lunes, 28 de mayo de 2012

DIRECTORES - Buster Keaton (1895-1966)



EL HUMORISTA IMPASIBLE


La figura de Buster Keaton esta ligada junto a la de Charles Chaplin y Harold Lloyd al esplendor del genero cómico en la etapa del cine mudo, si bien el curso de la historia a veces suele ser injusto, y Keaton viviò sus mejores años artìsticos relegados y a la sombra de la prominente figura de Chaplin. Humorista sobrio e imperturbable ante las càmaras, es una pieza fundamental de la comedia muda, y el lugar que ocpua en èsta trascendiò al tiempo y al gènero mismo.


Sin su impronta y carisma probablemente no hubiera sido lo genial que fuè, necesariamente revolucionario y pionero para un gènero -la comedia muda- que se moldeò a su medida. Su rostro inmutable y sus habilidades casi circenses son la marca registrada que acompañaba a sus memorables gags con los que deleitò a sus fieles seguidores película a película con su particular estilo “slapstick” en medio de situaciones cuasi surrealistas, a las que acompañaba con un aleccionador tratamiento del plano largo y el montaje progresivo. 

Apadrinado por famoso escapista Harry Houdini,  quien le diera el el apodo de Búster (“golpazo”) Keaton se abriò camino en una industria incpiente, donde el cine comenzaba a ser tenido en cuenta como una gran espectàculo masivo. El esplendor de Keaton en tiempos del cine mudo se debió, en parte, a su total libertad creativa, factor que no lo seria tal con la llegada del cine sonoro. La creciente ingerencia en los proyectos de Keaton por parteos estudios cinematográficos, con lo cual el autor sufriría de una acentuada desmotivación al perder la autonomía creativa de sus obras y se refugiaría en el alcohol, practicamente auto exiliàndose de las grandes luces de Hollywood.

Como todo clásico, Keaton perdurò en el tiempo gracias a sus valores cinematográficos, entre los que se rescata la indudable simpatía que despertara en su público, llevando al extremo el absurdo como cualidad mas reconocida y reflejada en artistas posteriores como Stan Laurel o los Hermanos Marx. Su influencia en el futuro es innegable y su legado artístico enorme. Hoy en día varios de sus films son considerados entre las grandes comedias del cine mudo, a la altura de “La Fiebre del Oro”, "El Pibe" y "Tiempos Modernos", de Charles Chaplin. 

Buster Keaton se consagrò como una de las personalidades que más legado han dejado en la historia del cine. Si bien las comparaciones muchas veces pueden resultar odiosas, no seria extraño ni descabellado colocar a “El Maquinista de la General”, en una hipotética selección de las 100 más grandes películas de todos los tiempos. Y a "El Boxeador", "El Navegante", "El Joven Sherlock Holmes" y "Nuestra Hospitalidad" entre las grandes joyas del cine mudo, infaltables en cualquier recopilaciòn de grandes èxitos del autor. 
 
"El Maquinista de la General" fue su mas grande obra. Puede consideràrsela  como un autentico logro cinematográfico para la época de su estreno, ya sea en cuanto al genero de comedia y al efecto humorístico del film, como al manejo de las herramientas técnicas a su disposición. El film, entonces, cobra no solo importancia histórica, sino también relevancia artística por su concepción gracias a su ingenio, creatividad y diversión. 

Si hablamos sobre la recepción del film, tanto para el público como para la crítica el mismo no fue bien recibido. La unanimidad en el reconocimiento como una de las grandes películas de todos los tiempos vino con los años posteriores a su estreno, recién llegada la década del ’50. Al momento de su estreno, en 1927, las críticas cinematográficas no le fueron favorables y la recepción del público no fue lo suficiente como para recuperar en ganancias lo invertido en costos de producción, que fue toda una inversión, hechò que mermò el ìmpetu de Keaton.

Luego de sucesivos divorcios y de años de ostracismo Keaton era un gigante en ruinas que deambulaba entre proyectos mediocres. Mas tarde los hermanos Marx lo rescataron del olvido para labores de autoría y el mismísimo Chaplin lo convoco para “Candilejas”. Unos años después, Keaton firmó un contrato con la Metro Goldwyn Mayer, donde tiene que adaptarse a las exigencias de la productora. La implantación de cine sonoro no le causó ningún trastorno en su modo de trabajar. Sin embargo, la costosa puesta en escena y elaboración de sus gags resultaban demasiado costosos. 

Los nuevos tiempos y las incipientes tecnologìas del sonoro encontraron a un Keaton reacio a adaptarse, aunque continuó trabajando en otros rodajes y con otros actores. Poco a poco Keaton vivía un renacer de su carrera, mas que nada por el reconocimiento de critica que en su momento no tuvo que en gran medida dio una perspectiva mayor a su obra, culminando dicho reconocimiento con el Oscar Honorífico que se le entrego en 1959, una tardía, pero justa reivindicación, ya en las postrimerìas de su carrera.

Vaya paradoja del destino, en su turbulenta vida privada nunca tuvo demasiados motivos para sonreír. Al final de su trayectoria debiò afrontar una serie de problemas personales que le llevan a una profunda crisis de salud que lo sumiría en un declive pronunciado. Años después se trasladó a Europa, donde trabajó en algunos filmes como "Candilejas", "La Vuelta al Mundo en 80 Días", "El Mundo està Loco, Loco, Loco" o "El Crepúsculo de los Dioses". Gracias al lugar que sus amigos y rivales de antaño le darían en la pantalla, la figura de Keaton emergia de ese olvido en el que habia elegido permanecer. Su ultima aparición publica fue en el Festival de Venecia de 1965 en calidad de presentador. 

Malabarístico y carismático, querido por el publico y admirado por la critica, en su época de esplendor vivió a la sombra de Chaplin y como a todo grande a su apogeo le siguió un declive que parecía no tener limite, hasta que la historia se encargo de poner las cosas en su lugar y de otorgarle el reconocimiento que se merecía uno de los mas grandes cómicos de todos los tiempos.

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