se vio presente en la provocativa Benny´s Video, como en en la actual Caché.

El intelecto de Haneke se interna en esta ocasión en la pesadilla de una familia donde un hecho traumático y amenazante desemboca en un efecto en cadena que despierta las mas grandes miserias y deja abierto los mas tangibles interrogantes. Haneke, provocativo como de costumbre, se sumerge con su habitual maestría en los miedos, las obsesiones y las angustias de la clase social que aborda pero no de la manera tradicional que utilizaría Hollywood. Aquí la estructura es mucho mas compleja, mas seca y austera, la amenaza esta implícita y basada en el juego de cámaras para apuntar rostros, objetos trascendentes que potencien la angustia. 

El relato va complementando situaciones traumáticas a nivel familiar con la trama policial y de intriga que se adueña del mismo. Tomando ambos polos narrativos con inteligencia en un sobrado ensayo sobre la culpa, la identidad genérica va confundíiéndose hasta disolverse por completo. Entonces el aparente idilio familiar se pierde para adentrarse en el caos, en la paranoia y en el voyeurismo, elementos que tan bien supo combinar y administrar el inolvidable Alfred Hitchcock a lo largo de su extensa filmografía. 

El elenco lo integran quizás la dupla de actores franceses mas talentosa hoy en día, dos interpretes de primer nivel como Juliette Binoche y Daniel Auteuil. Dos íconos actorales indiscutibles a lo largo de las últimas décadas, se ponen la película a sus hombros y con sendos papeles densos y dramáticos ambos consiguen sacar lo mejor de los mismos, para transmitir toda la odisea y la paranoia en la que se ven envueltos, así como también el abismó afectivo entre ambos. 


Perturbadora pero también inconcreta, el film es una doble lectura que abarca dentro de si una excesiva ambición: intima y socio-política, donde en sus conjeturas se identifica el film mismo, y donde se desnuda al ser humano y sus cuestiones morales y existencialistas. En esta escisión del ser, donde mutan las sospechas entre adulterio y racismo, el film se da lugar para reflexionar sobre los limites de la manipulación en la realidad y la ficción dejando abierto interrogantes  a la resolución del espectador, que en este caso no será el común, sino mas bien, el entendido, en un final lejos de todo convencionalismo.


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